Posts Tagged ‘Al Qaeda’

Bin Laden está muerto

“Buenas noches. Esta noche, puedo informar al pueblo estadounidense y al mundo que Estados Unidos ha llevado a cabo una operación que causó la muerte de Osama Bin Laden, el líder de Al Qaeda, y un terrorista que es responsable por el asesinato de miles de hombres inocentes, mujeres y niños (…)

(…) Y en las noches como ésta, podemos decir a las familias que han perdido a sus seres queridos a manos del terror de Al Qaeda: Se ha hecho justicia (…)

Es casi medianoche -hora local en Washington..

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anuncia la muerte del fundador y líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, en una operación llevada a cabo por militares estadounidenses en Pakistán.

En un discurso en directo por televisión, Obama explica que un pequeño grupo de efectivos de élite acababa de llevar a cabo el operativo en la localidad de Abbottabad a unos 100 kilómetros de Islamabad, capital del país. En ese lugar se encuentra la principal academia militar del país.

Al parecer, en el ataque también mueren tres hombres y una mujer, incluido un hijo del líder de Al Qaeda.

Se asegura que Bin Laden opuso resistencia armada y que murió de un disparo en la cabeza.

Obama añade que las fuerzas estadounidense tienen en su poder el cuerpo del fallecido líder de al-Qaeda.

Sin embargo, medios en todo el mundo han reproducido noticias provenientes del New York Times y la agencia de noticias Associated Press, donde funcionarios estadounidenses sin identificar indican que el cuerpo de Bin Laden fue “sepultado en el mar”.

Es la noticia del día, la del año.

La muerte del líder de al-Qaeda es una de las más importantes que concretan las fuerzas de seguridad de EE.UU. cuando ya se tenían pocas esperanzas de que el líder de al-Qaeda sería capturado vivo o muerto en algún momento después de diez años de feroz persecusión.

Además de los atentados del 11 de septiembre, se le acusaba de estar detrás de otros ataques como los de 1998 contra dos embajadas de Estados Unidos en África (donde murieron 231 personas) y el ataque en 2000 contra el buque de guerra USS Cole en Yemen (donde 17 marinos estadounidenses perdieron la vida).

Hoy: Wall Street sube, el petróleo baja.

La Casa Blanca está en alerta roja; o, lo que es lo mismo, en alerta máxima ante posibles represalias terroristas.

A pesar del sentimiento de alivio y de euforia en las calles norteamericanas, se hace un llamamiento a la cautela.

Y es que, nos guste o no,  Al-Qaeda no se acaba con la muerte de su líder.

Eso sí…Las revoluciones en el mundo árabe de los últimos meses han demostrado que la vía violenta del terror no era ni la única manera de conseguir el cambio ni la más propicia.

Todo hace indicar que el futuro de Al Qaeda es tan nebuloso como su situación actual.

En realidad, desde hace muchos años era más un símbolo como franquicia de una constelación de grupos terroristas que una organización real con estructura y mandos definidos.

Ayman Al Zawahiri, el lugarteniente de Bin Laden, es un improbable sucesor por mucho que termine adoptando el papel del líder espiritual del movimiento. No tiene ni su carisma ni sus antecedentes militares.

Bin Laden siempre exageró hasta el ridículo su participación en la yihad contra los soviéticos, pero al menos estuvo allí. Abandonó una vida de lujos en Arabia Saudí para escuchar el llamamiento a la guerra santa.

Al Zawahiri intentó aplicar la yihad en Egipto y sólo cosechó un sonoro fracaso.

La operación militar es por otro lado una oportunidad estupenda para Obama con la que poner fin al despliegue militar en Afganistán, una guerra que ha durado más que la Segunda Guerra Mundial.

Es en realidad una excusa, porque es improbable que Bin Laden tuviera ya una influencia directa -más allá de su condición simbólica- en los acontecimientos de Afganistán y en la insurgencia talibán.

Lo cierto es que Afganistán está en estado de guerra permanente desde 1979, y continuará estándolo.

La incapacidad de EEUU para encontrar un momento en el que declarar la victoria o el fin de la misión, sumada a la debilidad manifiesta del Gobierno afgano, habían aplazado el momento de afrontar la realidad.

Quizá ésa pueda ser la mejor consecuencia de la muerte de Bin Laden.

Ojalá fuera así, pero el terrorismo  es tan viejo como la guerra y no concluirá de forma mágica porque Bin Laden haya recibido un tiro en la cabeza.

© Iñigo Ortiz de Guzmán

Estrategia española de seguridad

Así se conoce el documento que será aprobado proximamente por el Gobierno español en su Consejo de Ministros.

(Hoy precisamente se reúnen en Lisboa más de 40 jefes de estado para analizar la seguridad a nivel internacional, bajo el auspicio de la OTAN)

España diseña pues su primer plan de seguridad contra las amenazas globales elaborado por un equipo dirigido por el ex Alto Representante de la Política Exterior de la UE, Javier Solana.

Tal documento no reconoce como peligros sólo aquellos asuntos tradicionalmente delicados como el terrorismo o los conflictos armados, sino que amplía su visión a problemas como las catástrofes medioambientales, las ciberamenazas o la inseguridad económica y financiera.

Pero tal vez lo más llamativo sea este último aspecto: la economía.

EL MERCADO

Es el reconocimiento -atinado- de que, en un mundo cada vez más globalizado, la economía puede convertirse en un inquietante enemigo; como lo están experimentado en sus carnes nuestro país y otros europeos con los ataques especulativos.

De este modo, el equipo interministerial coordinado por Presidencia (y que ha costado elaborar más de un año) insta al Ejecutivo a potenciar la presencia económica internacional española estableciendo un Sistema de Inteligencia Económica (SIE), una especie de Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que “promueva y defienda los intereses económicos nacionales”.

Sin duda, una estrategia que marcará la política española de seguridad de los próximos años.

El ya denominado ‘informe Solana’ plantea la estabilidad económica como “la base de la estabilidad social” y, por ello, asegurará una “correcta supervisión y regulación” de los mercados e intensificará su lucha contra todo tipo de actividades delictivas de índole económico.

En este sentido, se considera “prioritaria” la lucha contra el blanqueo de capitales del crimen organizado.

Por cierto que los servicios de inteligencia de Alemania incluyen desde hace tiempo la economía como potencial amenaza a la seguridad nacional, y tienen una unidad especializada en la materia.

TERRORISMO MUNDIAL

En todo caso, España tendrá en cuenta especialmente la situación en el Sahel, “un terreno fértil para redes delictivas y grupos terroristas yihadistas como Al Qaeda en el Magreb Islámico”, apunta el informe.

La intención del Gobierno es diseñar también sus políticas situando al continente africano y al Magreb, como zonas “esenciales para la seguridad de España y del conjunto de Europa”.

El texto determina que el norte de África “es una zona prioritaria”, no sólo por la ubicación de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, sino “por la proximidad geográfica y los lazos históricos y humanos”.

Y recomienda la colaboración con Marruecos y Argelia para afrontar varios desafíos, entre los que cita, junto al terrorismo o el narcotráfico, “una solución negociada justa y definitiva a la cuestión del Sáhara Occidental”.

En este espinoso y muy actual asunto, el informe no entra en detalles.

Esta es precisamente una de las razones que ha esgrimido el Gobierno de Zapatero para justificar su no condena al brutal ataque marroquí del pasado día 8 contra el campamento de protesta Gdeim Izik de El Aaiún.

+ info en Conflicto en el Sáhara Occidental

La perspectiva es más positiva sobre el grupo vasco ETA.

Los expertos reconocen que la banda terrorista “ha sido una lacra a lo largo de 40 años”, pero apuntan a que “la madurez y unidad de la sociedad española y la eficacia policial y judicial la han puesto en estado terminal“.

Ya se verá, en todo caso, cómo y de qué manera se plasman estas estrategias. Si se termina con todo grupo organizado o gubernamental que mata o chantajea con la excusa de defender aquello que la mayoría de la población no apoya.

Más vale que actuemos más tarde que nunca. Para la justicia y los derechos humanos, siempre hay tiempo.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán