Archive for 27 junio 2010

Lo que NO quiero

No quiero una muerte con dolor; No me gustan las medias tintas; La pobreza en el mundo; Que me digan lo que tengo que hacer; I do; Odio la intolerancia, la envidia, las disputas y la maldad; Creo en el ‘aquí y ahora’; No entiendo el maltrato psicológico o físico; Aborrezco la falsedad de las personas; La insolencia; Dudo del amor de pareja para siempre; No defiendo las guerras; Agradezco un TE QUIERO y un buen abrazo; Nunca entendí la obligatoriedad de la mili; Oui, monsieur; Refunfuño ante las incongruencias, la inmadurez y la inseguridad del hombre; No comprendo que los “grandes hermanos” hagan intrusismo laboral; Procuro ver más allá; Me entristece ver las injusticias sociales, sexistas, religiosas e ideológicas; Me suele apetecer ir a contracorriente; No tolero el engaño; No comparto la idea de que “el hombre es un lobo para el hombre”; Ni tanto ni tan poco; Me repatea la falta de educación (de tacto); Me apasionan las escapadas; Me sienta fatal el fast food; ¿Es tan difícil saber lo que uno no quiere?; Admiro a los ya desapararecidos José Saramago y Frida Kahlo; No a la injusticia; Me horrorizan las decepciones personales (algo cada vez más común); No soporto los que se creen más que nadie (la prepotencia); Baietz; Niego a admitir mis debilidades; No estaría con alguien por estar; Nunca he pretendido tener 500 amigos en Facebook (además, ¡qué fatalidad publicar tus intimidades en las redes socales!); Libertad de expresión; No puedo quedarme sin viajar menos de tres veces al año; Me reconforta una respuesta positiva; El color rosa, no way…; No deseo el fracaso a nadie (salvo “el que se lo busca”); Me repatea el cuchilleo, los cotillas que ven la vida de los demás, pero que no se paran a pensar sobre su propio YO; Bienvenida la bondad; No seré yo quien juzgue sin saber; ¿Qué sentido tiene hacer cosas que NO deseas?; Me paro a pensar después de leer una frase bien construída; Es patético observar la no acción en cuestiones de salud mundial y medioambiental; Yes, we can; Botox, ¿para qué?; Niego toda compasión; ¡Viva la Revolución!; No entiendo las críticas de-constructivas; Es complicado ahorrar; Contra el fanatismo; No sé cómo dejar de fumar; Ser uno mismo; No es mi intención crear cátedra; Cada vez me cuesta más esperar a la persona que tengo lejos; Sí a la sensibilidad; No tiene sentido vivir sin amor;…

Siempre lo he dicho: “No sé lo que querré, pero al menos sé lo que no quiero

No sé TÚ…

Continuación en 11.1.11

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

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Por Iñigo Ortiz de Guzmán

El beso

“El muchacho me agarró y yo cerré los ojos. Le dejé besarme, porque había estado en la guerra, luchando por todos nosotros, y me sentí feliz de hacerlo. Después me dejó sola y me marché”

14 de agosto de 1945

Puede que sea el beso fotografiado más famoso de la historia. Dos totales desconocidos se besaban arrebatadoramente en la plaza Times Square de Nueva York para celebrar el fin de la II Guerra Mundial. El Ejército japonés acababa de capitular.

Él, un marinero del Ejército de EE UU que a día de hoy sigue siendo anónimo. Ella, una enfermera (Edith Shain) de la que no se supo su identidad hasta los años setenta cuando la propia Shein escribió al fotógrafo para decirle que ella era la protagonista del momento épico. Estos días ha pasado a mejor vida a los 91 años, pero siempre será recordada por ese achuchón de película.

El responsable de esa instantánea fue Alfred Eisenstaedt, quien ese día -conocido como V-J Day (Victory over Japon Day)- pudo capturar ese momento épico, convertido en sinónimo de la felicidad y de la espontaneidad.

