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Tensión entre las dos Coreas

El conflicto entre las dos Coreas se asemeja a una partida de ajedrez en la que un lado siempre está buscando el jaque -con movidas agresivas y desconcertantes- que fuerzan al otro a pensar detenidamente sobre la estrategia de su contrincante y sopesar su respuesta, en un juego que aparentemente termina en tablas.

No tiene ganador.

Los disparos de artillería de Corea del Norte contra una pequeña isla limítrofe de Corea del Sur no son un hecho aislado.

Se trata del último incidente entre dos países que se encuentran entre un perpetuo estado de guerra y tregua desde hace más de 50 años.

El estallido armado en la isla de Yeonpyeong el pasado martes es el acto hostil más grave desde la firma del armisticio en 1953 y resalta la volatilidad de las relaciones entre Norte y Sur.

Y la amenaza que representaría para la paz mundial que se desestabilice esta sensible región.

Es la punta del iceberg de los conflictos latentes en una zona con gran profusión de armas nucleares.

El régimen de Pyongyang dispone de entre 6 y 12 cabezas atómicas, y ha revelado que tiene un programa de enriquecimiento de uranio que puede multiplicar su arsenal.

Seúl, mientras, ha anunciado su intención de dotarse de los más modernos bombarderos norteamericanos para hacer frente a la amenaza de su vecino del Norte.

En todo caso, el bombardeo de artillería por parte de Corea del Norte contra una isla surcoreana no es un acto casual ni una reacción a las maniobras militares de Corea del Sur.

Tampoco es la primera provocación de Pyongyang.

Es una más desde hace casi seis décadas de conflicto territorial.

Sin embargo, es la primera vez que las fuerzas norcoreanas atacan a civiles.

¿Por qué ahora y con qué objetivo se lleva a cabo esta provocación militar?

La razón principal podría ser que Corea del Norte quiere demostrar su supervivencia y su capacidad de actuación, a pesar de las dos resoluciones de sanciones la ONU.

Pyongyang, en una situación cercana al colapso económico, ha encontrado en las armas nucleares un instrumento de negociación.

El régimen decidió desarrollar esa arma desde los años sesenta, construyendo su laboratorio nuclear en 1964 en Yongbyon.

Desde entonces, no ha cesado de desarrollar su programa nuclear, aunque ocasionalmente haya anunciado paralizaciones del mismo según convenía a la coyuntura política. En febrero de 2005, una vez obtenida la tecnología para la realización de ensayos nucleares, el régimen norcoreano dio a conocer que poseía este tipo de armas.

En octubre de 2006, anunció su retirada de las negociaciones a seis bandas sobre la desnuclearización de la península y que reunían a las dos Coreas, China, EEUU, Rusia y Japón.

Hasta esa fecha, Corea del Norte utilizaba esas negociaciones en beneficio propio, como muestra de voluntad negociadora.

Pyongyang asume que disponer del arma nuclear es la única baza de que dispone en el juego con las grandes potencias y Corea del Sur.

Lo que está claro es que no será fácil para la comunidad internacional conseguir que el régimen norcoreano abandone tan valioso instrumento y menos aún como quiere EEUU: un desarme completo, verificable e irreversible.

La segunda razón del ataque apunta al deseo de obtener una posición ventajosa cara a la reanudación de las conversaciones a seis bandas, cuyo objetivo principal -la desnuclearización de la península coreana- no sólo no se ha conseguido, sino que está más lejos de lograrse desde que Corea del Norte realizó sus ensayos nucleares.

Un tercer motivo podría dirigirse al intento de Pyongyang de hacer publicidad del liderazgo de Kim Jong-un, hijo del dictador Kim Jong-il. Y el cual acaba de ser recientemente ascendido a general, como un paso más en su designación como sucesor.

No sea que su padre -de salud delicada- nos de un disgusto cualquier día de estos.

Es lo que hay… Hay estados totalitarios que, al igual que las monarquías, confían la continuidad de sus regímenes más en la calidad de los genes de los descendientes que en el propio partido que los sostiene. En Cuba hereda el poder el hermano; y en Corea del Norte, el hijo.

Por su parte, el presidente Pyongyang es consciente de que Corea del Sur y sus aliados están dispuestos a ser tolerantes para evitar que se llegue a un enfrentamiento generalizado.

Sin embargo, esta última provocación contra civiles parece haber colmado la paciencia del Sur.

Y es que el presidente Lee ha declarado que habrá represalias “severas” si ocurriera otro acto similar.

 

LA GUERRA DE COREA: UN CONFLICTO OLVIDADO (1950-53)

Todo comenzó con el conflicto bélico entre Corea del Norte y Corea del Sur, que se desarrolló entre el 25 de junio de 1950 y el 27 de julio de 1953.

Ambos beligerantes fueron apoyados por potencias extranjeras afines a su ideología: comunista y capitalista respectivamente.

Se consideró la vez que más cerca estuvieron Estados Unidos y la Unión Soviética de un enfrentamiento bélico directo entre ambas, en el transcurso de la llamada Guerra Fría.

A la finalización de la Segunda Guerra Mundial, la península de Corea -antigua posesión japonesa- fue ocupada por la Unión Soviética y Estados Unidos tomando como línea de división el paralelo 38º.

El estallido de la guerra fría tuvo como resultado la partición de este país en dos estados: en el norte, se estableció en 1948 la ‘República popular de Corea’, régimen comunista dirigido por Kim Il Sung.

Mientras, en la mitad sur de Corea se creó la ‘República de Corea’, régimen autoritario dirigido por Syngman Rhee, fuertemente anticomunista.

El triunfo de la revolución comunista en China el 1 de octubre de 1949 alteró completamente el equilibrio geoestratégico de Asia.

Stalin, que venía de sufrir serios reveses en Europa (como el fracaso del bloqueo de Berlín o el cisma yugoslavo), no pudo resistir la tentación de recuperar terreno en Asia y dio su aprobación a un ataque norcoreano a Corea del Sur.

Así, el 25 de junio de 1950, las tropas de Kim Il Sung atravesaron el paralelo 38º y avanzaron hacia el sur, arrasando prácticamente a las fuerzas surcoreanas, que apenas pudieron replegarse en torno a Pusán.

La reacción norteamericana -para la sorpresa de Stalin- fue inmediata.

Washington pidió la convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU.

De esta manera, conseguiría un mandato para ponerse al frente de un ejército que hiciera frente a la agresión norcoreana.

La ausencia del delegado soviético, que había rechazado asistir a las reuniones del Consejo como protesta por la negativa norteamericana de aceptar a la China Popular en él, propició esta resolución.

Las tropas multinacionales de la ONU (en la práctica, el ejército norteamericano al mando del general MacArthur) recuperaron rápidamente el terreno perdido y el 19 de octubre tomaron Pyongyang, la capital de Corea del Norte.

Tres días antes, el 16 de octubre, tropas chinas con masivo apoyo militar soviético ya habían penetrado en Corea haciendo retroceder al ejército norteamericano.

El 4 de enero de 1951, las tropas comunistas retomaron Seúl.

En ese momento, el general Douglas MacArthur propuso el bombardeo atómico del norte de China.

Una posible actuación que no gustaría tanto el presidente Truman como a la mayoría del Congreso, y así reaccionaron alarmados ante lo que podía llevar al enfrentamiento nuclear con la URSS.

En un enfrentamiento cada vez más abierto, Truman destituyó a MacArthur entre las protestas de la derecha republicana y lo sustituyó por el general Ridgway.
Los rusos, por su parte, manifestaron su intención de no intervenir en el conflicto y su deseo de que coexistieran dos sistemas diferentes en la península.

El “empate militar” llevó a la apertura de negociaciones que concluirían en julio de 1953, poco después de la muerte de Stalin, con la firma del Armisticio en Panmunjong.

En él se acordó una nueva línea de demarcación que serpentea en torno al paralelo 38º, que se sigue manteniendo.

En cuanto al coste de vidas fue muy alto.

Se estima que Corea del Sur y sus aliados tuvieron cerca de 778.000 muertos, más miles de heridos y otros tantos mutilados. Mientras, el bando de Corea del Norte tendría cerca de 1.500.000 de bajas militares, además de 2,5 millones de civiles (entre muertos o heridos), y más de 2 milllones de refugiados.

Así, esta guerra se convirtió tristemente en una de las guerras más sangrientas desde la Segunda Guerra Mundial.

REARME DE ASIA

El último exponente de la carrera armamentística se produjo ayer cuando EE UU y Corea del Sur iniciaron unas maniobras navales en el Mar Amarillo.

China había expresado su disconformidad acerca de estos ejercicios y Corea del Norte advirtió que las consecuencias serían “imprevisibles”.

Pero ese no es el único terreno de conflicto en la zona.

El respaldo del presidente Barack Obama a India para la transferencia de tecnología susceptible de uso militar -y el concurso por el que Nueva Delhi planea gastar 8.000 millones de euros en 126 cazas en Estados Unidos, Europa o Rusia- echa leña al fuego de la carrera armamentista desatada en los últimos años.

China considera que las “relaciones estratégicas” entre Washington y la capital india -tras la firma del acuerdo nuclear de 2008- reflejan el empeño estadounidense por cercarla y frenar su influencia en Asia.

