Sábado “terribilis” en Polonia

Ha sido una tragedia política y humana, sin duda. Polonia (Polska) se levantó ayer con un nudo en la garganta. No sólo su presidente, Lech Kaczynski, sino casi todo su gabinete, los principales jefes del Ejército, miembros religiosos y mentes pensantes del país perdían la vida en un accidente aéreo.

Mientras las banderas ondean a media asta, los medios de comunicación (como la cadena TVN24, arriba) muestran signos de luto, con parte de sus emisiones y contenidos en blanco y negro.

A las puertas del Palacio Presidencial en Varsovia se reunieron decenas de miles de personas para expresar, con velas, flores, silencio y lágrimas su pesar por esta tragedia que ha dejado al país sumido en un gran vacío institucional. Un hecho sin parangón, sin precedentes.

La élite de la nación (97 personalidades) desapareció el 10 de Abril de 2010 de un plumazo bajo la densa capa de niebla que cubría el aeropuerto ruso de Smolensk, cerca de Katyn. Aquí es adonde la amplia delegación oficial se dirigía a conmemorar la matanza de los 22.000 soldados polacos a manos de Stalin. Katyn se erigió de nuevo en un lugar maldito para una Polonia que se ha quedado huérfana.

Echemos un vistazo atrás para recordar ese fatídico suceso, hace 70 años: la masacre de Katyń, también conocida como la MASACRE DEL BOSQUE DE KATYN. Corría el año 1940, 2ª Guerra Mundial. Entre los pinos, a 20 kilómetros de la ciudad rusa de Smolensk, varios miles de oficiales y miembros de la élite polaca fueron ejecutados por el NKVD (los servicios precursores del KGB) en virtud de una orden del régimen comunista stalinista. Antes, habían ido a parar a campos de concentración soviéticos tras la partición de Polonia entre la URSS de Stalin y la Alemania de Hitler en virtud del pacto Mólotov-Ribentrop de 1939.

El descubrimiento de las tumbas masivas por la Wehrmacht (ejército alemán) -que se desplazaba hacie el este en 1943- condujo a la ruptura de las relaciones entre el gobierno polaco en exilio (con sede en Londres) y la Unión Soviética. La masacre fue empleada con fines propagandisticos por el régimen nazi, mientras que Stalin culpaba a los alemanes -a la Gestapo– de la autoría, negando así su responsabilidad por la matanza mediante el tiro en la nuca.

Durante la existencia del Pueblo de Polonia, lo cierto es que la verdad sobre este crimen fue inescrupulosamente falsificada. El tema de Katyn se mantuvo prohibido durante todo ese tiempo, y los defensores de su veracidad fueron perseguidos y severamente castigados. Las familias de los asesinados no podían encender velas ni siquiera en las tumbas simbólicas de sus parientes.

La verdad salió a la luz en 1990. A resultas de la política de transparencia conocida como perestroika, Mijaíl Gorbachov entregó a Polonia pruebas documentales de la responsabilidad de la URSS -del Ejército Rojo- por aquellos crímenes. Dos años más tarde, Yeltsin declararía oficialmente que había ocurrido bajo la orden firmada de Joseph Stalin.

Ahora, en vísperas del 65º aniversario del fin de la II Guerra Mundial, Rusia trata de acercarse a Polonia y muestra de ello ha sido la presencia de Putin y su colega polaco Donald Tusk el miércoles en Katyn. Allí, el ruso se hincó de rodillas, criticó al “totalitarismo inhumano” y llamó “crimen injustificable” al fusilamiento de los oficiales polacos. Fue un avance, pero insuficiente, porque Putin, que ayer mismo visitó el lugar del siniestro aéreo, no ha levantado el secreto sobre la investigación (116 de los 183 tomos son secreto de Estado) ni ha dado orden para que esta continuara, tal vez porque, según las encuestas, los rusos en su mayoría se niegan aún a creer que el crimen fue obra soviética, ni siquiera tras la emisión por televisión de la película “Katyn, del polaco Andrzej Wajda.

Simbólico es el gesto que acaba de ofrecer el primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, al informar que este film será emitido en la televisión pública en horario de máxima audiencia.

En todo caso, a día de hoy, muchos hechos aún no han sido revelados, y muchas de las tumbas -al este del río Bug- están cubiertas por árboles. Precisamente en el mismo lugar -coincidencia o no- donde ayer ocurrió tan fatídico accidente, y por el que Polonia ha decretado una semana de luto oficial.

Lo insólito también es que este mes se celebra el 5º aniversario del fallecimiento del Papa polaco, Juan Pablo II. Cosas de la vida y del tiempo.

In Memoriam…Polska

Este blog se lo dedico a mi amiga y querida Agnieszka Chudzik, polaca por los cuatro costados.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán



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