Autismo: “María y yo”

“El viaje de un padre y su hija en busca de una forma de comunicarse. Una historia real que nos enseña que una persona con autismo es única, como cualquier otra persona”.

El 18 de Abril de 2009, el Festival de Cine de Málaga incluía en su sección oficial el estreno de “María y yo”. Un documental que había costado dos años de trabajo, y cuyo director Félix Fernández de Castro muestra una sublime historia de amor entre una niña autista y su padre.

El cortometraje -de 80 minutos de duración- se centra en María. Una niña de 14 años, una sonrisa contagiosa, un sentido del humor especial, que tiene una discapacidad: el autismo.

Una adaptación cinematográfica del exitoso cómic de Miguel Gallardo, que recibiría el Premio Nacional del Cómic de Cataluña 2008.

El libro rebosa imágenes que transmiten sensaciones y emociones de María, de su padre y de su entorno. Miguel, que desde hace años sabe que a María sus fantásticos dibujos la hacen feliz, la tranquilizan y la ayudan a comprender este a mundo, quiere utilizarlos también con nosotros para que compartamos las emociones de María hacia él y sus seres queridos.

El lector se ve sumergido en las emociones de un viaje de vacaciones de María y su padre. Un viaje que recrea situaciones familiares y cotidianas que para ellos, como para ciento de familias que tienen un niño con autismo, resulta una aventura salpicada de dificultades generadas por la falta de adaptación de nuestro entorno social.

En definitiva, “María y yo” es una obra importante, tanto por el tema que trata, como por la mirada delicada, sensible y divertida, con la que Miguel Gallardo nos muestra su feliz relación con su hija María. Un libro revelador, a todas luces catártico, que supone un paso adelante en la dilatada trayectoria profesional del creador catalán.

Gallardo fue conocido, desde la década de los 80, como colaborador habitual de El Víbora. Una revista de cabecera del cómic de mayor calidad hecho en España en la que había creado personajes que rápidamente se convirtieron en punto de referencia de toda una generación de lectores, como Makoki, Buitre Buitaker, Perico Carambola y otros.

La gran habilidad de Gallardo consistió en volcar en sus historietas un montón de experiencias comunes de la época: las drogas, las tribus urbanas, la movida, incluso el cambio político que empezaba apenas a consolidarse en España.

Hasta que nació su hija en los 90: María.

Desde entonces, el artista catalán lo cambiaría todo por y para plasmar en dibujos -desde el minuto uno de su nacimiento- la vida de su hija.

“Nosotros nunca dudamos de que eran el padre y la hija los que tenían que salir en pantalla”, aseguraba Fernández de Castro. Tampoco dudó en rodar en los mismos sitios donde disfrutan Miguel y su Marieta, esa niña que sin saberlo es bilingüe en castellano o catalán, según a quién se dirija.

“A cambio, estuvimos en uno de los hoteles más aburridos del mundo”, se quejaba el realizador. Aburrido para él, para Miguel, para el equipo técnico. Aburrido para todos excepto para María: bufé libre y granos de arena en la playa para contar. ¿Para qué pedir más?

María vive con su madre, May, en Canarias, a 3000 km de Barcelona, donde vive Miguel Gallardo. A veces, Miguel y María se van juntos de vacaciones a pasar una semana en un resort del Sur de Gran Canaria.

Pero “María y yo” es mucho más que eso: también es una crónica original y sincera sobre la tarea colosal que supone convivir con una discapacidad, las grandes dificultades, los pequeños logros, la frustración, las satisfacciones.

Música del documental: Antònia Font (“Batiscafo Katiuscas”)

El autismo (del griego auto- de autós, “propio, uno mismo”) es un trastorno del desarrollo.

Afecta a la comunicación, imaginación, planificación y reciprocidad emocional. Los síntomas, en general, son la incapacidad de interacción social, el aislamiento y las esterotipias (movimientos incontrolados de alguna extremidad, generalmente las manos).

El bebé autista puede pasar desapercibido hasta el cuarto mes de vida. A partir de ahí, la evolución lingüística queda estancada, no hay reciprocidad con el interlocutor, no aparecen las primeras conductas de comunicación intencionadas (miradas, echar los brazos, señalar…).

Su origen obedece a una anomalía en las conexiones neuronales que es atribuible, con frecuencia, a mutaciones genéticas.

El autismo no tiene cura, aunque se puede tratar.

Sabemos, en todo caso, que afecta a cuatro de cada 10.000 personas, a 4 niños por 1 niña (es decir, afecta cuatro veces más a los hombres que a las mujeres). Se encuentra la misma proporción de casos de autismo en todas las clases sociales y en las diferentes culturas estudiadas.

Los casos más severos se caracterizan por una completa ausencia del habla de por vida y comportamientos extremadamente repetitivos, inusuales, autodañinos y agresivos. Este comportamiento puede persistir durante mucho tiempo y es muy difícil de cambiar, siendo un reto enorme para aquéllos que deben convivir, tratar y educar a estas personas.

Las formas más leves de autismo (típicamente autismo de alto rendimiento) pueden ser casi imperceptibles y suelen confundirse con timidez, falta de atención y excentricidad. Cabe notar que una persona autista puede ser de alto funcionamiento en ciertas áreas y de bajo funcionamiento en otras.

Anteriormente se creía que el retraso mental se presentaba con frecuencia en individuos autistas.

Uno de los problemas de esta determinación es que se basa en una medición del cociente intelectual (CI).

También se ha propuesto que puede haber individuos sumamente autistas que sin embargo son muy inteligentes.

De hecho, se ha documentado que los niños superdotados tienen características que se asemejan a las del autismo, tales como la introversión y la propensión a las alergias.

Hay especulaciones controvertidas que hablan de figuras históricas como Albert EinsteinIsaac Newton, al igual que figuras contemporáneas como Bill Gates, que dicen que han podido llegar a tener el denominado síndrome de Asperger (una alteración neurobiológicamente determinada en el procesamiento de la información).

Una característica que se reporta comúnmente, pero que no es necesaria para un diagnóstico, es la de déficits sensoriales o hipersensitividad sensorial. Por ejemplo, a una persona autista puede molestarle un ruido que para una persona no autista pasa inadvertido. En muchos casos la molestia puede ser extrema, hasta el punto de llevar a comportamientos violentos.

Por otro lado, un autista puede tener una gran tolerancia al dolor. Algunos aseguran que no se percatan del hambre o de otras necesidades biológicas.

Algunos autistas consideran que el autismo les da ciertas ventajas. Éste es el caso del Premio Nobel de Economía Vernon Smith, quien dice que el autismo es una “ventaja selectiva”, ya que le proporciona la habilidad para hiperconcentrarse.

“Cuando estamos con María, no pensamos mucho en el futuro… Sólo en el día a día”

Nuevo corto de animación: “El viaje de María” (2010)

Comprender el autismo no es tan difícil, al fin y al cabo.

+info en blog de Miguel Gallardo

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

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