La fotografía en blanco y negro del día de la victoria se publicó en portada de la revista LIFE.

Cosas de la vida, Eisenstaedt fue acusado en numerosas ocasiones de haber trucado y preparado la imagen, pero él siempre lo negó. Una versión que luego fue corroborada por la enfermera. Según el fotógrafo, se dedicó a seguir por la calle a un fogoso marinero que iba besando a toda mujer que se lo permitía.

A partir de que se revelara su identidad, Shain participó en numerosos acontecimientos relacionados con la efeméride, como desfiles, ofrendas florales y memoriales en recuerdo de los caídos.

Todavía sigue sin identificar el soldado que protagonizó el beso y aún hay varios veteranos soldados de la Marina, hoy octogenarios, que dicen ser el hombre que agarró por la cintura a una desconocida para besarla.

Año tras año desde 2004, cientos de parejas rememoran el mítico gesto en el mismo lugar de la Gran Manzana.

Este beso compite con otro, también famosísimo, el que captó el fotógrafo Robert Doisneau en 1950. En la imagen se ve a una pareja besándose intensamente en una calle de París.

Doisneau logró vender la capital francesa como ciudad del amor, pero el mito se derrumbó cuando el propio fotógrafo reconoció que la pareja había posado.

Francois Bornet y Jaques Corteaud, protagonistas de la escena, eran novios y estudiantes de teatro.

Cuando Doisneau les vio besarse en un café les pidió que salieran a la calle y repitieran la escena. Disparó muchos clics y, en el momento de revelar los negativos, eligió el mejor.

La fotografía se publicó en la revista American Life.

“En un beso, sabrás todo lo que he callado” (Pablo Neruda)


Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Sigue en El beso (2)

La prohibición del burka

VELO INTEGRAL, ¿SÍ O NO?

El Senado ha propiciado la puesta en marcha para que se legisle la prohibición del burka y del niqab en cualquier lugar público en España. Y esto fue posible ayer gracias a un cambio de posición por parte de CiU, que apoyó en última instancia una moción promovida por el PP, y que insta al Gobierno de Zapatero a vetar su uso en un futuro.

La moción, que no es vinculante, salió adelante con 131 votos a favor: PP (123), CiU (7) y UPN (1) por 129 en contra. Un batiburrillo de intereses sólo entendible en clave electoral ante los comicios catalanes.

Lo cierto es que el debate ha comenzado, y parece que no va a haber marcha atrás.

La propuesta del PP surge al hilo de las distintas iniciativas en el Ayuntamientos de Lleida. La primera ciudad que en mayo decidió prohibir el uso del velo intengral en todos los equipamientos públicos.

A pesar de que la mayoría de los españoles sólo han visto esta prenda en la televisión, en algunos pueblos de la comarca de El Vendrell (Tarragona) se pueden encontrar mujeres completamente cubiertas en la calle con cierta facilidad.

Pero elevar eso a todo el Estado es otra historia. En realidad, en nuestro país se conocen apenas una decena de casos de mujeres que usan burka o niqab.

Los socialistas creen que la actual legislación cubre este aspecto, mientras que los populares -y ahora los nacionalistas catalanes- consideran que la seguridad es primordial, y por eso dicha iniciativa.

Yusuf Fernández, secretario de la Federación Musulmana de España ha advertido del riesgo de ignorar el asunto: “Mirar hacia otro lado nos deja indefensos ante el fundamentalismo“. Y añade: “En el colectivo musulmán no existe un rechazo a prohibir el burka, pero sí existe el temor de que esto sea el comienzo de una campaña más general para atacar el hiyab [el pañuelo que tapa el pelo pero no la cara], minaretes y otros símbolos islámicos“.

Partiendo de la base de que nadie (excepto quienes lo imponen a sus mujeres) está a favor del burka, ¿por qué muchos progresistas están en contra de la prohibición del burka en España?

Dicen que prohibir el uso público de esta prenda para evitar la discriminación de la mujer es como prohibir los moratones para erradicar el maltrato.

Que lo sufran apenas diez mujeres en España, sin embargo, no sería razón suficiente para no molestarse en legislar contra su uso. Pero es que, de hecho, el uso público del burka tal como lo están prohibiendo un puñado de ayuntamientos ya está prohibido.

La ley no permite asistir a un juicio, inscribirse en padrón o recibir clase en la universidad con el rostro totalmente cubierto, ya sea con burka, con pasamontañas o con casco de motorista, ya lo haga un hombre o una mujer.

Me pregunto que si de lo que se trata es de proteger a la mujer vejada por un marido que le impone esa prenda denigrante, también hay ya legislación suficiente. Basta con dejar de pensar en multar a la mujer y perseguir al hombre que la obliga a vestir así.

Precisamente ayer, el Consejo de Europa en Estrasburgo aprobó casi por unanimidad -excepto el Grupo Popular- una resolución sobre el islam y la islamofobia que, entre otros aspectos, desaconseja la prohibición total de los velos integrales que usan las musulmanas, salvo por motivos de seguridad.

A día de hoy, en la UE, sólo Bélgica ha dado el paso para prohibir el velo integral.

Así que conviene que el debate no se saque de quicio. El primero que debe reflexionar es el Gobierno, que parece verse arrastrado por una marea antiislamista sin recapacitar en que el islam no impone esa prenda.

Lo hacen algunos de sus fieles más radicales a los que sí cabe perseguir.

En el fondo de todo esto, subyace el peligro de demonizar una religión y una cultura que en sus expresiones no fundamentalistas debe poder convivir con normalidad en este país cada día más plural.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

…adeus Saramago

EL ESCRITOR QUE SIEMPRE EXPRESÓ LO QUE SENTÍA

El mundo de la cultura está de luto

“Escribo para desasosegar, para no dejar que la gente se duerma y decirles que lo malo está ahí esperando”

Portugués de nacimiento y de corazón, español por amor,… José Saramago ha dejado de lado su máquina de escribir y sus inseparables gafas para cumplir con aquello que tanto repitió en sus novelas. Un tema tabú para muchos, pero no para el Nobel de Literatura: la muerte.

Sin pausa pero sin prisa, así vivió su vida. “Nuestra única defensa contra la muerte es el amor”, dijo en una ocasión José Saramago. También lo hicieron las 36 novelas que escribió a lo largo de su carrera y que fueron reconocidas con el Premio Nobel en 1998, pasando así a ser el único escritor de habla lusa en hacerse con tal galardón.

Persona de firmes convicciones, José Saramago es capaz de “estar al lado de los que sufren y en contra de los que hacen sufrir“; “hombre de una sola palabra, de una sola pieza“, como lo definió su mujer, la periodista granadina Pilar del Río.

Saramago reconocía siempre que él no tenía poder para cambiar el mundo, pero sí para decir que era necesario cambiarlo. Y lo decía en ese “espacio literario enorme” que para él era la novela, en la que, con su habitual modestia, aseguraba no haber “inventado nada”. Sólo soy alguien que, al escribir, se limita a levantar una piedra y a poner la vista en lo que hay debajo”.

Sus viajes por los cinco continentes le servían también para animar a los oyentes a reaccionar ante el mal funcionamiento del mundo, “a indignarse, a no quedarse en esa especie de inercia de rebaño” que caracteriza al hombre actual. “Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan se puede decir que nos merecemos lo que tenemos”, comentaría el genial narrador del siglo XX.

En innumerables ocasiones había pedido un debate en profundidad sobre el sistema democrático, convencido como estaba de que el verdadero poder no reside en los gobiernos sino en las multinacionales. “Hablar de democracia es una falacia“, solía decir.

Militante comunista durante buena parte de su vida, criticó incluso a la izquierda. Asimismo, se caracterizó por apoyar las causas sin causa, por encabezar las manifestaciones contra las guerras, además de apoyar la causa saharaui.

Precisamente, su última aparición pública fue en noviembre del año pasado en el aeropuerto de Lanzarote -donde residía desde 1993-, y honrar con su presencia el conflicto del denominado Caso Aminatu Haidar. La activista que estuvo 32 días en huelga de hambre tras ser expulsada ilegalmente de El Aaiún.

Fue poeta antes que novelista de éxito y antes que poeta, pobre.

Hijo y nieto de campesinos, el escritor nació en 1922 en la pequeña aldea de Azinhaga, a 100 kilómetros de Lisboa. Tenía tres años cuando su familia emigró a la capital, donde las penurias rurales se tornaron en penurias de ciudad. Así, el futuro escritor se formó en la biblioteca pública de su barrio mientras trabajaba en un taller después de abandonar la escuela para ayudar a mantener la escasa economía familiar.

Antes de dedicarse de lleno a la literatura y de convertirse en uno de los mejores novelistas, Saramago trabajó en oficios como los de cerrajero, mecánico, editor y periodista.

Publicó su primera novela en 1947, Tierra de pecado. Por esa época prendió en él la conciencia política que siempre le acompañó y que le llevó a afiliarse en 1969 al Partido Comunista Portugués -clandestino durante la dictadura de Salazar-.

Tras un largo silencio de casi veinte años, en los que estuvo sin publicar porque no tenía “nada que decir”, Saramago se atrevió con la poesía entre 1966 y 1975 y publicó Poemas posibles, Probablemente alegría y El año de 1993.

El reconocimiento mundial no le llegó hasta los sesenta años, con Memorial del convento, la novela que, según ha contado Pilar del Río en más de una ocasión, propició su relación amorosa con el escritor. A la periodista y posterior traductora de la obra de Saramago le impresionó tanto la lectura de ese libro (Premio del Pen Club Portugués) que se fue a Lisboa a entrevistar a su autor en 1986. Dos años más tarde se casaron.

La fama internacional le vino con El año de la muerte de Ricardo Reis. Centrada en la figura del heterónimo de Fernando Pessoa, el gran poeta del Portugal moderno, la novela es un intenso retrato de Lisboa de la mano de un poeta imaginario que, igual que pasó nueve meses en el vientre materno, ha de pasar un tiempo equivalente desde la muerte del hombre que lo creó antes de desaparecer definitivamente.

En ese tiempo, a partir de 1984, la actividad de Saramago se vuelve frenética. Una laboriosidad que le ha acompañado hasta su muerte con la escritura incansable de novelas, diarios, obras de teatro y hasta un blog.

Con El evangelio según Jesucristo (1991), su visión heterodoxa del mesías cristiano levantó una polémica que arreció cuando el gobierno de su país se negó a presentar el libro al Premio Literario Europeo. Un gesto que le hirió sobremanera, e hizo que emigrara a la localidad lanzaroteña de Tías, donde el viernes falleció a causa de una leucemia.

La misma polémica de tintes religiosos se reprodujo en 2009 al hilo de la publicación de una novela considerada hiriente por la jerarquía católica lusa, Caín.

Meses antes, el escritor se había visto envuelto en otro rifirrafe. Esta vez en Italia: su editorial de siempre, propiedad de Silvio Berlusconi, se negó a publicar El cuaderno, un libro basado en el blog del escritor, que no ahorraba en él críticas al primer ministro italiano.

Pero no todo fueron cortapisas.

El año 1995 fue especial para él, con la obtención del Premio Camoens al conjunto de su obra y la publicación del Ensayo sobre la ceguera, primera entrega de su trilogía sobre la identidad del individuo, que continuó con Todos los nombres (1998) y cerró con Ensayo sobre la lucidez (2004).

El primer volumen de la trilogía fue llevado al cine en 2008 por el director brasileño Fernando Meirelles con el título de “Blindness”. Una obra suprema.

Novelas que junto a La caverna o El Hombre duplicado llevan al terreno narrativo reflexiones sobre el consumo, la sociedad de masas, el sistema democrático o la idea de la muerte. Muchas de ellas parecen nacidas de una pregunta: “¿qué pasaría si?” Si la gente votase masivamente en blanco en unas elecciones, si alguien decidiese vivir al margen de la economía capitalista, si se encontrasen dos hombres totalmente idénticos. Otra de esas preguntas era qué pasaría si la gente dejase de morir.

Sólo él sabía que había cosas que sólo suceden en la imaginación crítica de un escritor de novelas.

En los últimos años, Saramago no dejó pasar demasiado tiempo entre novela y novela. Era consciente de su edad y, como lo dijo en una entrevista, si tenía “aún algo para decir”, lo mejor es que lo dijera “cuanto antes”.

Lo cierto es que nunca escribió un mal libro.

La muerte le ha sorprendido cuando preparaba una novela sobre la industria del armamento y la ausencia de huelgas en este sector.

En su último libro, Las pequeñas memorias, entrelazó los recuerdos de su infancia: “He intentado no hacer nada en la vida que avergonzara al niño que fui”, dijo cuando se publicó esa obra en 2006.

“Espero morir como he vivido, respetándome a mí mismo como condición para respetar a los demás y sin perder la idea de que el mundo debe ser otro y no esta cosa infame”.

Música: Dulce Pontes- “Cançao do Mar”

Los que le hemos leído, le echaremos en falta.

…obrigado.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán




Contra la impunidad

Actores, cineastas y escritores como Pedro Almodóvar, Javier Bardem, Maribel Verdú, Aitana Sánchez-Gijón, Hugo Silva, Juan Diego, Carmen Machi, Juan José Millás, Almudena Grandes, Juan Diego Botto o Miguel Ríos entre otros, prestan su voz y su imagen en un vídeo de nueve minutos. Representan cada uno a un ejecutado y desaparecido durente la rebelión militar y la posterior dictadura franquista, y cuyos cuerpos siguen desaparecidos.

Con un esquema en el que se repite el final “no tuve juicio, ni abogado ni sentencia, mis familiares siguen buscándome. ¿Hasta cuándo?” y ruido de disparos, termina cada uno de los 15 vídeos que la Plataforma Cultura contra la Impunidad presentó hace unos días en Madrid.

En apoyo a las 113.000 familias de desaparecidos.

Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, ha dicho que este vídeo “tiene que avergonzar a mucha gente”. Denuncia además la persecución sufrida por Baltasar Garzón cuando comenzó a investigar estos hechos, que puede “derivar en un conflicto entre el poder judicial y la sociedad española”. Y añade: “Hemos vivido algo tan grave como perseguir a un juez que ha tratado de perseguir unos crímenes que son reales y eso es algo que parece irreal y ha ocurrido aquí”.

El efecto buscado ha conseguido emocionar a las familias que han prestado las biografías de sus antepasados para la campaña. Es el caso de Antonia Parra, que no pudo evitar las lágrimas al escuchar al escritor Juan José Millás, representar el papel de su padre, Antonio, fusilado con 34 años en Marchena (Sevilla). “Mi madre siempre creyó que lo habían matado por leer mucho”, recordaba Antonia a la puerta del cine donde tuvo la presentación de esta iniciativa. Millás explicó la emoción que sintió al conocer los detalles de la muerte del padre de Antonia: “Su mujer enterró los libros de su marido en el patio de su casa. Esa imagen es terrible. Es como si enterraran pajarillos vivos“.

El próximo domingo en el cementerio de la Almudena se leerán los nombres de todos los asesinados en la capital española durante el franquismo. Y el 26 de junio se organizará una concentración en la Puerta del Sol para llenar las calles de velas en homenaje a los desaparecidos.

En representación de las víctimas, Hilda Farfante, hija de Balbina Gayo, agradeció a todos los artistas su trabajo y su “empuje”, y aseguró que esta iniciativa es un “grito” contra “un largo y vergonzoso silencio“.

BLOODY SUNDAY

Guardando las distancias, precisamente el martes en Londres se vivió un hecho insólito. El primer ministro británico David Cameron admitía la muerte de 14 civiles católicos en la localidad norirlandesa de Londonderry en 1972 por disparos del ejército británico. Una actuación que tachó de “injustificado e injustificable”, y que se conoce como el Domingo Sangriento.

Cameron hizo esta afirmación al presentar ante el Parlamento el informe dirigido por el ex juez del Tribunal Supremo, lord Saville of Newdigate, sobre lo ocurrido el 30 de enero cuando soldados británicos del Primer Regimiento de Paracaidistas dispararon contra una manifestación a favor de los derechos civiles.

Casi cuatro décadas han pasado, pero las conclusiones del llamado informe Saville han posibilitado que las familias de las víctimas puedan vivir un poco más en paz. Y lo que se termina aceptando es: que ninguna de las 14 personas asesinadas aquel día llevaban armas de fuego y que los soldados no dieron ningún aviso previo antes de comenzar a disparar contra la multitud.

Se trata del informe de más larga gestación -un total de doce años- y el más costoso -195 millones de libras (234 millones de euros)- de toda la historia legal británica.

A diferencia del terrorismo de ETA, el Bloody Sunday colocó al IRA en el lado emocional de los buenos para una gran parte de la opinión pública internacional. Y esa fortaleza hizo posible un proceso de paz que culminó en 1998 con los Acuerdos de Stormont.

Todo Gobierno puede tener la tentación de maquillar sus errores bajo mentiras, pero cuando la evidencia es clamorosa, cuando las pruebas dicen lo contrario…las represiones y los actos injustos no sólo fortalecen al enemigo. Acaban volviendo.

¿Cuándo ocurrirá eso en España, cuándo se pasará página?

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Pena de muerte

AMNISTÍA INTERNACIONAL acaba de sacar a la luz su último video de denuncia. Y lo ha hecho con acierto.

Este organismo tuvo noticia de al menos 714 ejecuciones durante el año pasado, produciéndose la inmensa mayoría en Irán, Irak, Arabia Saudí y Estados Unidos.

Se calcula que 2001 personas fueron condenadas a muerte en 56 países. Estas cifras, en todo caso, son estimaciones mínimas; las cifras reales ni se conocen.

Este total no incluye las miles de ejecuciones que presumiblemente se consumaron en China.

Las autoridades chinas, si bien afirman tener como objetivo reducir el uso de la pena capital, continúan utilizando las ejecuciones para demostrar que las actividades consideradas dañinas para la estabilidad social se tratarán con mano dura. En 2009, esto se tradujo en una rápida y enérgica respuesta a los disturbios de la Región Autónoma Uigur del Sin-kiang, la corrupción y el narcotráfico. Además, dos hombres fueron ejecutados en 2009 por participar en los disturbios de la Región Autónoma del Tíbet que se produjeron un año antes.

En Irán, donde fueron ejecutadas como mínimo 388 personas, la pena de muerte siguió aplicándose en casos políticos, en los que la acusación suele ser “enemistad contra Dios”.

En 2009, Arabia Saudí ejecutó a 102 personas y Pakistán a 36. En todos estos casos -ya digo- las cifras son estimaciones mínimas. En Estados Unidos, donde la información sí es pública, se llevaron a cabo 37 ejecuciones en nueve Estados.

También en Sudán la aplicación de la pena de muerte siguió marcada por deficiencias y arbitrariedades judiciales. Y a menudo -según Amnistía- se basó en juicios sin garantías y en pruebas obtenidas bajo tortura, y se utilizó como medio para controlar la oposición política en el país.

Llama la atención, además, que tanto Irán como Arabia Saudí son los dos únicos países en los que se ejecutaron a menores de edad, lo que constituye una flagrante violación del derecho internacional.

Pero no sólo los intereses políticos son óbice para llevar a cabo tales ejecuciones. También la machista sociedad musulmana castiga la homosexualidad en algunos países. Ser gay se considera un delito «grave» en  regímenes represivos como Irán, Arabia Saudita, Yemen, Sudán, Afganistán y Pakistán a los sospechosos se les aplica la pena máxima, bien la muerte en la horca o cadena perpetua.


En países islámicos -relativamente moderados- como Argelia, Túnez, Jordania, o Turquía hay más tolerancia hacia la homosexualidad, pero, igualmente, se castiga con multas o penas de encarcelamiento.

A nivel global, en los 25 países que todavía hoy siguen aplicando estos métodos de ejecución figuran el ahorcamiento, por arma de fuego, la decapitación, la lapidación, la electrocución y la inyección letal.

Film: “Pena de Muerte” (1995)

Hasta hace bien poco, hasta el siglo XVIII, la potestad de la sociedad de aplicar la pena de muerte en determinados casos a uno de sus individuos, no se discutía.

ORÍGENES

La primera referencia documentada contraria a su aplicación se circunscribe a un suceso puntual. En el año 427 a.c., Diodoto, argumentando que esta pena no tenía valor disuasorio, convenció a la Asamblea de Atenas de que revocara su decisión de ejecutar a todos los varones adultos de la ciudad rebelde de Mitilene.

Por su parte, Jayawardene, en “La pena de muerte en Ceilán”, explica que en el primer siglo después de Cristo, Amandagamani, rey budista de Landa (Sri Lanka) abolió la pena de muerte durante su reinado, y que lo mismo hicieron varios de sus sucesores. Al parecer, a principios del siglo IX de nuestra era, el emperador Saga de Japón también suprimió la pena de muerte.

Tomás Moro (1478-1535), víctima él mismo de la pena de muerte (acusado de alta traición por no reconocer la legalidad del divorcio de Enrique VIII y Catalina de Aragón), en su obra “Utopía” se manifestó en contra con estas palabras:

“Dios prohíbe matar. ¿Y vamos a matar nosotros porque alguien ha robado unas monedas? Y no vale decir que dicho mandamiento del Señor haya que entenderlo en el sentido de que nadie puede matar, mientras no lo establezca la ley humana. Por ese camino no hay obstáculos para permitir el estupro, el adulterio y el perjurio. Dios nos ha negado el derecho de disponer de nuestras vidas y de la vida de nuestros semejantes. ¿Podrían, por tanto, los hombres, de mutuo acuerdo, determinar las condiciones que les otorgaran el derecho a matarse?”

Víctor Hugo (1802-1885), un gran pensador, pudo desarrollar una importante labor de divulgación de sus ideas sociales, siempre en defensa de los desfavorecidos. La pena de muerte era una de sus preocupaciones, y fue un firme defensor de su abolición.

“Y creéis que porque una mañana levanten una horca en sólo unos minutos, porque le pongan la soga al cuello a un hombre, porque un alma escape de un cuerpo miserable entre los gritos del condenado, ¡todo se arreglará! ¡Mezquina brevedad de la justicia humana! (…) Nosotros, hombres de este gran siglo, no queremos más suplicios. No los queremos para el inocente ni para el culpable. Lo repito, el crimen se repara con el remordimiento y no por un hachazo o un nudo corredizo. La sangre se lava con lágrimas y no con sangre.”

Sin duda, el impulso mayor de NO A LA PENA DE MUERTE se produjo tras la Segunda Guerra Mundial. A medida que fue creciendo el movimiento en pro de los derechos humanos fue aumentado también la tendencia a favor de la abolición de la pena capital. Primero la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de las Naciones Unidas en 1948.

Y, posteriormente, el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, destinado a abolir la pena de muerte (1989), junto con distintos documentos regionales, fueron consolidando el movimiento abolicionista.

+ info en Amnistía Internacional

Por Iñigo Ortiz de Guzmán