Archive for 14/05/10

El tijeretazo de ZP

11,2% de déficit y 20% de desempleo.

Es para alarmarse, cierto es. Pero no menos cierto es el recorte drástico que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aplicó el pasado miércoles a la economía española, y ajustarse así a los requisitos europeos.

Se comenta que el recorte de los salarios públicos, la congelación de las pensiones y la restricción de la inversión pública son los ajustes más rápidos que puede aplicar el Gobierno para convencer a la UE y a los inversores de que su plan de reducir el déficit público (ocho puntos de PIB en cuatro años) es creíble.

Pero es increíble que la Administración Central no hubiera tomado antes cartas en el asunto.

Al menos, y contra todo pronóstico, los principales políticos verán bajados en un 15% sus sueldos.

Lo que queda claro es que las excelentes relaciones de los principales sindicatos-Gobierno se han resquebrajado. UGT y Comisiones Obreras no lo pueden decir más claro, pero sí más alto. Advierten de que las comisiones ejecutivas de ambos sindicatos decidirán hoy si se convoca una huelga general en respuesta a lo que entienden como recorte sin precedentes de los derechos sociales.

De momento, lo que sí confirmaron ayer es que apoyarán las movilizaciones (como la huelga de funcionarios el 2 de junio) en contra de las medidas que aprobará el Gobierno la semana próxima.

Por otra parte, el plan de medidas anunciado no ha gustado nada a los sectores más a la izquierda del PSOE, que no entienden que sean los funcionarios, los pensionistas y las madres (con el cheque-bebé) quienes tengan que pagar las veleidades del mercado.

Hasta ahora, la triste realidad es otra. Y es el coste de la recesión, que lo han pagado más que nadie los más de dos millones de personas que han perdido su empleo desde 2008; en su mayoría contratados temporales sin protección sindical. Ese es un camino claro para UGT y CC OO (aunque difícil): que pacten una reforma laboral que acabe con la dualidad del empleo. Pero en un clima de entendimiento y no de algarada callejera.

Esto no acaba más que empezar. ¡Apriéntese los cinturones!

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

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Ultimo capítulo: Baltasar Garzón

13:30h. El Consejo General del Poder Judicial de España suspende cautelarmente a Garzón como juez en la Audiencia Nacional por investigar los crímenes del franquismo.

Unanimidad pues del alto órgano judicial que echa por los suelos 22 años de su carrera como magistrado el Juzgado Central de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional.

En saco roto quedaron ayer los intentos de una parte de los miembros del sector progresista del Poder Judicial de forzar, antes de las once de la mañana de hoy, la celebración de una comisión permanente urgente que autorizase la petición de Garzón de irse en comisión de servicio como asesor de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional de La Haya.

El tema de si optará o no a su nuevo cargo lo abordará esta tarde (a las 6pm) la Comisión Permanente del CGPJ, que comprobará si entra dentro de los previstos para declarar a un juez en situación de servicios especiales. Un hecho que parece improbable que se produzca.

En todo caso, uno se pregunta si se ha querido cortocircuitar la solución que evita la suspensión.

En uso de la cordura se debería haber ido por orden:

1º) Resolver la petición de traslado a La Haya; 2º) Dar tiempo a la sala para que decidiese la trascendental cuestión de la validez o no de la acusación; 3º) Caso de poder abrirse juicio oral y estar Garzón ya fuera de su Juzgado, declarar la improcedencia de la suspensión por carecer la misma de objeto.

Invertir este orden solo ha podido obedecer a una razón: abortar el viaje a La Haya y obtener la suspensión a toda costa.

Nunca fue un personaje discreto, nunca escurrió el bulto y siempre se las ingenió (o se las ingeniaron otros) para que los temas candentes alcanzaran su despacho. La biografía de Baltasar Garzón es tan extensa que apenas hay asuntos de calado que no hayan pasado por sus manos. Desde los primeros golpes a un narcotráfico que trataba de convertir a algunas regiones de España en una forma de nueva Sicilia, al terrorismo puro y duro, pasando por el denominado terrorismo de Estado y sus derivados: el uso de fondos reservados. Por supuesto, no podía dejar de lado la corrupción urbanística en todas sus formas.

