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Top 10 filmes del año

El American Film Institute (AFI) acaba de publicar su lista de las diez mejores películas y series del año 2010.

En la clasificación entraron varias producciones independientes, así como algunas cintas con gran presupuesto y conocidas estrellas de cine.

Entre los filmes incluidos en la lista está el drama ‘Black Swan’, sobre la rivalidad entre dos bailarinas neoyorquinas; la cinta de acción fantástica ‘Inception’; la biográfica sobre la vida de un boxeador ‘The fighter’; la comedia familiar ‘The kids are all right’; y el thriller criminal ‘The town’.

En cuanto a la temática western se tiene en cuenta a ‘True grit’, y en drama fantástico ‘Winter’s bone’ se lleva la palma.

Además, en la lista figuran filmes de gran éxito comercial y ya premiados durante este año, como ‘La red social’, ‘Toy story 3’ y ‘127 hours’.

Las cintas seleccionadas por AFI no participan en una competición, y dentro del grupo de 10 no hay ninguna jerarquización.

Otra de las características de estos premios es que sólo incluyen las películas que cuentan con financiación estadounidense. Pero este año los responsables de la elaboración del listado han hecho una excepción, añadiendo a la lista la cinta británica ‘The King’s Speech’, protagonizada por Collin Firth.

La otra obra galardonada de manera extraordinaria es el documental sobre el tema educativo ‘Waiting for Superman’.

La segunda lista elaborada por AFI incluye a las 10 mejores series televisivas del año.

Entre las obras rodadas para la pequeña pantalla destacan  dos dramas épicos: ‘The Pacific’ sobre la Segunda Guerra Mundial y ‘Boardwalk Empire’ sobre la vida criminal en EE. UU. en los años 20 del siglo pasado.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

 

50 años de “Psycho”

Fue su 35ª película -de las 41 que dirigió-.

“Psicosis”, fue, es y seguirá siendo una de las obras maestras cinematográficas de Alfred Hitchcock. Estos días hará cinco décadas desde que se estrenara, en 1960.

Como anécdota curisosa, el rey del suspense recibió un día una carta de un espectador que decía: «Después de ver Las diabólicas mi hija no quiso tomar nunca más un baño. Y tras Psicosis ya no querrá ducharse. ¿Qué debo hacer?». A lo que el cineasta respondió: «Llévela a la tintorería».
Sin duda, la película daba miedo, y lo sigue dando.

En su época, la historia de Norman Bates rompió moldes. No había costumbre de matar a la estrella en el primer tercio de un largometraje. El asesinato en la ducha de Marion Crane (Janet Leigh) era inesperado. Esta era la razón de que Hitchcock insistiera en que ninguna sala de cine se dejara pasar a los espectadores que llegaban tarde. Además de puntuales, el público debía cumplir otra regla: no contar el final. La incógnita inundó el estreno de la cinta.

En ningún momento se ve el cuchillo entrando en la carne, pero los espectadores del año 60 gritaban tanto que su protagonista Anthony Perkins siempre lamentó que los chillidos no dejaban apreciar las escenas siguientes, en las que se ve a Norman limpiando el baño de sangre y arrojando el cuerpo de Marion al pantano.

El asesinato a puñaladas (del que hay todo tipo de mercadotecnia, incluidas las cortinas de baño) requirió un rodaje de siete días. Hitchcock realizó 70 posiciones de cámara para obtener 45 segundos de película. «No se ve jamás ninguna parte tabú del cuerpo. Filmamos al ralentí ciertos planos para evitar la imagen de los senos», explicaría años más tarde el realizador británico a François Truffaut.

El autor de VértigoLos pájaros confesaría asimismo que Psicosis fue su experiencia más apasionante como juego con el público. «Con la cinta dirigí a los espectadores exactamente igual que si tocara el órgano». Lo cierto es que esta obra supuso el mayor éxito de Hitchcock.

Su última película la dirigió en 1976 bajo el título de “La Trama“. Un año antes de morir, en 1979, recibiría un homenaje del American Film Institute. Lo increíble fue que aunque sus películas fueron galardonadas, Hitchcock nunca recibió un Oscar como mejor director. Sólo pudo conseguir cinco nominaciones y una estatuilla honorífica en 1967 concedida en memoria de Irving Thalberg.

Alfred Hitchcock nacería en el Reino Unido en una familia de estrictas creencias católicas; de hecho, estudiaría con los jesuitas. En 1919, la Famous Player-Lasky abrió una sucursal británica y fue contratado como rotulista. Cuatro años después Michael Bacon creó una nueva compañía y el joven Hitchcock trabajaría en ella de chico para todo, fue rotulista, guionista, director de arte, ayudante de dirección,… Allí conoce a Alana Reville con la que contraer matrimonio a finales de 1926. Será ese mismo año cuando dirigiría su primera película, “El jardín de la alegría“, aunque no sería hasta su tercer largometraje cuando se traslucía ya un estilo auténticamente hitchcockiano. Sabemos además que “La ventana indiscreta” junto a “La Sombra de la duda” fueron sus películas favoritas. En 1955, el realizador se nacionalizó norteamericano, y en octubre de ese mismo año la cadena de televisión MCA estrena “Alfred Hitchcock present“. En 1980 fallecería en Los Angeles.

Sus cameos en algunas secuencias llegaron a suponer un acostumbramiento que a cinéfilos como a mí siempre nos han hecho gracia, y hasta me han parecido puro atrevimiento por parte del cineasta. Pero Hitchcock se lo podía permitir.

El director español, Fernado Trueba, reconoce en su libro “Diccionario de cine” que «Hitchcock era un ser humano complicado, lleno de frustraciones e inseguridades. Su cine es el cine de la paranoia».

Pero, quizá, por eso nos gusta…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán