Archive for 31 agosto 2010

Las abejas, en extinción

Albert Einstein ya advirtió de que “sin abejas, la humanidad desaparecería en cinco años”.

Aquella conocida frase del genio de la física es quizá un poco exagerada, pero ponía de manifiesto la importancia de estos insectos para el mantenimiento de los hábitats naturales tal como hoy los conocemos.

En la actualidad, muchos expertos coinciden en que quizás la especie humana no desaparecería en unos pocos años, pero sí asumen que la vida en la Tierra cambiaría de forma drástica.

La importancia de las abejas en la polinización y en la renovación vegetal no tiene comparación con ninguna otra especie. De hecho, el 80% de la polinización de las plantas la realizan las abejas. Hay mariposas, escarabajos y otros insectos que también realizan este proceso pero, si las abejas desaparecen, el mundo vegetal se transformaría por completo.

Si desaparecieran las abejas, la vida sería casi imposible”

Así lo postula el científico George McGavin después de un riguroso debate de la institución Earthwatch celebrado en la Royal Geographic Society de Londres.

Asimismo, en dicha discusión se hablaba de más datos: como que la salud del 60% de la población mundial depende exclusivamente de medicamentos de origen natural; que a nivel global, cada minuto perdemos una superficie de bosque equivalente a unos 20 campos de fútbol, o que 300 especies de plantas importantes para el ser humano dependen del vuelo de los murciélagos.

Revelaciones curiosas y concluyentes, que nos hacen pensar sobre la importancia de la biodiversidad.

El hecho es que cada año la desaparición de abejas sin dejar rastro se cuentan por millones. Los apicultores no saben ya qué hacer. En un principio, afectaba sólo a Estados Unidos, pero ahora es un fenómeno generalizado en casi todo el mundo.

Desde hace una década, en Europa van desapareciendo miles y miles de colmenas.

A falta de conocer sus causas, se barajan varias hipótesis.

Unos piensan que se trata de un parásito intestinal, el nosema ceranae, que provoca una enfermedad conocida como varroasis. Uno de los primeros síntomas es que las abejas parasitadas tienen las alas deformes, lo que les impide volar, y tanto su absomen como su tamaño general se queda reducido a un tercio del normal. La falta de vitalidad hace que vayan muriendo lentamente, hasta que la colmena desaparece por completo.

Hay quienes sostienen que la razón de esta mortandad es debido a la utilización de plaguicidas y pesticidas en el campo, sobre todo los neurotóxicos, que se utilizan bastante en semillas.

Otros científicos, en cambio, aseguran que la culpa es del cambio climático.

Con todo, uno de los aspectos más curiosos de este fenómeno es que no se encuentran los restos mortales de las abejas -ni de las adultas ni de las crías-.

En un primer momento, cuando no se sabía nada de esto -apunta el veterinario navarro, Pérez de Obanos- se especuló con que fueran enfermedades víricas, y de hecho le llamaban el virus de la enjambrazón, porque parecía que toda la colmena había enjambrado, había desaparecido. No quedaban restos de las abejas ni en las colmenas ni en las proximidades. Nosotros estamos viendo que la colmena muerta se queda con abundante miel y polen, pero las abejas no aparecen”.

Científicos españoles del Centro Regional Apícola de Marchamalo (Guadalajara) acaban de resolver el misterio. Apuestan que su desaparición se debe a la actuación del parásito asiático: el ‘nosema ceranae’. La primera de las hipótesis expuestas; Ataca el aparato digestivo de las abejas obreras, de los zánganos y de la abeja reina; destruyendo así las células epiteliales encargadas de la asimilación de los alimentos.

Pero es que, además, han encontrado también una explicación para el hecho de que no se hayan encontrado los cadáveres de las abejas. Al parecer, las abejas infectadas -cuando se sienten débiles- se alejan de la colmena, siguiendo un mecanismo de defensa. Mueren lejos, y los reptiles y otros insectos devoran sus restos.

CURIOSIDADES

Para producir cien gramos de miel, una abeja necesita volar una distancia equivalente a la vuelta a la Tierra (es decir, 40.000 kilómetros y recorrer nada menos que un millón de flores), pero sólo necesitan consumir 25 gramos de miel para producir esa cantidad.

Este trabajo les resulta agotador y, quizás, por ello viven tan poco tiempo. En primavera -cuando hay buenas floraciones- una abeja suele vivir unos 35-40 días. Mientras que en invierno -época en la que no salen a trabajar-viven entre cuatro y cinco meses.

Además de miel, las abejas producen cera, jalea real, polen, propóleos y apitoxina. Pero, ¿qué es la apitoxina? Pues el veneno del aguijón, que se utiliza para combatir artritis, artrosis, reúmas, problemas de cervicales y lumbalgias, entre otros dolores… Además, suele ser empleada sobre todo por la medicina alternativa.

La reina se aparea sólo una vez en su vida, con unos cuantos zánganos, en un vuelo de fecundación que sirve para seleccionar a los más fuertes. Y gracias a que tiene un espermateca en el interior del abdomen, puede mantener el esperma de los distintos zánganos e ir poniendo huevos poco a poco. Es decir, la misma reina va fecundando sus huevos a medida que lo necesita.

Todo un mundo diminuto, pero inteligente, y del cual necesitamos para vivir.

Película de animación: “Bee movie” (2007)

Más allá de lo que dijera Einstein, el que las abejas puedan desaparecer es un tema preocupante.

“Cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento son mutuamente interdependientes” (Erich Fromm– psicólogo social, psicoanalista, filósofo y humanista alemán)

No queda otra más que cuidar de nuestro entorno, con respeto.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

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Photographies du Monde

Nueva actualización de video-fotoblogs, con uno recién creado:

Photographies du Monde

La fotografía de fondo en blanco y negro corresponde al prestigioso fotógrafo y pintor francés Jacques Henri Lartigue.

Todo un cúmulo de intenciones para mostrar varias fotografías de Cádiz, Milán, Singapore y Bruselas; además de ofrecer interesantes vídeos artísticos en Alta Definición (HD), de animación de la Escuela Francesa en 3D, varios cortometrajes, así como filmaciones en blanco&negro.

Espero que guste tanto como he disfrutado desarrollando este fotoblog, ésta vez en lengua francesa.

Profitez-en!

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

+ info en Photoblogs

Incendios impunes

Se espera que hoy quede controlado el incendio que desde el pasado domingo ha arrasado 349 hectáreas de pinar en la zona de Benirràs, al norte de la isla de Ibiza. Uno de tantos en los que no se debe al cambio climático o a las altas temperaturas estivales, sino que todo apunta a otro caso de negligencia.

No hay nada de nuevo en esto… Lo de cada año por estas fechas.

Pero, ¿Qué razones de peso hay detrás de todo incendio? ¿Cuáles son los motivos para que se produzcan tantos en España?

En primer lugar, la estructura y composición de nuestros montes está determinada en gran parte por el abandono del medio rural. Este fenómeno ha traído consigo un significativo aumento de la superficie forestal en zonas agrícolas abandonadas a partir de la segunda mitad del siglo XX. Por esta razón, una parte de esta superficie está formada mayormente por masas forestales jóvenes, inestables, y con poca o nula gestión. También, el fin o el decaimiento de la mayoría de los aprovechamientos forestales como la utilización de madera, el pastoreo extensivo, la recogida de leñas, o el carboneo.

Si a esto sumamos que sólo un 16% de las masas arboladas españolas tienen un plan de gestión, tenemos una situación estructural de abandono y gran cantidad de combustible.

Pero lo más importante -tal y como ocurre en la Península Ibérica, en especial en Galicia y en nuestra vecina Portugal- es el uso cultural del fuego. Y todo con un fin: la regeneración de pastos, la limpieza de fincas, para ahuyentar animales “dañinos”, etc.

Es así por lo que el 95% de los incendios forestales están provocados por la mano de ser humano, muchos de ellos son intencionados.

Detrás de dos de cada diez incendios registrados en Galicia se esconden intereses económicos. La voz de alarma la acaban de dar agentes judiciales de la Guardia Civil al hacer público un estudio sobre el perfil psico–social de los incendiarios en la comunidad que analiza un total de 138 incendios. El objetivo es ayudar a “identificar” a los posibles autores de un incendio forestal y mejorar las medidas de prevención en la lucha contra el fuego.

Así sabemos que el 7% de los incendios registrados en Galicia son provocados por pirómanos. Las imprudencias por prácticas tradicionales como puede ser la quema de rastrojos causa casi un 24%; y más de un 25% fueron ocasionados por barbacoas, colillas mal apagadas o pirotecnias. Además, el 17,9% persiguen la obtención de algún beneficio, ya sea urbanístico, económico o ganadero, y un 5,1% pretenden causar daño a terceros.

Y lo que más preocupa: el 20% de incendios son provocados por personas con problemas psicológicos que no tienen motivación aparente alguna.

Lo cierto es que 2010 está siendo el año con menos hectáreas quemadas de la década a nivel nacional. Son más de 7.000 hectáreas de casi 26.000 en total, por el momento, que han sido pasto de las llamas en la primera mitad del mes.

Unas cifras que distan mucho de las 136.152 hectáreas arrasadas de 2006, el año más negro de la década respecto a incendios en nuestro país.

Para que nos hagamos una idea, la superficie arrasada este año supone un descenso del 72,8% con respecto al mismo periodo del 2009.

Pero GREENPEACE avisa: que no podemos bajar la guardia.

Y denuncia que sólo 1 de cada 1.000 incendiarios acaba siendo juzgado.

La organización ecologista señala en su último estudio que los incendios forestales son todavía, y pese a los avances, un delito impune.

Dicho informe señala, además, que  sólo unos pocos de los responsables de los los grandes incendios forestales (aquellos que afectan a más de 500 hectáreas, y que suponen el 40% de la superficie quemada en la última década) acaban siendo juzgados.

Greenpeace reconoce que en los últimos años las fiscalías de Medio Ambiente han realizado un importante esfuerzo para aplicar el Código Penal (vigente desde 1995) cuyo resultado es un incremento notable del número de sentencias y condenas.

Así con todo, Galicia -donde se producen más de la mitad de los incendios forestales- encabeza el número de sentencias por delito de incendio forestal y el mayor número de sentencias condenatorias.

Le siguen  Castilla y León, Andalucía, Cataluña y la Comunidad Valenciana. Navarra, La Rioja, País Vasco y Madrid son las comunidades autónomas con menor número de sentencias por este delito.

Pese a que la respuesta de la justicia está siendo acorde con las demanda social de castigar a los incendiarios, también se observa que todavía queda mucho que hacer:

Los datos cantan por sí solos: En España se producen una media de 20.000 incendios y se quema una superficie de 140.000 hectáreas todos los años.

En resumen: hay que cuidar del medioambiente. Los bosques son vitales para el mantenimiento de la biodiversidad.

Frente al cambio climático, éstos son fijadores naturales de CO2 (en Brasil, por ejemplo, los incendios forestales son la mayor fuente de emisiones de CO2). Aparte de la desertificación, la sequía y las inundaciones, las zonas boscosas impiden la erosión del suelo y regulan el clima (absorben agua de lluvia y la liberan poco a poco, incrementando la disponibilidad hídrica de los meses secos). Pero es que, además, si los árboles son gestionados de forma sostenible, ofrecen una fuente constante y renovable de recursos e ingresos.

COMBATIR LA DEFORESTACIÓN ES COMBATIR EL CLIMA

“El clima está cambiando. Este año en Rusia comprendimos muy bien la actualidad de los problemas climáticos“, son palabras del primer ministro de Rusia, Vladímir Putin, tras visitar las áeras más afectadas por los incendios forestales. Más de 28.000 incendios que ha arrasado cerca de un millón de hectáreas de bosques desde junio, y más de 11 millones de hectáreas de cultivos (es decir, el 26 por ciento del total de la cosecha).

Hay que ser conscientes de nuestra responsabilidad a nivel medioambiental.

El cambio climático conlleva una serie de consecuencias irreversibles en la vida cotidiana, desde la escasez de agua y de alimento hasta otras menos conocidas como el incremento de las facturas de suministro de agua, luz y electricidad, la subida de las primas de seguros, o el aumento de las enfermedades tropicales.

Inhalemos y exhalemos mientras podamos…

+ info en S.O.S. Planeta

Por Iñigo Ortiz de Guzmán


Felicidad Interior Bruta

Charles Chaplin escribió que la vida es tan corta que sólo nos alcanza para ser amateurs.

Esta afirmación también se puede aplicar al llamado arte de vivir. Cuando ya vamos aprendiendo, la función se termina. No hay recetas mágicas, y cada persona sabe en qué consiste su particular modo de alcanzar ese arte.

Con miedo, enfado o envidia (o con dolor de muelas) difícilmente podemos tener la percepción subjetiva de estar viviendo bien. Lo mismo sucede si estamos en una playa paradisiaca tomando el sol y enfurruñados con la pareja, o pensando en el trabajo que nos espera en septiembre. El arte de vivir pasa necesariamente por observar, y cuidar, lo que pensamos y sentimos.

Los países, y sobre todo en tiempos de crisis, miden lo bien o lo mal que vivimos por la situación económica. Pero como afirma el filósofo Jordi Pigem, el producto interior bruto solo mide transacciones económicas, y sabe muy poco del auténtico bienestar de las personas.

“La codicia, la hostilidad y la ignorancia son tres venenos que han crecido en el mundo materialista, hasta encontrarlos hoy institucionalizados en nuestros sistemas económico, político, y mediático”, afirma Pigem en su libro La buena crisis (editorial Kairós).

Y afirma además que un progreso en la generosidad, la solidaridad y la sabiduría contribuirían a pasar de una sociedad basada en el crecimiento económico a otra basada en el crecimiento vital.

La alternativa más interesante al PIB no ha surgido de los ordenadores de una institución académica, sino de los tranquilos valles de Bután, un enclave budista en el corazón del Himalaya.

En este reino se creó la felicidad interior bruta (FIB), que combina siete ámbitos de bienestar: físico, mental, ambiental, laboral, económico, político y social. Su promotor fue el monarca Jigme Singye Wangchuck -que desde el día de su coronación en 1974- está apostando por el desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo, la preservación y promoción de la cultura, la conservación del medio ambiente y el buen gobierno como pilares de la felicidad nacional.

Ser feliz es desear menos

Según la Organización Mundial de la Salud, en 2020 la depresión será la segunda enfermedad más extendida, superada sólo por enfermedades cardiovasculares.

Por ahora, lo que sabemos es que el suicidio es la primera causa de muerte entre los jóvenes. El estrés, la ansiedad y la depresión (seis millones de personas) son la segunda causa de baja laboral en España.

En Occidente nos hemos fijado en el desarrollo intelectual de las personas, pero no en el desarrollo emocional. Pero, ¿cómo llevar a cabo ese cambio? Pues para la filósofa Elsa Punset, con el viejo conócete a ti mismo de los griegos. “Aunque ellos no nos decían cómo. Se trata de conocer y gestionar nuestros mecanismos emocionales. Es decir, lo contrario a la represión emocional que hemos ejercido hasta ahora”.

Ser feliz es cuestión de voluntad

Hay estados de ánimo que aportan ventajas, y otros que son muy disfuncionales y nos generan un enorme sufrimiento.

Un ejemplo: la ira.

La ira es como un cubo lleno de agua sucia. Cuando nos enfadamos, o bien lanzamos el oscuro contenido de ese cubo a la cara de quien nos ha provocado la ira, o bien callamos, de modo que nos lo lanzamos encima. Lo ideal sería lanzar el agua sucia a un terreno neutro; practicando deporte, por poner un ejemplo. Y después, cuando estemos ya tranquilos, expresar al otro cómo nos hemos sentido, con asertividad. Por eso no es recomendable escribir e-mails cuando estamos enfadados. Así se estropean muchas relaciones interpersonales.

Lo cierto es que nadie nos ha enseñado a gestionar nuestros pensamientos.

Tenemos cada día entre 40.000 y 60.000 pensamientos, y a la mayoría les hacemos caso. Miriam Subirana, profesora de meditación, es de las que piensan que el pasado, en gran medida, nos impide ser libres. Vivir del recuerdo es no gozar plenamente del presente. Vivir del recuerdo nos debilita. Es como ser un enchufe que se conecta a una toma de corriente por la que no pasa la corriente. Vamos perdiendo nuestra energía. Queremos revivir una experiencia que ya pasó, y finalmente nos sentimos decepcionados y con un gran desgaste emocional y mental”.

Todos los sabios orientales coinciden en que el arte de vivir se basa, en buena medida, en nuestra conexión con el momento presente. Y muchos de los pensamientos sobre el futuro son proyecciones negativas, como el miedo, que normalmente no sirve para nada (aunque a veces es amigo de la prudencia).

El psiquiatra Víctor E. Frankl, que fue una de las víctimas de Auschwitz, afirmaba que a la persona se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas: “La elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias”. A menudo no podemos elegir los hechos, pero sí el cómo enfrentarnos a estos hechos.

Según el budismo, la mayor parte del sufrimiento es creado por uno mismo.

El mundo que nos rodea, nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y sentimientos están en constante cambio. En términos budistas este cambio se conoce como impermanencia. Aceptar que todo es impermanente y no aferrarnos a las cosas ni a las personas.

Casi nada de lo que nos ha proporcionado felicidad lo hemos logrado con dinero.

Asumir la propia ignorancia es un trago amargo, pero necesario para poder crecer y evolucionar como seres humanos.

A día de hoy seguimos creyendo que la felicidad está vinculada con lo que tenemos y hacemos, marginando por completo lo que somos. Por eso formamos parte de una sociedad materialista, construida sobre tres pilares: el trabajo, el consumo y el entretenimiento. Sin embargo, esta manera de pensar y de actuar está resultando del todo ineficiente e insostenible.

La paradoja es que tenemos más riquezas que nunca, pero somos mucho más pobres. Prueba de ello es que el vacío existencial se ha convertido en la enfermedad contemporánea más extendida, y el Prozac y el Tranquimacín, en dos ‘compañeros de viaje’ de muchos españoles.

El año pasado la venta de tranquilizantes alcanzó los 52 millones de unidades -sólo en el sistema sanitario público-, según el Ministerio de Sanidad.

Eckhart Tolle (ver blog) se ha convertido en un referente del desarrollo personal. Sus libros El poder del ahoraUn nuevo mundo recogen sus experiencias de aprendizaje y transformación, mostrando a los lectores el camino para conocer el funcionamiento de la mente y el manejo constructivo de los pensamientos.

A juicio de Tolle, “nuestras emociones, sentimientos y estados de ánimo no tienen tanto que ver con lo que nos pasa, sino con la interpretación que hacemos de lo que nos pasa”.

La mala noticia es que “no es fácil abandonar el hábito mecánico de ver e interpretar lo que nos sucede de forma egocéntrica y reactiva“. La buena es que “cuando aceptamos que somos los únicos responsables de nuestro sufrimiento, nos damos cuenta de que podemos dejar de herirnos, cambiando nuestra manera de pensar y de relacionarnos con nuestras circunstancias“.

Eso sí, cabe diferenciar entre el dolor y el sufrimiento.

Por ejemplo, si de pronto nos empieza a doler la cabeza, podemos quejarnos o incluso luchar contra él, lo que nos acarreará una dosis de sufrimiento. Por el contrario, podemos aceptar que nos duele la cabeza tumbándonos un rato o tomarnos una aspirina. Así, el dolor es físico, y el sufrimiento, emocional: lo creamos en nuestra mente en función de lo que pensamos acerca de lo que nos pasa. De ahí que el dolor sea inevitable, y el sufrimiento, opcional.

Estadísticas hay muchas, pero no tal como la que realiza la Base de Datos Mundial de la Felicidad (World Database of Happiness). Este ranking mide la felicidad de los habitantes de 148 países teniendo en cuenta promedios de esperanza de vida con parámetros que valoran el grado de satisfacción de las personas. Sus resultados muestran cuántos años y cómo de feliz vive una persona en un determinado país.

España se encuentra en la posición numero 16 del ranking.

Si la felicidad es nuestra verdadera naturaleza y ya está en nuestro interior, ¿por qué nos cuesta tanto ser felices? ¿Por qué nos empeñamos una y otra vez en seguir los dictados de nuestros deseos? ¿Por qué nos aferramos a hacer realidad nuestras expectativas?

El doctor en psicología Martin Seligman -uno de los impulsores del movimiento conocido como “psicología positiva”ha descubierto que “el primer paso para conectar más a menudo con la felicidad es asumir la responsabilidad y cultivar la sabiduría“.

You could be happy

Al fin y al cabo, no es tan difícil ser feliz…si sabes cómo.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán


Prostitución

Anoche estuve viendo el programa After Hours, en la cadena de tv cuatro. Y me quedé anonadado al ver las cifras y la gran demanda de la profesión -dicen- más antigua del mundo: la prostitución. Una actividad que en España -al igual que en Francia o Italia- ni está autorizada, pero tampoco prohibida.

Su término viene del latín prostituire que literalmente significa estar expuesto a las miradas del público, estar en venta, traficar con el cuerpo.

Lo cierto es que, en nuestro país, a día de hoy 300.000 mujeres ejercen la prostitución; una por cada 38 hombres. Sólo el tráfico de armas supera -en beneficios- a este negocio que mueve 18.000 millones de euros al año.

La trata de mujeres para la explotación sexual resulta, por lo tanto, más rentable que el tráfico de drogas.

El origen de la prostitución se encuentra en las sociedades primitivas donde era costumbre ofrecer a la esposa, a la hija o sirvienta al huésped en señal de estima.

Las formas de prostitución son muy variadas. Hay que distinguir entre la masculina y femenina, aunque ésta última supone un 80 % del total de personas prostituídas a nivel global.

El negocio, a todas luces, es muy rentable.

Los clientes que requieren los servicios de esas mujeres (15 millones de varones, de entre 16 y 64 años) gastan 50 millones de euros.

Con tanto cliente y dinero por ganar (un proxeneta puede llegar a ingresar más de cien mil euros al año por mujer), no extraña que las mafias que trafican con esas mujeres las maltraten, extorsionen, compren y vendan como si fueran esclavas.

La prostitución en nuestro país ha dado un vuelco en las dos últimas décadas. Si a mediados de los ochenta la mayoría de las mujeres prostitutas eran españolas, ahora sólo el 10% son nacionales; y el resto han llegado de países extranjeros.

Latinoamérica sigue siendo el origen de la mayoría de las prostitutas afincadas en España, pero desde hace poco menos de una década se han multiplicado las bandas que traen mujeres del Este de Europa. Las jóvenes rumanas y rusas podrían desbancar muy pronto a las prostitutas brasileñas y colombianas.

Un estudio del Ministerio de Igualdad revela que la mayoría de las brasileñas que llegan a la Península aterrizan en parís, para desde ahí volar a aeropuertos como Madrid, Bilbao o Vigo. De esta manera, las bandas consiguen despistar y eludir los controles de la policía.

En el caso de las mujeres procedentes de países del Este, el traslado desde Lituania, Rusia, Rumanía o Ucrania (los territorios más castigados por las mafias de proxenetismo) se hace en autobús o furgoneta.

El modus operandi para captarlas es idéntico a uno y otro lado del Atlántico. Buscan chicas de bajo nivel educativo, con problemas económicos y sin recursos para emigrar. Como ya es sabido, en su mayoría son engañadas con falsas promesas de trabajo que las sacarán de la miseria.

Y todo esto se hace con anuncios en periódicos locales o a través de agencias de viajes.

Precisamente, en la última redada llevada a cabo por la Policía la semana pasada en Madrid, cayó una red de prostitución que se publicitaba en prensa. En esta operación -denominada Afrodita se ha detenido a 105 personas, entre ellas diez responsables de la organización.

Los arrestados utilizaban campañas de publicidad, principalmente en periódicos, donde controlaban el 50% de los anuncios de contactos bajo la apariencia de masajes y quiromasajes.

Se gastaban entre 30.000 y 45.000 euros mensuales en cada publicación, pero obtenían beneficios que superan los 700.000 euros al mes. Pero no sólo eso. También contactaban con taxistas y recepcionistas de hotel que, a cambio de unos 50 euros, derivaban clientes a sus clubes.

Las 350 mujeres explotadas son en su mayoría inmigrantes de diferentes países (una de cada cuatro no tiene papeles), con edades comprendidas entre los 20 y los 30 años; y que provienen de un entorno de violencia o exclusión social, y que consumen habitualmente drogas.

Permanecían las 24 horas del día en el centro de prostitución que le había sido designado, donde estaban sometidas a turnos bajo la supervisión directa y el estricto control de las denominadas “encargadas”.

Aquí cabe preguntarse si es lícito, bueno o malo, legal o no, que los medios de comunicación permitan este tipo de anuncios…

El 5% de las mujeres ejercen la prostitución de forma voluntaria. Pero hay que ser serios en esto. Una mujer no es un producto. No tiene ‘código de barras‘… Y, lamentablemente, hay mucha gente que se aprovecha de la situación de desamparo social y normativo.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Accidentes aéreos

Eran aproximadamente las 14:45 horas. Aeropuerto de Barajas a pleno rendimiento. Miles de personas parten o regresan de sus vacaciones. Es una jornada en apariencia normal. Normal, hasta que ocurre la tragedia. El vuelo JK 5022 de Spanair con destino a Gran Canaria sufre problemas que le obligan a abortar su despegue. Lo intenta por segunda vez… y se produce un accidente dantesco. A partir de entonces reina la confusión, a punto de que los informativos de las principales cadenas de tv salgan ‘al aire’.

Ocurrió hace dos años. Resultado: 154 fallecidos y 18 supervivientes.

El hecho es que 730 días después del accidente no existe todavía un informe definitivo sobre sus causas. La comisión de investigación encargada de la tarea, adscrita al Ministerio de Fomento, hizo público hace un año un informe preliminar que ya ofrecía una descripción aparentemente solvente de los sucesos. Ahora ha informado que espera tener el definitivo a finales de año.

De dicho informe se deducía que había habido una cadena de fallos técnicos y humanos. Faltaba por descubrir la causa de la causa: por qué fallaron los instrumentos y si pese a ello podía haberse evitado el desenlace.

Puede darse por establecido que el avión no fue capaz de volar porque no habían sido desplegados los alerones necesarios para el despegue, y que el instrumento destinado a alertar de la anomalía no funcionó porque había sido inutilizado al tratar de aislar una avería previa que había obligado a abortar un intento anterior de despegue.

Ahora se ha sabido además que un fallo (causado por un virus informático) en el ordenador central de la compañía aérea impidió la señal de alarma habitual cuando un aparato acumula tres averías.

La Asociación de Afectados presentó ayer un escrito en el que, junto a quejas razonables sobre estas cuestiones, se ofrecen críticas sobre lo que considera trato discriminatorio respecto a otras víctimas y en el que reclama una normativa legal.

Tras el homenaje ayer, Pilar Vera -presidenta de la asociación- pidió a las instituciones más apoyo frente “al calvario” que les ha tocado vivir. Arremetió especialmente contra el olvido. “Tras el desfile de autoridades -posterior al accidente- una semana después estábamos solos; se nos metió el frío en el alma, pero, a pesar de ello, seguimos peleando”, se lamentó.

Triste realidad.

No hay cosa peor que no saber por qué se produjeron tales adversidades.

No ya no recibir una compensación económica, sino conocer con certeza qué es lo que realmente ocurrió. Y los familiares tienen todo su derecho a reclamar menos silencio y sí más efectividad en la investigación por parte de la autoridades aeroportuarias y administrativas.

Los afectados lamentan que no existan en España ayudas públicas para víctimas de la aviación comercial y que tampoco haya un órgano central que coordine el seguimiento a los afectados. No obstante, lo que más preocupa ahora a las víctimas es que se conozca toda la verdad del accidente.

Lo cierto es que, en el 2º aniversario de tal accidente, se pone de manifiesto el temor de muchas personas a volar. Aunque las estadísticas muestran que el avión continúa siendo el medio de transporte más seguro.

El despegue, maniobra en la que el avión en Barajas sufrió el accidente, y el aterrizaje son los momentos en los que se produce un mayor número de accidentes con víctimas mortales.

Según un estudio realizado por la compañía Boeing, durante 1959 y 2007 se produjeron un total de 1.564 accidentes. En ese plazo murieron 27.455 personas en accidentes de avión.

Hay que tener en cuenta que en esos 48 años se realizaron un total de 519 millones de vuelos, con lo que la posibilidad de verse envuelto en uno es realmente pequeña.

Según la fase de vuelo, el 33% de los accidentes con víctimas mortales se producen durante el despegue; Y sólo el 9% mientras se encuentra en velocidad de crucero.

En los despegues uno de los riesgos añadidos es que el avión se encuentra con el depósito lleno de combustible, lo que favorece posibles explosiones en los accidentes.

Entre las principales causas de los accidentes, se encuentran errores humanos -un 53%-, fallos mecánicos -un 21%- y la climatología -un 11%-. Pese a todo, Algunos estudios sitúan las posibilidades de verse envuelto en un accidente aéreo en una entre 11 millones, frente a una posibilidad entre 5.000 de morir en un accidente de tráfico.

En 40 años, quince han sido los accidentes aéreos más graves en España.

El peor accidente de la historia se produjo el 27 de marzo de 1977 en el aeropuerto de Los Rodeos (Tenerife) donde fallecieron 583 personas al chocar dos aviones.

Tampoco se nos quitará de la retina el desastre aéreo acontecido en 1985 a 30 kilómetros de Bilbao, cuando un Boeing 727 colisionó con un repetidor de la EITB.

Lo cierto es que, en los últimos diez años han muerto 42 personas en accidentes aéreos.

Nada de esto debería volver a suceder.

Y, de paso, por qué no apostar por una mayor eficiencia ecológica en la construcción de las aeronaves.

A todos nos iría mejor cumplir una de las premisas del desarrollo sostenible que debe lograrse en toda actividad humana o industrial: la armonía entre las necesidades económicas y las ambientales, que evidentemente es el único camino que permitirá concretar un cambio a mayor escala.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Las top de las Portadas

El próximo mes de septiembre la revista para hombres, la ROLLING STONE, ha escogido para su portada -y con acierto- al trío de la serie americana “True Blood”.

Una pose que, con o sin Photoshop, supone lo que todo un equipo de marketing busca: la sorpresa y llamar la atención de cualquier lector que se precie.

Pero ésta no es ni será la última portada en romper moldes a la hora de ‘resaltar’ y de vender magazines.

REPASO A LAS MEJORES PORTADAS

Si seguimos en la línea de esta mítica revista, en 1965 destacó la cubierta de John Lennon y Yoko Ono.

La imagen fue fotografiada por la renombrada retratista de celebridades Annie Leibovitz, y sacada horas antes de que Lennon fuera pegado un tiro el 8 de diciembre de 1980. La foto tarde o temprano sería usada sobre la cubierta de publicación de tributo de Rolling Stones a Lennon el 22 de enero de 1981.

En esto, como en el cine, hay que reconocer el talento de los norteamericanos.

La revista ESQUIRE supo ‘sacar tajada’ en 1968 con una portada polémica en toda regla.

En ella, se representa al entonces boxeador Mahoma Ali atravesado por seis flechas. Esta instantánea dio la vuelta al mundo. Un alegato del protagonista en pro de sus ideales pacifistas.

Nunca fue un secreto su rechazo a formar parte del ejército estadounidense; apelando a sus creencias religiosas y a su oposición a la Guerra del Vietnam.

Como consecuencia, Ali sería arrestado y declarado culpable de evasión del servicio militar, despojado de su título de boxeo y suspendida su licencia de boxeador. No fue encarcelado, pero no volvió a pelear en casi cuatro años mientras su apelación llegaba al Tribunal Supremo, donde fue finalmente admitida. Más tarde, Ali fue despojado de su título.

La cubierta, diseñada por Jorge Lois, el Director de Señor Don Art durante los años 1960, muestra al boxeador como San Sebastian, el santo de los atletas.

Y, ¿quién no se acuerda de los trágicos sucesos del 11-S?

La revista NEW YORKER se hizo partícipe de tal contratiempo, con una portada en negro. Su editor Franoise Mouly se inspiraría por las pinturas negras-sobre-negro de Reinhardt.

Se quería así ver el vacío, y encontrar la imagen impresionante de todo lo que desapareció sobre el 9/11.

Una instantánea bien diferente fue en abril del 65 en el magazine LIFE. En la portada se retrata a un feto de 18 semanas de edad, dentro de la matriz.

El fotógrafo sueco Nilsson utilizó un endoscopio con un flash electrónico para capturar no sólo ésta, sino las recogidas en el interior de la revista, y cuyo objetivo era relatar el comienzo de la vida humana.

Estas imágenes son parte del libro de Nilsson, “A Child is Born“, que vendió ocho millones de copias en los primeros cuatro días después de la publicación.

NATIONAL GEOGRAPHIC supo, con esta portada, mostrar la pobreza y las desigualdades sociales.

Detrás -como siempre- había una historia. Era junio de 1985.

Una atormentada refugiada de 12 años de edad es fotografiada en un campamento en la frontera entre Afganistán y Pakistán. Días antes, helicópteros soviéticos habían destruido su pueblo. Y alejada forzosamente de su familia, la obligaron a hacer una caminata de dos semanas en las montañas afganas.

El camarógrafo Steve McCurry fue el responsable de inmortalizar esos impresionantes ojos.

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A nivel nacional, la conocida periodista Sara Carbonero, ha sabido como nadie aprovechar su popularidad y su sex-appeal. Las revistas femeninas, ELLE, COSMOPOLITAN, como tantas otras…han hecho de ella todo un icono ‘de nueva generación’.

Y, aunque no es modelo ni actriz, ya ha acaparado varias portadas de las revistas de moda; eso sí, las fotos de los reportajes siempre tienen como tema central el deporte.

De momento, y sin que sirva de precedente, yo me quedo con ésta. Al fin y al cabo, la tomé moi... Soñar, ¡no cuesta nada!

Formentera (2009)

Por Iñigo Ortiz de Guzmán