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Wikileaks:…y más filtraciones

En apenas dos años, Wikileaks ha hecho añicos la seguridad de la mayor potencia del mundo.

El poder, cuanto más se acumula, más engaño y despotismo ejerce.

Se ha descubierto lo que sabíamos o sospechábamos, que Estados Unidos oculta con obscena indiferencia las redes con que envuelve y doblega a una gran parte de países.

En EE.UU. unos tres millones de personas tienen acceso a esta información “secreta”, que luego se gestiona con cuidadosa reserva. Todo queda rastreado y meticulosamente anotado y centralizado.

Este espionaje muestra que el imperio es lo que es: dominio, ley del más fuerte, negocios sucios, beneficios ilimitados, victorias a sangre y fuego, siega despiadada de lo que se opone a los propios intereses. Las proclamas de igualdad, justicia, democracia libertad son pantomima.

¡Vaya pedrada le ha dado en la frente el pequeño David -que es Wikileaks- al Gran Hermano que todo lo sabe y controla!

Se entiende que el Gobierno de Washington intente minimizar los daños.

También que le sigan otros gobiernos amigos, así como alguno de los medios que no han podido acceder al torrente documental aportado por la organización de Julian Assange.

En España -vía el diario EL PAÍS– se han destapado informaciones incómodas acerca del caso Couso, los vuelos de la CIA sobre territorio nacional (con la implicación de tres ministros socialistas), así como la intervención de la justicia para que no se investigara sobre Guantánamo (no permitiendo que el juez Garzón se ocupara de tal caso).

De esta manera, es fácil no fiarse de la Justicia española. Las revelaciones de Wikeleaks no hacen más que poner aún más de relieve esa realidad.

Da vergüenza comprobar cómo determinados miembros de la Administración de Justicia se pliegan gustosamente a las presiones de una embajada, además de a las del Gobierno.

Pero como siempre ha ocurrido en este país -el nuestro- pasará lo de siempre: nadie dimitirá, nadie dará una explicación satisfactoria, y dentro de poco todo se habrá olvidado.

Quien más sabe de estos asuntos en nuestro país, que es Javier Solana, ya ha indicado que esta filtración obligará a los diplomáticos a cambiar de métodos y hábitos de trabajo, algo que afecta también a numerosos ciudadanos, empresarios, periodistas, jueces o políticos, que deberán aprender una nueva cultura de la cautela en sus contactos con diplomáticos de todos los países.

Este es el cuarto cañonazo dirigido hacia EE UU, en un bombardeo que va aumentando en intensidad: el primero fue el vídeo Asesinatos colaterales, con voz e imágenes del ametrallamiento en Irak de un grupo de civiles desde un helicóptero militar estadounidense.

El segundo y el tercero fueron 90.000 y 400.000 documentos de las guerras de Afganistán e Irak respectivamente.

+ info en Las mentiras sobre Irak

Así, mientras se ventilan los 250.000 mensajes secretos entre la secretaría de Estado en Washington y las embajadas y consulados de Estados Unidos por el mundo en los últimos años, el partido Baaz iraquí -al que pertenecía Saddam Hussein-, considera que las filtraciones de Wikileaks de octubre acerca de la invasión de Irak aportan un material imprescindible para denunciar la ocupación militar de ese país que comenzó en 2003 y que ha causado un sinfín de víctimas.

Durante el ejercicio del poder, el Baaz cometió innumerables crímenes y reprimió al extremo a la oposición.

Sin embargo, los baazistas sostienen el “remedio” que han aplicado los Estados Unidos ha sido mucho peor que la enfermedad.

Pues bien, parece que se ha dado la vuelta a la tortilla con las filtraciones de Wikileaks, y el Departamento de Estado apenas puede contener su gran sensación de escándalo ahora que sus trapos sucios ya no se lavan en casa.

EL ‘CABLEGATE’

Las historias de repiten.

Sucede con casi todo escándalo, en casi todo el mundo, desde que se descubrió el caso de espionaje político en las oficinas del Partido Demócrata en el edificio Watergate de Washington, que llevó a la renuncia del presidente republicano Richard Nixon en 1974.

Es pues inevitable que a estas nuevas filtraciones, se les conozca ya como ‘Cablegate’: la mayor filtración de documentos clasificados.

Sin embargo, unos “gates” son más escandalosos que otros, y en este caso, la cantidad no es indicativo de la calidad de la información que contienen esos papeles, en parte porque nada parece ser todavía demasiado secreto y en parte porque otras cosas no parecen demasiado importantes.

Por eso muchos se preguntan cuán interesantes pueden ser las minutas de almuerzos y fiestas, o las opiniones personales de algunos indiscretos o arrogantes diplomáticos estadounidenses. Ahí está el debate.

La comparación entre Wikileaks y los Papeles del Pentágono (la historia secreta de la guerra en Vietnam que recopiló el Departamento de Defensa y que en 1971 la entregó a la prensa Daniel Ellsberg, un analista militar) es algo normal.

Aquellos papeles profundizaron la impopularidad de aquella guerra y debilitaron los argumentos oficiales, al punto que forzaron eventualmente a la Casa Blanca a pactar la paz, en medio de una gran presión de la opinión pública.

Con todo, la gran diferencia entre ambos casos está en el mayor acceso a la información que existe actualmente y en la formación de un espíritu más cínico entre la ciudadanía, producto en alguna medida de su mejor conocimiento de los negocios políticos.

JULIAN ASSANGE, ¿A PRISIÓN?

El fundador de Wikileaks cambia de coche como de camisa; no se sabe dónde reside, y sus apariciones públicas se han reducido a cero. Le gusta cambiar de residencia constantemente, y asegura no tener una casa.

No es para menos. Julian Assange teme por su vida.

La Interpol ha requerido una orden de búsqueda y captura para el hombre que está detrás todo este destape.

No es -dicen- una orden de arresto, sino que se pide a los ciudadanos que contacten a la policía si tienen algún tipo de información sobre el paradero de Assange.

Especialistas en la Ley de Espionaje dicen que para procesarlo habría que comprobar que el “editor en jefe” estuvo en contacto con representantes de un poder extranjero y que buscó proveerles secretos.

El fiscal general americano Eric Holder ha comentado recientemente: “En la medida en que podamos encontrar a cualquiera que haya violado la ley estadounidense y puesto en riesgo a activos y a personas, será considerado responsable“.

“Cuando el río suena, agua lleva”

El caudal de credibilidad y de prestigio internacionales que EE UU había recuperado gracias a Obama está escapando a ojos vista por la vía de agua abierta por Wikileaks.

+ info en e-periodistas (portadas periódicos)

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

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Las mentiras sobre Irak

“La primera víctima de una guerra es la verdad”

Con esta frase, el periodista australiano y fundador de Wikileaks (sitio de denuncias), Julian Assange defiende la filtración de 391.000 documentos secretos sobre la guerra de Irak, de 2003.

Archivos que demuestran la pasividad de EEUU ante casos de abusos, tortura, violación y asesinatos de civiles. Y que saldrían de la misma fuente que filtró en julio los 90.000 informes sobre Afganistán. Papeles que mostraban la cara sucia de la guerra en aquel país, y el video de la matanza de doce civiles en Bagdad son los dos mayores bombazos informativos de Assange hasta la fecha.

Todo esto ha puesto en jaque el Pentágono, que ha optado por callar.

El viernes se destaparon también el número de bajas civiles: se cifra en más de 100.000 los iraquíes fallecidos (de ellos 70.000 civiles); lo que significa que cada día, durante seis años, morían 33 iraquíes de a pie. Cifras aproximadas que provienen de iraqbodycount.org, la web británica que desde la invasión en 2003 da un parte diario sobre bajas.

El editor de Wikileaks demostró muy pronto por qué es el hombre más odiado por el Pentágono y la CIA. “La mayoría de las guerras comenzadas por democracias han incluido mentiras“.

Vídeo completo (ofrecido por el diario EL PAÍS)

Los documentos revelan que el Ejército estadounidense mintió cuando sostuvo en reiteradas ocasiones que no guardaba un registro de los civiles muertos en la guerra.

También demuestran que el derrocamiento de Sadam Hussein no trajo consigo el fin de la tortura.

Las fuerzas de seguridad iraquíes, entrenadas y equipadas por EEUU, protagonizaron numerosos casos de abusos, que los norteamericanos conocían sin hacer nada por impedirlos.

((Pinchar en el mapa para ver la correlación de bajas civiles))

Habría que hacer una precisión: los datos de Wikileaks provienen de informes del Ejército de EEUU. En su mayoría pueden ser imprecisos o subjetivos, aunque en conjunto sirvan para hacerse una idea de cómo se ha desarrollado la guerra, día a día, en estos últimos seis años.

Al parecer, el Ejército iraquí formaba parte de un sistema creado por la coalición ocupante basado en la ‘vista gorda’.

Según explica el diario The Guardian, cada escenario de este tipo era recogido por los aliados bajo el título “ninguna investigación es necesaria”.

La lectura que han hecho los medios que han tenido acceso a los archivos por adelantado (Le MondeThe GuardianDer SpiegelIraq War Logs y The New York Times) ayude. Este último explica cómo los militares estadounidenses estaban al corriente de los abusos que estaban cometiendo las fuerzas iraquíes.

El periódico enumera latigazos, quemaduras, violaciones y hasta amputaciones. También amenazas por parte de los marines estadounidenses a los detenidos con trasladarlos a las prisiones gestionadas por Bagdad.

Existe una gran cantidad de informes médicos sobre presos que fueron encapuchados, colgados por muñecas o tobillos y sometidos a electro shocks o palizas.

Pero parece demasiado fácil hacer que recaigan todas las barbaridades cometidas en Irak sobre el Ejército o las fuerzas de seguridad iraquíes. El recuerdo de Abu Ghraib (en la fotografía) sigue presente.

Para empezar, porque las fuerzas de la coalición conformaron, dieron el visto bueno y adiestraron a ese nuevo Ejército.

Para continuar, por datos como los siguientes: EEUU estuvo involucrado en la muerte de más de 600 civiles en los ‘check points’.

Y eso, tal y como indica el periódico estadounidense, fue una de las principales causas que provocaron un aumento de la violencia sectaria a partir del tercer año de la guerra. (Ver tabla)

Y por último, porque ese laissez-faire («dejad hacer, dejad pasar») ha sido un objeto recurrente por EEUU y le ha costado muchos disgustos tanto a Washington como a Londres.

Reino Unido ha sido acusado en numerosas ocasiones de permitir que la Inteligencia paquistaní, por poner un ejemplo, torturara a sospechosos de terrorismo detenidos en Afganistán. Detenidos que luego iban a parar a Guantánamo donde eran torturados por militares estadounidenses. Una externalización de la tortura de la que EEUU se ha aprovechado en los años de la guerra contra el terror.

Los informes de los militares estadounidenses revelan que más de la mitad de los civiles muertos en los últimos años (unos 30.000), cayeron por ataques de la insurgencia.

El arma más letal de los militantes chiíes son los denominados ‘Dispositivos Explosivos Improvisados‘ (IED por sus siglas en inglés).

De fabricación casera, los IED son bombas que la insurgencia suele colocar en carreteras y caminos.

Para tener una visión de conjunto de su efectividad, sólo hay que ver las cifras de Wikileaks sobre Afganistán: esos artefactos se cobraron la vida de más de 2.000 personas en los últimos dos años.

LA INFLUENCIA IRANÍ

Otro de los puntos relevantes de la filtración de Wikileaks es la participación de Irán en el conflicto.

En diciembre de 2006, la insurgencia capturaró a varios miembros del Ministerio de Educación Superior iraquí. EEUU, gracias a un informe de la Inteligencia, previó una posible ofensiva para llevar a cabo secuestros de militares amerianos.

Según The New York Times, esos milicianos iraquíes fueron entrenados por los Guardianes de la Revolución iraníes, el brazo armado del régimen de Teherán.

Los informes no se limitaban a hipotéticos secuestros, sino que aportaban evidencias del armamento suministrado por Irán a la resistencia iraquí.

JULIAN ASSENGE

Guste o no, Julian Assange es el guardián de los grandes secretos, el nuevo adalid del periodismo combativo.

Wikileaks, el portal que dirige, se ha convertido en el espacio de las grandes filtraciones, en el lugar donde se derriban las verdades oficiales.

“El secreto es esencial para un imperio”, dijo Daniel Ellsberg en su día.

El autor de la filtración de los papeles del Pentágono en 1971 se presentó en Londres el viernes para apoyar la publicación por Wikileaks de los cerca de 400.000 documentos secretos relacionados con la guerra de Irak.

Tanto ahora como en la época de la guerra de Vietnam, el Estado tiene razones para ocultar lo que ocurre en un conflicto armado.

Assange sigue argumentando que la iniciativa trata sólo de “esclarecer la verdad” de lo ocurrido durante el conflicto: “los ataques contra la verdad comienzan antes de una guerra, continúan durante el conflicto armado y persisten, como ha ocurrido en el caso de Irak, hasta mucho después”.

Lo cierto es que los 15.000 civiles muertos de los que no se había tenido hasta ahora noticia equivalen a cinco veces las víctimas del ataque terrorista del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas de Nueva York.

Por primera vez se conocen además los nombres de muchas de esas víctimas y “cada uno de ellos cuenta una historia de sufrimiento humano y de muerte”, afirma un representante de la ONG Iraq Body Count; y según el cual “no podrá cerrarse el capítulo de ninguna guerra hasta que se reconozca hasta la última víctima”.

“Pedimos por ello a todos y también al Gobierno estadounidense que apoyen nuestro trabajo”, agrega tras señalar que un 80% de los muertos en Irak desde 2003 eran civiles.

Por su parte, el investigador principal de la ONU sobre la tortura -Manfred Nowak- afirma que el Gobierno de Obama tiene la obligación “legal y moral” de llevar a cabo una investigación sobre esta complicidad con torturas, ejecuciones extrajudiciales y crímenes de guerra: “Los responsables deben ser llevados ante la Justicia y las víctimas, recibir la compensación apropiada”.

Amnistía Internacional mantiene una posición similar. Y recuerda que EEUU no puede evadir su responsabilidad sobre lo que ocurría en las prisiones de Irak: “Estos documentos prueban que las autoridades de EEUU eran conscientes de estos abusos sistemáticos durante años, y sin embargo entregaron a las fuerzas de seguridad iraquíes el control de miles de iraquíes que tenían detenidos”, ha afirmado Malcolm Smart.

Los documentos filtrados abarcan de enero de 2004 a diciembre de 2009.

No incluyen, por tanto, la invasión propiamente dicha, aunque sí los primeros meses de mandato de Barack Obama. Difícilmente podrá, sin embargo, responsabilizarse al actual inquilino de la Casa Blanca, que en agosto pasado acuarteló las últimas unidades de combate de EE UU.

A Zapatero le reafirmará en su decisión, tan criticada entonces, de retirar las tropas españolas de Irak, nada más ganar las elecciones de 2004.

Y al primer ministro irakí Al Maliki le deja en una situación aún más delicada, al frente de un país incapaz de formar Gobierno tras las elecciones de marzo pasado. Aunque quizá el más preocupado sea el Pentágono, que ha encontrado en una simple página web -que ya difundió en julio pasado 75.000 archivos secretos sobre Afganistán- a un enemigo hasta ahora imbatible: una nueva forma de guerra asimétrica que ningún manual de estrategía había previsto.

Esperemos que no se vuelva a repetir lo que sigue siendo una verdadera orgía de sangre.

Aunque, es curioso. Desde que la agricultura se creó hace siglos (en el Neolítico), el hombre sólo ha sabido hacer una cosa: matar con tal de tener más tierras, y con ello más poder.

Parece pues que estamos abocados a vivir en continuos conflictos para perpetuarnos.

¿Hay salida a tanta injusticia? Es que, ¿no podemos vivir en paz?

Por Iñigo Ortiz de Guzmán