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Centrales nucleares

La energía nuclear despierta pasiones, tanto a favor como en contra.

España cuenta con ocho centrales nucleares desde 1970 (la última se puso en marcha en 1987).

Las nucleares no están dispuestas a aceptar que la vida útil de las centrales acaba a los 40 años.

Santa María de Garoña, inaugurada en 1971, se está convirtiendo en la punta de lanza del sector para exigir al Gobierno que recapitule y amplíe la vida de las nucleares hasta los 60 años.

Garoña (Burgos) sentará precedente y las nucleares han visto su gran oportunidad en las dudas del Gobierno de Zapatero, que ya prorrogó hasta el 2013 su cierre en contra de su programa electoral y a pesar de que en el 2011 esa central cumplirá 40 años.

El director de la central de Santa María de Garoña, José Ramón Torralbo, es un acérrimo defensor de la seguridad y capacidad operativa de esta instalación.

Las nucleares quieren hacer visualizar su apoyo a Garoña porque saben que el destino de la nuclear burgalesa acabará marcando el futuro del resto de centrales.

Para lograrlo, el sector nuclear sabe que deberá encontrar primero apoyos en el territorio y en la clase política. La continuidad de Santa María de Garoña -a escasos kilómetros de la frontera con Álava (Euskadi)- está respaldada por los 21 ayuntamientos del valle de Tobalina, además de la Junta de Castilla y León (PP).

Asimismo, para lograr convencer a la sociedad, Garoña -que se juega su futuro- ha intensificado una política de comunicación activa para abrir la central a la población de su entorno.

Hasta 14.000 personas visitan cada año la nuclear.

En el taller donde los operarios simulan maniobras de reparación, la dirección de la central ha preparado una pequeña exposición en la que explica, paso a paso, el sistema ideado en los años 80 para combatir las grietas que se detectaron en la vasija del reactor.

Los ecologistas hicieron de este defecto de fabricación uno de sus caballos de batalla para reivindicar el cierre definitivo de Garoña.

Ahora la nuclear quiere convertir el defecto en virtud.

“No hay ninguna razón técnica que justifique el cierre de Garoña, es una decisión política”, argumenta Torralbo, agarrándose al informe favorable emitido por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Una de las bazas que utilizan las nucleares para reivindicar que la vida útil de una central puede superar los 40 años, e incluso llegar a los 60, está en la política de Estados Unidos.

Hasta siete nucleares americanas han recibido la autorización de su gobierno para operar hasta los 60 años; la más antigua de ellas fue inaugurada en 1969 (dos años antes que Garoña).

Las centrales catalanas confían también en forzar el cambio de criterio del Gobierno, por lo que aseguran que su plan de inversiones se está desarrollando ya pensando en una vida de 60 años. “Hay equipos que no cambiaríamos si pensáramos en los 40 años y también condiciona la política de formación”, explica Manel Campoy, director de Vandellòs II.

Las nucleares catalanas saben que lo que pase en Garoña afectará a todo el sector.

EFECTOS RADIOLÓGICOS

Lo cierto es que, según un estudio alemán realizado por la Universidad de Mainz a petición de la Oficina Federal de Protección Radiológica de ese país, nos muestra un dato que ya sospechábamos: vivir cerca de una central nuclear incrementa los riesgos de padecer cualquier tipo de cáncer en los niños.

Al parecer, existía una clara relación entre la proximidad de la central y el desarrollo de alguna enfermedad oncológica, siendo el radio de cinco kilómetros próximos a la central el más peligroso para tal efecto.

Aunque en un radio de 50 kilómetros ya se perfilaba el aumento del riesgo de padecer algún tipo de cáncer.

¿Quién no se acuerda a día de hoy, hace 24 años, de los estragos que supuso la explosión de la central térmica rusa de Chernobyl, y sus consecuencias a la sociedad, en especial, a los más pequeños?

REACTORES NUCLEARES EN EL MUNDO

A nivel global, son 436 los reactores en funcionamiento, y más de una treintena se están construyendo.

DEBATE NACIONAL

El Gobierno de España tiene un serio problema sobre la mesa, y es, qué hacer con las centrales nucleares que tenemos en nuestro territorio.

De todos es sabido, que el gobierno del PSOE, tiene una postura más bien contraria a la energía nuclear, tal y como proponía en su programa electoral. Esta postura, totalmente legítima, choca frontalmente con los fuertes intereses del lobby nuclear o con los legítimos derechos laborales de las personas que trabajan en estas instalaciones, entre otros.

Es cierto que la energía eléctrica es un tema estratégico y de suma importancia para la economía productiva de España.

Y es que nuestro país es dependiente en energía, ya que carece de yacimientos petrolíferos. De este modo, se puede afirmar que hay un problema de abastecimiento energético de países como Rusia, Argelia, Libia o Arabia Saudi.

Así con todo, las únicas fuentes energéticas con las que cuenta el país para autoabastecerse son carbón, las energías renovables (como la eólica o la solar), la hidráulica y nuclear.

Y ninguna de ellas suministra el 100% de la energía que se necesita, al ritmo al que consumimos.

Casi dos tercios del consumo nacional procede de combustibles fósiles (responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero), mientras que las centrales nucleares aportarán este año el 19% de la energía eléctrica que se consume en España.

En todo caso, en años secos, con menor producción hidroeléctrica, contribuyen con más de la cuarta parte de la energía.

Los inconvenientes nucleares son la generación de residuos de alta radiactividad y, especialmente, su tratamiento.

Se guardan en las piscinas de cada una de las centrales, aunque se prevé la construcción de un almacén temporal que recoja los residuos de las ocho centrales (dos de ellas ya cerradas), sin emplazamiento definido por el momento.

El Consejo de Seguridad Nuclear y Enresa se encargan de la supervisión de las plantas y la gestión de residuos, respectivamente. Sin embargo, los opositores de las nucleares advierten de los riesgos ambientales y para la salud en caso de accidente.

Un anuncio de GREENPEACE se hace eco del calentamiento de la Tierra; y, claro, las centrales tienen algo que ver…

En todo caso, los procesos de desmantelamiento de una planta nuclear no son ni fáciles, ni rápidos, ni económicos.

Así, por ejemplo, en la deconstrucción de la central de Vandellós I se generaron unas 97.000 toneladas de residuos, de las cuales 79.000 eran escombros de hormigón (que se reutilizaron para restaurar el emplazamiento), y más de 1.700 toneladas eran residuos radiactivos de baja y media actividad.

En el caso de Garoña, si el cese se produce el 6 de julio de 2013, los trabajos de desmantelamiento comenzarían tres años después. Tiempo en el que se extraería el combustible gastado de la piscina y se depositaría en un ATC (Almacén Temporal Centralizado), si para esa fecha está construido.

Tenemos un grave problema y es: ¿Qué hacemos con las centrales nucleares que tenemos en España?

Seguir manteniéndolas durante más tiempo, a pesar del peligro que podría suponer el mantener un parque nuclear envejecido, con una tecnología obsoleta. O bien, renovar este parque nuclear, abordando la construcción de nuevas nucleares con tecnología más avanzada y con mejores rendimientos.

Y el tema de la gestión de los residuos que generan estas centrales.

A día de hoy nadie sabe que hacer con ellos y difícilmente exista un municipio en España que quiera albergar un almacén donde albergarlos.

De seguir con este ritmo de generación, en el período 2008-2012 los gases de efecto invernadero pueden ser superiores en un 60% a las del año 1990. Y eso a pesar de que en el Protocolo de Kyoto se asumió el compromiso de no sobrepasar un aumento del 15% entre 1990 y 2010.

Este enorme incremento puede suponer fuertes sanciones por parte de la UE y un elevado coste por la compra de derechos de emisión.

El desarrollo y la apuesta por las energías renovables puede convertirse en una necesidad, si se quiere conseguir un desarrollo sostenible en un mundo con creciente demanda de energía.

¿Será suficiente con los parques eólicos y las placas fotovoltaicas para alimentar la creciente demanda de energía de España? ¿Podría suplir esta tecnología, la energía eléctrica, que generan las nucleares actuales?

Algunos expertos en la materia abogan por un sistema energético español diverso, en el que tengan cabida los actuales sistemas de generación y en el que tenga una mayor presencia las renovables.