Garzón llegó a exportar su prestigio fuera de las fronteras nacionales con otros casos no menos llamativos, léase por supuesto el de Pinochet, un intento de procesar a Berlusconi, y algún ramalazo de tono islamista pidiendo la detención del propio Bin Laden.

Sin duda, la Justicia española acaba de sufrir el mayor descrédito de su historia.

Nuestros tribunales, desde los juzgados de instrucción al Supremo y al Constitucional, tienen una merecida mala fama entre la sociedad española. Y tampoco gozan de buena imagen histórica en el mundo. Aunque la democracia haya lavado su siniestra trayectoria de arbitrariedades durante la dictadura, ha vuelto a ensuciarla el que prosperen las denuncias contra Garzón de grupos fascistas, opuestos a la investigación de los crímenes del franquismo.

Y son dos los casos por los que sigue acusado. Uno, por intervenir en las escuchas ilegales de los imputados del Caso Gürtel; y dos, por los supuestos cobros ilegales que recibiría por parte del Banco Santander (que Botín niega) en su paso por Nueva York.

Dado su palmarés, podría deducirse que a Garzón le faltaba un personaje en su currículo, un cromo para terminar la colección: Franco.

Había saldado cuentas con mucha gente, pero nunca había tocado el territorio del Dictador autóctono. A cuenta de la ley de la Memoria Histórica, de sus imperfecciones y de las demandas desatendidas de los familiares de las víctimas de miles de fusilamientos, Garzón quiso abrirle un sumario al franquismo. Y le ha salido el tiro por la culata.

Esta vez, se ha visto a demasiada gente convencida de que se acercaba el final.

Son demasiados quienes piensan que Garzón ya está amortizado. Que ya no es necesario. No al menos para el poder político. Todos han experimentado su inclemencia. De los escritos de Garzón en su libro se deduce que es un hombre convencido de que ha venido al mundo a interpretar un papel y acepta el sacrificio que ello exige.

El problema es si está preparado para vivir un final que no tenía previsto.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Los misterios de Fátima

Hoy concluye  la visita del Papa Benedicto XVI a Portugal. Cuatro días en los que el Pontífice ha hecho -si se puede considerar así- un amago de autocrítica. Ayer mismo, en Lisboa, asumía los pecados de la Iglesia (al afirmar que el enemigo está dentro de sus filas) en una condena firme de los abusos pederastas cometidos por religiosos, y que han salido a la palestra en los últimos meses.

Se cuentan por 3.000 los casos de pedofilia en ocho años, que el organismo eclesiástico reduce a 300.

Sea como fuere, lo cierto es que Joseph Ratzinger ha visitado el país luso por primera vez para conmemorar el 93º aniversario de las apariciones de la Virgen a tres jóvenes pastores.

Hagamos un poco de Historia. Los hechos sucederían desde el 13 de mayo hasta el 13 de octubre de 1917Lucía dos Santos -de diez años- y sus primos, JacintaFrancisco Marto -de seis y nueve años respectivamente- relatan que sintieron el reflejo de luz que se aproximaba. Y cómo vieron a una Señora vestida de blanco surgir de una pequeña encina. Los niños aseguraron que se trataba de la Virgen María, la cual les pidió que regresaran al mismo sitio el 13 de cada mes durante seis meses.

En posteriores retornos los niños fueron seguidos por miles de personas que se concentraban en el lugar para ser testigos de las apariciones. Entre las recomendaciones, según los testimonios de los niños, la Virgen hizo hincapié en la importancia del rezo del rosario para la conversión de los pecadores y del mundo entero. Además, habría pedido la construcción de una capilla en el lugar, capilla que fue el germen del actual santuario.

Se dice que la Virgen apareció otras cinco veces a lo largo de ese año. En el tiempo que sucedieron las apariciones, la Virgen realizó varias profecías, recomendaciones y entregó tres mensajes conocidos como Los tres secretos de Fátima.

Se afirma que tres mensajes fueron entregados por la Virgen María a Lucía, la mayor del grupo. El primer secreto mostraba una visión del infierno mientras que el segundo hablaba de cómo reconvertir el mundo a la cristiandad. El texto del tercer misterio se mantuvo en secreto por muchos años y sólo fue revelado por el Papa Juan Pablo II el 26 de junio de 2000.

Interpretaciones de católicos afirman que el segundo misterio pronosticó la re-conversión de Rusia (en esas mismas fechas se realizó la Revolución rusa que dio lugar al primer estado socialista de la historia) al cristianismo. Y consideran que con la desintegración de la URSS en 1990 la profecía se ha cumplido. También se especula que en el tercer mensaje se profetizaba el atentado contra la vida del papa Karol Józef Wojtyła. Acontecido el 13 de mayo de 1989 en la Plaza de San Pedro, por el turco Ali Agca.

Además, según creyentes, la Virgen María predijo el final de la Primera Guerra Mundial (la cual terminó al año siguiente), así como la muerte prematura de Francisco y Jacinta. Francisco moriría el 4 de abril de 1919 y Jacinta diez meses después. Ambos serían beatificados a posteriori por la Iglesia Católica.

Desde las primeras noticias sobre las apariciones de la Virgen de Fátima, los Papas se mostraron acorde a los acontecimientos.

  • Pío XI entre otras manifestaciones públicas de simpatía, concedió el dia 1 de octubre de 1930 una indulgencia especial a los peregrinos de Fátima.
  • Pío XII consagró la humildad al Inmaculado Corazón de María el 31 de octubre de 1942.
  • Juan XXIII visitó como peregrino el lugar de las apariciones y, más tarde, legó en testamento su cruz pectorial al Santuario de Fátima.
  • Pablo VI fue el primer Romano Pontífice que visitó Fátima para conmemorar el cincuentenario de las apariciones, el 13 de mayo de 1967.
  • Juan Pablo II visitó personalmente el lugar de las apariciones en dos ocasiones, el 13 de mayo de 1982 y el 13 de mayo de 1991.

Sor Lucía moriría en 2005 en el convento de Coimbra, a los 97 años.

En definitiva, estos tres pastores de la Portugal de antaño han dejado tras de sí una manera de pensar, de creer en la Iglesia Católica a lo largo y ancho del Mundo.

Fátima, cuyo santuario recibe anualmente 4 millones de peregrinos. Eso es nada. Todo por una aparición, por un relato que tuvieron de la Virgen hace 93 años.

Hasta aquí, todo queda conforme.

Lo que no queda claro es que el actual Papa Benedicto XVI -ante medio millón de personas entre fieles, sacerdotes, diáconos y seminaristas- haya afirmado estos días que el aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo son opuestos al “bien común”, definiéndolo como “lo más insidioso y lo más peligroso”.

Palabras y más palabras.

Pero si mirásemos al fuero interno de la curia católica y romana, habría mucho que criticar, mucho que reconocer como negativo, como antítesis de lo que la sociedad pide a día de hoy. A la vista están los últimos casos escabrosos de ciertos sacerdotes con sus actos más que criticables.

¿Dónde está esa Iglesia que ha de avanzar como lo hacen los países y los ciudadanos del siglo XXI? Es decir, progresar a lo que somos hoy. Saber pedir perdón por las atrocidades durante tantos siglos, ser consciente de por dónde vamos. Y no demonizar a ciertos sectores de la sociedad, a las familias monoparentales, a las ideas más o menos de izquierdas.

De lo que se trata es de respetar. De no seguir dando auto de fe si con ello se frenan las libertades de las personas. ¿Quién es el máximo responsable de las actuaciones individuales, si no uno mismo con su verdad, con su manera de vivir, de pensar o de actuar?

Que no nos digan lo que tenemos que hacer. Que no nos traten como malos individuos por el hecho de ser consecuentes con una manera de pensar; con una manera de ser. ¿Por el simple hecho de pensar diferente?

¿Qué es el bien o el mal? ¿Quién es mejor o peor’ ¿Qué es la belleza, la perfección, lo ideal?

Que cada uno que se responda a estas preguntas para reconocerse.

Una última pregunta:

¿La Iglesia Vaticana Apostólica Romana es, de verdad, lo mismo que la Iglesia Misionera? ¿Esos que están a pie de calle, que hacen todo lo que esté a su alcance por la gente necesitada, quienes no ponen etiquetas a las personas según su raza, color, ideología o sexo? ¿Aquellos que -bajo manga- (¡no se vaya a enterar la curia!) ofrecen profilácticos para que los que no tienen la suerte de tener una educación caigan a formar parte de la triste y larga lista de millones de seropositivos en continentes como África o Sudamérica?

Yo sí sé la respuesta. Sé en lo que creo. En la bondad. No hacen falta apariciones.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán