Posts Tagged ‘Europa de los 27’

Cancún vs. el cambio climático

Madrugada del 19 de diciembre de 2009.

Los países de la Alianza Bolivariana (Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua) hacen naufragar un acuerdo cocinado por EEUU y un puñado de países emergentes en la cumbre del clima de la ONU en Copenhague.

Tan sólo se logra un acuerdo vinculante de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Madrugada del 11 de diciembre de 2010.

Ha pasado un año de bofetadas diplomáticas pero, en el último minuto, ocurre un milagro en la cumbre del clima de Cancún. Todos los gobiernos del planeta, salvo el de Evo Morales, consensúan un modesto principio de acuerdo para luchar contra el cambio climático.

Como critica Bolivia, los Acuerdos de Cancún son una versión pulida del de Copenhague. Sin embargo, la Alianza Bolivariana se rompe y Morales se queda solo en su pelea para tumbar el texto.

Los 193 países restantes aprueban el documento final.

Por primera vez, los dos principales emisores del mundo, EEUU y China, se comprometen a reducir sus emisiones de CO2 ante la Organización de las Naciones Unidas.

Y potencias emergentes como MexicoBrasil e India prometen evitar que las suyas se desboquen.

Hasta ahora, solo 37 países industrializados (entre ellos los de la UE, Japón, Rusia y Australia) pagaban su responsabilidad histórica en el calentamiento global, mediante el protocolo de reducción de emisiones aprobado en Kioto en 1997.

El rechazo de Bolivia podría haber arruinado el acuerdo, ya que en principio los textos de la cumbre requieren unanimidad.

Sin embargo, cuando el embajador boliviano, Pablo Solón, intenta vetar el documento, los otros 193 países miran hacia otro lado y lo refrendan.

El no de Bolivia se registra como una reserva, así que a todos los efectos el país tiene que cumplir el acuerdo.

Se crea así un ‘ Fondo Verde‘:

Una partida presupuestaria de 100.000 millones de dólares anuales para los países pobres.

¿Su objetivo?: Evitar una subida de más de dos grados de la temperatura media del planeta hacia 2100.

Para España, significa evitar hasta cinco grados más en verano a final de siglo e impedir que la mitad sur del país se transforme en Almería.

Se trata, al fin y al cabo, de lograr un mayor equilibrio entre países desarrollados y en vías de desarrollo.

Éstos sólo someterán sus emisiones a verificación internacional cuando hayan sido financiadas por dinero procedente de Occidente. Una fórmula que parece satisfacer tanto a China -que cuestiona estos procesos-, como a Estados Unidos -que los solicitó-.

Pero ese objetivo no es alcanzable sin los medios para combatir sus causas, que no son otras que la utilización masiva de los combustibles fósiles como fuente de energía.

El Protocolo de Kioto -que expira en 2012- obliga a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (los llamados GEI) a los países más desarrollados, con la excepción de unos pocos que no lo aceptan (singularmente EE UU -el país con más emisiones per cápita del mundo-, que se opone a cualquier medida que pueda dañar su economía).

Lo que se plantea hoy es una continuación de este tipo de compromisos de reducción en los países ricos, con la ineludible inclusión de norteamericanos y chinos. Sin embargo, aunque se haya llegado a un acuerdo de mínimos, ninguno de estos dos países parece que está todavía seriamente por la labor.

Es más. La propuesta de Obama de reducir sus emisiones un 17% en 2020 respecto de las del año 2005 -mucho más modesta que la Europa de los 27 de reducir un 20% o un 30% en 2020 respecto de 1990-, no ha sido todavía ratificada por el Congreso; tras el triunfo republicano en las últimas elecciones, dicha ratificación parece más lejana.

En todo caso, los 194 países se acaban de comprometer a duplicar su esfuerzo y alcanzar un tijeretazo en las emisiones de CO2 de entre el 25% y el 40%.

HECHOS CONSTATABLES

Según la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanzó el año pasado niveles récord, hasta un 38% más que a comienzos de la era industrial.

Los informes científicos son incuestionables: la Tierra se ha calentado durante los últimos 100 años 0,74 grados centígrados, y lo seguirá haciendo a un ritmo de 0,2 grados por década.

Y aunque en la atmósfera la concentración de dióxido de carbono ha disminuido a causa de la crisisis económica -en España, en el primer semestre de 2009, se registró un descenso del 17% respecto al mismo periodo de 2008-, las perspectivas de futuro no son buenas.

El cambio climático ya está provocando la muerte de unas 315.000 personas cada año como consecuencia del hambre, las enfermedades y los desastres naturales vinculados a su impacto en la Tierra.

Según un informe presentado por el Foro Humanitario Global en Ginebra en junio de 2009, afecta de forma grave al bienestar de aproximadamente 325 millones de personas; y se espera que este número se duplique en 20 años, hasta alcanzar a un 10% de la población mundial (aproximadamente 6.700 millones).

De acuerdo con este informe, las pérdidas económicas vinculadas al cambio climático superan los 125.000 millones de $/año.

Y es probable que esta cifre aumente hasta 300.000 millones para el año 2030 (unos 215.000 millones de euros).

Los países en vías de desarrollo soportan este impacto en un 90%, aunque contribuyen menos del 1% de las emisiones contaminantes que están calentando el planeta.

SATISFACCIÓN GENERAL, PERO CON RESERVAS

Los ecologistas han mostrado su satisfacción porque el texto incluye alusiones a la gravedad del calentamiento y alude a la reducción de emisiones que pide el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC).

Greenpeace cree que “los gobiernos han tomado la decisión correcta. Han empujado al mundo hacia el acuerdo justo, ambicioso y legalmente vinculante que el clima necesita (…) pero queda todavía mucho camino por recorrer para salvar el clima”.

Y lo mismo manifestó el presidente mexicano, Felipe Calderón: “Cancún ha sido un éxito, sobre todo, porque se ha dado un paso muy grande, al restablecer la confianza de la comunidad internacional en el multilateralismo como la mejor fórmula, complicada, abigarrada, pero al final de cuentas, la fórmula con la que contamos para ponernos de acuerdo como humanidad“.

Así con todo, el acuerdo impulsado por Mexico crea una especie de Frankiotostein, como lo define una analista argentina.

Congela la decisión sobre la prórroga de Kioto más allá de 2012 y obliga a los 194 países a decidir en próxima cumbre -que tendrá lugar en Durban (Sudáfrica) en diciembre de 2011- si el tratado se renueva o se entierra para fusionar a los 37 países de Kioto con EEUU, China y compañía en un acuerdo global.

El cambio climático es uno de los desafíos más formidables a los que ha de enfrentarse la humanidad en el próximo futuro, pero su naturaleza hace muy difícil actuar contra él.

Las medidas preventivas son el aumento del papel de las energías renovables, la disminución de la intensidad energética de nuestras economías y un transporte menos dependiente de los derivados del petróleo.

Solo si EE UU y China aceptan la responsabilidad que les corresponde, podremos llegar a acuerdos eficaces.

Mientras tanto, hoy hemos sabido que el glaciar Ameghino (en el sur de Argentina) ha retrocedido cuatro kilómetros en casi 80 años “por causa del calentamiento global”.

Fuente: Greenpeace

Las dos imágenes, una tomada en 1931 y la otra en marzo pasado, evidencian la disminución la masa de hielo del glaciar que está ubicado en el Parque Nacional Los Glaciares, en la provincia de Santa Cruz.

AHORA O NUNCA

“Simplemente pienso  que esta es una oportunidad realmente histórica. Todo se ha venido juntando. Tenemos una conciencia cada vez mayor de la urgencia, así que sabemos que necesitamos reducir la  contaminación que causa el calentamiento climático. Al mismo tiempo, tenemos esta oportunidad de lograr nuevas formas de energía para Estados Unidos, de impulsar una economía de energía limpia y también proteger a la fauna silvestre para el futuro de nuestros hijos. Esto es realmente por lo qué yo me dedico a esta actividad.  Sencillamente creo que es tan importante que tomemos medidas ahora para proporcionar un mejor mundo a nuestros hijos“. (Paul Epstein, director asociado del Centro para la Salud y el Ambiente Mundial, de la Facultad de Medicina de Harvard)

¿Estamos a tiempo? ¿Aún hay esperanza?

Quiero pensar que sí.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán


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Ser gitano en Europa

El 80% de los gitanos del mundo residen en Europa.