Otros abogan por un sistema en el que la nuclear tenga más presencia, dado que piensan que la generación a través de los sistemas renovables son muy inestables. Los defensores de la energía nuclear mantienen que en la Unión Europea -gracias a este sistema de producción- se evita la emisión anual a la atmósfera de 700 millones de toneladas de CO2, al producir la tercera parte de la electricidad que se consume sin los problemas de impacto ambiental que produce la generación de electricidad a partir de combustibles fósiles; contribuyendo además al ahorro de las reservas de estos combustibles, que resultan imprescindibles, por ejemplo, para el transporte.

Si la energía nuclear es la solución a nuestros problemas de suministro de energía de forma limpia y sin impacto medioambiental, ¿por qué existe un profundo debate en cuanto a su desarrollo y utilización?

La población que vive cerca de una central nuclear escucha con preocupación el debate y no deja de pensar en aspectos como:

—Los posibles usos bélicos de la energía nuclear, ya que los combustibles nucleares son los materiales con que se fabrican las armas nucleares.
—El riesgo de accidentes que originen consecuencias tan graves como el ocurrido en la central de Chernobyl.
—El problema existente en el almacenaje o eliminación de los residuos radioactivos generados, cuya “vida” es de varios miles de años, principalmente en los de alta actividad, que son los generados por el combustible gastado.

DESARROLLO NUCLEAR POR PAÍSES

FRANCIA- Las nucleares galas se revisan cada diez años. A lo largo del 2010 se han verificado las condiciones de las 58 centrales para ver si llegan a los 40 años. Tres cuartas partes de ellas se abrieron entre 1979 y 1990. La eléctrica EDF estudia ahora cómo prolongar su vida hasta los 60 años.

EE.UU.- Paralizó la construcción de centrales tras un accidente en 1979 en Pensilvania. Pero Obama intenta dar un impulso al sector apoyando la puesta en marcha de dos reactores en el Estado de Georgia. Un total de 59 reactores (de los 104 existentes) cuentan con licencia para funcionar seis décadas.

ALEMANIA- Aprobó en septiembre prolongar una media de doce años la vida de sus 17 centrales nucleares. Las más antiguas estarán activas ocho años, y las más modernas se mantendrán catorce años más. Eso significa que algunas continuarán en servicio más allá del 2030.

RUSIA- Desde 2003 apuesta abiertamente por la energía nuclear como factor de estabilidad y de defensa frente a las crisis energéticas. Actualmente, hay 31 reactores en funcionamiento y nueve más en fase de construcción.

CHINA- Necesita toda la energía. La contribución de la nuclear es del 1%, pero plantea aumentarla hasta el 4% en 2020. Para ello va a construir 30 centrales nucleares (21 ya en marcha), y ya tiene 11 en funcionamiento. Eso sí, también apuesta por saltos hidroeléctricos y renovables.

 

Aún siendo una visión egoísta, siempre nos quedará pensar que hasta que no ocurra un desastre cerca de donde uno vive, se estará a salvo.

“¡¡Menos mal que el mundo arde siempre por otro lado!!” (por QUINO)

Por Iñigo ortiz de Guzmán

Vertido INcontrolado

HISTORIA DE UN DESASTRE MEDIOAMBIENTAL

20 de abril. La plataforma petrolífera Deepwater Horizon hace explosión en el Golfo de México.

Desde entonces, toneladas de vertido tóxico se han desparramado por las aguas marinas de Centroamérica con consecuencias fatales para el mundo animal y vegetal. Ha sido la crónica de un desastre anunciado.

Y la cifra de los litros sigue y suma…

La marea negra provocada por la explosión de la Deepwater Horizon –ubicada a unos 80 kilómetros al sudeste del Delta del Mississippi– ha llegado a las costas de esta region, Alabama, Florida y Luisiana. El Estado más afectado es éste último, adonde el presidente Obama viajó el viernes por tercera vez para supervisar las tareas de contención del vertido, que se ha convertido en el peor de la historia de EE UU.

Cuatro intentos fallidos por detener las filtraciones al mar. 11 trabajadores fallecidos.

Y los efectos son muchos. 160 kilómetros de costa ya están dañados. El chapapote es ahora más oscuro, y probablemente más tóxico y pesado, que el que estaba saliendo hasta la fecha; y las cifras oficiales han pasado de 5.000 barriles diarios de vertido a una situada entre 12.000 y 25.000 barriles diarios, mientras algunos expertos hablan de  hasta 95.000 tirados al mar por falta de previsión.

Entre 80 y 150 millones de litros de crudo -no hay cifras finales- se han derramado en las aguas del golfo de México.

Los intentos, una y otra vez, de inyectar cemento y lodo en el pozo para taponar la salida del crudo no han dado sus frutos hasta ahora. El tan cacareado método top killpor frenar la toxicidad marina no ha funcionado. Fracaso, fracaso, y más fracaso.

Mientras tanto, aves y peces luchan por sobrevivir. Mucha de la fauna autóctona ha tenido que emigrar.

GREENPEACE ya ha alzado su voz para denunciar tal vertido. Y ha añadido que este accidente ha puesto de manifiesto que el modelo energético basado en los combustibles fósiles no tiene sentido en el siglo XXI. “La dependencia del petróleo implica el aumento de las emisiones de CO2 y, por consiguiente, una aceleración del proceso de cambio climático. Y supone además un peligro constante para el medio ambiente y los ciudadanos”.

La organización ecologista vuelve a demandar un cambio radical en la política energética mundial que pasa por una apuesta por las energías renovables, y el abandono de los combustibles fósiles y de la también peligrosa energía nuclear. Y todo para evitar, dentro de lo posible, los desastres que como en España sufrimos en agosto de 2004 con el famoso Prestige.

Cansa ya esta letanía de falsas soluciones sacadas de la chistera a última hora para ocultar lo que todos los expertos saben y sabían: el único sistema seguro y probado para acabar con la fuga a 1.500 metros de profundidad es la construcción de un pozo de alivio. Pero nadie se lo exigió antes a British Petrolium, y ahora habrá que esperar hasta agosto o septiembre…

Lo que se está haciendo es como fabricar a toda prisa un coche de bomberos cuando se ha propagado ya el incendio”, confesaba hace unos días el oceanógrafo Rick Steiner, de la Universidad de Alaska.

Por su parte, el geólogo Barry Kohl reconoce que las tecnologías para explorar más y más profundo han avanzado tremendamente, pero que “no se ha invertido nada en seguridad y seguimos con los mismos métodos que se usaban en los años setenta”. Y añade: “Lo que está haciendo BP es jugar a la ruleta rusa. Ninguno de los sistemas que están usando ha sido probado a kilómetro y medio de profundidad. Las garantías de éxito son mínimas”. Éste es el quid de la cuestión.

La petrolera BP, que gestiona la plataforma, sigue buscando salidas al vertido incontrolado. Y parece que tras siete semanas, creyó ayer dar con un sistema de drenaje más efectivo.

Nada más lejos de la realidad. Y es que después de que sus responsables afirmaran a mediodía que habían logrado cortar con éxito la tubería subterránea por la que fluye el derrame…lo cierto es que el globo de la ilusión se volvió a desinflar.

Es cierto que parece que dicha operación ha recuperado alrededor de 950.000 litros de crudo (unos 6.000 barriles) en sus primeras 24 horas de funcionamiento. Una cifra que, en todo caso, supone menos de un tercio de los tres millones de litros (19.000 barriles) que el Gobierno estadounidense estima que se vierten al golfo de México cada día.

BP tiene un gran problema. Se enfrenta a indemnizaciones millonarias, como no podía ser de otro modo.

Hasta ahora, la petrolera ha abonado 46 millones de dólares a las víctimas del desastre. Y este mes pagará una cantidad similar.

Cumple así las exigencias de la Administración de Barack Obama, que ha desplegado en la región 17.500 efectivos de la Guardia Nacional, más de 20.000 personas que participan en las tareas de protección del litoral de la marea negra, y 1.900 navíos. En total, Washington ya ha enviado a la petrolera una factura de 69 millones de dólares. Y esto es sólo el principio.

Para que nos hagamos una idea. El impacto económico del derrame de petróleo del Golfo de México podría ascender a 4.300 millones de dólares, de los que el 93,6% serían pérdidas en el turismo en los cuatro Estados americanos afectados.

La posibilidad de detener la fuga con una explosión nuclear se ha comentado en los últimos días. Un hecho que no parece probable que se lleve a la práctica. Thad Allen -comandante de la Guardia Costera al frente de la crisis- cree que “antes de considerar esa opción, quedan muchas otras alternativas que probar”. La idea (al parecer puesta en práctica cinco veces en la antigua Unión Soviética entre 1966 y 1981 para sellar gaseoductos) supone provocar una pequeña explosión nuclear para fundir la roca que rodea al pozo y que tapone el flujo continuo de crudo.

Balizas de contención en Costa Esmeralda

Si hay algo de positivo en todo este trágico suceso es que Obama parará las perforaciones petrolíferas en todas las aguas de Estados Unidos. Eso sí, sólo durante los próximos seis meses. El Senado estadounidense le tiene atado de los pies a la cabeza. La ley ambiental que inició su recorrido en la Cámara de Representantes en junio de 2009 se encuentra ahora paralizada después de que el único senador republicano que la apoyaba, Lindsey Graham, se retirase del proyecto -antes del inicio del vertido- tras acusar a los demócratas de priorizar la reforma migratoria sobre la reforma energética.

Se pone así en entredicho el modelo energético de su país y el reto climático. Algo en lo que no se ponen de acuerdo. O bien porque no pueden o no quieren -en mi opinión- perder ni un ápice de su poder aunque con ello sean los más contaminantes del Planeta. Al fin y al cabo, ellos mandan…

Lo paradógico es que ayer, 5 de junio, fue el Día del Medio Ambiente.

Y ¡2010 es el Año de la Biodiversidad!

Como dice el director de campañas de Greenpeace en Estados Unidos: “Estamos permitiendo que sean las empresas las que dicten nuestras leyes para seguir siendo adictos al petróleo. Seis meses de suspensión pueden ser un alivio temporal para las comunidades y los animales que dependen de esas aguas cristalinas, pero necesitamos una prohibición permanente de todas las nuevas de perforaciones en el mar, no sólo en el Ártico, sino en todas las aguas EE.UU. La prohibición de toda nueva extracción de petróleo es la única manera de evitar otro desastre del derrame “

Porque hay una cosa clara. No se puede confiar en la industria para que nos proteja de los derrames de petróleo, y mucho menos para que asegure nuestro futuro energético.

Y este futuro solo puede ser 100% renovable.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

EUROPA, pasado y presente

CRONOLOGÍA DE LA CREACIÓN DE LA U.E.

El 9 de mayo de 1950, Robert Schuman -Ministro francés de Asuntos Exteriores- presentó su propuesta para la creación de una Europa organizada, requisito indispensable para el mantenimiento de relaciones pacíficas.
Dicha iniciativa, conocida como “Declaración Schuman“, se considera el germen de la creación de lo que actualmente es la Unión Europea.

El 9 de mayo se ha convertido en el símbolo europeo (Día de Europa) que, junto con la bandera, el himno, el lema y la moneda única (el euro) identifican la entidad política de la Unión Europea.

Pero todo comenzó en 1914.

La 1ª Guerra Mundial, y sus nefastas consecuencias, marcarían el inicio del proceso de cooperación.

El conflicto supondría el asentamiento de la voluntad de crear un ambiente en el que no fueran posibles los conflictos bélicos dentro del continente. De esta manera, el Tratado de Locarno firmado por Bélgica, Gran Bretaña, Italia y Alemania en 1925 fijó las fronteras occidentales alemanas.

Tras el final de la 2ª Guerra Mundial, las economías de los países de Europa salieron dañadas de manera crítica, lo que dio fin a la tradicional hegemonía europea en el mundo.

Las dos nuevas superpotencias –Estados Unidos y la Unión Soviética– tenían un poder económico, político y militar superior al del conjunto de los estados europeos. Ante esta situación, numerosas tendencias políticas pretendían reconstruir Europa como una nueva nación unificada, para evitar volver a un enfrentamiento entre los estados europeos.

Así es como tras las declaraciones en 1946 de Winston Churchill para crear los “Estados Unidos de Europa”, en 1949 se estableció el Consejo de Europa como la primera organización paneuropea.

Y esto fue el comienzo de la UE, con la llamada comunidad del carbón y del acero de Europa (los dos elementos necesarios para fabricar armas de guerra). Es el primer paso de una unión económica y política de los países europeos para lograr una paz duradera.

Sus seis fundadores fueron Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos tras firmar el Tratado de París (1951). Lo cual fue dio origen a las primeras instituciones, como la Alta Autoridad (hoy la Comisión Europea) y la Asamblea Común (ahora el Parlamento Europeo).

Para crear contrapeso a la CEE, el Reino Unido y otros seis países formaron la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) en 1960. Pero tras el éxito de la Comunidad Económica Europea, los británicos inician negociaciones para su ingreso en 1961. Una pretensión que chocaría con Charles de Gaulle  que se opondría a su ingreso. Un hecho por el que UK tuvo que esperar a que el presidente de Francia se retirara del gobierno para ver aceptada su candidatura.

En 1962 se estableció la Política agrícola común (PAC) al crearse el mercado único para los productos agrícolas.

Los aranceles entre los países miembros fueron suprimidos en 1968, adoptándose un Arancel Común para los productos procedentes de terceros países. De esta manera entró en vigor la Unión Aduanera.

La unión empieza a tener solicitudes de incorporaciones, pero hasta 1973 no se hace una primera ampliación con IrlandaReino UnidoDinamarca.Posteriormente, en una segunda ampliación se incorpora Grecia en 1981, cuya adhesión es impulsada particularmente por Valéry Giscard d’Estaing que busca frenar las aspiraciones de Turquía (enemiga del país heleno en esa época), que busca su ingreso en la unión.

En 1979 los electores europeos eligen por primera vez sus representantes al Parlamento Europeo, a través del sufragio universal. Ese mismo año entró en vigor el Sistema Monetario Europeo (SME), que supuso el primer paso para la consecución de una unión económica y monetaria.

Durante este periodo, el tema económico estaba centrado en buena medida en la PAC, por lo que el gobierno británico exigió una retribución que pasó a conocerse como “cheque británico”, ya que en este país la industria agrícola ha tenido menos peso que en otros, como Francia.

En enero de 1985, Jacques Delors asume el cargo de Presidente de la Comisión Europea, iniciando con ello la administración de mayor duración que ha conocido el ejecutivo de la Unión.

El resultado fue la aprobación en febrero de 1986 del Acta Única Europea, una vez que se había hecho efectiva la incorporación de España y Portugal. Dicho escrito se refería a la reforma institucional, lo que conformó la política exterior tal como la entendemos hoy. De hecho, supuso un componente importante en la realización del mercado único (en vigor desde el 1 de julio de 1987).

Delors presidiría en 1986 la adopción de la bandera europea. Dos años más tarde, el Muro de Berlín cayó, junto con la cortina de hierro. La Alemania reunificada y la puerta a la ampliación hacia el antiguo bloque del Este se abre.

Con la reunificación de las dos Alemanias (RDA y RFA), se amplía la superficie de la UE, pero no así el número de estados miembros.

El 1 de noviembre de 1993, en virtud de la tercera Comisión Delors, con el Tratado de Maastricht se hizo efectiva la creación de la Unión Europea.

La esfera de influencia de la UE aumenta significativamente con la incorporación de AustriaFinlandiaSuecia. En 1995 se amplía la unión a la Europa de los 15.

1999 es año clave. El euro como moneda se pone en marcha y el Banco Central Europeo fue creado, fijándose su sede en Fráncfort. El 1 de enero de 2002, billetes y monedas son puestos en circulación, que sustituye a las antiguas monedas nacionales por completo.

Sin embargo, la debilidad político-militar de la organización queda plasmada en su incapacidad para evitar las Guerras Yugoslavas. Como tampoco las Naciones Unidas, que no pudieron evitar la masacre de Srebrenica (julio de 1995) en Bosnia y Herzegovina; el asesinato masivo más grande en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Su solución llegó de mano de la OTAN. Pero para entonces ya se había dejado en entredicho la eficacia de la UE en política exterior.

Es ahí cuando el 1 de mayo de 1999 -mediante el Tratado de Ámsterdam– crea la figura del Alto Representante. Una especie de ministro de exteriores, con el español Javier Solana a la cabeza.

El Tratado de Niza, que entró en vigor el 1 de febrero de 2003, hizo los preparativos finales antes de la ampliación de 2004 a diez nuevos miembros: Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia, Malta y Chipre.

En 2007, la quinta ampliación se completó con la adhesión de Rumanía y Bulgaria el 1 de enero. Lo que conforma la actual Europa de los 27.

ACTUALIDAD

Ahora es tiempo de repasar dónde está la UE. Lo cierto es que a pesar de la constante percepción de crisis que se vive dentro de la Unión, su Producto Interno Bruto es el mayor del mundo, según el Fondo Monetario Internacional.

Por otra parte, la influencia político-militar de la UE comienza a tomar fuerza, como ha quedado confirmado con su papel en la crisis que enfrenta desde 2005 a Irán con los cinco miembros permanentes Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. A ello se suma la presencia militar de la UE en Afganistán y su considerable despliegue de fuerzas en la ex Yugoslavia, donde su intervención ha sido determinante en el mantenimiento de la paz.

Pero…en la actual crisis financiera internacional, habría que preguntarse: ¿Puede ser la Unión Europea un agente global con voz propia o está perdiendo posición frente a China?  ¿O es víctima de su propio éxito? ¿Pierde ambición e ilusión su proyecto?  ¿Está Europa, como ha alertado el filósofo francés Edgar Morin, sonámbula y necesita despertar?

Sin duda, la entrada en vigor del Tratado de Lisboa el pasado 1 de diciembre de 2009 se ha visto ensombrecida por varios acontecimientos. A saber:

1- La Cumbre de Copenhague sobre el Cambio Climático (diciembre de 2009), en la que el acuerdo final se fraguó entre EEUU, China, India, Brasil y Suráfrica (algunos de los principales países emergentes), a espaldas de la UE y al margen de la ONU, institución responsable de la Conferencia.

2- La reciente entrada en vigor de la mayor zona de libre comercio mundial en Asia. El pasado 1 de enero de 2010 China, Brunei, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia crean un espacio prácticamente libre de aranceles, y de costos más reducidos de comercio, para 1.900 millones de personas (casi cuatro veces más que la UE).

3- El anuncio de que el presidente de EEUU, por primera vez en la historia, no participará en la próxima Cumbre Anual EEUU-Europa (Madrid, mayo de 2010).

4- La crisis económica mundial ha afectado mucho más a Europa (junto a EEUU) que a otros países (China, India, Brasil, Perú, Australia, Corea, Indonesia, etc.).

Lo que está claro es que algo está cambiando en el mundo, tal y como nos recuerda Parag Khanna. Para el investigador americano, la UE es “el imperio más popular y próspero de la historia porque no domina, sino que disciplina”.

En definitiva, este analista destaca que los incentivos de la europeización -la libre circulación, la adopción del euro como moneda única y las subvenciones- son demasiado buenos para no quererlos. O sea que tal mal no lo estaremos haciendo…

En todo caso, es verdad que aunque la marca “Europa” goza en el mundo de un alto prestigio, la UE necesita un nuevo impulso. Que surja de sí misma.

La Europa de 490 millones de ciudadanos debe transformarse para liderar una economía global basada en la innovación. Si no, nos quedaremos al albor de lo que durante tanto tiempo nos ha costado llegar a ser, a sentir, a pensar, y a compartir entre nuestros vecinos.

¡Es la Europa social! No podemos perder el tiempo, ni la oportunidad de dar ejemplo, siempre -eso sí- siendo convincentes con los ideales que nos han marcado durante décadas.

En diciembre de 2007, el Consejo Europeo encargó a una docena de personalidades un diagnóstico sobre los desafíos de Europa. Se trataba entonces de frenar el declive institucional.

Hoy -después de casi dos años y medio después- el llamado Grupo de Reflexión, presidido por Felipe González, dará a conocer en Bruselas sus conclusiones. De lo que se trata es de refundar y aplicar medidas radicales en la UE para salvar el sueño gestado tras la II Guerra Mundial.

Y es que se vió que el Tratado de Lisboa no ha servido para dinamizar las instituciones, cada vez más relegada en la escena internacional, sacudida por la recesión mundial y amenazada por la crisis griega.

Poco se sabe todavía. Pero entre las soluciones de los ‘Sabios’ parece haber varios puntos en común. Como que Europa no puede prescindir de la energía nuclear, que debe dar entrada a Turquía, renunciar a las jubilaciones anticipadas, cambiar la política migratoria para potenciar la inmigración cualificada, e impulsar de forma decisiva la investigación científica y tecnológica.

Todavia queda mucho por andar…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán