Gripe A, un año después

¿Quién no se acuerda hace un año de cómo abrían los informativos, de las portadas de los periódicos? Estábamos ante lo que se llamó la pandemia del siglo XXI.

365 después de la aparición del denominado virus AH1N1, las dudas son varias. El mundo se sigue preguntando si las autoridades sanitarias actuaron adecuadamente o sobredimensionaron la enfermedad.

Las organizaciones sanitarias sostienen que la actuación fue la correcta, ya que al principio de aparecer el virus no se disponía de información sobre él. Incluso siguen afirmando que si la pandemia no ha provocado una alta morbilidad no ha sido porque no haya supuesto una amenaza real, sino porque se han adoptado las medidas oportunas para contrarrestar sus efectos.

Todo empezó a finales de abril de 2009, cuando las autoridades mexicanas detectaron el primer caso del virus de la gripe, que primero vincularon al cerdo -y llamaron porcina- y que después se desvinculó de este animal para rebautizarse con el nombre de gripe A o nueva gripe. Se llegó incluso a plantear la posibilidad de restringir vuelos, cerrar escuelas y dejar de dar besos para evitar los contagios de un tipo de gripe hasta entonces desconocida. En definitiva, se nos planteaba a cambiar nuestros hábitos de conducta.

La Organización Mundial de la Salud cifró en más de 150 millones las personas que iban a morir. Doce meses después del susto, el nivel de interés en los medios de comunicación por la gripe A ha bajado y también el de los ciudadanos. ¿Qué fue de lo de no besar, no dar la mano,ojo con los que estornudan”, “corra a buscar una mascarilla” y lávese las manos hasta la saciedad?

Tras la alarma inicial llegó el análisis y ahora muchas voces acusan a la OMS de exagerar la enfermedad para beneficiar a los laboratorios.

Hasta ahora, en los 208 países que la sufren, han fallecido unas 15.000. En España, han muerto 373 personas (Sanidad dejó de llevar la cuenta el 30 de diciembre) frente a las más de 3.000 que lo hacen por la gripe estacional al año. Un dato que nos dice –y mucho- hasta qué punto es una pandemia tan importante frente a otras que nos rodean.

Hay que tener en cuenta que sólo en la África sub-sahariana, muere un niño cada 30 segundos por los efectos de la malaria. En el mundo mueren 2 millones de niños a causa de la diarrea. 10 millones de personas mueren cada año por la neumonía o la sarampión. Enfermedades curables, y que siguen haciendo estragos

Las compañías farmacéuticas ganaron enormes sumas de dinero y tuvieron espectaculares subidas en las Bolsas de medio mundo por el desembolso de dinero que hicieron gobiernos y la OMS en medicamentos. En España se habla de un gasto de 333 millones de euros. Para algunos expertos como Pedro Caba, ex vicepresidente de dicha organización, todo ha sido una tomadura de pelo tanto la organización como de los laboratorios“. “La fórmula es sencilla, crea el problema, infunde todo el temor posible y luego vende la solución“.

Ya no se tiene en cuenta la gravedad de la enfermedad, sólo la velocidad de su propagación. El holandés Abert Osterhaus, apodado el Doctor gripe –virólogo y principal asesor en materia de gripes de la OMS- es el que se encarga de alertar de virus peligrosos y el que recomendó activar el nivel de pandemia. Hoy este hombre está siendo investigado por corrupción. Al parecer, como presidente del Grupo Europeo de Trabajo Científico sobre la Gripe (ESWI), recibió financiación procedente de los fabricantes y distribuidores de vacunas contra el H1N1: Baxter Vaccins, Mediummune, GlaxoSmithKline, Sanofi Pasteur y otros, entre los que se encuentran Novartis, que produce la vacuna, y el distribuidor de Tamiflu, Hoffman-La Roche.

Todo un mundo que desconocemos, y por eso quizás nos la jugaron. De eso no hay duda.

Lo peor ha pasado, dicen, aunque aún no conocemos con exactitud alcance real que ha tenido la gripe A porque las muertes han sido confirmadas por modelos estadísticos. Seguramente conoceremos algo más dentro de un par de años.

Podemos respirar más tranquilos, según la organización, pero no conviene bajar la guardia ya que las pandemias pueden repuntar como ocurrió en los años 68 y 57.

La pandemia de gripe de 1918 (la llamada gripe española) en la que se estima que murieron unos 50 millones de personas en todo el mundo, comenzó con oleadas relativamente benignas para convertirse más adelante en la pandemia de gripe más grave de la historia.

En la foto, imágenes de un hospital improvisado en Kansas (EE.UU) durante el brote.

Otras alarmas sanitarias, sin embargo, pueden compararse a lo que ha ocurrido con esta última. Como la crisis de las vacas locas, la gripe aviar, el Sindrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) y ahora la gripe A. Todas, con mucha más alarma social que real.

Pero de ellas han aprendido los gobiernos de todo el mundo. Seguro que están mejor preparados, aunque habría que preguntarse por qué no han querido evitar la epidemia del pánico entre la sociedad.

¿Qué ocurriría si alguna vez nos tocara vivir una gran pandemia y nadie le diera importancia?

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

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