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Cierre de cadena: CNN+

No ha habido posibilidad de marcha atrás.

Da mucha pena ver como las empresas van cayendo, y da muchísima pena ver como la gente que trabaja y dedica algo más que su tiempo a esas empresas acaban siendo arrastrados por toda esta maldita vorágine que no hace más que destrozar todo lo que se encuentra por delante.

Anoche se pudo ver en directo por televisión, porque ayer CNN + finalizó sus emisiones para siempre y para dejar su hueco a un canal temático de 24 horas también. La diferencia es que, en el cambio, la oferta televisiva se ve desmejorada.

Parece mejor un ‘Gran Hermano’ que un ‘Todo Noticias’.

Parece que manda más en España el sr. Berlusconi que el sr. Zapatero.

Hace años, los teóricos de la comunicación auguraban un futuro en el que tendrían cabida canales especializados que satisfarían las necesidades culturales concretas.

El tiempo les ha dado la razón solo en parte: muchos medios pequeños subsisten siempre y cuando colmen los apetitos de los grupos de presión a los que se dirigen; sus espectadores buscan reafirmar su fanatismo más que informarse o ampliar conocimientos sobre sus aficiones.

Con esta perspectiva, los amantes del periodismo sin más o de la cultura general, como antes se decía, nos vamos quedando sin referencias; sobre todo en lo que a televisión se refiere.

Los cierres se justifican por la inviabilidad de las empresas.

Y eso hace pensar en que muchas de las cosas que nos gustan se están haciendo inviables.

Tal vez esta fatalidad comenzó el día en que las empresas culturales comenzaron a exigirle a sus productos un rendimiento económico que solo alcanzan ciertas obras.

Cuántas revistas, libros o programas que hoy consideramos de referencia habrían dejado de editarse si solo se hubiera tenido en cuenta el número de consumidores potenciales.

En la orgía de lo más vendido, lo más visto y lo más leído participan todos los medios; potencian que se le preste aún más atención al que más tiene y convierten en minoritario a un público que no tiene vocación de serlo.

Puedes estar de acuerdo o no con cierta ideología, puedes pensar que lo que dicen es más o menos neutral, puede gustarte o no el estilo, pero en lo que todos debemos estar de acuerdo es que es una pena que desaparezca una ventana al mundo.

Un lugar donde te puedes enterar de lo que ocurre, un espacio que te contó sin interrupciones lo que pasó el 11-S, el 11-M, y otros tantos días en los que necesitamos estar plenamente informados porque el ser humano lo necesita.

La sociedad necesita información, cultura, crítica constructiva…

Y más Iñakis Gabilondos.

No a la telebasura.

+ info en El ‘turn off’ de CNN+

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

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El ‘turn off’ de CNN+

Otra víctima más en el más que copado panorama audiovisual español.

Después de casi doce años de andadura, el canal ‘todo noticias’ desaparecerá de la parrilla de tv el próximo 31 de diciembre.

Su lema “lo estás viendo, está pasando”, será dentro de poco una quimera.

Me acuerdo perfectamente de aquel año, en enero de 1999, -a punto de terminar mi carrera de Comunicación Audiovisual- cuando CNN+ iniciaba su andadura. Era el primer canal de noticias producido por una empresa privada en España, integrado en la plataforma entonces denominada Canal Satélite Digital (hoy Digital+).

Ayer (CNN+)

y hoy (Cuatro)

De acuerdo con lo pactado con Telecinco, Prisa cedió en abril de este año a la cadena de Mediaset su licencia de televisión en abierto, que incluye los cuatro canales del multiplex del que es titular.

A saber: el conjunto de actividades y todos los recursos humanos y materiales de Cuatro, Sogecablemedia (la empresa que gestiona la publicidad de Cuatro), CINTV (la compañía que produce CNN+ y los informativos de Cuatro) y Sogecable Editorial, tenedora de los derechos musicales generados en Cuatro.

Pero, sin duda la principal causa de que el canal de noticias vaya a desaparecer tiene un nombre: Silvio Berlusconi.

Actual primer ministro de Italia y propietario de buena parte de los medios de comunicación allí y aquí, nunca ha mostrado ningún interés en tener un canal destinado a la información.

Es vox populi que su relación con ciertos periodistas no ha sido nunca buena, especialmente cuando se le critica.

Pues bien, aquí uno se pregunta si no será que preferirá reunir las diferentes editoriales en una sola. Es decir, que cada vez haya menos pluralidad de voces, de puntos de vista distintos.

Me temo que, a partir de ahora, veremos más cotilleo, más telebasura, y menos -o quizá más rasgados- asuntos informativos en esta nueva etapa de la televisión en España, con la TDT.

No desaparecen canales, pero la oferta se aglutina en torno a una única manera de hacer y entender la televisión.

Vivimos en un país donde no hay espacio para cadenas como Arte o BBC.

Vivimos en un país donde no hay lugar para CNN+, pero sí para saber si tal o cual persona le es infiel a su pareja, con el consiguiente circo mediático.

Vivimos en un país donde muchos espectadores parecen no valorar la conservación de su capacidad mental.

No voy a entrar en el eterno y cansino debate sobre si la existencia de determinados programas perjudiciales para la salud es culpa de quienes los ven o de quienes los incluyen en una programación.

Pero lo que es cierto es que, sí o sí, vivimos en un país donde en 2011 no tendremos CNN+.

Mientras tanto, el consumo de televisión en España sigue aumentando: casi cuatro horas de media al día.

Y lo que es más preocupante: 3,5 millones de españoles -cerca del 8% de la población- pasan diez horas diarias frente al televisor.

La implantación de la TDT con sus canales temáticos, los éxitos de España en las diferentes competiciones deportivas y los efectos de la crisis económica, que obliga a la gente a quedarse en casa, son las causas del “sólido incremento” del consumo.

El problema, en todo caso, no parece ser la cantidad de horas que podemos malgastar frente a la caja tonta, sino la calidad de lo que vemos.

Ese es el punto de inflexión.

Ahora, con el cese de las emisiones de CNN+ supondrá el segundo cierre de una cadena de Prisa en dos años, después de que este grupo decidiera acabar con la actividad de su red de televisiones locales (Localia TV) a finales de 2008.

El futuro de los profesionales de CNN+ es incierto.

Entre las caras más conocidas está Iñaki Gabilondo, quien se incorporó a este canal en febrero, tras llevar más de tres años en Cuatro (que abandonó precisamente por no querer vivir a expensas del corte editorial de Berlusconi).

Pero no siempre todo sale tal como a uno le gusta.

Así es el periodismo: hoy estás o no estás.

Tras haber dirigido el programa ‘Hoy por hoy’ en la Cadena Ser durante 19 años, no se sabe qué pasará con Gabilondo, o el resto de la plantilla de CNN+ como Antonio San José, José Mari Calleja, Ana García Siñeriz, Leticia Iglesias, Concha Boo o Mónica Sanz.

Hace casi dos años, en momentos de bulos audiovisuales, Prisa estuvo cerca de fusionarse con La Sexta, más afín con su ideología editorial, aunque finalmente tal hermanamiento no cuajaría.

 

Una deuda de 5.000 millones de euros, fruto de una expansión financiada mediante apalancamiento, puso a Prisa al borde del abismo.

Su salvación ha venido de la venta de la televisión en abierto a Mediaset y de la inversión de 650 millones por parte del fondo americano Liberty.

El holding empresarial PRISA ha anunciado en las últimas horas que va a preparar un canal de actualidad con vocación global, distribuido en la plataforma del Grupo y otras redes digitales, y que se apoyará en sus marcas de referencia (El País, 40 Principales, Santillana o Alfaguara).

Quizá ahí es donde vayan a parar Gabilondo y compañía, más cómodos con su manera de entender la información.

El Canal 24 Horas de TVE -creado en 1997- se queda pues sola.

24h y CNN+ han mantenido una vida casi clandestina en las plataformas de pago hasta su aparición en abierto en la TDT. Desde entonces no hicieron sino crecer.

A día de hoy no tienen más que un poco más del 1% de la audiencia, con una ligera ventaja del canal público de TVE sobre el de Prisa.

Pero si su media de audiencia no llega a los 100.000 espectadores diarios, el número de personas que la ven el algún momento del día multiplica por 50 o 60 esa audiencia media: unos 12 millones de espectadores ven en algún momento del día (“hacen contacto”) una de estas televisiones informativas.

La conclusión es que, mientras que los españoles siguen informándose preferentemente por medios de los informativos de las seis cadenas generalistas, acuden en un número muy importante a las cadenas de 24 horas para ponerse al día.

O sea que tan mal no lo estarán haciendo. Pero, claro, pueden más los intereses mercantiles que la diversidad informativa.

O eso parece.

¿Qué hará entonces Mediaset con este canal? ¿Más Gran Hermano o Belén Esteban?

Desde luego no un canal informativo especializado.

Lo dicho, es una pena…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

 

A vueltas con los 67

Hoy hace dos semanas que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero adoptó, según su formación política, dos decisiones cruciales para salir del estado de crisis nacional debido al descalabro financiero internacional.

El primero pasa por aumentar la edad de jubilación de los españoles hasta los 67 años, desincentivando las jubilaciones anticipadas, al tiempo que pretende aumentar la base de cotización teniendo en cuenta los últimos 25 años trabajados, en lugar de los 15 actuales. Esto es nada…El hecho es que tal plan se ha encontrado firmemente con la negativa de los principales sindicatos y de algunos partidos políticos de izquierdas y nacionalistas por entender dicho plan innecesario a día de hoy. Razón no les faltan a éstos últimos, teniendo en cuenta que el PIB nacional se ha disparado un 11,4%, dos puntos más de lo que preveían los socialistas. A esto hay que sumar la destruccción  de 1.211.000 puestos de trabajo el año pasado, lo que supone más de 4 millones de parados en la actualidad. Y si, además, se prevé que en los próximos ocho años la tasa de paro no baje del 11%, a Zapatero y a la ministra económica, Elena Salgadono les salen las cuentas. Por eso, este plan.

El Banco de España ya ha dicho que le parece bien. El PP no ha dicho esta boca es mía.

De llevarse a cabo este plan poco vendible, los españoles serían -junto a los holandeses- en ser los primeros europeos en jubilarse a los 67 años. Sería paulatinamente a partir de 2013, sumando dos meses por cada año transcurriso hasta su culminación en 2025 (afectando a los nacidos desde 1959). Por su parte, Reino Unido y Alemania ya están tratando de atrasar también dicha edad, pero no empezarían a aplicar la normativa hasta 2024 y 2029, respectivamente. Como dato curioso, hoy son tres los países que permiten jubilarse antes de los 50 años; a saber, en México, en China y en Burundi (África). Mientras, en el otro lado del continente de la UE, Nueva Zelanda hace años que aplica este baremo hasta los 70 años.

La segunda medida, anunciada por la vicepresidenta Salgado pasa por recortar el gasto público de 50.000 millones de euros de aquí al 2013, pero sin echar tijera tanto al gasto social como al de innovación y desarrollo. Hasta aquí, todo claro.

No es de extrañar que con estos pasos, el PSOE -y puede que tenga razón- quiera convencer a los mercados bursátiles, después de la falta de credibilidad financiera por parte de Grecia en estas últimas semanas. En todo caso, y al fin al cabo lo que siempre ocurre, es que los ciudadanos en activo tendrán que trabajar más. No cabe duda de que la población tiene una tasa de mortalidad cada vez más tardía, por lo que este gasto tendrá que ser a costa del contribuyente vía impuestos. El IVA ya ha subido dos puntos porcentuales.

El mundo empresarial, asimismo, no es ajeno a este plan de Zapatero, que no llega a aplaudirlo. Y es que el aumento de dos años en la edad de jubilación chocaría con la propia inercia de las empresas, que prefieren rotaciones más rápidas para abaratar los costes labolares.

El futuro es incierto, sin duda, al haber una masa importante de pensionistas que choca con un cada vez más mermado número de cotizantes. Ahora, la pregunta es, ¿cómo llevar a cabo tales iniciativas?. ¿Como contentar a los principales protagonistas políticos, empresariales, sindicales y sociales sin menoscabar la reputación de izquierdas del Gobierno? ¿Serán capaces los diputados que nos representan en el Parlamento de ponerse de acuerdo, y de paso dar una imagen internacional sostenible? Lo dudo, por lo que de intereses partidistas hay en el embrollo. Ahora se verá hasta qué punto sirve todo el enrevesado de esta relojería que se llama Política-Economía. ¿Realmente los dos principales partidos políticos están dispuestos a entenderse? O está siendo todo eso una madeja de lana que no hay quien lo entienda? ¿Se llegará a un gran Pacto de Estado por el bien de todos?

Toque de sarcasmo, sin faltar a la realidad, de Iñaki Gabilondo en el programa “Hoy”, de CNN+.

¿No será que habrá que dejar de poner ladrillos donde no se necesitan y dejar de vivir tanto del sector servicios? ¿No habrá que centrarse más en una educación de calidad y reforzar la I+D de una vez por todas?

Por Iñigo Ortiz de Guzmán