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El ‘turn off’ de CNN+

Otra víctima más en el más que copado panorama audiovisual español.

Después de casi doce años de andadura, el canal ‘todo noticias’ desaparecerá de la parrilla de tv el próximo 31 de diciembre.

Su lema “lo estás viendo, está pasando”, será dentro de poco una quimera.

Me acuerdo perfectamente de aquel año, en enero de 1999, -a punto de terminar mi carrera de Comunicación Audiovisual- cuando CNN+ iniciaba su andadura. Era el primer canal de noticias producido por una empresa privada en España, integrado en la plataforma entonces denominada Canal Satélite Digital (hoy Digital+).

Ayer (CNN+)

y hoy (Cuatro)

De acuerdo con lo pactado con Telecinco, Prisa cedió en abril de este año a la cadena de Mediaset su licencia de televisión en abierto, que incluye los cuatro canales del multiplex del que es titular.

A saber: el conjunto de actividades y todos los recursos humanos y materiales de Cuatro, Sogecablemedia (la empresa que gestiona la publicidad de Cuatro), CINTV (la compañía que produce CNN+ y los informativos de Cuatro) y Sogecable Editorial, tenedora de los derechos musicales generados en Cuatro.

Pero, sin duda la principal causa de que el canal de noticias vaya a desaparecer tiene un nombre: Silvio Berlusconi.

Actual primer ministro de Italia y propietario de buena parte de los medios de comunicación allí y aquí, nunca ha mostrado ningún interés en tener un canal destinado a la información.

Es vox populi que su relación con ciertos periodistas no ha sido nunca buena, especialmente cuando se le critica.

Pues bien, aquí uno se pregunta si no será que preferirá reunir las diferentes editoriales en una sola. Es decir, que cada vez haya menos pluralidad de voces, de puntos de vista distintos.

Me temo que, a partir de ahora, veremos más cotilleo, más telebasura, y menos -o quizá más rasgados- asuntos informativos en esta nueva etapa de la televisión en España, con la TDT.

No desaparecen canales, pero la oferta se aglutina en torno a una única manera de hacer y entender la televisión.

Vivimos en un país donde no hay espacio para cadenas como Arte o BBC.

Vivimos en un país donde no hay lugar para CNN+, pero sí para saber si tal o cual persona le es infiel a su pareja, con el consiguiente circo mediático.

Vivimos en un país donde muchos espectadores parecen no valorar la conservación de su capacidad mental.

No voy a entrar en el eterno y cansino debate sobre si la existencia de determinados programas perjudiciales para la salud es culpa de quienes los ven o de quienes los incluyen en una programación.

Pero lo que es cierto es que, sí o sí, vivimos en un país donde en 2011 no tendremos CNN+.

Mientras tanto, el consumo de televisión en España sigue aumentando: casi cuatro horas de media al día.

Y lo que es más preocupante: 3,5 millones de españoles -cerca del 8% de la población- pasan diez horas diarias frente al televisor.

La implantación de la TDT con sus canales temáticos, los éxitos de España en las diferentes competiciones deportivas y los efectos de la crisis económica, que obliga a la gente a quedarse en casa, son las causas del “sólido incremento” del consumo.

El problema, en todo caso, no parece ser la cantidad de horas que podemos malgastar frente a la caja tonta, sino la calidad de lo que vemos.

Ese es el punto de inflexión.

Ahora, con el cese de las emisiones de CNN+ supondrá el segundo cierre de una cadena de Prisa en dos años, después de que este grupo decidiera acabar con la actividad de su red de televisiones locales (Localia TV) a finales de 2008.

El futuro de los profesionales de CNN+ es incierto.

Entre las caras más conocidas está Iñaki Gabilondo, quien se incorporó a este canal en febrero, tras llevar más de tres años en Cuatro (que abandonó precisamente por no querer vivir a expensas del corte editorial de Berlusconi).

Pero no siempre todo sale tal como a uno le gusta.

Así es el periodismo: hoy estás o no estás.

Tras haber dirigido el programa ‘Hoy por hoy’ en la Cadena Ser durante 19 años, no se sabe qué pasará con Gabilondo, o el resto de la plantilla de CNN+ como Antonio San José, José Mari Calleja, Ana García Siñeriz, Leticia Iglesias, Concha Boo o Mónica Sanz.

Hace casi dos años, en momentos de bulos audiovisuales, Prisa estuvo cerca de fusionarse con La Sexta, más afín con su ideología editorial, aunque finalmente tal hermanamiento no cuajaría.

 

Una deuda de 5.000 millones de euros, fruto de una expansión financiada mediante apalancamiento, puso a Prisa al borde del abismo.

Su salvación ha venido de la venta de la televisión en abierto a Mediaset y de la inversión de 650 millones por parte del fondo americano Liberty.

El holding empresarial PRISA ha anunciado en las últimas horas que va a preparar un canal de actualidad con vocación global, distribuido en la plataforma del Grupo y otras redes digitales, y que se apoyará en sus marcas de referencia (El País, 40 Principales, Santillana o Alfaguara).

Quizá ahí es donde vayan a parar Gabilondo y compañía, más cómodos con su manera de entender la información.

El Canal 24 Horas de TVE -creado en 1997- se queda pues sola.

24h y CNN+ han mantenido una vida casi clandestina en las plataformas de pago hasta su aparición en abierto en la TDT. Desde entonces no hicieron sino crecer.

A día de hoy no tienen más que un poco más del 1% de la audiencia, con una ligera ventaja del canal público de TVE sobre el de Prisa.

Pero si su media de audiencia no llega a los 100.000 espectadores diarios, el número de personas que la ven el algún momento del día multiplica por 50 o 60 esa audiencia media: unos 12 millones de espectadores ven en algún momento del día (“hacen contacto”) una de estas televisiones informativas.

La conclusión es que, mientras que los españoles siguen informándose preferentemente por medios de los informativos de las seis cadenas generalistas, acuden en un número muy importante a las cadenas de 24 horas para ponerse al día.

O sea que tan mal no lo estarán haciendo. Pero, claro, pueden más los intereses mercantiles que la diversidad informativa.

O eso parece.

¿Qué hará entonces Mediaset con este canal? ¿Más Gran Hermano o Belén Esteban?

Desde luego no un canal informativo especializado.

Lo dicho, es una pena…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

 

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Alemania dice, el resto calla

La Unión Europea no consigue calmar a los mercados que renovaron ayer su presión sobre el euro y los bonos de las naciones periféricas de la eurozona.

En el centro de la crisis se encuentran no sólo estas naciones, sino el país más poderoso de la UE: Alemania.

Su canciller Angela Merkel frustró la petición del Fondo Monetario Internacional (FMI) de ampliar en 750.000 millones de euros el capital del fondo de apoyo al euro.

Un plan concebido como un parachoques contra los ataques de la especulación o el colapso económico de uno de los socios de la moneda única.

En un nuevo tira y afloja entre la canciller casi en solitario y el resto de los países del Eurogrupo, Alemania también descartó la emisión de eurobonos de deuda para apuntalar el fondo a partir de 2013.

Una inyección de capital que iría destinada a fortalecer los recursos para apoyar a los Gobiernos cuya deuda pública se vea nuevamente atacada.

“No veo la necesidad de aumentar el fondo”, zanjó el miércoles la canciller.

Por su parte, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, considera que la oposición de Alemania a la emisión de eurobonos es una actitud antieuropea.

La tensión pues crece en el seno de la UE entre rescates de países miembros.

Así es Merkel.

Primero reticente al rescate de Grecia y después a la creación del actual sistema de apoyo, recordó que sólo se ha usado “un porcentaje muy pequeño” en ayudas a Irlanda.

De los 440.000 millones de euros que avalan los socios del euro, Irlanda sólo recibirá 17.700. Mientras que el resto provendrá de una partida de los presupuestos de la UE, el FMI y las contribuciones de Reino Unido, Suecia y Dinamarca.

La capacidad de maniobra en la gestión de la crisis se encuentra seriamente limitada.

Los mercados financieros detectan esta torpeza y responden con una acusada volatilidad y con un castigo a los diferenciales de los bonos públicos de las economías tenidas por periféricas.

Así las cosas, el Banco Central Europeo (BCE) tendrá que seguir ocupando el centro del ring en el encarnizado combate entre la eurozona y los mercados financieros.

Por lo que acaba de comprar 2.000 millones de euros en bonos soberanos.

AL RESCATE

La debacle griega a principios de año, puntapié inicial de la crisis del euro, se profundizó por las vacilaciones de Alemania que solo aceptó intervenir cuando el contagio a otros países de la eurozona amenazaba con convertirse en epidemia.

En octubre Alemania, convertida en parangón de rectitud fiscal europea, acordó con Francia un nuevo mecanismo para que los acreedores asumieran pérdidas en los pagos cuando una deuda no estaba en condiciones de ser pagada.

Dicho mecanismo estaba planeado para 2013 cuando expirase el actual Fondo de Rescate de la UE, pero los mercados financieros no entraron en sutilezas y -asustados- empezaron a desprenderse de los bonos de algunos países, encareciendo los préstamos para los llamados PIIGS: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.

En el caso del Tesoro español, los intereses de la deuda son un 76% superiores a los que paga Alemania.

Los inversores exigen más rentabilidad a los bonos españoles porque creen que, dadas las circunstancias económicas, el Tesoro puede tener problemas de liquidez que -llevados a un caso extremo- podrían llegar a convertirse en dificultades de solvencia.

El mercado teme que España pase problemas.

La penaliza por ello.

Y así, eleva el coste de la deuda hasta niveles difícilmente soportables y esta situación termina generando efectivamente problemas de liquidez para el país.

Curiosamente, en los años en los que Alemania apenas crecía, el Banco Central Europeo le garantizó una política de tipos de interés extremadamente bajos -política que, por otra parte, contribuyó a alimentar las burbujas en los países que estaban siendo fiscalmente disciplinados-.

Pero cuando el resto de Europa necesitó de una política fiscal más expansiva en aquellos países que como Alemania se la podían permitir, esta fue bloqueada por una poderosa coalición formada por el Gobierno alemán, su banco central, su tribunal constitucional, y una opinión pública cada vez más beligerante contra los supuestamente manirrotos europeos del Mediterráneo.

Ahora, España está atrapado en un círculo y necesita romperlo. En esa línea van acciones de austeridad y privatizaciones como las aprobadas la semana pasada por Zapatero, que han “impresionado” al Eurogrupo, en palabras del propio Juncker.

Pero puede no ser suficiente, porque el mercado ya ha probado sobradamente, primero con Grecia y después con Irlanda, su capacidad para crear corrientes de tendencia difícil de revertir.

EURO: HUNDIMIENTO O SALVACIÓN

Merkel choca con dos obstáculos internos: uno político, otro institucional.

A nivel político las encuestas y los diarios populares dejan en claro diariamente que hay escasa simpatía por los rescates a países que son vistos como ineficientes o corruptos.

El rey de los tabloides sensacionalistas alemanes -el Bild lo resume así:

“¿Vamos a tener que rescatar a toda Europa?”

A nivel institucional, el problema pasa por la Corte Constitucional alemana.

La eurozona se rige legalmente por el tratado de Maastricht (firmado en 1992 ) que incluía entre sus cláusulas un pacto fiscal con un tope del 3% para el déficit fiscal, así como la prohibición de que un miembro fuera rescatado por otros en caso de incumplirlo.

La Corte Constitucional está examinando si el rescate aprobado en mayo para Grecia por la Unión Europea y el FMI no viola el tratado.

Si a pesar de todo Merkel defiende al euro es porque un derrumbe de la moneda única europea sería tan costoso para Alemania como para el resto de la eurozona.

Antes -el pasado 3 de diciembre- Merkel advertiría por primera vez que su país podría abandonar el euro para establecer un nuevo régimen de la moneda única.

Según José Fernández Albertos -científico titular del CSIC (Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas) en el Instituto de Políticas y Bienes Públicos se pueden hacer dos interpretaciones del comportamiento del país germano: La primera admite que Alemania no está dispuesta a dejar fracasar el euro. Si la política hoy dominante -que la carga del ajuste caiga en los países periféricos- acaba siendo inviable, a Alemania no le quedará más remedio que volverse europeísta y arrimar el hombro. Pero solo lo hará cuando el euro esté en situación crítica, porque solo entonces Merkel podrá convencer a la sociedad alemana de las impopulares decisiones que habrán de tomarse, como la europeización de la deuda pública, la creación de un Fondo Monetario Europeo o el cambio de las reglas de gobernanza macroeconómica en la eurozona. Cuanto más se pueda retrasar ese momento endureciendo las políticas fiscales de la periferia, mejor. (…)

La otra interpretación, añade Fernandez Albertos, es: Sencillamente, lo que hemos presenciado es una muestra de que Alemania no está dispuesta a sacrificar los principios orientadores de su política económica nacional para salvar la unión monetaria. Si así fuera, el futuro del euro quedará en manos de la capacidad de sacrificio de las economías y sociedades de los países de la periferia en términos de desempleo, recortes en Estado de bienestar y estancamiento económico. Y como bien saben quienes están especulando en los mercados de deuda de estos países, la capacidad de aguante de las sociedades democráticas no es infinita.

EL MILAGRO ALEMÁN

La economía puede ser la salida de este laberinto.

La recesión mundial de 2009 golpeó duramente a la economía germana, segundo exportador global, que sufrió una caída de casi un 5%.

Este año se calcula un crecimiento del 4%.

Más importante aún, hay señales de algo que solía faltar en el engranaje alemán: un mayor consumo.

A la sombra de la hiperinflación de los años 20, los alemanes generaron una cultura ahorrativa y cautelosa. Pero la actual recuperación económica y cambios generacionales están generando una explosión de consumo que, según el consejo económicio asesor alemán, debería aumentar un 1,6% el año próximo.

Ese es, quizá, el quid de la cuestión: una Alemania consumidora podría tener una de las llaves para la recuperación de una eurozona cuyo mayor problema no es la deuda, el déficit o los mercados sino la falta de crecimiento.

EL TAMAÑO DE ESPAÑA IMPORTA

Al igual que el rescate de Grecia en mayo, el de Irlanda fue anunciado con bombos y platillos como la vacuna que evitaría el contagio a otros países de la eurozona.

En términos epidémicos la duda era si no se llegaba tarde para Portugal, pero se calculaba que los 85.000 millones de euros para Dublín serían una muralla que protegería el área peligrosa de la eurozona: España.

La economía española representa el 9% de la Unión Europea más que Portugal (1,4%), Irlanda (1,4%) y Grecia (2%) juntos.

La deuda española en relación al PIB no es fuerte (53,2%), pero su déficit fiscal sí (11,1%)

En el caso de Italia (12,9% del PIB europeo) el problema es el inverso: su deuda es un 116% del PIB mientras que su déficit fiscal es un 5%.

En todo caso…

Un rescate de España desbordaría los fondos de la Facilidad de Estabilidad Financiera Europea, un fondo de 600.000 millones de dólares constituida tras la crisis griega para calmar a los mercados con un mensaje de solvencia en la eurozona.

A finales de abril se vencen 15.500 millones de euros en bonos estatales, y unos 35 mil millones de deuda de los bancos españoles.

Por lo que no sorprende que los inversores y la Union Europea estén un poco inquietos.

La pregunta es: ¿no se acordaron un poco tarde?

+ info en Europa, pasado y presente

Grecia. Tiempo de cambios

La caída de Irlanda

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Batacazo demócrata

Gran noche electoral -la de ayer- para el Partido Republicano, que ha conseguido más escaños de los que necesitaba para obtener el control de la Cámara de Representantes en Estados Unidos; y que ha demostrado una renovada vitalidad para luchar por la presidencia en 2012.

Serio voto de castigo para Barack Obama, que se verá obligado a reacomodar su proyecto a la nueva realidad política de Washington.

En síntesis, mal resultado para el Partido Demócrata, que conserva por la mínima el control del Senado.

No es la primera vez, sin embargo, que el color del Congreso y el de la Casablanca no es el mismo. Ya ocurrió en 1994 con Bill Clinton, aunque en aquella ocasión, la diferencia entre los dos grandes formaciones no fue tan amplia como en ésta.

Así pues, estas elecciones -marcadas por la crisis económica y el desempleo (que no baja del 9%)- han dejado en evidencia la volatilidad de la situación política en EE.UU, que pasó de George Bush a Barack Obama para devolver dos años después parte del poder al partido del anterior presidente.

En una campaña en la que su presidente no ha ahorrado esfuerzos ni parece haber escurrido el bulto, Obama hizo una confesión que justificaba parcialmente su derrota: “Probablemente hay un orgullo perverso en mi Administración -y yo asumo la responsabilidad por ello- de que íbamos a hacer lo que había que hacer aunque fuese impopular a corto plazo”.

Son las palabras de un honesto gestor, pero también de un mal político.

Obviamente, no ha acertado.

Se enfrenta pues a una situación en la cual después de los billones de dólares inyectados para salvar al sistema financiero y de los 787.000 millones de dólares de estímulo fiscal para relanzar la economía, ésta no responde como solía después de las clásicas recesiones cíclicas en EEUU. Esa situación tiene un nombre en inglés: stagnation. O sea: estancamiento.

Es la misma enfermedad con la cual se enfrenta Zapatero en España.

Ayer, el presidente del Gobierno y el jefe de la Oficina Económica de la Moncloa, Javier Vallés, reconocieron sin decirlo que el crecimiento del PIB en el tercer trimestre ha sido cero.

Esa admisión sale de su énfasis en que “la economía no ha retrocedido”, y que el PIB del tercer trimestre registrará la primera tasa interanual positiva respecto al mismo trimestre de 2009.

¿Y la evolución intertrimestral? “No ha retrocedido”. Blanco y en botella: cero.

El Banco de España se temía una caída del 0,2%, luego algo menos; y finalmente parece que el incremento de las exportaciones y la reducción de las importaciones ha permitido compensar la fuerte caída del consumo.

Ambas declaraciones, que reconocen una recuperación muy lenta del empleo, han tenido lugar horas antes de que se conociera hoy el dato de paro registrado de octubre, y que ha aumentado en más de 68.000 personas -y por tercer mes consecutivo-.

Pero en tanto que nuestro país carece de política monetaria propia, y ha perdido en mayo su política fiscal, EEUU conserva ambas. Mientras tanto, se espera que la Reserva Federal (el Banco Central Norteamericano) anuncie hoy un paquete de compras de bonos de deuda pública (inyección de liquidez) para dar vida a la recuperación de una economía enferma de estancamiento.

La política global todavía es americana.

No hace falta ni siquiera que se produzca una elección presidencial para que la atención de medio planeta se fije en el funcionamiento de las urnas en Estados Unidos.

Sabemos cómo va a condicionar la acción internacional del presidente Obama, a la cabeza de la que es y seguirá siendo todavía durante largo tiempo la primera superpotencia.

Pero estamos también atentos a las decisiones que marcan tendencia en el mundo, como es el caso de la iniciativa popular para la legalización de la marihuana, derrotada anoche en California.

En algunos lugares del planeta como Oriente Próximo la correlación de fuerzas entre el Congreso y la Casa Blanca se observa con la misma o incluso mayor atención que los avatares de la política global.

Las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos se hallan paralizadas por los desacuerdos entre los negociadores sobre los asentamientos judíos en territorio palestino, pero sobre todo pendientes del nuevo rumbo que tomará Obama a partir de ahora.

Estados Unidos ya no es la superpotencia única -capaz de dictar en solitario el rumbo global-, pero la mayoría del planeta no tiene otra referencia en la que buscar las señales que nos orienten. Las otras potencias sólo emiten señales para sí mismas o emiten señales confusas o ni siquiera permiten que nos asomemos a sus decisiones.

Todo un encaje de bolillos, que no sabemos cómo lo remendará Obama si quiere salir de nuevo electo dentro de dos años.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Cannabis, a referéndum

Estados Unidos vota hoy en las elecciones legislativas que renuevan la totalidad de la Cámara (435 miembros) y un tercio del Senado (37 de 100).

Pues bien, en California, además de elegir al sucesor de Terminator, sus ciudadanos votarán si legalizan el consumo recreativo de marihuana (o cannabis), una vez presentadas las 434.000 firmas necesarias para someter la propuesta a referéndum.

Como todo en la vida, están los que están a favor y los que no quieren ni saber del tema.

En caso de aprobarse esta Proposición de Ley -conocida como la Proposition n.19-, se permitiría a los mayores de edad (21 años) la posesión de esta planta de hasta 30 gramos para uso personal.

Asimismo, se consideraría legal el comercio, así como su cultivo (hasta algo de dos metros cuadrados por vivienda o parcela).

Pero lo más importante es que el Estado podría imponer a su comercialización un impuesto especial semejante al del tabaco.

De esta manera, y según diversos cálculos, ingresaría alrededor de 1.000 millones de euros al año.

Y, todo esto, pasa en un estado donde actualmente esa droga ya es legal para uso médico.

California está en quiebra y hasta el republicano Schwarzenegger -que es un Mayor Oreja con muchos bíceps- está a favor de la legalización (la idea proviene del colectivo Demócrata). La propuesta tiene una posición mayoritaria, a tenor de las encuestas.

Y es que si nos atenemos a éstas, alrededor de 100 millones de estadounidenses (un tercio de la población del país) reconocen haber consumido cannabis; y 15 millones de ellos reconocen haber fumado en el último mes.

El consumo de cannabis es simplemente un hecho de vida para un gran porcentaje de los estadounidenses.

A FAVOR

La organización The New Leaf ha hecho su propia campaña en defensa de su consumo.

Y para ello, sus organizadortes han puesto toda la carne en el asador, desarrollando un vídeo en el que se muestran varios datos.

Estiman que, cada año, los californianos mueven 15 mil millones de dólares en transacciones ilegales de la marihuana. Y piensan que con su regulación -vía impuestos, al igual que se hace con el alcohol y los cigarrillos- generaría miles de puestos de trabajos.

Y, de este modo, encontrar el modo para financiar el sistema sanitario, educativo, además de más inversión en infraestructuras.

EN CONTRA

Profesionales del sector afirman que consumir cannabis puede desencadenar o causar psicosis de forma prematura.

La doctora Ana González-Pinto (profesora titular de psiquiatría de la Universidad del País Vasco, y doctora de la Unidad de Psiquiatría del hospital Santiago de Vitoria-Gasteiz), asegura que la edad de comienzo de enfermedades de esta naturaleza, como el trastorno bipolar o la esquizofrenia, puede avanzarse seis o siete años en los consumidores moderados de cannabis; y hasta ocho en el caso de las personas que presentan más adicción a este tipo de droga.

En un país, la estadounidense, que sufre la peor crisis económica desde los años veinte -un índice de desempleo cercano al 10%-, verá con lupa si en California se aprueba hoy la legalización del cannabis. Porque, según sus defensores, sería una buena oportunidad para conseguir más dinero público; y. por tanto, salir de la debilitada actual situación financiera.

ESPAÑA

En nuestro país -como es conocido- se considera delito la compra-venta.

Pero está consentido el consumo, y hasta la tenencia y cultivo, de hierba para uso personal; quedando a criterio del juez qué cantidades exceden de dicho uso.

Ello no impide que cada año más de 200.000 personas sean multadas por fumar un porro en la calle o llevar una china en el bolsillo.

Dentro de la legalidad, se administra con fines terapéuticos a algunos enfermos de cáncer o pacientes en estado terminal, donde se ha demostrado eficaz como paliativo a sus dolores.

Según el Informe Mundial sobre las Drogas 2010 de la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito, entre 155 y 250 millones de personas consumen drogas ilícitas en el mundo, un 15% de las cuales (38 millones) son drogodependientes.

La marihuana (su precio en la calle ronda los 3€) es la sustancia más consumida, por entre 129 y 190 millones de personas, seguida de las metanfetaminas, los opiáceos y la cocaína.

ALCOHOL

Precisamente ayer supimos que el alcohol es más dañino que la heroína y el crack (un derivado de la cocaína que se fuma), según sostiene un novedoso estudio publicado en la revista médica The Lancet.

Nueve de los criterios utilizados en este estudio tienen que ver con el daño que una droga causa en el individuo y otros siete con los daños causados a otros.

Teniendo todas estas cuestiones en cuenta, el alcohol obtiene una puntuación de 72, seguido de la heroína (55) y el crack (54).

El resto de drogas son metanfetamina en cristal (33), cocaína (27), tabaco (26), anfetaminas (23), cannabis (20), ácido gama-hidroxibutírico (18), benzodiazepinas (15), quetamina (15), metadona (14), mefedrona (13), butano (10), khat (nueve), éxtasis (nueve), esteroides anabolizantes (nueve), LSD (siete), buprenorfina (seis) y setas alucinógenas (cinco).

Con estos resultados, los autores del análisis subrayan que el alcohol, además de ser la droga más perjudicial en términos generales, es casi tres veces más dañina que la cocaína y el tabaco.

La Organización Mundial de la Salud estima que las enfermedades y riesgos vinculados al alcohol causan 2,5 millones de muertes al año entre ataque al corazón, problemas en el hígado, accidentes de tráfico, suicidios y cáncer. Se trata del 3,8% de las muertes y el tercer factor de riesgo de muerte prematura y de discapacidad en todo el mundo.

Como nota curiosa, el pasado viernes por la noche en el programa Real Time de la HBO, el actor Zach Galifianakis protagonizó una escena entre divertida y polémica.

Mientras el resto de integrantes del programa discutía sobre el asunto, Galifianakis sacó un porro de marihuana de su bolsillo, lo encendió y comenzó a fumárselo.

LEGALIZACIÓN, ¿SÍ O NO?

Aunque experiencias como la holandesa demuestran que la legalización no eleva el número de consumidores ni constituye la antesala para acceder a drogas más duras, la iniciativa californiana suena a ciencia-ficción.

¿Sería imaginable que fuera posible en España reglamentar la producción y transformación de cannabis, estableciendo si fuera preciso límites a las superficies a explotar como se hace con los viñedos?

¿Podría verse uno a sí mismo comprando en el estanco un paquete de maría perfectamente etiquetado, con su fecha de recolección y consumo preferente, el contenido en cannabinoides, el índice de psicoactividad y un mensaje del estilo “fumar hachís es malo para la salud”?

No estoy muy seguro de eso.

Lo cierto es que a, principios del siglo XX, -comercializados por una compañía francesa- se vendían libremente en farmacias cigarrillos con extractos de cáñamo índico para combatir el asma y la ronquera.

O sea que, quizá, tan malo no será.

Los americanos, en esto, son únicos. Y Barack Obama -en horas bajas, según los sondeos electorales-, puede con todo.

Lo que parece claro es que, de uno u otro modo, la Propuesta 19 soliviantaría a los socios latinoamericanos de EE.UU. en la lucha contra el narcotráfico.

Pero no lo sabremos hasta que cierren las urnas.

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Por Iñigo Ortiz de Guzmán