STOP al humo

Año nuevo, hábitos nuevos.

A los 20 minutos la presión arterial regresa a su nivel normal, lo mismo que la frecuencia cardiaca y la temperatura de pies y manos.

Luego de 8 horas el oxígeno tiene los niveles adecuados para el cuerpo, lo que permite que la respiración sea más profunda y los pulmones se oxigenen de mejor manera.

Después de 72 horas los pulmones aumentan de volumen, lo que mejora la respiración, el sentido del gusto y del olfato, por lo que se puede oler y saborear de manera más adecuada.

12 semanas después de abandonar el hábito mejora la circulación sanguínea, lo mismo que el funcionamiento de los pulmones.

En un periodo aproximado de 9 meses es más notable la recuperación, ya que la tos, la congestión y la sensación de falta de oxígeno se reducen; asimismo, la cilia de los pulmones (pequeños filamentos) crece de nuevo.

Luego de 5 años sin fumar, la persona reduce en un 50% el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón; mientras que después de 10 años, dicho riesgo es similar al de una persona que nunca fumó.

Por otra parte, el riesgo de padecer cáncer de vejiga se reduce en un 50% en tan sólo unos años de haber dejado de fumar, así como el cáncer de la cavidad bucal y del esófago.

Más claro, imposible.

Las consecuencias de dejar de fumar son concisas; no son matemática pura tipo 1+2=3… pero “dicen” mucho de lo que conlleva encender un cigarrillo o inhalar el humo de manera pasiva.

Precisamente por esto es por lo que, desde hoy, entra en vigor la nueva Ley Antitabaco en España.

Tras meses de debates y polémicas, de cruces de cifras y de presiones de los sectores afectados para suavizar su contenido, ha llegado el día en el que no hay excepciones a la regla.

Así, el tabaco estará proscrito en todos los espacios cerrados de bares y restaurantes.

De forma que los fumadores se verán abocados a salir a la calle a fumar, salvo que el local cuente con una terraza al aire libre -donde se seguirá pudiendo dar rienda suelta al vicio del pitillo-.

En general, y con algunas excepciones en prisiones, centros psiquiátricos, clubes (tipo txokos en Euskadi), residencias de personas mayores y personas con discapacidad, que podrán tener salas cerradas para fumadores, no se podrá fumar en ningún espacio público cerrado, desapareciendo incluso las áreas de fumadores de los aeropuertos.

 

Pese a las presiones del sector de la hostelería y del lobby tabaquero para introducir excepciones y moratorias, el Gobierno mantuvo el pulso firme.

Así no permitió cambios sustanciales en la tramitación parlamentaria de la norma -que fue ratificada por el Congreso el pasado 21 de diciembre- ante la atenta mirada, desde la tribuna de público de la Cámara Baja, de los principales representantes del sector sanitario.

Irlanda fue el primer país comunitario en regular el consumo de los cigarros; fue en 2004 y, desde entonces, ha descendido en un 14% el número de fumadores.

En la otra cara de la moneda, están Rusia y China, que no tienen ninguna ley al respecto; aunque esperan empezar a hacerlo; eso sí, no antes de 2015.

El tabaco causa en nuestro país 55.000 muertes al año entre los fumadores, y 3.000 entre quienes padecen los humos ajenos.

Ya no hay casi nada que no sepamos ya, pero expertos sanitarios siguen alertado de que la simple exposición al humo del tabaco puede causar la aparición de más de 30 enfermedades.

Así, pacientes no fumadores expuestos a este humo tienen entre un 20 y un 30% más de riesgo de padecer un cáncer de pulmón.

Lo cierto es que 8 de cada 10 cánceres de pulmón serían evitables si no se fumara, y que todas las partes del cuerpo que entran en contacto con la nicotina son susceptibles de que desarrollen un cáncer con el tiempo.

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria calcula que de los diez millones de españoles que fuman, uno de cada tres se planteará dejarlo en 2011, si no más gracias a la nueva Ley (una de las más restrictivas de Europa).

El doctor Francisco Camarelles explica que “entre los que lo intentan, un 25% sólo aguanta un día sin fumar; el 40% entre dos y siete días y sólo un 12% supera los tres meses. El 60% de los intentos de abandono se producen en los primeros meses del año, coincidiendo con la época de los buenos propósitos para comenzar el nuevo curso”.

El tratamiento farmacológico triplica las posibilidades de éxito, ya que alivian el síndrome de abstinencia a la nicotina, que es la primera causa por la que los fumadores vuelven a fumar.

Estos días se está hablando de una vacuna que anule la satisfacción que reciben los consumidores del humo.

“El tabaquismo es una enfermedad que afecta al 30% de los españoles, pero se puede evitar y tratar, recuerda el presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), Juan Ruiz Manzano.

De ahí las grandes expectativas que levanta la vacuna, no solo entre el sector sanitario o los fumadores, sino también en las farmacéuticas.

El esquema que han seguido las compañías se basa en la siguiente estrategia: bloquear la nicotina (el principal agente adictivo del tabaco) en el torrente sanguíneo.

De esta manera, se pretende impedir que llegue al cerebro y combatir así la dependencia y el efecto placentero del cigarrillo.

La molécula de nicotina es demasiado pequeña para ser detectada por el sistema inmunitario.

Por eso, se cuela a través de la barrera que separa el sistema circulatorio del cerebro. Esta tiene entre sus funciones evitar que las sustancias tóxicas accedan al sistema nervioso central. Allí, la nicotina activa los receptores que desencadenan los procesos de recompensa, adicción y placer típicos del tabaco.

Para evitarlo, las vacunas se fabrican uniendo moléculas de nicotina con un antígeno. Este último puede ser una bacteria, una toxina o proteínas de virus.

El propósito es despertar una reacción en el cuerpo para que al detectar este agente extraño estimule la producción de anticuerpos que capturen las pequeñas moléculas de nicotina cuando la persona inmunizada fume.

Esta es la teoría. La práctica indica que aún falta camino por recorrer.

DEJARLO ES POSIBLE

– Financiación. En España, solo autonomías como La Rioja o Navarra pagan a través de la red pública sanitaria las terapias para abandonar el tabaco. Otras como Galicia, Madrid o Cataluña subvencionan los tratamientos a determinados grupos de fumadores. La nueva ley estipula que se financiarán los tratamientos que demuestren su eficacia.

– Intentos. De acuerdo con el Eurobarómetro, un 28% de los fumadores europeos intentó dejarlo el último año. Los españoles son algo más remisos: lo probó el 23%.

– Duración. Un 19% consiguió estar más de dos meses sin fumar. Un 51% duró menos de siete días.

– Ayudas. Un 33% de los fumadores de la UE usaron algún tipo de ayuda para dejarlo. Entre los españoles el porcentaje fue del 34%.

– Ex fumadores. Con ayuda o sin ella, un 22% de los habitantes de la UE son ex fumadores, según un Eurobarómetro de mayo. En España, la proporción alcanza al 21%.

Fumar es un placer… Decía la canción. Lo malo es que es letal; eso no lo cantaba Sara Montiel.

Ojalá haya cada vez menos fumadores. Eso significará una mejor calidad de vida, y que los fumadores no caigan en las “garras” de las compañías tabacaleras.

Pero, para ello, las Administraciones deberían subvencionar el 100% del tratamiento más eficaz.

Si, realmente -tal y como dicen-, es verdad que quieren que se deje de fumar; y no de recaudar dinero vía impuestos.

+ info en Tabaco NO, gracias!

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

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