Haití, un año de olvido

UN AÑO DESPUÉS DE UNA DE LAS MAYORES CATÁSTROFES DE LA HISTORIA

“Es como si el seísmo hubiese ocurrido ayer”, afirma una de las decenas de personas que trabaja en ayuda humanitaria.

Y es que un año después del terremoto de Haití, el 90% de los 12 millones cúbicos de escombros siguen desperdigados por las calles de la capital, Puerto Príncipe,  y de las principales ciudades cercanas como Léogâne, Jacmel y Petit-Goâve.

“Tirados” siguen estando todavía a día de hoy 600.000 ciudadanos (380.000 son niños), que se reparten entre los 1.150 campamentos de desplazados que se quedaron sin casa cuando un 12 de enero la tierra bramó.

El país más pobre del Continente americano se enfrenta -dicen los expertos- a años de esfuerzos por recuperar lo que 40 segundos de angustia destruyó en un suspiro.

“Es una situación compleja. Existen tierras disponibles, pero fuera de las ciudades. Se pueden construir casas, pero entonces faltarán los servicios básicos, saneamiento, escuelas, centros hospitalarios, es un esfuerzo que puede durar de 10 a 15 años, explican desde Cruz Roja.

El terremoto de 7,3 grados en la escala de Richter mató a miles y miles, entre 230.000 y 300.000 personas. Jamás se sabrá la cifra exacta.

La implacable naturaleza les robó el futuro y también hirió a más de 300.000. Otros 4.000 han quedado mutilados para siempre.

Pero el terremoto no fue lo único.

Después de la destrucción producida por el violento temblor, a lo largo de estos meses, llegaron el cólera (que muchos atribuyen a efectivos de Naciones Unidas de nacionalidad nepalí), la ineficiencia gubernamental -que ha dejado lugar a la violencia política-, así como las violaciones a mujeres.

A pesar de donaciones, campañas y promesas por un total de 15.000 millones de euros, después de la fase de emergencia, la fase de recuperación está lejos de ser completada.

Cierto dinero parece no haber llegado.

Ha pasado un año y casi nada ha cambiado.

Tres millones de personas, algo menos de un tercio de la población necesita ayuda humanitaria para vivir.

Solo se han levantado el 15% de las viviendas provisionales necesarias.

El número de muertos por el brote de cólera se eleva a 4.000.

La situación es catastrófica.

“Llevamos mucho tiempo ya acá. Mi padre dice que le parece que vamos a quedarnos aquí. ¿Dónde vamos a ir si no, si la ciudad está todavía llena de escombros?

(Pirí, joven refugiado en el campamento de Corail)

Hoy es un aniversario; mañana, otro olvido.

© Iñigo Ortiz de Guzmán

 

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