Archive for 2/03/10

El Chávez contestatario

A algunos no hay quien les calle. Y entre ésos precisamente no falta el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Lleva once años como primer mandatario, y ya desde el principio prometía…

Graduado en la Academia Militar de Venezuela en 1975 y recién ascendido a capitán en 1982, Chávez fundaría el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR200), en alusión a los doscientos años del natalicio de Simón Bolívar -una de las figuras más destacadas de la Emancipación Americana frente al Imperio español-.

Tras el golpe de Estado del 82 y tras pasar dos años en la cárcel -que aprovechó para escribir el libro (“Cómo salir del laberinto”)-, Chávez resurgió en 1999 asumiendo el poder el 2 de febrero. Su campaña presidencial había sido muy calculada, e inteligemente previó el colapso de los partidos tradicionales y el crecimiento del rechazo popular a las medidas políticas y económicas.

Chávez no tardaría en valer su voz en el programa “Aló Presidente”, presentado y dirigido por él. La creación de este programa -en el que se exponen, describen y anuncian las iniciativas del gobierno- se crea tres meses después de ser investido, cuya hora de emisión es siempre a las 11 de la mañana, el mismo día -el domingo-, y sin hora de finalización predefinida.

En ocasiones, ministros del gobierno son requeridos a presenciar el programa en el plató, teniendo que responder a preguntas del presidente sobre determinadas cuestiones, a veces se diseñan políticas publicas, o incluso planes militares en directo. También son comunes los saludos y mensajes del presidente a otros mandatarios como por ejemplo Fidel Castro al que frecuentemente saluda desde el programa.

En todos estos años, su presidencia de se ha destacado por el cambio en línea ideológica de la llamada Revolución Bolivariana hacia el Socialismo del siglo XXI, lo que ha causado el surgimiento de una firme oposición política y disidencia que rechaza dicha orientación.

En un país de 30 millones de habitantes, hay gustos para todos. Mientras el Chavismo cataloga al gobierno de Chávez como democrático, participativo y progresista, sus detractores lo han calificado como una dictadura sutil y demagógica basada en la Revolución cubana, así como un gobierno populista alimentado por una bonanza petrolera.

Pero vayamos al quid de la cuestión, que ha sido y sigue siendo su carácter trasgresor por inapropiado, en ocasiones.

Primero fue en la clausura de la XVII Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile hace poco más de dos años. Sus reiteradas críticas a José María Aznar (llamándole “fascista”) junto a la eléctrica española Unión Fenosa (tachándola de “mafiosa”) le valió entonces el tan recordado “¿Por qué no te callas?” por parte del Rey Juan Carlos (visiblemente airado).

Más tarde, y hace tan sólo una semana, Chávez exhortaba a la reina Isabel II de Inglaterra a entregar el control de las islas Malvinas a Argentina. Y, de nuevo, las malas maneras fueron las protagonistas del vocabulario del líder venezolano.

Actualmente las Malvinas siguen bajo protectorado británico desde que en 1982 los dos países -aldino e inglés- se enfrentaran por el archipiélago. Tensiones diplomáticas que en los últimos días se habían recrudecido aún más con la llegada de una plataforma petrolera al Pacífico Sur para iniciar una exploración en la zona en disputa.

Ahora le ha tocado a España. “El tiempo de la colonia se acabó“, es la reacción del líder venezolano Hugo Chávez después de conocer que la Audiencia Nacional implicara ayer a su Gobierno con ETA y los guerrilleros de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

Y Chávez arremete también con el ejecutivo de Obama, denunciando un supuesto plan a nivel internacional contra Caracas, con EEUU a la cabeza. “Detrás de todo esto, está el imperio yanqui“, ha apostillado hoy mismo, en alusión tanto al auto del juez Velasco como al reciente informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), crítico con la gestión del Gobierno venezolano en materia de libertades civiles.

Para Izquierda Unida, sin embargo, no hay indicios de tales acusaciones. Su coordinador general, Cayo Lara, afirma que el auto de ayer de la Audiencia se enmarca dentro “una acción premeditada para vincular a gobiernos democráticos con el terrorismo”. Y recuerda que una de las imputadas, Remedios García Albert, “es una luchadora por los derechos humanos”.

El tiempo dará la razón a una parte o a otra…Antes habrá que haber una investigación de fundamento para llegar a conclusiones definitivas. Parece increíble, en todo caso, que el Gobierno venezolano haya estado al tanto y defendiendo tal colaboración. O, al menos, no quiero creérmelo.

Después de todo este batiburrillo me acuerdo de Clara Rojas, la abogada colombiana que compartió cautiverio con Ingrid Bethancourt durante seis largos años, ambas secuestradas por las FARC hasta 2008 (cuando fueron liberadas).

En todos esos años de secuestro sentí que el silencio era demasiado apabullante” (Clara Rojas)

¿Tanto ruido mediático, institucional, de poder,…sirve de algo? ¿Tantos “Alós Presidentes” sirven para apaciguar la libertad y la paz mundial?

El silencio, a veces incómodo, es necesario si con tanto ruido político se crean verdades subjetivas e interesadas. La palabra clave es: Reflexión.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

50 años de “Psycho”

Fue su 35ª película -de las 41 que dirigió-.

“Psicosis”, fue, es y seguirá siendo una de las obras maestras cinematográficas de Alfred Hitchcock. Estos días hará cinco décadas desde que se estrenara, en 1960.

Como anécdota curisosa, el rey del suspense recibió un día una carta de un espectador que decía: «Después de ver Las diabólicas mi hija no quiso tomar nunca más un baño. Y tras Psicosis ya no querrá ducharse. ¿Qué debo hacer?». A lo que el cineasta respondió: «Llévela a la tintorería».
Sin duda, la película daba miedo, y lo sigue dando.

En su época, la historia de Norman Bates rompió moldes. No había costumbre de matar a la estrella en el primer tercio de un largometraje. El asesinato en la ducha de Marion Crane (Janet Leigh) era inesperado. Esta era la razón de que Hitchcock insistiera en que ninguna sala de cine se dejara pasar a los espectadores que llegaban tarde. Además de puntuales, el público debía cumplir otra regla: no contar el final. La incógnita inundó el estreno de la cinta.

En ningún momento se ve el cuchillo entrando en la carne, pero los espectadores del año 60 gritaban tanto que su protagonista Anthony Perkins siempre lamentó que los chillidos no dejaban apreciar las escenas siguientes, en las que se ve a Norman limpiando el baño de sangre y arrojando el cuerpo de Marion al pantano.

El asesinato a puñaladas (del que hay todo tipo de mercadotecnia, incluidas las cortinas de baño) requirió un rodaje de siete días. Hitchcock realizó 70 posiciones de cámara para obtener 45 segundos de película. «No se ve jamás ninguna parte tabú del cuerpo. Filmamos al ralentí ciertos planos para evitar la imagen de los senos», explicaría años más tarde el realizador británico a François Truffaut.

El autor de VértigoLos pájaros confesaría asimismo que Psicosis fue su experiencia más apasionante como juego con el público. «Con la cinta dirigí a los espectadores exactamente igual que si tocara el órgano». Lo cierto es que esta obra supuso el mayor éxito de Hitchcock.

Su última película la dirigió en 1976 bajo el título de “La Trama“. Un año antes de morir, en 1979, recibiría un homenaje del American Film Institute. Lo increíble fue que aunque sus películas fueron galardonadas, Hitchcock nunca recibió un Oscar como mejor director. Sólo pudo conseguir cinco nominaciones y una estatuilla honorífica en 1967 concedida en memoria de Irving Thalberg.

Alfred Hitchcock nacería en el Reino Unido en una familia de estrictas creencias católicas; de hecho, estudiaría con los jesuitas. En 1919, la Famous Player-Lasky abrió una sucursal británica y fue contratado como rotulista. Cuatro años después Michael Bacon creó una nueva compañía y el joven Hitchcock trabajaría en ella de chico para todo, fue rotulista, guionista, director de arte, ayudante de dirección,… Allí conoce a Alana Reville con la que contraer matrimonio a finales de 1926. Será ese mismo año cuando dirigiría su primera película, “El jardín de la alegría“, aunque no sería hasta su tercer largometraje cuando se traslucía ya un estilo auténticamente hitchcockiano. Sabemos además que “La ventana indiscreta” junto a “La Sombra de la duda” fueron sus películas favoritas. En 1955, el realizador se nacionalizó norteamericano, y en octubre de ese mismo año la cadena de televisión MCA estrena “Alfred Hitchcock present“. En 1980 fallecería en Los Angeles.

Sus cameos en algunas secuencias llegaron a suponer un acostumbramiento que a cinéfilos como a mí siempre nos han hecho gracia, y hasta me han parecido puro atrevimiento por parte del cineasta. Pero Hitchcock se lo podía permitir.

El director español, Fernado Trueba, reconoce en su libro “Diccionario de cine” que «Hitchcock era un ser humano complicado, lleno de frustraciones e inseguridades. Su cine es el cine de la paranoia».

Pero, quizá, por eso nos gusta…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán