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STOP al humo

Año nuevo, hábitos nuevos.

A los 20 minutos la presión arterial regresa a su nivel normal, lo mismo que la frecuencia cardiaca y la temperatura de pies y manos.

Luego de 8 horas el oxígeno tiene los niveles adecuados para el cuerpo, lo que permite que la respiración sea más profunda y los pulmones se oxigenen de mejor manera.

Después de 72 horas los pulmones aumentan de volumen, lo que mejora la respiración, el sentido del gusto y del olfato, por lo que se puede oler y saborear de manera más adecuada.

12 semanas después de abandonar el hábito mejora la circulación sanguínea, lo mismo que el funcionamiento de los pulmones.

En un periodo aproximado de 9 meses es más notable la recuperación, ya que la tos, la congestión y la sensación de falta de oxígeno se reducen; asimismo, la cilia de los pulmones (pequeños filamentos) crece de nuevo.

Luego de 5 años sin fumar, la persona reduce en un 50% el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón; mientras que después de 10 años, dicho riesgo es similar al de una persona que nunca fumó.

Por otra parte, el riesgo de padecer cáncer de vejiga se reduce en un 50% en tan sólo unos años de haber dejado de fumar, así como el cáncer de la cavidad bucal y del esófago.

Más claro, imposible.

Las consecuencias de dejar de fumar son concisas; no son matemática pura tipo 1+2=3… pero “dicen” mucho de lo que conlleva encender un cigarrillo o inhalar el humo de manera pasiva.

Precisamente por esto es por lo que, desde hoy, entra en vigor la nueva Ley Antitabaco en España.

Tras meses de debates y polémicas, de cruces de cifras y de presiones de los sectores afectados para suavizar su contenido, ha llegado el día en el que no hay excepciones a la regla.

Así, el tabaco estará proscrito en todos los espacios cerrados de bares y restaurantes.

De forma que los fumadores se verán abocados a salir a la calle a fumar, salvo que el local cuente con una terraza al aire libre -donde se seguirá pudiendo dar rienda suelta al vicio del pitillo-.

En general, y con algunas excepciones en prisiones, centros psiquiátricos, clubes (tipo txokos en Euskadi), residencias de personas mayores y personas con discapacidad, que podrán tener salas cerradas para fumadores, no se podrá fumar en ningún espacio público cerrado, desapareciendo incluso las áreas de fumadores de los aeropuertos.

 

Pese a las presiones del sector de la hostelería y del lobby tabaquero para introducir excepciones y moratorias, el Gobierno mantuvo el pulso firme.

Así no permitió cambios sustanciales en la tramitación parlamentaria de la norma -que fue ratificada por el Congreso el pasado 21 de diciembre- ante la atenta mirada, desde la tribuna de público de la Cámara Baja, de los principales representantes del sector sanitario.

Irlanda fue el primer país comunitario en regular el consumo de los cigarros; fue en 2004 y, desde entonces, ha descendido en un 14% el número de fumadores.

En la otra cara de la moneda, están Rusia y China, que no tienen ninguna ley al respecto; aunque esperan empezar a hacerlo; eso sí, no antes de 2015.

El tabaco causa en nuestro país 55.000 muertes al año entre los fumadores, y 3.000 entre quienes padecen los humos ajenos.

Ya no hay casi nada que no sepamos ya, pero expertos sanitarios siguen alertado de que la simple exposición al humo del tabaco puede causar la aparición de más de 30 enfermedades.

Así, pacientes no fumadores expuestos a este humo tienen entre un 20 y un 30% más de riesgo de padecer un cáncer de pulmón.

Lo cierto es que 8 de cada 10 cánceres de pulmón serían evitables si no se fumara, y que todas las partes del cuerpo que entran en contacto con la nicotina son susceptibles de que desarrollen un cáncer con el tiempo.

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria calcula que de los diez millones de españoles que fuman, uno de cada tres se planteará dejarlo en 2011, si no más gracias a la nueva Ley (una de las más restrictivas de Europa).

El doctor Francisco Camarelles explica que “entre los que lo intentan, un 25% sólo aguanta un día sin fumar; el 40% entre dos y siete días y sólo un 12% supera los tres meses. El 60% de los intentos de abandono se producen en los primeros meses del año, coincidiendo con la época de los buenos propósitos para comenzar el nuevo curso”.

El tratamiento farmacológico triplica las posibilidades de éxito, ya que alivian el síndrome de abstinencia a la nicotina, que es la primera causa por la que los fumadores vuelven a fumar.

Estos días se está hablando de una vacuna que anule la satisfacción que reciben los consumidores del humo.

“El tabaquismo es una enfermedad que afecta al 30% de los españoles, pero se puede evitar y tratar, recuerda el presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), Juan Ruiz Manzano.

De ahí las grandes expectativas que levanta la vacuna, no solo entre el sector sanitario o los fumadores, sino también en las farmacéuticas.

El esquema que han seguido las compañías se basa en la siguiente estrategia: bloquear la nicotina (el principal agente adictivo del tabaco) en el torrente sanguíneo.

De esta manera, se pretende impedir que llegue al cerebro y combatir así la dependencia y el efecto placentero del cigarrillo.

La molécula de nicotina es demasiado pequeña para ser detectada por el sistema inmunitario.

Por eso, se cuela a través de la barrera que separa el sistema circulatorio del cerebro. Esta tiene entre sus funciones evitar que las sustancias tóxicas accedan al sistema nervioso central. Allí, la nicotina activa los receptores que desencadenan los procesos de recompensa, adicción y placer típicos del tabaco.

Para evitarlo, las vacunas se fabrican uniendo moléculas de nicotina con un antígeno. Este último puede ser una bacteria, una toxina o proteínas de virus.

El propósito es despertar una reacción en el cuerpo para que al detectar este agente extraño estimule la producción de anticuerpos que capturen las pequeñas moléculas de nicotina cuando la persona inmunizada fume.

Esta es la teoría. La práctica indica que aún falta camino por recorrer.

DEJARLO ES POSIBLE

– Financiación. En España, solo autonomías como La Rioja o Navarra pagan a través de la red pública sanitaria las terapias para abandonar el tabaco. Otras como Galicia, Madrid o Cataluña subvencionan los tratamientos a determinados grupos de fumadores. La nueva ley estipula que se financiarán los tratamientos que demuestren su eficacia.

– Intentos. De acuerdo con el Eurobarómetro, un 28% de los fumadores europeos intentó dejarlo el último año. Los españoles son algo más remisos: lo probó el 23%.

– Duración. Un 19% consiguió estar más de dos meses sin fumar. Un 51% duró menos de siete días.

– Ayudas. Un 33% de los fumadores de la UE usaron algún tipo de ayuda para dejarlo. Entre los españoles el porcentaje fue del 34%.

– Ex fumadores. Con ayuda o sin ella, un 22% de los habitantes de la UE son ex fumadores, según un Eurobarómetro de mayo. En España, la proporción alcanza al 21%.

Fumar es un placer… Decía la canción. Lo malo es que es letal; eso no lo cantaba Sara Montiel.

Ojalá haya cada vez menos fumadores. Eso significará una mejor calidad de vida, y que los fumadores no caigan en las “garras” de las compañías tabacaleras.

Pero, para ello, las Administraciones deberían subvencionar el 100% del tratamiento más eficaz.

Si, realmente -tal y como dicen-, es verdad que quieren que se deje de fumar; y no de recaudar dinero vía impuestos.

+ info en Tabaco NO, gracias!

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Derecho a una muerte digna

“Quería reivindicar el derecho que todo ciudadano debería tener a una muerte digna, sin entrar en ningún tipo de polémicas relacionadas con la eutanasia

Son palabras de Javier Recio, director de ‘La dama y la Muerte’.

Película de ocho minutos de duración que fue nominada para los Oscar 2010 como Mejor Corto de Animación (convirtiéndose así en la primera producción de dibujos española en conseguirlo), aunque finalmente no se llevaría tal galardón.

Lo que sí logró fue el Premio Goya en esa categoría en 2009.

Trata del derecho a la muerte digna.

Una anciana, que vive sola en una zona rural y cuyo marido ha fallecido, está esperando que llegue la muerte para reunirse nuevamente con él. Cuando llega, por fin, y está a punto de entrar en el más allá para reencontrarse con su amado, se ve arrancada de las manos de la muerte por un médico petulante.

Se establece una feroz lucha entre médico y Muerte, a la que la anciana asiste atónita, que se salda con la victoria de la medicina. La muerte se retira, pero la anciana no está dispuesta a postergar más la reunión con su marido.

Una muy buena manera de presentar las contradicciones entre muerte-vida, moralidad-picaresca, deseo-displicencia.

REFLEXIÓN PERSONAL

No tengo miedo a la muerte, siempre lo he dicho. Si no al sufrimiento mío, y el de los que me rodean; el de los que me aprecian y me quieren.

Me aterra la sola idea de verme postrado en la cama de un hospital o verme reflejado en un espejo mientras el dolor invade cada centímetro de mi cuerpo.

Que los allegados sientan pena por mí. Nunca me gustó la compasión.

De llegar ese momento, a buen seguro que ya tendría bien aliviada el alma y solo restaría concentrar mis esfuerzos en firmar las autorizaciones pertinentes -si no lo hubiese hecho de antemano- para que un profesional de la medicina me administrase la dosis necesaria de sedante que ayudase a mi cuerpo a transitar dignamente su paso hacia la expiración.

Y este hecho, que es considerado incluso por la mayoría de religiones como un acto de humanidad con el fin de aliviar el padecimiento de los enfermos, es malinterpretado en ocasiones como una carta blanca con que afrentar la voluntad de Dios.

Otras veces es mal visto por aquellos que abogan porque se les reconozca el derecho a practicarse la eutanasia, como una aberrante e innecesaria prolongación del trance.

Como todo en la vida, en el término medio debemos encontrar la solución.

Hay que asumirlo cuando el desenlace se produzca de manera inexorable, cuando el avance de la enfermedad sea incompatible con la vida.

Nada podremos hacer al respecto, al menos, la ciencia no ha avanzado tanto como para convertirnos en inmortales.

No obstante, y aunque ya exista un protocolo médico ante situaciones de esta índole, la sociedad debe proteger al enfermo y aliviar su sufrimiento. No podemos abandonarlos a la buena de Dios como pretenden unos, ni apropiarse de su mano como anhelan los otros.

Lo cierto es que llegados a este punto, nos encontramos con una disyuntiva moral de difícil resolución, y que solo una ley puede regular para salvaguardar los intereses médicos y beneficiar a los pacientes.

Está plenamente constatado que la sedación terminal acorta la vida, y esta aseveración es utilizada por un sector de la sociedad para arremeter contra este proceder en cuidados paliativos, llegando incluso a tachar a los profesionales sanitarios de practicar deliberadamente la eutanasia.

Por otro lado, nos encontramos con que los protocolos estandarizados de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, y que son aceptados con carácter general por todos los estamentos, solo ofrece recomendaciones a los responsables facultativos y pueden dar lugar a enfrentamientos éticos entre las partes por una interesada interpretación de las mismas.

Sea como fuere, haría bien el gobierno sin que le ardan las prisas- pero tampoco le quemen las pausas- en promulgar una ley que regule la ortotanasia (del griego orthos: ‘recto y ajustado a la razón’; y thanatos: ‘muerte’) en todos y cada uno de sus procesos.

Legislando de manera clara conceptos tan confusos y controvertidos en la actualidad como puede ser el consentimiento.

A falta del expreso deseo del paciente, el médico puede encontrarse con la negativa familiar a la administración de sedación terminal.

Y el recurso último de proceder a efectuarla por recomendación implícita, no parece el más adecuado porque deja al sanitario en absoluta indefensión. De ahí la necesidad de una normativa regulatoria que garantice los derechos del paciente, familiares y profesionales de la medicina.

Yo y sólo yo, preferiría recibir a la muerte en estado de profunda inconsciencia que padecer el sufrimiento inmoral de la enfermedad.

“NO CONOCES A JACK”

‘No conoces a Jack’, es un telefilme de la cadena americana HBO, que pronto se ha convertido por derecho propio en un clásico de la militancia por la libertad de elección y conciencia en bioética.

“A pesar de ser tan famoso y fascinante, no sabemos quién es Jack Kervokian y, con suerte, en la película tampoco lo vas a terminar de conocer”, sostiene un críptico Al Pacino, el actor protagonista que encarna al popular “Dr. Muerte”.

La historia está basada en el caso real del Dr. Kevorkian, un médico anátomo-patólogo, de ascendencia Armenia.

Logró popularidad nacional e internacional, como defensor del “suicidio asistido médico”. La eutanasia (literalmente: el bien morir), es el tópico que se instala en la pantalla. Asistiendo a más de 130 de estas conductas de bioética aplicada, se transformó en un adalid de los derechos a morir con dignidad, en pacientes terminales.

Tal y como escribió en su diario la artista Frida Kahlo, antes de morir postrada en su cama: “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”.

((hacer click sobre la foto para ver el vídeo))

De lo que se trata es de vivir con plenitud, amando y dejándose amar mientras puedas.

Luego, uno ya sabrá lo que hacer.

Un buen lema sería vive y deja morir, con dignidad.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Día Mundial del SIDA

Cada 12 y 15 segundos, una persona contrae el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (HIV) en el mundo.

En total, son más de 36 millones los que conviven con esta pandemia, que se empezó a conocer como tal en 1981.

(pinchar en imagen para ver en tiempo real el número por zonas geográficas)

Este año, la campaña de Cruz Roja en el Día Mundial de la lucha contra el Sida se articula en torno al tema “Acceso universal y derechos humanos”.

Se quiere así hacer un llamamiento a pacientes, profesionales sanitarios y a la población general para que trabajen conjuntamente en eliminar el estigma al que se somete a las personas con la enfermedad y para lograr que el acceso al tratamiento sea universal.

Los últimos datos en España hablan de entre 120.000 y 150.000 afectados, aunque lo más preocupante de todo es que unas 35.000 personas desconocen ser portadoras de la enfermedad.

Naciones Unidas advierte que una mejora de la estrategia en la lucha contra esta enfermedad podría evitar diez millones de contagios y un millón de muertes anuales en el mundo.

El Tratamiento 2.0, como denomina la ONU a la estrategia a seguir, marca como objetivo reducir a la mitad el coste actual de los medicamentos necesarios para salvar la vida del paciente.

Ya sabemos que si la población contagiada fuera tratada correctamente con antirretrovirales, se reduciría en un tercio la expansión del virus, que causa dos millones de muertes anuales.

Y -en especial- en África, el continente más afectado; donde cada día más de 8.000 personas mueren de sida. Cada hora, cerca de 600 personas se infectan, y cada minuto un niño muere a causa del virus.

El sexo con protección entre los jóvenes ha permitido a 15 de los 25 países con más población infectada por VIH disminuir un 25% el número de infecciones en la última década.

El informe Perspectivas 2010 del programa contra el sida de la ONU (ONUSIDA), determina que el uso de preservativos y la mejora de la educación sexual está disminuyendo la prevalencia de la epidemia entre los jóvenes africanos.

La mala noticia es que apenas cinco de los 15 millones de contagiados que necesitan tratamiento cuenta con acceso a medicamentos.

El informe valora que los jóvenes retrasan sus relaciones sexuales, cuentan con menos parejas y, sobre todo, usan más métodos de protección, como condones, para ambos sexos.

Cerca de cinco millones de jóvenes de entre 15 y 24 años conviven con el VIH (el 80%, en el África subsahariana).

30 años después del inicio de la epidemia, al menos 60 millones de personas se han infectado con el VIH, y 25 millones han muerto a causa del sida.

Como dato positivo, la ONU advierte de que la pandemia se ha estabilizado en la mayor parte de las regiones, aunque alerta de un aumento en el este de Europa y en el centro de Asia.

Lo que sí es algo patente es que el 71% de las nuevas infecciones del mundo sigue produciéndose en África.

A día de hoy, el uso del preservativo no está tan extendido como debería entre las personas que viven con VIH en España.

Según la Encuesta Hospitalaria a pacientes con VIH del Plan Nacional sobre el Sida correspondiente a 2010, el 26,9% de los pacientes tratados por VIH en los hospitales españoles -y que mantienen actividad sexual- reconocen que no usaron preservativo en su última relación.

Este dato, además, confirma una realidad preocupante entre los seropositivos españoles que se mantiene invariable a lo largo de los últimos años.

Y es que ya que en 2009 reconocía un uso insuficiente del condón el 28,1% de los afectados, mientras que en el año anterior el porcentaje era prácticamente idéntico.

La encuesta, realizada sobre 660 pacientes atendidos en 80 hospitales públicos de un total de 14 copmunidades autónomas, recoge también que en torno a un 10% de las personas con VIH que acudieron a consulta habían tenido en el último año otra enfermedad de transmisión sexual (como la hepatitis, la gonorrea o la sífilis).

No obstante, desde el punto de vista de la evolución clínica de los pacientes, las noticias son más buenas.

En este sentido, las dos principales variables contempladas -el recuento de linfocitos CD4 por milímetro cúbico de sangre y la carga viral-, han experimentado una evolución positiva desde 1996.

El número de pacientes con un nivel de CD4 por encima de 500 se mantiene por encima del 40% del total, mientras que el grupo de aquellos que presentan una carga viral indetectable (menos de 50 copias) ha ido creciendo en los últimos años hasta representar casi un 70% en la actualidad.

De esta manera, la posibilidad de transmitir el VIH también disminuye en cierto sentido.

En cuanto a las terapias, entre el 80% y el 85% de los pacientes están siendo tratados con antirretrovirales.

La encuesta refleja además cómo los inmigrantes han ganado peso entre el grupo de pacientes de forma paralela a su mayor presencia en la sociedad española; habiéndose triplicado el porcentaje deatendidos de este colectivo desde el 4,1% de 2001 hasta el actual 13,8%.

“Haz brillar la luz” (promueve ONUSIDA)

LOS DATOS

75%-80% porcentaje de varones

Los pacientes con VIH que acuden a las consultas hospitalarias en España son varones en su inmensa mayoría. El porcentaje varía entre el 75% y el 80% , una cifra que se mantiene a lo largo de los años.

19,5% mayores de 50 años

La edad media de los pacientes va aumentando año a año, hasta el punto de que uno de cada cinco supera los 50 años.

81% uso de condón en mayores

Los pacientes de más de 50 años son los que más usan el condón, frente al 65% de los de 20 a 29 años.

+info en VIH-Solución limitada, y en (RED) Vogue

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

 

Las abejas, en extinción

Albert Einstein ya advirtió de que “sin abejas, la humanidad desaparecería en cinco años”.

Aquella conocida frase del genio de la física es quizá un poco exagerada, pero ponía de manifiesto la importancia de estos insectos para el mantenimiento de los hábitats naturales tal como hoy los conocemos.

En la actualidad, muchos expertos coinciden en que quizás la especie humana no desaparecería en unos pocos años, pero sí asumen que la vida en la Tierra cambiaría de forma drástica.

La importancia de las abejas en la polinización y en la renovación vegetal no tiene comparación con ninguna otra especie. De hecho, el 80% de la polinización de las plantas la realizan las abejas. Hay mariposas, escarabajos y otros insectos que también realizan este proceso pero, si las abejas desaparecen, el mundo vegetal se transformaría por completo.

Si desaparecieran las abejas, la vida sería casi imposible”

Así lo postula el científico George McGavin después de un riguroso debate de la institución Earthwatch celebrado en la Royal Geographic Society de Londres.

Asimismo, en dicha discusión se hablaba de más datos: como que la salud del 60% de la población mundial depende exclusivamente de medicamentos de origen natural; que a nivel global, cada minuto perdemos una superficie de bosque equivalente a unos 20 campos de fútbol, o que 300 especies de plantas importantes para el ser humano dependen del vuelo de los murciélagos.

Revelaciones curiosas y concluyentes, que nos hacen pensar sobre la importancia de la biodiversidad.

El hecho es que cada año la desaparición de abejas sin dejar rastro se cuentan por millones. Los apicultores no saben ya qué hacer. En un principio, afectaba sólo a Estados Unidos, pero ahora es un fenómeno generalizado en casi todo el mundo.

Desde hace una década, en Europa van desapareciendo miles y miles de colmenas.

A falta de conocer sus causas, se barajan varias hipótesis.

Unos piensan que se trata de un parásito intestinal, el nosema ceranae, que provoca una enfermedad conocida como varroasis. Uno de los primeros síntomas es que las abejas parasitadas tienen las alas deformes, lo que les impide volar, y tanto su absomen como su tamaño general se queda reducido a un tercio del normal. La falta de vitalidad hace que vayan muriendo lentamente, hasta que la colmena desaparece por completo.

Hay quienes sostienen que la razón de esta mortandad es debido a la utilización de plaguicidas y pesticidas en el campo, sobre todo los neurotóxicos, que se utilizan bastante en semillas.

Otros científicos, en cambio, aseguran que la culpa es del cambio climático.

Con todo, uno de los aspectos más curiosos de este fenómeno es que no se encuentran los restos mortales de las abejas -ni de las adultas ni de las crías-.

En un primer momento, cuando no se sabía nada de esto -apunta el veterinario navarro, Pérez de Obanos- se especuló con que fueran enfermedades víricas, y de hecho le llamaban el virus de la enjambrazón, porque parecía que toda la colmena había enjambrado, había desaparecido. No quedaban restos de las abejas ni en las colmenas ni en las proximidades. Nosotros estamos viendo que la colmena muerta se queda con abundante miel y polen, pero las abejas no aparecen”.

Científicos españoles del Centro Regional Apícola de Marchamalo (Guadalajara) acaban de resolver el misterio. Apuestan que su desaparición se debe a la actuación del parásito asiático: el ‘nosema ceranae’. La primera de las hipótesis expuestas; Ataca el aparato digestivo de las abejas obreras, de los zánganos y de la abeja reina; destruyendo así las células epiteliales encargadas de la asimilación de los alimentos.

Pero es que, además, han encontrado también una explicación para el hecho de que no se hayan encontrado los cadáveres de las abejas. Al parecer, las abejas infectadas -cuando se sienten débiles- se alejan de la colmena, siguiendo un mecanismo de defensa. Mueren lejos, y los reptiles y otros insectos devoran sus restos.

CURIOSIDADES

Para producir cien gramos de miel, una abeja necesita volar una distancia equivalente a la vuelta a la Tierra (es decir, 40.000 kilómetros y recorrer nada menos que un millón de flores), pero sólo necesitan consumir 25 gramos de miel para producir esa cantidad.

Este trabajo les resulta agotador y, quizás, por ello viven tan poco tiempo. En primavera -cuando hay buenas floraciones- una abeja suele vivir unos 35-40 días. Mientras que en invierno -época en la que no salen a trabajar-viven entre cuatro y cinco meses.

Además de miel, las abejas producen cera, jalea real, polen, propóleos y apitoxina. Pero, ¿qué es la apitoxina? Pues el veneno del aguijón, que se utiliza para combatir artritis, artrosis, reúmas, problemas de cervicales y lumbalgias, entre otros dolores… Además, suele ser empleada sobre todo por la medicina alternativa.

La reina se aparea sólo una vez en su vida, con unos cuantos zánganos, en un vuelo de fecundación que sirve para seleccionar a los más fuertes. Y gracias a que tiene un espermateca en el interior del abdomen, puede mantener el esperma de los distintos zánganos e ir poniendo huevos poco a poco. Es decir, la misma reina va fecundando sus huevos a medida que lo necesita.

Todo un mundo diminuto, pero inteligente, y del cual necesitamos para vivir.

Película de animación: “Bee movie” (2007)

Más allá de lo que dijera Einstein, el que las abejas puedan desaparecer es un tema preocupante.

“Cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento son mutuamente interdependientes” (Erich Fromm– psicólogo social, psicoanalista, filósofo y humanista alemán)

No queda otra más que cuidar de nuestro entorno, con respeto.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Gripe A, un año después

¿Quién no se acuerda hace un año de cómo abrían los informativos, de las portadas de los periódicos? Estábamos ante lo que se llamó la pandemia del siglo XXI.

365 después de la aparición del denominado virus AH1N1, las dudas son varias. El mundo se sigue preguntando si las autoridades sanitarias actuaron adecuadamente o sobredimensionaron la enfermedad.

Las organizaciones sanitarias sostienen que la actuación fue la correcta, ya que al principio de aparecer el virus no se disponía de información sobre él. Incluso siguen afirmando que si la pandemia no ha provocado una alta morbilidad no ha sido porque no haya supuesto una amenaza real, sino porque se han adoptado las medidas oportunas para contrarrestar sus efectos.

Todo empezó a finales de abril de 2009, cuando las autoridades mexicanas detectaron el primer caso del virus de la gripe, que primero vincularon al cerdo -y llamaron porcina- y que después se desvinculó de este animal para rebautizarse con el nombre de gripe A o nueva gripe. Se llegó incluso a plantear la posibilidad de restringir vuelos, cerrar escuelas y dejar de dar besos para evitar los contagios de un tipo de gripe hasta entonces desconocida. En definitiva, se nos planteaba a cambiar nuestros hábitos de conducta.

La Organización Mundial de la Salud cifró en más de 150 millones las personas que iban a morir. Doce meses después del susto, el nivel de interés en los medios de comunicación por la gripe A ha bajado y también el de los ciudadanos. ¿Qué fue de lo de no besar, no dar la mano,ojo con los que estornudan”, “corra a buscar una mascarilla” y lávese las manos hasta la saciedad?

Tras la alarma inicial llegó el análisis y ahora muchas voces acusan a la OMS de exagerar la enfermedad para beneficiar a los laboratorios.

Hasta ahora, en los 208 países que la sufren, han fallecido unas 15.000. En España, han muerto 373 personas (Sanidad dejó de llevar la cuenta el 30 de diciembre) frente a las más de 3.000 que lo hacen por la gripe estacional al año. Un dato que nos dice –y mucho- hasta qué punto es una pandemia tan importante frente a otras que nos rodean.

Hay que tener en cuenta que sólo en la África sub-sahariana, muere un niño cada 30 segundos por los efectos de la malaria. En el mundo mueren 2 millones de niños a causa de la diarrea. 10 millones de personas mueren cada año por la neumonía o la sarampión. Enfermedades curables, y que siguen haciendo estragos

Las compañías farmacéuticas ganaron enormes sumas de dinero y tuvieron espectaculares subidas en las Bolsas de medio mundo por el desembolso de dinero que hicieron gobiernos y la OMS en medicamentos. En España se habla de un gasto de 333 millones de euros. Para algunos expertos como Pedro Caba, ex vicepresidente de dicha organización, todo ha sido una tomadura de pelo tanto la organización como de los laboratorios“. “La fórmula es sencilla, crea el problema, infunde todo el temor posible y luego vende la solución“.

Ya no se tiene en cuenta la gravedad de la enfermedad, sólo la velocidad de su propagación. El holandés Abert Osterhaus, apodado el Doctor gripe –virólogo y principal asesor en materia de gripes de la OMS- es el que se encarga de alertar de virus peligrosos y el que recomendó activar el nivel de pandemia. Hoy este hombre está siendo investigado por corrupción. Al parecer, como presidente del Grupo Europeo de Trabajo Científico sobre la Gripe (ESWI), recibió financiación procedente de los fabricantes y distribuidores de vacunas contra el H1N1: Baxter Vaccins, Mediummune, GlaxoSmithKline, Sanofi Pasteur y otros, entre los que se encuentran Novartis, que produce la vacuna, y el distribuidor de Tamiflu, Hoffman-La Roche.

Todo un mundo que desconocemos, y por eso quizás nos la jugaron. De eso no hay duda.

Lo peor ha pasado, dicen, aunque aún no conocemos con exactitud alcance real que ha tenido la gripe A porque las muertes han sido confirmadas por modelos estadísticos. Seguramente conoceremos algo más dentro de un par de años.

Podemos respirar más tranquilos, según la organización, pero no conviene bajar la guardia ya que las pandemias pueden repuntar como ocurrió en los años 68 y 57.

La pandemia de gripe de 1918 (la llamada gripe española) en la que se estima que murieron unos 50 millones de personas en todo el mundo, comenzó con oleadas relativamente benignas para convertirse más adelante en la pandemia de gripe más grave de la historia.

En la foto, imágenes de un hospital improvisado en Kansas (EE.UU) durante el brote.

Otras alarmas sanitarias, sin embargo, pueden compararse a lo que ha ocurrido con esta última. Como la crisis de las vacas locas, la gripe aviar, el Sindrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) y ahora la gripe A. Todas, con mucha más alarma social que real.

Pero de ellas han aprendido los gobiernos de todo el mundo. Seguro que están mejor preparados, aunque habría que preguntarse por qué no han querido evitar la epidemia del pánico entre la sociedad.

¿Qué ocurriría si alguna vez nos tocara vivir una gran pandemia y nadie le diera importancia?

Por Iñigo Ortiz de Guzmán