Con 12 millones de personas, la población gitana constituye la principal minoría de la Unión Europea. Y también la que más discriminación padece.

Es un hecho constatado por el Centro de Control Europeo del Racismo y la Xenofobia.

En su informe anual, este organismo afirma que los romaníes -también conocidos como gitanos- se enfrentan con la discriminación en el empleo, la vivienda y educación, además de ser víctimas habituales de violencia racial.

A primeros de agosto, París inició su vasta campaña de desmantelamientos de campamentos gitanos. Y el 19 de agosto fletó los primeros vuelos de expulsión a Rumanía (el país con más gitanos de la UE, con 2,4 millones) y Bulgaria.

¿Su idea? Repatriar a 700 gitanos de Francia a sus países de origen: 41 ciudadanos búlgaros; y el resto, rumanos.

La publicidad y las libertades de tono del Gobierno francés han suscitado duras condenas del Consejo de Europa, de la UE y de la Iglesia, además de las protestas de las ONG.

La ONU avisó: “los romaníes son expulsados de forma colectiva” y no en base a procesos individuales, y alertó de que en Francia se da un “aumento de la violencia de carácter racista” al calor de “discursos políticos de naturaleza discriminatoria“.

Francia sostiene que no está expulsando en masa a los gitanos, sino que se trata de repatriaciones caso a caso de ciudadanos en situación irregular y esgrime razones de orden público. Y reitera que que no ha violado ninguna ley ni la directiva europea sobre circulación de personas.

Lo cierto es que el Gobierno francés prepara una nueva ley de inmigración que amplía los criterios de expulsión de inmigrantes incluyendo ahora los “actos de robo reiterados”, la “mendicidad agresiva” y el “abuso de las estancias cortas” (las de tres meses a las que tienen derecho todos los europeos -incluidos rumanos y búlgaros- sin necesidad de un permiso de trabajo).

En definitiva, quitándoseles en determinados casos la ciudadanía, como si esta fuera un privilegio otorgado y no un derecho adquirido. Es la vuelta del calcetín de la democracia francesa y el aniquilamiento de algunos de los grandes valores que han hecho de Francia paladín de las libertades y de la acogida a los diferentes.

La deportación de gitanos rumanos y búlgaros, aunque sea formalmente voluntaria, resucita la Francia más oscura. Y sólo porque el presidente Sarkozy busca argumentos populistas que le rescaten de su anorexia en los sondeos; al menos, eso es lo que parece.

De las enseñanzas de Le Pen aprendió Sarkozy, que no por ser bajito es tonto.

Para el periodista Juan Carlos Escudier, el del Eliseo tiene una crisis y unos gitanos rumanos que no visten de Armani, es decir, los elementos suficientes para subir en las encuestas organizando viajes sólo de ida a Bucarest. Habrá ricos que aplaudan las expulsiones, pero es seguro que los partidarios más firmes de los destierros se encuentran entre las clases populares, que son quienes ven sus campamentos sin prismáticos, pugnan con ellos en los semáforos para que no les pasen la bayeta por el parabrisas y son víctimas de sus hurtos. ¿Hurtos? Sí, porque los gitanos rumanos también roban, al menos tanto como los parisinos de pura cepa.

Pero, ¿qué dice a todo esto la Comisión Europea? A pesar de haber dado un trato condescendiente al país galo durante todo el verano, la Comisión cambió de postura cuando se hizo pública la circular francesa en la que se ordena prioridad a la expulsión de los gitanos rumanos.

La comisaria de Justicia, Viviane Reding, a la que el Gobierno francés había explicado los detalles de las expulsiones, sosteniendo que se estudiaban caso por caso, que no eran colectivas ni atendían a razones de raza ni nacionalidad, se sintió engañada y anunció un procedimiento sancionador contra Francia que podría acabar en el Tribunal de Justicia la UE de Luxemburgo.

El ministro de Exteriores rumano, Teodor Baconschi, destacó -por su parte- la necesidad de intensificar la cooperación entre París, Bucarest y la Comisión. Evitando así toda “fiebre electoralista artificial” para resolver los problemas de pobreza, de acceso a la sanidad y a la educación de los romaníes en toda Europa.

Con la oposición del grupo Popular (el mayor de la Eurocámara), el Parlamento Europeo aprobaría el 9 de septiembre una resolución en la que expresaba “profunda preocupación por las medidas adoptadas por las autoridades francesas y por otros Estados miembros con respecto a los gitanos” e “insta a tales autoridades a suspender inmediatamente las expulsiones de gitanos“.

Pero todo se ha quedado en agua de borrajas.

No ha habido rapapolvo a Nicolas Sarkozy. De la reunión de los Veintisiete celebrada ayer, ni mu… En su lugar, los líderes europeos han arremetido contra la comisaria Reding -que hizo el paralelismo con la II Guerra Mundial-.

Sólo José Manuel Durão Barroso -presidente de la Comisión- (quizás, porque puede) ha tenido la voz discordante. Y ha salido en defensa de la institución que dirige, así como la apertura del procedimiento de infracción contra Francia (que posiblemente Bruselas active en dos semanas).

Se calcula que unas 20.000 personas romaníes procedentes de Europa oriental y central residen actualmente en Francia, muchas de ellas en campamentos no autorizados.

ETNIA GITANA EN NUESTRO PAÍS

En España, son 600.000 el número de gitanos residentes.

Entraron a España como peregrinos hacia Santiago de Compostela. Si bien los primeros años fueron bien recibidos, sus primeros problemas llegaron en 1499, cuando los Reyes Católicos dictaron la Pragmática Medina de Campo.

Perseguidos por los nazis y vigilados por el franquismo, el siglo XX tampoco ha sido un camino de rosas para la etnia gitana. Pese a ello, este pueblo ha sido fiel a sus costumbres y prueba de ello ha sido la pervivencia de su lengua traída de la India: el romaní o caló.

ORÍGENES

Hasta donde se ha logrado saber, este misterioso pueblo llegó a Europa desde el Norte de la India, específicamente de la región del Punjab y el Sinth, huyendo de las conquistas musulmanas y las invasiones mongolas.

Al cruzar Persia, los inmigrantes procedentes de distintas tribus se casaron y unieron entre sí, dando origen al pueblo Dom o Rom. A medida que el tiempo pasó, fueron evadiendo las hambrunas, los hunos, las guerras y persiguiendo, al mismo tiempo, el anhelo de encontrar un lugar donde establecerse. Fue el surgimiento de un pueblo nómada, cuya bandera tiene en el centro una rueda roja que simboliza los carros sobre los que solían desplazarse.

Es posible que, en busca de un clima soleado, atravesasen el Bósforo para establecerse en el sur de Grecia o Egipto.

Desde allí, se fueron extendiendo por toda Europa. Al llegar a la Península Ibérica, se identificaron como provenientes del pequeño Egipto. Alfonso V de Aragón les da un salvoconducto para cruzar su reino, y desde entonces se les comienza a conocer como egiptanos, antecedente inmediato de la palabra castellana “gitano”. Ellos a sí mismos se dicen Romà, en su propia lengua, el romanò.

Al principio, fueron bienvenidos en las tierras ibéricas. Incluso en Andalucía, llegaron a integrarse de tal manera que gran parte de su música y su tradición literaria -siempre oral- dio origen a formas castellanas que hoy en día se consideran la quintaesencia de lo Andaluz. Palabras tan castizas como chaval provienen del idioma romanò.

Sin embargo, la generalidad de Europa les comienza a mirar con malos ojos: no les pueden controlar, vagan de un lugar a otro y pronto comienzan a transformarse en el chivo expiatorio de los crímenes que pudiesen cometerse mientras ellos estaban de paso.

Son muchos y, quizás demasiados, los ejemplos de aquellos que se hicieron eco del prejuicio, sin darse la molestia de probar el principio sobre el cual cimentaban su historia. Recurriendo la consabida técnica retórica de “… como ya todos sabemos”, daban por cierto el estereotipo de una manera tan natural y tan segura, que ni el genial Cervantes logró librarse de ello, utilizando en varias oportunidades el recurso dramático de infundir preocupación por puertas inseguras, o ventanas abiertas, ya que había gitanos acampando en las afueras del pueblo.

REALIDAD ACTUAL

El resultado de todas estas historias, repetidas hasta la saciedad a lo largo de casi seiscientos años, es la conformación de una estructura rígida desde la cual se hace muy difícil, por no decir imposible, salir.

Un gitano que busque trabajo o pertenencia en un grupo que no es el suyo, lo tiene muy difícil. Precisamente porque, al ser gitano, se le suponen una serie de atributos: ladrón, charlatán y mentiroso podrían encabezar la lista, seguidos de desordenado, sucio y bueno para armar la fiesta.

El resultado será, por lo general, que la persona en cuestión se quedará sin poder acceder a trabajo o redes sociales más amplias, y muchas veces tendrá que recurrir a la mendicidad para lograr subsistir (o al robo, si la necesidad aprieta).

Basado en estos estereotipos e imágenes socialmente construidas a lo largo de siglos, Hitler los metió en campos de concentración, y los gaseó e incineró junto a judíos y homosexuales.

Por contra, siempre quedarán personas como el poeta Paul Valéry, quien se negó a prestar sus manos al régimen colaboracionista de Vichy en la II Guerra Mundial (que deportó a judíos, gitanos y homosexuales a los campos de concentración del Tercer Reich) y que luchó contra los nazis desde la Resistencia, hasta su muerte en 1945.

Frente a la actual política francesa de expulsión de los gitanos rumanos, se le caería al poeta la cara de vergüenza.

Los gitanos volverán a su Rumania de origen, pero allí no lo tendrán mejor.

Se les tratará, en el mejor de los casos, como ciudadanos de segunda o tercera categoría -siendo, en todo derecho, ciudadanos europeos-. Y serán recluidos en ghettos miserables, verdaderos basureros infestados de ratas. ¿Se les acusará ahora de querer huir de las infecciones y de querer satisfacer esa mala costumbre que consiste en llevarse un pan a la boca todos los días?

Todo esto, frente a la inacción de la Unión Europea a la que -por cierto- Francia y Rumania pertenecen.

No se sabe si al final lo peor será la gravedad del atropello o la simple ineficacia. Algunos expertos auguran que las expulsiones de nada servirán, pues los gitanos volverán a sus campamentos… como ha sucedido durante años.

Jamás se puede dejar de SER lo que uno ES…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

EUROPA, pasado y presente

CRONOLOGÍA DE LA CREACIÓN DE LA U.E.

El 9 de mayo de 1950, Robert Schuman -Ministro francés de Asuntos Exteriores- presentó su propuesta para la creación de una Europa organizada, requisito indispensable para el mantenimiento de relaciones pacíficas.
Dicha iniciativa, conocida como “Declaración Schuman“, se considera el germen de la creación de lo que actualmente es la Unión Europea.

El 9 de mayo se ha convertido en el símbolo europeo (Día de Europa) que, junto con la bandera, el himno, el lema y la moneda única (el euro) identifican la entidad política de la Unión Europea.

Pero todo comenzó en 1914.

La 1ª Guerra Mundial, y sus nefastas consecuencias, marcarían el inicio del proceso de cooperación.

El conflicto supondría el asentamiento de la voluntad de crear un ambiente en el que no fueran posibles los conflictos bélicos dentro del continente. De esta manera, el Tratado de Locarno firmado por Bélgica, Gran Bretaña, Italia y Alemania en 1925 fijó las fronteras occidentales alemanas.

Tras el final de la 2ª Guerra Mundial, las economías de los países de Europa salieron dañadas de manera crítica, lo que dio fin a la tradicional hegemonía europea en el mundo.

Las dos nuevas superpotencias –Estados Unidos y la Unión Soviética– tenían un poder económico, político y militar superior al del conjunto de los estados europeos. Ante esta situación, numerosas tendencias políticas pretendían reconstruir Europa como una nueva nación unificada, para evitar volver a un enfrentamiento entre los estados europeos.

Así es como tras las declaraciones en 1946 de Winston Churchill para crear los “Estados Unidos de Europa”, en 1949 se estableció el Consejo de Europa como la primera organización paneuropea.

Y esto fue el comienzo de la UE, con la llamada comunidad del carbón y del acero de Europa (los dos elementos necesarios para fabricar armas de guerra). Es el primer paso de una unión económica y política de los países europeos para lograr una paz duradera.

Sus seis fundadores fueron Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos tras firmar el Tratado de París (1951). Lo cual fue dio origen a las primeras instituciones, como la Alta Autoridad (hoy la Comisión Europea) y la Asamblea Común (ahora el Parlamento Europeo).

Para crear contrapeso a la CEE, el Reino Unido y otros seis países formaron la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) en 1960. Pero tras el éxito de la Comunidad Económica Europea, los británicos inician negociaciones para su ingreso en 1961. Una pretensión que chocaría con Charles de Gaulle  que se opondría a su ingreso. Un hecho por el que UK tuvo que esperar a que el presidente de Francia se retirara del gobierno para ver aceptada su candidatura.

En 1962 se estableció la Política agrícola común (PAC) al crearse el mercado único para los productos agrícolas.

Los aranceles entre los países miembros fueron suprimidos en 1968, adoptándose un Arancel Común para los productos procedentes de terceros países. De esta manera entró en vigor la Unión Aduanera.

La unión empieza a tener solicitudes de incorporaciones, pero hasta 1973 no se hace una primera ampliación con IrlandaReino UnidoDinamarca.Posteriormente, en una segunda ampliación se incorpora Grecia en 1981, cuya adhesión es impulsada particularmente por Valéry Giscard d’Estaing que busca frenar las aspiraciones de Turquía (enemiga del país heleno en esa época), que busca su ingreso en la unión.

En 1979 los electores europeos eligen por primera vez sus representantes al Parlamento Europeo, a través del sufragio universal. Ese mismo año entró en vigor el Sistema Monetario Europeo (SME), que supuso el primer paso para la consecución de una unión económica y monetaria.

Durante este periodo, el tema económico estaba centrado en buena medida en la PAC, por lo que el gobierno británico exigió una retribución que pasó a conocerse como “cheque británico”, ya que en este país la industria agrícola ha tenido menos peso que en otros, como Francia.

En enero de 1985, Jacques Delors asume el cargo de Presidente de la Comisión Europea, iniciando con ello la administración de mayor duración que ha conocido el ejecutivo de la Unión.

El resultado fue la aprobación en febrero de 1986 del Acta Única Europea, una vez que se había hecho efectiva la incorporación de España y Portugal. Dicho escrito se refería a la reforma institucional, lo que conformó la política exterior tal como la entendemos hoy. De hecho, supuso un componente importante en la realización del mercado único (en vigor desde el 1 de julio de 1987).

Delors presidiría en 1986 la adopción de la bandera europea. Dos años más tarde, el Muro de Berlín cayó, junto con la cortina de hierro. La Alemania reunificada y la puerta a la ampliación hacia el antiguo bloque del Este se abre.

Con la reunificación de las dos Alemanias (RDA y RFA), se amplía la superficie de la UE, pero no así el número de estados miembros.

El 1 de noviembre de 1993, en virtud de la tercera Comisión Delors, con el Tratado de Maastricht se hizo efectiva la creación de la Unión Europea.

La esfera de influencia de la UE aumenta significativamente con la incorporación de AustriaFinlandiaSuecia. En 1995 se amplía la unión a la Europa de los 15.

1999 es año clave. El euro como moneda se pone en marcha y el Banco Central Europeo fue creado, fijándose su sede en Fráncfort. El 1 de enero de 2002, billetes y monedas son puestos en circulación, que sustituye a las antiguas monedas nacionales por completo.

Sin embargo, la debilidad político-militar de la organización queda plasmada en su incapacidad para evitar las Guerras Yugoslavas. Como tampoco las Naciones Unidas, que no pudieron evitar la masacre de Srebrenica (julio de 1995) en Bosnia y Herzegovina; el asesinato masivo más grande en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Su solución llegó de mano de la OTAN. Pero para entonces ya se había dejado en entredicho la eficacia de la UE en política exterior.

Es ahí cuando el 1 de mayo de 1999 -mediante el Tratado de Ámsterdam– crea la figura del Alto Representante. Una especie de ministro de exteriores, con el español Javier Solana a la cabeza.

El Tratado de Niza, que entró en vigor el 1 de febrero de 2003, hizo los preparativos finales antes de la ampliación de 2004 a diez nuevos miembros: Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia, Malta y Chipre.

En 2007, la quinta ampliación se completó con la adhesión de Rumanía y Bulgaria el 1 de enero. Lo que conforma la actual Europa de los 27.

ACTUALIDAD

Ahora es tiempo de repasar dónde está la UE. Lo cierto es que a pesar de la constante percepción de crisis que se vive dentro de la Unión, su Producto Interno Bruto es el mayor del mundo, según el Fondo Monetario Internacional.

Por otra parte, la influencia político-militar de la UE comienza a tomar fuerza, como ha quedado confirmado con su papel en la crisis que enfrenta desde 2005 a Irán con los cinco miembros permanentes Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. A ello se suma la presencia militar de la UE en Afganistán y su considerable despliegue de fuerzas en la ex Yugoslavia, donde su intervención ha sido determinante en el mantenimiento de la paz.

Pero…en la actual crisis financiera internacional, habría que preguntarse: ¿Puede ser la Unión Europea un agente global con voz propia o está perdiendo posición frente a China?  ¿O es víctima de su propio éxito? ¿Pierde ambición e ilusión su proyecto?  ¿Está Europa, como ha alertado el filósofo francés Edgar Morin, sonámbula y necesita despertar?

Sin duda, la entrada en vigor del Tratado de Lisboa el pasado 1 de diciembre de 2009 se ha visto ensombrecida por varios acontecimientos. A saber:

1- La Cumbre de Copenhague sobre el Cambio Climático (diciembre de 2009), en la que el acuerdo final se fraguó entre EEUU, China, India, Brasil y Suráfrica (algunos de los principales países emergentes), a espaldas de la UE y al margen de la ONU, institución responsable de la Conferencia.

2- La reciente entrada en vigor de la mayor zona de libre comercio mundial en Asia. El pasado 1 de enero de 2010 China, Brunei, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia crean un espacio prácticamente libre de aranceles, y de costos más reducidos de comercio, para 1.900 millones de personas (casi cuatro veces más que la UE).

3- El anuncio de que el presidente de EEUU, por primera vez en la historia, no participará en la próxima Cumbre Anual EEUU-Europa (Madrid, mayo de 2010).

4- La crisis económica mundial ha afectado mucho más a Europa (junto a EEUU) que a otros países (China, India, Brasil, Perú, Australia, Corea, Indonesia, etc.).

Lo que está claro es que algo está cambiando en el mundo, tal y como nos recuerda Parag Khanna. Para el investigador americano, la UE es “el imperio más popular y próspero de la historia porque no domina, sino que disciplina”.

En definitiva, este analista destaca que los incentivos de la europeización -la libre circulación, la adopción del euro como moneda única y las subvenciones- son demasiado buenos para no quererlos. O sea que tal mal no lo estaremos haciendo…

En todo caso, es verdad que aunque la marca “Europa” goza en el mundo de un alto prestigio, la UE necesita un nuevo impulso. Que surja de sí misma.

La Europa de 490 millones de ciudadanos debe transformarse para liderar una economía global basada en la innovación. Si no, nos quedaremos al albor de lo que durante tanto tiempo nos ha costado llegar a ser, a sentir, a pensar, y a compartir entre nuestros vecinos.

¡Es la Europa social! No podemos perder el tiempo, ni la oportunidad de dar ejemplo, siempre -eso sí- siendo convincentes con los ideales que nos han marcado durante décadas.

En diciembre de 2007, el Consejo Europeo encargó a una docena de personalidades un diagnóstico sobre los desafíos de Europa. Se trataba entonces de frenar el declive institucional.

Hoy -después de casi dos años y medio después- el llamado Grupo de Reflexión, presidido por Felipe González, dará a conocer en Bruselas sus conclusiones. De lo que se trata es de refundar y aplicar medidas radicales en la UE para salvar el sueño gestado tras la II Guerra Mundial.

Y es que se vió que el Tratado de Lisboa no ha servido para dinamizar las instituciones, cada vez más relegada en la escena internacional, sacudida por la recesión mundial y amenazada por la crisis griega.

Poco se sabe todavía. Pero entre las soluciones de los ‘Sabios’ parece haber varios puntos en común. Como que Europa no puede prescindir de la energía nuclear, que debe dar entrada a Turquía, renunciar a las jubilaciones anticipadas, cambiar la política migratoria para potenciar la inmigración cualificada, e impulsar de forma decisiva la investigación científica y tecnológica.

Todavia queda mucho por andar…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán