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“Tetro” (Francis Ford Coppola)

Desde sus inicios, el cine ha sido visto como una síntesis de varias artes: el teatro, la música, la danza, la fotografía; además de otras manifestaciones que han nutrido al séptimo arte.

Sin embargo, pocos se han atrevido a trabajar con estas artes como elementos de un mismo relato fílmico.

Pocos como el director americano Francis Ford Coppola, que ha sabido darse el lujo de experimentar con diferentes lenguajes.

Con su última obra –“Tetro” (2009)-, también producida y escrita por el autor de películas como “El Padrino” (1972) y “Apocalipsis Now” (1986), Coppola vuelve en cierta medida a sus orígenes, ya que mucho tiene de “Rumble Fish” (1983); film que le dió notoriedad en los inicios de su carrera.

Para el cinco veces ganador de los Oscars el cine es Arte; pero Arte con mayúsculas.

Por eso quizá siempre ha estado enfrentado a las estrechas miras de la industria de Hollywood que, en los últimos años, ha transformado al cine en un producto manufacturero que ha de venderse a las masas aplicando las mismas estrategias de marketing que las que se emplean para vender automóviles.

Para Coppola, no.

Ha tenido que hacer muchos trabajos meramente alimenticios a lo largo de su carrera, y esa insatisfacción artística le llevó a abandonar el cine hace unos doce años para dedicarse al mundo del vino, siendo precisamente en el desarrollo de esa actividad empresarial con la que se ha hecho multimillonario.

Así, ya no necesita mendigar a las grandes compañías de hollywoodienses para que le contraten como director.

Ahora Coppola hace lo que le viene en gana, y decide realizar películas de bajo presupuesto en otros países para plasmar ese cine que esté libre de las cortapisas que impone el cine norteamericano actual.

En “Tetro”, él mismo ha escrito el guión para hacer una obra muy personal, casi autobiográfica, en la que se nos muestran las relaciones familiares entre hermanos y entre padres e hijos. Y es que la película tiene unas resonancias de tragedia griega con elementos edípicos en la que los protagonistas se ven arrastrados por fuerzas irresistibles que les conducen a reproducir la misma maldición de generación en generación: la rivalidad.

Para ello, Coppola se mudó a Argentina, concretamente a La Boca -enclave de inmigrantes italianos- y a los cafés con sabor a tango, política, innovadoras movidas artísticas. Y donde la bohemia porteña se mira a sí misma en los espejos del neorrealismo italiano, con virutas poéticas y surrealistas.

Lo interesante es que estamos ante una propuesta diferente.

Sinopsis:

Tetro es un joven escritor inédito que deja a su familia en los Estados Unidos para vivir en Buenos Aires, ciudad de sus ancestros, inmigrantes italianos de gran talento musical.

Perturbado por la muerte de su madre en un accidente y por la compleja relación con su exitoso y genial padre, pone distancia a sus parientes.

Conoce en un hospital psiquiátrico a Miranda, joven voluntaria que se enamora de él y le ayuda a retornar a las artes como medio de sanación.

La sorpresiva llegada de Bennie, hermano menor de Tetro, revive el conflicto vital que le mantiene en un estado depresivo. Bennie y Miranda conspiran para sacar a Tetro de su letargo.

Pero, cuando Bennie encuentra los manuscritos de una novela en ciernes, y se da a la tarea de transcribirla y transformarla en una obra de teatro, esto lleva a los personajes a develar un secreto de familia que cambiará sus vidas.

Coproducción: EE.UU.-España-Argentina-Italia

El blanco y negro empleado por el genial narrador nos recuerda a grandes películas clásicas del cine americano más dramático.

De esta manera, la historia tiene algo de las obras de Tennessee Williams y de sus muchas adaptaciones cinematográficas realizadas por directores de la talla de Elia Kazan.

Sin embargo, los flash backs aparecen en color transgrediendo la clásica convención de que el pasado ha de representarse siempre en blanco y negro.

En cuanto a los actores, como sucede en toda su filmografía, Coppola suele elegirlos perfectamente.

Esta película tiene mucho de carácter salvaje, como el protagonista elegido, Vincent Gallo (“Arizona Dream”, “Buffalo 66”, “The Brown Bunny”), suavizado y equilibrado por la gran profesional que es Maribel Verdú (“Y tu mamá también”, “El laberinto del Fauno”), y encendido por el sarcástico registro (un tanto grotesco) de Carmen Maura, además del apoyo de los imprescindibles secundarios.

El debutante Alden Ehrenreich tiene algo del Leonardo DiCaprio de los inicios, y por otro lado resulta una gozada disfrutar del trabajo de actores de los de toda la vida como Klaus María Brandauer.

El elemento que constituye todo un guiño al cine latino es la presencia de dos “chicas Almodóvar” en esta película: Verdú y Maura.

La banda sonora posee gran riqueza, en especial cuando la música porteña acompaña a los personajes por las calles del barrio La Boca. BSO

La fotografía de Mihai Malaimare consigue momentos notables mediante el uso del claroscuro y de la sobrexposición.

Tetro es el primer guión original de Francis Ford Coppola en más de 30 años.

¿Lo mejor? Que la historia es profunda, desgarrada; la puesta en escena está bastante trabajada; y las actuaciones de los tres protagonistas inyectan credibilidad al drama.

Lo que -a mi entender- hubiera gustado es un poco de mas velocidad en el desarrollo de la trama.

En todo caso, es recomendable para remojar la vista en otros modos de narrar, para conocer al Coppola maduro influenciado por lo latino, así como para apoyar la exhibición de filmes de arte en salas especialmente diseñadas para ello.

Y una de las frases que aparece en una de las secuencias, merece la pena marcarla, que dice: “No sueltes la soga que ata a mi alma”

Por Iñigo Ortiz de Gzmán

Sesión de cine

En las últimas semanas, tres han sido las películas de origen latino que he visto y que -de una o de otra manera- me han fascinado. Una por su historia narrativa (“El secreto de sus ojos“), otra por su puesta en escena (“Lejos de la tierra quemada“), y la última por razones de peso (“Gordos“).

EL SECRETO DE SUS OJOS– 2009

La película es una delicia para los amantes del thriller clásico, una historia melodramática que navega entre la comedia, el drama y el suspense con verdadera maestría.

Su director, Juan José Campanella, usa angulaciones extrañas y rebuscadas, un juego de puntos de vista con el que pone al espectador en la posición de un mirón mediante el uso de primeros términos exagerados, un voyeur que quiere mirar siempre por encima del hombro de los personajes para enterarse de lo que está pasando (de ahí que una vez llegado el final, se nos cierre la puerta en las narices de forma literal).

La película fue galardonada con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa del año. Desde entonces, no le ha ido nada mal porque ha recaudado más de seis millones de dólares y todavía sigue en cartel.

Su argumento trata de Benjamín Esposito. Un hombre que ha trabajado toda la vida como empleado en un Juzgado Penal. Ahora acaba de jubilarse, y para ocupar sus horas libres decide escribir una novela. No se propone imaginar una historia inventada. No la necesita. Dispone, en su propio pasado como funcionario judicial, de una historia real conmovedora y trágica, de la que ha sido testigo privilegiado. Corre el año 1974, y a su Juzgado se le encomienda la investigación sobre la violación y el asesinato de una mujer hermosa y joven.

El resto lo dejo para no adelantar acontecimientos… Una película onírica y dramática, pero con un toque de humor argentino digno para ser vista.

LEJOS DE LA TIERRA QUEMADA– 2008

Otro film de corte dramático, de desamor, desencuentros, de un pasado oculto por parte de su protagonista -la siempre fantástica Charlize Theron-.

El que fuera guionista de “Babel“, “21 Gramos” o “Amores Perros“, Guilermo Arriaga dio hace dos años el salto a la dirección tras su pública ruptura con Alejandro González Iñárritu. El resultado es “The Burning Plain“, su título original.

Varias historias cruzadas, algo ya típico en las narraciones del mexicano Arriaga. Una película que se estrenó en el Festival de Venecia y que se caracteriza por una fotografía muy plástica, con buenos encuadres, y con un montaje parsimonioso.

Sinopsis: Sylvia es la dueña de un restaurante. Está acostumbrada a tener relaciones esporádicas con hombres y le gusta infligirse dolor físico. Mientras tanto, en México, un fumigador que tiene una hija sufre un accidente grave, pero no mortal, con su avioneta. Santiago y Mariana son dos adolescentes que ven trastocadas sus vidas porque el padre de él y la madre de ella han muerto en un incendio mientras hacían el amor a espaldas de sus respectivos cónyuges.

GORDOS– 2009

Tenía mucha curiosidad por esta película. Sabía que el trailer no era muy de fiar. No sé por qué, pero esta película no podía tener ese tono frío, casi de drama, que era lo que vi en los cines antes de que estrenase.

Y no fallé. La película es dramática, pero con mucha más vida que lo que anunciaban. Daniel Sánchez Arévalo, con guión propio, nos cuenta la vida de una serie de personajes afectados de una u otra manera por la gordura. Pero una vez que ese aspecto más “caricaturesco” desaparece, la historia se centra en la vida de los personajes, en su interacción y en cómo la felicidad o la ausencia de esta se puede somatizar y no sólo con el sobrepeso.

Unos son felices siendo como son, pero temen por su salud. Otros tienen su vida marcada por su aspecto físico y necesitan hacer lo que sea por recuperar su aspecto anterior, aunque ello suponga antes resolver su vida privada.

La gordura y la delgadez afectan a la pareja de Álex (el inolvidable actor de “AzulOscuroCasiNegro”) y Sofía (Leticia Herrero). La caricatura de una pareja católica, consecuente con la doctrina pero algo inverosímil, se pierde cuando Álex termina por enfadar al espectador cuando Sofía es cada vez más y más felíz.

En fin, una película con mensaje más allá del drama o la comedia y con un buenísimo sabor de boca para terminar. Una historia  con mucha fantasía, pero convincente que nos permite profundizar en muchas cosas de nuestra cotidaneidad sin que por ello tengamos que estar más o menos gordos.

Aquí quedan pues mis tres propuestas cinematográficas. Cine dirigido por tres diferentes artistas latinos, con contenido melodramático. Pero altamente recomendables.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán