Violencia de género

Semana fatídica de crímenes machistas.

Cinco mujeres han muerto en España en los siete primeros días de julio, presuntamente a manos de sus parejas. Así con todo, la cifra de víctimas mortales alcanza ya 38 desde que se inició el año. De seguir esta proporción, el número de mujeres asesinadas a finales de 2010 será muy superior a las 55 del año 2009, y similar a las 76 de 2008.

Estadísticamente, durante este mes y agosto siempre se produce una mayor incidencia; sea por el calor, o porque el agresor pasa más tiempo con su pareja debido a las vacaciones estivales.

La última víctima, Andrea Zambrano, ecuatoriana de 28 años y embarazada, había denunciado a su pareja en dos ocasiones. Y hoy hará una semana que murió estrangulada supuestamente por él, Marcelo Iván C. E., de 33, en la habitación que compartían en el barrio barcelonés de Sants.

Pero no siempre las mujeres, víctimas de abusos, denuncian ante la Justicia. De hecho, de tal fatídico número, sólo 8 se habían querellado ante su agresor, mientras que sólo una retiraría a posteriori su declaración .

En ocasiones, aguantan los desprecios, los insultos, las palizas…hasta ocho años. El tiempo medio que aguanta una víctima de malos tratos antes de decidirse a denunciar.

“Era el hombre de mi vida, estaba enamorada, él lo era todo para mí son las frases más frecuentes entre las mujeres que consiguen escapar a esta lacra social.

Una violencia de género que en 2010 ha vuelto con fuerza. Y es que se produce un crimen machista cada cinco días, mientras que el año pasado, la media era uno por semana.

Amor y pánico se entremezclan en la vida de las mujeres víctimas de violencia doméstica. La ambivalencia de sentimientos se hace fuerte en ellas y terminan estableciendo una extraña relación de dependencia con su agresor. Es el ‘Síndrome de dependencia afectiva’ -una especie de síndrome de Estocolmo-, que les lleva a perdonarles una y otra vez, a minimizar y negar sus agresiones.

Poco a poco se van sintiendo incapaces de hacer nada por sí mismas. Me tenía anulada, reconoce una víctima. Se vuelven pasivas e inseguras mientras su autoestima se degrada en cada episodio de violencia. Por ejemplo, cuando se quedaba el dinero que ella ganaba porque le decía que no sabía comprar y ella pensaba pues tiene razón, es que no sé comprar; o cuando tuvo que dejar su trabajo porque él la convenció de que su jefe quería algo con ella; o cuando se obsesionaba por colocar los vasos de la cocina en el orden que a él le gustaba….

La mayoría de estas mujeres se aislan socialmente para no enfadar a sus parejas, que suelen ser muy celosas. El resultado es una situación de soledad en la que “terminas viendo lo que ellos ven, viviendo su vida y su mundo”.

La educación, los valores y los estereotipos aprendidos socialmente tienen mucha influencia en la personalidad de estas mujeres: muchas ven con normalidad las relaciones asimétricas con el otro sexo.

A pesar del pánico que las invade, algunas consiguen romper con todo y empezar una nueva vida. No es fácil, pero tampoco imposible.

Socialmente no hay un prototipo de maltratador; puede ser de clase alta o baja, con estudios o sin ellos, joven o viejo.

Para Miguel Lorente, delegado del Gobierno español para la Violencia de Género, asegura que “no existe un perfil establecido de víctima y de agresor” y que “es ese vacío conceptual el que desvirtúa el verdadero significado del maltrato“.

En su libro ‘El rompecabezas. Anatomía del maltratador’ (Editorial Ares y Mares), Lorente explica que el primer paso que sigue el maltratador es el de ir destruyendo, poco a poco, todas las fuentes de apoyo externo -trabajo, amistades y familia- que tiene la mujer, para dejarla aislada únicamente en la relación de pareja.

Ver fragmento de la entrevista aquí

Según Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco y pionero en nuestro país en la aplicación de terapias a hombres maltratadores, “el 20% de ellos sí presenta un trastorno mental –alcoholismo, esquizofrenia paranoide, trastorno delirante…-. Pero el 80% son ‘normales’; no existe un trastorno grave, aunque sí presentan alteraciones de la personalidad y cognitivas, como un machismo extremo o la justificación del uso de la violencia para resolver problemas”.

Los últimos datos recogidos en un estudio por la Universidad Complutense y el Ministerio de Igualdad (prevención de la violencia de género en la adolescencia y juventud) nos hace qué pensar: El 13% de los chicos reconoce haber ejercido maltrato a su novia. Y 1 de cada 10 chicas se confiesa víctima de malos tratos.

Este grupo de edad considera, además, que no es maltrato… decirle que no vale nada (30,7%) y hacerle sentir miedo (22,8%).

Preocupante…

A nivel global, cada 18 segundos una mujer es maltratada en algún lugar del mundo.

Consejos últiles:

Teléfono contra el maltrato: 016

La violencia es el miedo a los ideales de los demás (Mahatma Gandhi. 1869-1948. Político y pensador indio)

La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve (Martin Luther King. 1929-1968. Religioso estadounidense)

Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia (Jean Paul Sartre. 1905-1980. Filósofo y escritor francés)

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

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