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Underworld

En el mundo de la música electrónica no hay muchos grupos que hayan logrado a lo largo de su trayectoria superar barreras y llegar a conseguir éxitos totalmente masivos.

Pues bien, entre ellos, se encuentra el británico Underworld, dúo que acaba de lanzar su nuevo álbum: ‘Barking’.

Hay discos que son recordados solo por una canción, o por ninguna.

Cuando escuchas por primera vez, y mil más, “Scribble” -uno de los mejores pasajes de su último digno y luminoso CD- entiendes que aquella bomba de bailongo masivo llamada “Born Slippy” lo fue, sobre todo, porque revolucionó la música de baile de los 90 y nos puso en la pista de la mejor electrónica que estaba por llegar.

Dos décadas no son nada y así lo demuestran ahora Karl Hyde y Rick Smith con este nuevo álbum en el que -siempre leales a su sonido- se lo han dejado prestado un rato a gigantescos y emergentes talentos -como Dubfire, High Contrast, Appleblim Paul van Dyk– para que le aporten un brillo refrescante a ese fulgor tech-pop.

Ambos formaron Underworld en el Reino Unido en 1981.

Conquistaron las partes principales de las bateas a base de material 100% efectivo como ‘Pray’ (1988), ‘Change The Weather’ (1889), ‘Born Slippy’ (1995), ‘Jumbo’ (1999), ‘Cowgirl’ (2000) y ‘A Hundred Days Off’ (2002).

Lo nuevo de los británicos se llama pues…‘Barking’ (2010) y es el primer trabajo en tres años.

Lo más llamativo del anuncio de este nuevo disco son los dispares invitados que tuvieron en los diferentes tracks.

Así, podemos encontrar desde la mega estrella Trance, Paul Van Dyk, hasta el ex Deep Dish, Dubfire, pasando por el reconocido productor de Dubstep Appleblim Mark Knight y D. Ramirez.

Tracklist
1. Bird 1 (Feat Dubfire)
2. Always Loved A Film (Feat Mark Knight & D. Ramirez)
3. Scribble (Feat High Contrast)
4. Hamburg Hotel (Feat Appleblim & Al Tourettes)
5. Grace (Feat Dubfire)
6. Between Stars (Feat Mark K & D. Ramirez)
7. Diamond Jigsaw (Feat Paul van Dyk)
8. Moon In Water (Feat High Contrast)
9. Louisiana

 

+info de su Biografía

Como viene haciéndose costumbre en los últimos tiempos, el dúo colgó en su página oficial el link para descargar gratuitamente el track adelanto del disco, con “Scribble” en el cual contaron con la colaboración de High Contrast, reconocido productor de Drum & Bass.

A nivel visual, siempre han sido únicos… Yo me quedo con el peculiar video-clip “Biro The Leggy”.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

El Molino de BCN

Se abre el telón en Barcelona

El emblemático epicentro del cabaret y el music hall del Paral.lel, ha reabierto hoy después de 13 años cerrado. La reforma integral que lo ha adaptado a las necesidades del siglo XXI ha ascendido hasta los 45 millones de euros. Unas cifras exhorbitantes para una época para la actual. Pero para temas culturales no hay que rascarse el bolsillo.

El centenario teatro ha sido protagonista de una profunda remodelación en la que se han conservado la fachada y el pequeño escenario originales.

Sin embargo, el edificio ha crecido en altura: se han construido ocho plantas cuando el original lo formaban solo dos. En ellas se reparten las cocinas, una sala de ensayo, los camerinos, dos anfiteatros, una terraza e, incluso, un club exclusivo en el que solo podrán acceder los portadores de un carnet especial.

La sala principal mantiene su capacidad original –250 espectadores– con la voluntad de mantener la proximidad entre artistas y público, una de las señas de identidad del teatro.

Esta noche el Paralelo volverá a ser golfo y canalla. Alegre y desvergonzado. Deslenguado y mordaz.

El espectáculo inaugural, ‘Made in Paral·lel’, le echará un guiño al pasado desde un presente moderno y multimedia.

Estarán, de alguna manera, las musas pretéritas, alguna estrella internacional y «pequeñas joyitas» representativas de lo que se avecina en el nuevo El Molino.

Música, baile, vedetes, estriptís, humor y magia.

Todo pasado por túrmix cachondo, petardo y contemporáneo que irá a cargo del director y actor de la compañía de teatro The Chanclettes (en su currículo alberga nombres tan dispares como el Festival de Edimburgo, el Gran Teatre del Liceu, la cárcel modelo de Barcelona, Kylie Minogue y Raffaella Carrá).

Elvira Vázquez -que capitanea la empresa- desea que El Molino esté abierto desde la tarde y hasta altas horas de la madrugada, con diversos tipos de espectáculos.

Los lunes serán ‘de autor’; y los martes habrá flamenco. “Será muy dinámico, haremos clases magistrales, talleres… Queremos liderar el movimiento burlesque en Barcelona y España, y hacer una franquicia para que los espectáculos giren fuera”, anuncian.

Desean, además, convertir el club de «amigos de El Molino» en un bar privado con una terraza con vistas a la mítica calle barcelonesa; y que la platea se convierta en un selecto punto de encuentro cultural. “Queremos que sea un lugar donde las gentes de la farándula puedan tomar una copa tranquilamente y compartir ideas”, cuenta la asesora Lil Castagnet, mientras improvisa un tango en brazos de Maite Martín.

PASADO de UNAS ASPAS

Lo cierto es que la hermana pequeña del Moulin Rouge parisino fue uno de los más conocidos de Europa durante buena parte del siglo XX.

Con sus características aspas rojas de molino en la fachada, fue el más famoso de los teatros del Paralelo, que llegó a ser bautizada como “la avenida del espectáculo” de Europa, debido a la gran concentración de espacios escénicos que tenía.

El Molino era un cabaret y siempre fue considerado un espacio transgresor de los límites permitidos, con una gran capacidad de crear lenguajes propios, de doble sentido, con el móvil de poder escapar de las censuras de cada época.

Abrió sus puertas en el año 1899, con el nombre de La Pajarera Catalana, concebido como un espacio para espectáculos. Doce años más tarde mejoró sensiblemente la programación, ofreciendo algunas zarzuelas cortas y las actuaciones del Caballero Felip; un ventrílocuo y artista polifacético muy popular en los locales del Paralelo de la primera década del siglo XX (como los cafés-teatro Español y Condal).

También ofrecía un servicio de restaurante dentro del local, con servicio a la carta, y hasta se llegó a organizar un servicio de recogida gratuito de coches de alquiler para facilitar el recorrido de los clientes desde La Rambla hasta el local. Este servicio, que era nocturno, comenzaba a las 10 de la noche y realizaba el trayecto desde La Boquería hasta el local y viceversa.

En Abril de 1905 pasaría a llamarse Gran Salón del Siglo XX, un local que alternaba las variedades con los pases de cine con el cinematógrafo Gaumont. Y, de nuevo en 1908, cambio de nombre: el Petit Moulin Rouge, imitando así al famoso Moulin Rouge del barrio de Montmartre de París, por la similitud de los espectáculos que ofrecía.

En 1936 volvió a cambiar su nombre por el de Moulin Rouge, el cual se mantendría hasta el final de la Guerra Civil. Pero, con la llegada de la dictadura franquista en 1939, el régimen obligó a castellanizar el nombre y quitarle la palabra “rojo”, por las connotaciones políticas que podía sugerir. Desde entonces y hasta nuestros días, quedó como El Molino.

El Molino permaneció abierto hasta 1997, apostando hasta el final por el género de la revista.

Al final cerró debido a una conjunción de factores, entre ellos la crisis que afectó a varios teatros del Paralelo, los cambios en la forma de ocio del público, y la falta de ayuda por parte de las administraciones.

Pero, como todo, el pasado se repite; y la cultura no puede ser menos…

¡Benvingut a BCN!

Por Iñigo Ortiz de Guzmán