Con ello, alienta el interés de Pekín por modernizar sus Fuerzas Armadas y dotarlas del armamento adecuado a su condición de gran potencia.

Pero el rearme chino se observa con gran desconfianza por los países de su entorno, en los que todos compiten por reunir un mayor arsenal.

Según un informe del Instituto Internacional para la Paz de Estocolmo (SIPRI), la transferencia de armas hacia el sureste asiático entre 2005 y 2009 se “incrementó drásticamente”.

Las importaciones de armamento crecieron en Indonesia un 74%; en Singapur, un 146%, y en Malasia, el 722%. A estos países se ha sumado recientemente Vietnam, que a finales de 2009 ordenó la compra en Rusia de seis submarinos y 12 aviones de combate por un importe de más de 2.100 millones de euros.

PREVISIÓN FUTURA

Con todo, el conflicto en la península coreana no sólo afecta a los dos protagonistas, sino también a la seguridad del noreste de Asia y de la comunidad internacional.

El terrorismo es uno de los temas actuales de mayor preocupación.

En este sentido, se podría decir que Corea del Norte sopesó el riesgo de un eventual uso del arma nuclear en un territorio pequeño y poblado como es la península coreana. Tal uso no sólo afectaría al sur de la península, sino a toda ella.

Lo que sí resulta más preocupante es la posibilidad de la exportación de la tecnología nuclear a otras dictaduras que justifican el terrorismo.

Corea del Norte debe reconocer que no podrá conseguir sus objetivos con amenazas y violencia.

Y sólo mediante su cooperación con la comunidad internacional, sin armas nucleares, podrá ofrecer la garantía de una vida mejor a su

En definitiva, un ataque de éste a su vecina Corea del Sur sería hoy día una misión suicida, según la opinión de muchos expertos militares.

No sólo porque esta vez las Fuerzas Armadas surcoreanas están mejor preparadas, sino también porque éstas son técnicamente muy superiores al Ejército Popular de Corea del Norte.

No obstante, nadie cuestiona el peligro que supone el supuesto potencial nuclear de Corea del Norte o sus misiles, capaces de golpear cualquier punto en Corea del Sur (Seúl está situada a sólo 50 kilómetros de la frontera).

Mientras tanto, hay dos marines y dos civiles surcoreanos enterrados.

Mientras tanto, la población huye despavorida por miedo a una intervención aún mayor.

Mientras tanto, los aliados americanos y Corea del Sur llevan a cabo maniobras militares -hasta el miércoles-, en un intento de mantener la calma en la zona.

Mientras tanto, atrás ha quedado el décimo aniversario -que se cumplió el pasado 15 de junio- de la declaración conjunta emanada de la primera cumbre intercoreana.

La expectativa de que se instalara un clima de confianza entre las dos Coreas, que en su momento despertó la histórica reunión, no se ha cumplido hasta ahora.

Ya lo decía el político inglés Andrew Bonar Law“No existe la guerra inevitable. Si llega, es por fallo del hombre”.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Antony & the Johnsons

Si no fuera por sus gestos amanerados y su delicadísimo, casi imperceptible tono de voz, Antony Hegarty podría pasar por un luchador de sumo.

Este gigante con cara de muñeca de porcelana -que en 2011 cumplirá 40 años- estrena disco con su grupo neoyorkino Antony & the Johnsons. El 4º album de su carrera profesional, con ‘Swanlights‘ (2010).

((hacer click en las fotos para obtener más info))

“La idea de Swanlights es que cuando alguien muere, como el oso de la portada, el espíritu salta del cuerpo y puedes verlo. Por un segundo, lo invisible se hace visible. Vida y muerte conviven“.

Amigo de la también compositora y cantante Björk, Antony siempre -como ella- ha defendido en sus letras el medio ambiente, las injusticias sociales, y ha criticado sobre muchos aspectos. Mucho y contra todo.

No tiene “pelos en la lengua” al hablar de las religiones“Los cultos masculinos como el cristianismo, el islam o el budismo son represores. El capitalismo: “Las fuerzas económicas acumulan el poder. Más que los Gobiernos, ellos son los que legislan”. La política: “Odio a esos retrógrados del Tea Party” (el ala radical del partido republicano en EE.UU.). Incluso las clases medias: “En América votan contra sus propios intereses. Ellos impiden que haya escuelas o bibliotecas. Tienen miedo al comunismo. ¿Los hospitales públicos son comunistas?”.


Todos los males tienen, según él, una sola causa: “Vivimos en un mundo dominado por hombres, basado en la dominación, la destrucción de recursos y la violencia”. Y no es cosa del ser humano como especie sino del macho como género. “¿Cómo podemos saber que las mujeres son iguales si nunca las hemos dejado gobernar? Ellas apoyan el sistema porque no conocen ninguno mejor”.

Resulta curioso este discurso viniendo de un artista cuyas señas de identidad son canciones de una belleza catártica.

Heredero de voces intensas y confesionales (Nina Simone, Billie Holiday, Marc Almond o Jeff Buckley), busca sublimar los sentimientos. “Mi arte no está separado de la realidad. No tiene sentido hacer como si vivieras en un jardín paradisíaco. Cualquier día los soldados van a llamar a tu puerta. Has de conectar tu oasis interior con el exterior”. “Mi lucha personal se refleja en mi arte. Soy un artista pop, canto de una forma folk, no tengo una educación académica, no soy particularmente inteligente. Hablo desde el sentido común. Soy lo que soy. Una persona que intenta cantar en el estilo de los artistas pop que amo”.

Y su lucha personal empezó con la asunción de su naturaleza transexual. “La perspectiva del mundo de un transexual es distinta. En mi imaginación, un transexual es casi como un animal salvaje. Ha nacido en una familia desafiando los roles que le han sido impuestos por su madre y su padre. Está tan cerca de la naturaleza que le es obligado manifestar su diferencia. Es su papel desafiar lo establecido. Así que, de una forma poética, me gusta pensar que soy parte de la naturaleza”.

Todo comenzó hace cuatro años, cuando Antony & The Johnsons publicaron ‘I am a bird now’ (2005).

Un disco colosal, esa clase de trabajo que parece no proceder de ningún lugar físico, ni haber sido registrado en un tiempo que puedas determinar con la referencia de año, mes y día. En su interior, una voz que sin rubor calificamos de celestial, desgranaba versos sangrantes como este: “Algún día creceré / y seré una mujer bella / algún día creceré / y seré una chica bonita / pero por ahora soy un niño / por ahora soy un chico”.

Capaz de cantar eso y así, de reconocer de una manera tan cruda el horror del presente mientras parece cegado por la luz de la esperanza, de convertir una realidad dramática en una saltarina canción de niña.

Antony dice cosas como estas cuando habla de su música: “Se trata de expresar emociones y sentimientos. Realmente, en este mundo es difícil encontrar lugares donde poder hablar a corazón abierto. No existen canales para ese tipo de comunicación, ni en la escuela, ni siquiera en la familia. No nos damos cuenta de lo que nos falta, del potencial que no empleamos. Y la comunicación es cada vez más difícil”.

A muchos les sorprendió que I am bird now ganara hace cinco años el Mercury Music Prize. El prestigioso galardón que premia al mejor disco británico del año, ya que Antony había hecho su carrera en Nueva York.

Pocos sabían que sus orígenes estaban en Chichester, una localidad de poco más de 20.000 habitantes en el condado de Sussex, al sur de Inglaterra. En esta ciudad, famosa por su bella catedral, Antony recibió una educación católica que chocaba frontalmente con su conflicto interior: ser chico, sentirse chica.

BREVE PERO INTENSA DISCOGRAFÍA

El pequeño Antony tenía un olfato especial para la cultura underground. Su familia vivió en distintas ciudades de Europa y pasaba largas tardes viendo programas de televisión con su canguro. Una de esas tardes sufrió un auténtico shock al ver a Boy George en Top of the Pops. “Aquello fue el triunfo de una vulnerabilidad invencible. Me di cuenta de que la música es lo suficientemente poderosa como para cambiar la vida de alguien, recuerda.

A principios de los noventa, tras ser rechazado en el Royal College of Art de Londres, Antony ingresó en la Universidad de Nueva York.

Su hogar, sin embargo, lo estableció en los clubs Pyramid y Limelight, donde actuaba a menudo.

Tras un intento frustrado de crear un grupo de teatro, en el año 2000 logró publicar su primer disco Antony & the Johnson, que había grabado en 1997. Este primer trabajo casi no tuvo repercusión, pero a partir de 2003 empezó a recoger los frutos de los años de trabajo. Lou Reed le llamó para hacer coros en su disco de homenaje a Edgar Allan PoeThe Raven, y el cabecilla de la escena neofolk, Devendra Banhart.

Al año siguiente, un pequeño sello independiente americano –Secretly Canadian– fichó al cantante con cuerpo de gigante, voz de ángel y alma de mujer. “Intento manejarme con cautela en el negocio de la música. Sigo en mi compañía porque es pequeña y confío en la gente que la dirige”. El balance de cuentas de Secretly Canadian en 2005 fue de susto: I am bird now despachó medio millón de discos en todo el mundo.

Todos estos ingredientes elevaron las expectativas del público ante su nuevo álbum, The Crying Light’ (2008).

Lo grabó durante los últimos dos años en su estudio de Nueva York, donde Antony lleva una vida muy conservadora según dice él mismo, pintando, cantando y haciendo vídeos.

Él mismo desveló algunas claves del álbum: la relación con la naturaleza y los elementos. También sobre la crisis climática, el daño que el ser humano puede hacerle a algo básico y elemental como la naturaleza: “Trato de encontrar mi reflejo en el mundo que me rodea, sentirme menos solo, más conectado con los otros”.

En la actualidad, está de lleno centrado en la composición musical de La vida y la muerte de Marina Abramovic. Una ópera sobre la artista serbia a la que -casualidades de la vida- la pude ver el pasado mes de marzo con otra performance en el MoMA de Nueva York.

Estos días han estado ensayando en Madrid Antony, Abramovic y Willem Dafoe (su protagonista), bajo la dirección de Bob Wilson; y la producción de Gerard Mortier y el Teatro Real. El estreno mundial está previsto para 2011 en el Festival Internacional de Manchester.

I need another place
Will there be peace?
I need another world
This one’s nearly gone

Still have too many dreams
Never seen the light
I need another world
A place where I can go

I’m gonna miss the sea
I’m gonna miss the snow
I’m gonna miss the bees
I’ll miss the things that grow
I’m gonna miss the trees
I’m gonna miss the sound
I’ll miss the animals
I’m gonna miss you all

I need another place
Will there be peace?
I need another world
This one’s nearly gone

I’m gonna miss the birds
Singing all this songs
Been kissing this so long

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Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Una CUBA libre

Algo está cambiando en Cuba, y de manera irremediable.

Si el miércoles, el régimen castrista anunciaba la excarcelación inminente de 52 presos políticos o de conciencia, ayer el disidente Guillermo Fariñas hacía publica su intención de abandonar la huelga de hambre y sed que inició hace 136 días (más de cuatro meses).

Todo un paso adelante -insólito si cabe- en un país que se ha negado una y otra vez a dar voz y voto a las mentes pensantes, críticas con el sistema comunista.

Coincidencia o no, con la presencia y mediación del ministro de Asuntos Exteriores –Miguel Ángel Moratinos– y del Arzobispado de La Habana, lo cierto es que en 24 horas se ha conseguido desenredar dos asuntos claves que llevaban dos meses gestándose. Y ver, de paso, avances a nivel político y de derechos humanos hasta hace poco impensables.

En principio ya se conocen los nombres de los cinco presos que España acogerá. Lo que no queda claro es el mecanismo que se empleará para facilitar su viaje y, si como en anteriores procesos de excarcelación, irán directamente desde la cárcel hacia el aeropuerto.

En todo caso, el Gobierno castrista se ha comprometido a no expropiar las viviendas en Cuba de estos opositores.

Todos -los 52 del llamado Grupo de los 75– fueron condenados a largas penas de cárcel en la primavera de 2003 por “atentar contra la soberanía” del Estado socialista y “conspirar” con EE.UU.

Esta decisión del Gobierno de Raúl Castro de liberar, de forma gradual y en un plazo máximo de cuatro meses, choca sin embargo con el plazo de 90 días que la UE -a través de España- ha dado a la isla para presentar nuevas pruebas en desarrollo democrático.

Y no va a ser fácil para que la postura europea cambie de padecer. O sí…

Recordemos que hace ahora 14 años, gracias a la intervención de Aznar, los Quince de entonces acordaron limitar y cortar por lo sano con las relaciones diplomáticas con la isla caribeña. En su día reclamaban, y siguen pidiendo con la denominada “posición común”, el fin de las persecuciones políticas.

El tiempo lo dirá. Aunque el periodista Antonio Navalón (que acaba de publicar el libro Paren el mundo que me quiero enterar– Editorial Planeta) intuye que es el final del régimen.

Con la decisión de Fariñas de abandonar su huelga de hambre, tanto la Iglesia cubana como la diplomacia internacional respira aliviada. Por el momento.

Y es que el disidente -en estado crítico, y que necesitará estar por un mes más en el hospital hasta su completa recuperación física- no ha ocultado su escepticismo ante el acuerdo entre el Gobierno cubano y la Iglesia Católica.

Fariñas, periodista independiente y psicólogo, ha agradecido el apoyo recibido “de todos los hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo, quienes fueron mi escudo protector contra las maniobras represivas“.

Ahora cabe preguntarse: ¿Cuántos presos políticos hay en Cuba?

La última cifra facilitada por Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, es de 167; aunque según Moratinos en esta relación se incluyen algunos acusados de delitos de sangre, actos terroristas y sabotajes, cuya excarcelación está descartada.

Amnistía Internacional, por su parte, tiene censados a 63 prisioneros de conciencia en la isla.

La Cuba del siglo XXI tiene ahora la oportunidade de cambiar. Ya no existe la Unión Soviética, que con su desaparición en 1991, abocaría a la isla hacia su degradación económica; sin un amigo del que echar mano. Y eso que en la actualidad el venezolano Hugo Chávez no deja de hacer populismo a costa de Cuba.

Ahora está por ver por dónde pedalea este país, que desde 2006 dirige Raúl Castro. Un hombre que, a diferencia de su hermano Fidel, parece que ha entendido que una Cuba aislada no tiene nada que hacer. Los 50 años de embargo económico del Ejecutivo norteamericano han demostrado su ineficiencia para ser autosuficiente.

Personalmente, creo en su gente. Y de mi viaje a la isla en 2005 intuí el hartazgo de una sociedad hambrienta de libertades individuales. Personas que, a pesar de todo, son felices; Con un excelente nivel educativo, que muy a su pesar no pueden desarrollar por falta de oportunidades. Y con una única esperanza: poder expresarse, sin miedo a ser ninguneados por un Gobierno cuyo lema ha cantado durante décadas eltodo para el pueblo”.

El más terrible de todos los sentimientos

es el sentimiento de tener la esperanza muerta. (Federico García Lorca)

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

…adeus Saramago

EL ESCRITOR QUE SIEMPRE EXPRESÓ LO QUE SENTÍA

El mundo de la cultura está de luto

“Escribo para desasosegar, para no dejar que la gente se duerma y decirles que lo malo está ahí esperando”

Portugués de nacimiento y de corazón, español por amor,… José Saramago ha dejado de lado su máquina de escribir y sus inseparables gafas para cumplir con aquello que tanto repitió en sus novelas. Un tema tabú para muchos, pero no para el Nobel de Literatura: la muerte.

Sin pausa pero sin prisa, así vivió su vida. “Nuestra única defensa contra la muerte es el amor”, dijo en una ocasión José Saramago. También lo hicieron las 36 novelas que escribió a lo largo de su carrera y que fueron reconocidas con el Premio Nobel en 1998, pasando así a ser el único escritor de habla lusa en hacerse con tal galardón.

Persona de firmes convicciones, José Saramago es capaz de “estar al lado de los que sufren y en contra de los que hacen sufrir“; “hombre de una sola palabra, de una sola pieza“, como lo definió su mujer, la periodista granadina Pilar del Río.

Saramago reconocía siempre que él no tenía poder para cambiar el mundo, pero sí para decir que era necesario cambiarlo. Y lo decía en ese “espacio literario enorme” que para él era la novela, en la que, con su habitual modestia, aseguraba no haber “inventado nada”. Sólo soy alguien que, al escribir, se limita a levantar una piedra y a poner la vista en lo que hay debajo”.

Sus viajes por los cinco continentes le servían también para animar a los oyentes a reaccionar ante el mal funcionamiento del mundo, “a indignarse, a no quedarse en esa especie de inercia de rebaño” que caracteriza al hombre actual. “Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan se puede decir que nos merecemos lo que tenemos”, comentaría el genial narrador del siglo XX.

En innumerables ocasiones había pedido un debate en profundidad sobre el sistema democrático, convencido como estaba de que el verdadero poder no reside en los gobiernos sino en las multinacionales. “Hablar de democracia es una falacia“, solía decir.

Militante comunista durante buena parte de su vida, criticó incluso a la izquierda. Asimismo, se caracterizó por apoyar las causas sin causa, por encabezar las manifestaciones contra las guerras, además de apoyar la causa saharaui.

Precisamente, su última aparición pública fue en noviembre del año pasado en el aeropuerto de Lanzarote -donde residía desde 1993-, y honrar con su presencia el conflicto del denominado Caso Aminatu Haidar. La activista que estuvo 32 días en huelga de hambre tras ser expulsada ilegalmente de El Aaiún.

Fue poeta antes que novelista de éxito y antes que poeta, pobre.

Hijo y nieto de campesinos, el escritor nació en 1922 en la pequeña aldea de Azinhaga, a 100 kilómetros de Lisboa. Tenía tres años cuando su familia emigró a la capital, donde las penurias rurales se tornaron en penurias de ciudad. Así, el futuro escritor se formó en la biblioteca pública de su barrio mientras trabajaba en un taller después de abandonar la escuela para ayudar a mantener la escasa economía familiar.

Antes de dedicarse de lleno a la literatura y de convertirse en uno de los mejores novelistas, Saramago trabajó en oficios como los de cerrajero, mecánico, editor y periodista.

Publicó su primera novela en 1947, Tierra de pecado. Por esa época prendió en él la conciencia política que siempre le acompañó y que le llevó a afiliarse en 1969 al Partido Comunista Portugués -clandestino durante la dictadura de Salazar-.

Tras un largo silencio de casi veinte años, en los que estuvo sin publicar porque no tenía “nada que decir”, Saramago se atrevió con la poesía entre 1966 y 1975 y publicó Poemas posibles, Probablemente alegría y El año de 1993.

El reconocimiento mundial no le llegó hasta los sesenta años, con Memorial del convento, la novela que, según ha contado Pilar del Río en más de una ocasión, propició su relación amorosa con el escritor. A la periodista y posterior traductora de la obra de Saramago le impresionó tanto la lectura de ese libro (Premio del Pen Club Portugués) que se fue a Lisboa a entrevistar a su autor en 1986. Dos años más tarde se casaron.

La fama internacional le vino con El año de la muerte de Ricardo Reis. Centrada en la figura del heterónimo de Fernando Pessoa, el gran poeta del Portugal moderno, la novela es un intenso retrato de Lisboa de la mano de un poeta imaginario que, igual que pasó nueve meses en el vientre materno, ha de pasar un tiempo equivalente desde la muerte del hombre que lo creó antes de desaparecer definitivamente.

En ese tiempo, a partir de 1984, la actividad de Saramago se vuelve frenética. Una laboriosidad que le ha acompañado hasta su muerte con la escritura incansable de novelas, diarios, obras de teatro y hasta un blog.

Con El evangelio según Jesucristo (1991), su visión heterodoxa del mesías cristiano levantó una polémica que arreció cuando el gobierno de su país se negó a presentar el libro al Premio Literario Europeo. Un gesto que le hirió sobremanera, e hizo que emigrara a la localidad lanzaroteña de Tías, donde el viernes falleció a causa de una leucemia.

La misma polémica de tintes religiosos se reprodujo en 2009 al hilo de la publicación de una novela considerada hiriente por la jerarquía católica lusa, Caín.

Meses antes, el escritor se había visto envuelto en otro rifirrafe. Esta vez en Italia: su editorial de siempre, propiedad de Silvio Berlusconi, se negó a publicar El cuaderno, un libro basado en el blog del escritor, que no ahorraba en él críticas al primer ministro italiano.

Pero no todo fueron cortapisas.

El año 1995 fue especial para él, con la obtención del Premio Camoens al conjunto de su obra y la publicación del Ensayo sobre la ceguera, primera entrega de su trilogía sobre la identidad del individuo, que continuó con Todos los nombres (1998) y cerró con Ensayo sobre la lucidez (2004).

El primer volumen de la trilogía fue llevado al cine en 2008 por el director brasileño Fernando Meirelles con el título de “Blindness”. Una obra suprema.

Novelas que junto a La caverna o El Hombre duplicado llevan al terreno narrativo reflexiones sobre el consumo, la sociedad de masas, el sistema democrático o la idea de la muerte. Muchas de ellas parecen nacidas de una pregunta: “¿qué pasaría si?” Si la gente votase masivamente en blanco en unas elecciones, si alguien decidiese vivir al margen de la economía capitalista, si se encontrasen dos hombres totalmente idénticos. Otra de esas preguntas era qué pasaría si la gente dejase de morir.

Sólo él sabía que había cosas que sólo suceden en la imaginación crítica de un escritor de novelas.

En los últimos años, Saramago no dejó pasar demasiado tiempo entre novela y novela. Era consciente de su edad y, como lo dijo en una entrevista, si tenía “aún algo para decir”, lo mejor es que lo dijera “cuanto antes”.

Lo cierto es que nunca escribió un mal libro.

La muerte le ha sorprendido cuando preparaba una novela sobre la industria del armamento y la ausencia de huelgas en este sector.

En su último libro, Las pequeñas memorias, entrelazó los recuerdos de su infancia: “He intentado no hacer nada en la vida que avergonzara al niño que fui”, dijo cuando se publicó esa obra en 2006.

“Espero morir como he vivido, respetándome a mí mismo como condición para respetar a los demás y sin perder la idea de que el mundo debe ser otro y no esta cosa infame”.

Música: Dulce Pontes- “Cançao do Mar”

Los que le hemos leído, le echaremos en falta.

…obrigado.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán




Por siempre FRIDA

Frida Kahlo (México, 1907-1954)

Pasional, revolucionaria y símbolo de progreso en México.

Son tres los adjetivos que más han caracterizado a la artista que rompió moldes para su época.

Hace tres años que se conmemoró el Centenario de su nacimiento. Pero Frida sigue resonando en el mundo, provocando obras teatrales, ensayos académicos, mesas redondas, exposiciones,… De hecho, estos días, Madrid y Bruselas acogen sendas retrospectivas de lo que supuso la vida y obra de la pintora mexicana. Y Berlín lo hará en breve, en la que será la mayor hasta ahora ofrecida en Europa. Será a partir del 30 de este mes, en el museo Martin-Gropius-Bau. Con cerca de 150 obras, entre pinturas y dibujos, se permitirá conocer -aún mejor- la personalidad social, política e íntima de la artista.

Además, 2010 es un año especial para los mexicanos.  Se celebra el bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución mexicana. Algo por lo que la artista luchó en sus 47 años de vida.

Y es que, para aquellos que no la conocen, Kahlo fue uno -por no decir el primer- exponente del arte latinoamericano durante la primera mitad del siglo XX. No hay otra creadora, con tanto simbolismo, fruto de su pintura y de su pensamiento, de su entereza y de su imagen.

Su vida estuvo marcada por el sufrimiento, por las infidelidades constantes de su marido Diego Rivera, por enfermedades, abortos, y por el accidente que la dejó postrada en una cama con la columna rota. 32 operaciones que jamás lograron recuperarla. Eso es lo que plasmó en los temas de todos sus lienzos, ella fue su mejor modelo. Su pintura es fuerte, colorista y de gran dramatismo.

Y tanto ha aportado su obra que la banda inglesa Coldplay la ha homenajeado en su cuarto disco “Viva la vida” (“Death and All His Friends“). Eso es nada…

Característica fue su transgresión, ya desde su infancia. En la foto de familia aparece a la izquierda, vestida de hombre, y por la que no tuvo si no problemas con sus padres.

Fue a partir de ese momento cuando ambos artistas se frecuentan, y comienzan así su relación de pareja hasta que, en agosto de 1929, terminan casándose.

Si al principio, Frida acompañaba a Diego de Ribera a sus múltiples consignas por EEUU, pronto la artista comenzaría a brillar por su cuenta.

Frida conocería al poeta y crítico francés Andrè Bretón, quien calificó su arte como surrealista, a lo que la revolucionaria mexicana contestó: “Yo no pinto sueños…Pinto mi realidad“.

Le sentara bien o no esta respuesta, lo cierto es que gracias a Bretón, Frida conocería a Julian Levy. Y así pudo exponer en Nueva York y en París, en 1939; logrando ser la primera artista mexicana en mostrar su arte en el Louvre. Su estancia en la capital francesa la llevó a relacionarse con el pintor malagueño Picasso y a aparecer en la portada del Vogue francés.

Entre 1937 y 1939 el revolucionario ucraniano León Trotsky vivió exiliado en su casa de Coyoacán junto a su mujer. Allí tendrá un romance con el líder comunista quien fue asesinado a manos del miembro de la NKVD -el estalinista Ramón Mercader-. Suceso que la tuvo bajo sospecha al ser acusada como autora del mismo. Esto la llevó a estar arrestada, aunque finalmente fue dejada en libertad al igual que su marido.

En la película “FRIDA” (2002), con Salma Hayek en el papel de Frida, se refleja parte de este trágico desenlace (con la voz de Chavela Vargas).

Su relación consistió en amor, aventuras con otras personas, vínculo creativo, odio y un divorcio que solamente duró un año. De esta época pertenece uno de sus cuadros más significativos: “Las Dos Fridas“. Se asimila la crisis marital, a través de la separación entre la Frida en traje de tehuana, el favorito de Diego, y la otra Frida, de raíces europeas (su padre era de origen germano-húngaro) la que existió antes de su encuentro con él. Los corazones de las dos mujeres están conectados uno al otro por una vena, la parte europea rechazada de Frida Kahlo amenaza con perder toda su sangre.

Al matrimonio lo llegaron a llamar la unión entre un elefante y una paloma, pues Diego era enorme y obeso mientras que ella era pequeña y delgada. Por otra parte; Frida, debido a sus lesiones, nunca pudo tener hijos, cosa que tardó muchos años en aceptar.

A pesar de las aventuras de Diego con otras mujeres (que llegaron a incluir a la propia hermana de la pintora), ayudó a Frida en muchos aspectos. Él fue quien le sugirió a Frida que vistiera con el traje tradicional mexicano consistente en largos vestidos de colores y joyería exótica. Esto, junto a su semblante cejijunto, se convirtió en su imagen de marca. Él amaba su pintura y fue también su mayor admirador. Frida, a cambio, fue la mayor crítica de Diego.

No sería hasta más tarde, en 1953 -tras luchar por sus sueños, su creatividad, su amor y la amputación de una pierna por gangrena- cuando vió cumplido su sueño en lo que fue su primera y su última retrospectiva en la ciudad que la vió nacer: Ciudad de México, y con unas dos 200 obras a sus espaldas.

Las últimas palabras en su diario un año después fueron: “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

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