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Ser gitano en Europa

El 80% de los gitanos del mundo residen en Europa.

Con 12 millones de personas, la población gitana constituye la principal minoría de la Unión Europea. Y también la que más discriminación padece.

Es un hecho constatado por el Centro de Control Europeo del Racismo y la Xenofobia.

En su informe anual, este organismo afirma que los romaníes -también conocidos como gitanos- se enfrentan con la discriminación en el empleo, la vivienda y educación, además de ser víctimas habituales de violencia racial.

A primeros de agosto, París inició su vasta campaña de desmantelamientos de campamentos gitanos. Y el 19 de agosto fletó los primeros vuelos de expulsión a Rumanía (el país con más gitanos de la UE, con 2,4 millones) y Bulgaria.

¿Su idea? Repatriar a 700 gitanos de Francia a sus países de origen: 41 ciudadanos búlgaros; y el resto, rumanos.

La publicidad y las libertades de tono del Gobierno francés han suscitado duras condenas del Consejo de Europa, de la UE y de la Iglesia, además de las protestas de las ONG.

La ONU avisó: “los romaníes son expulsados de forma colectiva” y no en base a procesos individuales, y alertó de que en Francia se da un “aumento de la violencia de carácter racista” al calor de “discursos políticos de naturaleza discriminatoria“.

Francia sostiene que no está expulsando en masa a los gitanos, sino que se trata de repatriaciones caso a caso de ciudadanos en situación irregular y esgrime razones de orden público. Y reitera que que no ha violado ninguna ley ni la directiva europea sobre circulación de personas.

Lo cierto es que el Gobierno francés prepara una nueva ley de inmigración que amplía los criterios de expulsión de inmigrantes incluyendo ahora los “actos de robo reiterados”, la “mendicidad agresiva” y el “abuso de las estancias cortas” (las de tres meses a las que tienen derecho todos los europeos -incluidos rumanos y búlgaros- sin necesidad de un permiso de trabajo).

En definitiva, quitándoseles en determinados casos la ciudadanía, como si esta fuera un privilegio otorgado y no un derecho adquirido. Es la vuelta del calcetín de la democracia francesa y el aniquilamiento de algunos de los grandes valores que han hecho de Francia paladín de las libertades y de la acogida a los diferentes.

La deportación de gitanos rumanos y búlgaros, aunque sea formalmente voluntaria, resucita la Francia más oscura. Y sólo porque el presidente Sarkozy busca argumentos populistas que le rescaten de su anorexia en los sondeos; al menos, eso es lo que parece.

De las enseñanzas de Le Pen aprendió Sarkozy, que no por ser bajito es tonto.

Para el periodista Juan Carlos Escudier, el del Eliseo tiene una crisis y unos gitanos rumanos que no visten de Armani, es decir, los elementos suficientes para subir en las encuestas organizando viajes sólo de ida a Bucarest. Habrá ricos que aplaudan las expulsiones, pero es seguro que los partidarios más firmes de los destierros se encuentran entre las clases populares, que son quienes ven sus campamentos sin prismáticos, pugnan con ellos en los semáforos para que no les pasen la bayeta por el parabrisas y son víctimas de sus hurtos. ¿Hurtos? Sí, porque los gitanos rumanos también roban, al menos tanto como los parisinos de pura cepa.

Pero, ¿qué dice a todo esto la Comisión Europea? A pesar de haber dado un trato condescendiente al país galo durante todo el verano, la Comisión cambió de postura cuando se hizo pública la circular francesa en la que se ordena prioridad a la expulsión de los gitanos rumanos.

La comisaria de Justicia, Viviane Reding, a la que el Gobierno francés había explicado los detalles de las expulsiones, sosteniendo que se estudiaban caso por caso, que no eran colectivas ni atendían a razones de raza ni nacionalidad, se sintió engañada y anunció un procedimiento sancionador contra Francia que podría acabar en el Tribunal de Justicia la UE de Luxemburgo.

El ministro de Exteriores rumano, Teodor Baconschi, destacó -por su parte- la necesidad de intensificar la cooperación entre París, Bucarest y la Comisión. Evitando así toda “fiebre electoralista artificial” para resolver los problemas de pobreza, de acceso a la sanidad y a la educación de los romaníes en toda Europa.

Con la oposición del grupo Popular (el mayor de la Eurocámara), el Parlamento Europeo aprobaría el 9 de septiembre una resolución en la que expresaba “profunda preocupación por las medidas adoptadas por las autoridades francesas y por otros Estados miembros con respecto a los gitanos” e “insta a tales autoridades a suspender inmediatamente las expulsiones de gitanos“.

Pero todo se ha quedado en agua de borrajas.

No ha habido rapapolvo a Nicolas Sarkozy. De la reunión de los Veintisiete celebrada ayer, ni mu… En su lugar, los líderes europeos han arremetido contra la comisaria Reding -que hizo el paralelismo con la II Guerra Mundial-.

Sólo José Manuel Durão Barroso -presidente de la Comisión- (quizás, porque puede) ha tenido la voz discordante. Y ha salido en defensa de la institución que dirige, así como la apertura del procedimiento de infracción contra Francia (que posiblemente Bruselas active en dos semanas).

Se calcula que unas 20.000 personas romaníes procedentes de Europa oriental y central residen actualmente en Francia, muchas de ellas en campamentos no autorizados.

ETNIA GITANA EN NUESTRO PAÍS

En España, son 600.000 el número de gitanos residentes.

Entraron a España como peregrinos hacia Santiago de Compostela. Si bien los primeros años fueron bien recibidos, sus primeros problemas llegaron en 1499, cuando los Reyes Católicos dictaron la Pragmática Medina de Campo.

Perseguidos por los nazis y vigilados por el franquismo, el siglo XX tampoco ha sido un camino de rosas para la etnia gitana. Pese a ello, este pueblo ha sido fiel a sus costumbres y prueba de ello ha sido la pervivencia de su lengua traída de la India: el romaní o caló.

ORÍGENES

Hasta donde se ha logrado saber, este misterioso pueblo llegó a Europa desde el Norte de la India, específicamente de la región del Punjab y el Sinth, huyendo de las conquistas musulmanas y las invasiones mongolas.

Al cruzar Persia, los inmigrantes procedentes de distintas tribus se casaron y unieron entre sí, dando origen al pueblo Dom o Rom. A medida que el tiempo pasó, fueron evadiendo las hambrunas, los hunos, las guerras y persiguiendo, al mismo tiempo, el anhelo de encontrar un lugar donde establecerse. Fue el surgimiento de un pueblo nómada, cuya bandera tiene en el centro una rueda roja que simboliza los carros sobre los que solían desplazarse.

Es posible que, en busca de un clima soleado, atravesasen el Bósforo para establecerse en el sur de Grecia o Egipto.

Desde allí, se fueron extendiendo por toda Europa. Al llegar a la Península Ibérica, se identificaron como provenientes del pequeño Egipto. Alfonso V de Aragón les da un salvoconducto para cruzar su reino, y desde entonces se les comienza a conocer como egiptanos, antecedente inmediato de la palabra castellana “gitano”. Ellos a sí mismos se dicen Romà, en su propia lengua, el romanò.

Al principio, fueron bienvenidos en las tierras ibéricas. Incluso en Andalucía, llegaron a integrarse de tal manera que gran parte de su música y su tradición literaria -siempre oral- dio origen a formas castellanas que hoy en día se consideran la quintaesencia de lo Andaluz. Palabras tan castizas como chaval provienen del idioma romanò.

Sin embargo, la generalidad de Europa les comienza a mirar con malos ojos: no les pueden controlar, vagan de un lugar a otro y pronto comienzan a transformarse en el chivo expiatorio de los crímenes que pudiesen cometerse mientras ellos estaban de paso.

Son muchos y, quizás demasiados, los ejemplos de aquellos que se hicieron eco del prejuicio, sin darse la molestia de probar el principio sobre el cual cimentaban su historia. Recurriendo la consabida técnica retórica de “… como ya todos sabemos”, daban por cierto el estereotipo de una manera tan natural y tan segura, que ni el genial Cervantes logró librarse de ello, utilizando en varias oportunidades el recurso dramático de infundir preocupación por puertas inseguras, o ventanas abiertas, ya que había gitanos acampando en las afueras del pueblo.

REALIDAD ACTUAL

El resultado de todas estas historias, repetidas hasta la saciedad a lo largo de casi seiscientos años, es la conformación de una estructura rígida desde la cual se hace muy difícil, por no decir imposible, salir.

Un gitano que busque trabajo o pertenencia en un grupo que no es el suyo, lo tiene muy difícil. Precisamente porque, al ser gitano, se le suponen una serie de atributos: ladrón, charlatán y mentiroso podrían encabezar la lista, seguidos de desordenado, sucio y bueno para armar la fiesta.

El resultado será, por lo general, que la persona en cuestión se quedará sin poder acceder a trabajo o redes sociales más amplias, y muchas veces tendrá que recurrir a la mendicidad para lograr subsistir (o al robo, si la necesidad aprieta).

Basado en estos estereotipos e imágenes socialmente construidas a lo largo de siglos, Hitler los metió en campos de concentración, y los gaseó e incineró junto a judíos y homosexuales.

Por contra, siempre quedarán personas como el poeta Paul Valéry, quien se negó a prestar sus manos al régimen colaboracionista de Vichy en la II Guerra Mundial (que deportó a judíos, gitanos y homosexuales a los campos de concentración del Tercer Reich) y que luchó contra los nazis desde la Resistencia, hasta su muerte en 1945.

Frente a la actual política francesa de expulsión de los gitanos rumanos, se le caería al poeta la cara de vergüenza.

Los gitanos volverán a su Rumania de origen, pero allí no lo tendrán mejor.

Se les tratará, en el mejor de los casos, como ciudadanos de segunda o tercera categoría -siendo, en todo derecho, ciudadanos europeos-. Y serán recluidos en ghettos miserables, verdaderos basureros infestados de ratas. ¿Se les acusará ahora de querer huir de las infecciones y de querer satisfacer esa mala costumbre que consiste en llevarse un pan a la boca todos los días?

Todo esto, frente a la inacción de la Unión Europea a la que -por cierto- Francia y Rumania pertenecen.

No se sabe si al final lo peor será la gravedad del atropello o la simple ineficacia. Algunos expertos auguran que las expulsiones de nada servirán, pues los gitanos volverán a sus campamentos… como ha sucedido durante años.

Jamás se puede dejar de SER lo que uno ES…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

ETA, alto el fuego

La cadena de tv británica BBC y el periódico jeltzale GARA, lo acaban de anunciar: el alto el fuego por parte de la banda terrorista ETA (creada en Euskadi/País Vasco en 1959, al albor de la dictadura franquista en España).

Ver video aquí

La emisora pública británica ha tenido acceso a un vídeo en el que asegura que la organización terrorista, a la que como casi siempre califica como “grupo separatista armado vasco“, tomó la decisión “hace meses” para “poner en marcha un proceso democrático“.

Según la declaración recibida a la redacción del periódico vasco -afín a la ideología independentista- ETA se reafirma en el compromiso con una solución democrática para que, a través del diálogo y la negociación, los ciudadanos vascos podamos decidir nuestro futuro de forma libre (…) Si el Gobierno de España tiene voluntad, ETA está dispuesta, hoy igual que ayer, para emprender el proceso democrático.

Y añaden (…) “Queremos hacer un llamamiento al conjunto de los ciudadanos vascos para que se impliquen y continúen la lucha. Cada cual en su propio ámbito, ofrecido cada uno su nivel de compromiso, para que con la riada compuesta por las gotas de todos podamos derruir el muro de la negación y dar pasos irreversibles en el camino de la libertad”.

De ser cierto, sería -sin duda- la noticia del año. En todo caso, todavía se desconoce si es temporal o definitivo ese alto el fuego. Ni presupone tal documento si habrá entrega de armas.

HISTORIA DE ETA: La dictadura del terror

31 de julio de 1959– Un grupo de estudiantes radicales disidentes del colectivo EKIN –nacido en 1952 para reaccionar contra la pasividad y el acomodo que en su opinión padecía el PNV- funda Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad). Es el nacimiento de ETA, una alternativa ideológica a los postulados del Partido Nacionalista Vasco con cuatro pilares básicos: la defensa del euskara, el etnicismo (como fase superadora del racismo), el antiespañolismo y la independencia de los territorios que, según reivindican, pertenecen a Euskadi: Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra (en España), Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa (en Francia).

Su primera acción violenta se produce el 18 de julio de 1961: el intento fallido de descarrilamiento de un tren ocupado por voluntarios franquistas que se dirigían a San Sebastián para celebrar el Alzamiento.

En estos primeros años, la policía persigue a sus miembros, que se dedican a colocar pequeños artefactos sin apenas consecuencias, hacer pintadas de «Gora Euskadi» (Viva Euskadi) y colocar ikurriñas. Las bases de la organización se consolidan en mayo de 1962, en la celebración de su I Asamblea en el monasterio de Belloc (Bayona, Francia), donde se presenta como «Movimiento Revolucionario Vasco de Liberación Nacional».

El grupo rechaza cualquier colaboración con partidos o asociaciones no nacionalistas vascas y apuesta por una fuerte campaña proselitista. Es aquí cuando se autodefinen como una «organización clandestina revolucionaria» que defiende la lucha armada como el medio de conseguir la independencia de Euskadi.

Hasta 1968 la banda no da el paso de asesinar. El 7 de junio, ETA mata a tiros al guardia civil José Pardines Arcay y, posteriormente, asesina al policía franquista Melitón Manzanas, jefe de la brigada político-social de Gipuzkoa.

La banda terrorista logra su mayor golpe de efecto con el asesinato del almirante Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973, en un espectacular atentado en la calle Claudio Coello de Madrid.

El primer atentado masivo se produjo al año siguiente: el 13 de septiembre de 1974, 12 civiles morían y otros 80 resultaban heridos en la explosión de un artefacto en la cafetería Rolando, en la calle Correo de Madrid, situada junto a la Dirección General de Seguridad.

El debate interno sobre este atentado masivo provoca la primera escisión importante en la organización: los «milis» de ETA militar, partidarios de la insurrección popular, se desmarcan de los «polimilis» de ETA político militar, que apuestan por la violencia selectiva.

En total, en cinco décadas de terrorismo: 817 víctimas mortales (de las cuales 478 eran miembros de cuerpos policiales y 339 civiles) y 84 secuestros. Ninguno en el último año. Todo por un fin: la independencia de un Pueblo. Pensar diferente ha sido siempre un peligro, una excusa para empuñar la pistola, y matar por matar.

La actividad terrorista no cesa con la muerte de Franco.

En la década de los 80, ETA recrudece su ofensiva para forzar las negociaciones con el Gobierno y los atentados masivos e indiscriminados azotan a la sociedad española como no lo había hecho hasta entonces.

El 18 de junio de 1987, otro coche bomba sembraba el terror en el parking del centro Hipercor de Barcelona, provocando 21 muertos y 45 heridos.

Antes, había desaparecido ETA político-militar (en 1982) y comenzado la«guerra sucia» de los GAL. El 23 de septiembre de 1984, Francia concede, por primera vez, la extradición de tres presuntos miembros de ETA a España, sentando precedente para futuras colaboraciones. Los partidos políticos también mueven pieza en su terreno. Se firman el Pacto de Madrid (1987), el Pacto de Ajuria Enea (1988) y el Pacto de Navarra (1988).

En esta década se produce uno de los episodios más destacados de las disidencias internas en el seno de la banda terrorista: Dolores González Cataraín ‘Yoyes’, que abandonó la organización en 1980 por su desacuerdo con la línea dura, fue asesinada el 10 de septiembre de 1986 mientras paseaba con su hijo.

En 1989, ETA y el Gobierno intentan dialogar y acercar sus posturas en las conversaciones de Argel. Ttres meses de contactos que estuvieron acompañados de una tregua de la banda terrorista, que retomó las armas tras la ruptura del diálogo.

En toda su Historia, ETA ha declarado una decena de treguas. La última, anunciada el 22 de marzo de 2006, se prolongó durante nueve meses. El 30 de diciembre de ese mismo año, la banda terrorista rompía el alto el fuego con un atentado en el aeropuerto de Barajas.

La tregua que comenzó el 18 de septiembre de 1998 -y que duró 439 días- ha sido la más extensa. Pero siempre ha habido ‘algo’ o ‘alguien’, español o no, ETA o no, que ha terminado por dinamitar cualquier solución al conflicto vasco.

En julio de 2009, ETA sobrepasó la barrera del medio siglo. 50 años de miedo y asesinatos.

La organización terrorista atraviesa el momento más débil de su historia, con un aparato militar que ha sido desarticulado en cinco ocasiones desde noviembre de 2008.

Desde entonces, la banda terrorista ha visto seriamente amenazada su estructura interna con las sucesivas detenciones de sus principales jefes militares por manos de las fuerzas de seguridad españolas y francesas, a las que se han sumado comandos desarticulados y decenas legales (no fichados) y liberados (a sueldo) capturados a ambos lados de los Pirineos.

Quizá por eso, o bien por la presión de las bases militantes, o por el entorno político de Batasuna, lo cierto es que ahora ETA está más contra la pared.

La izquierda abertzale parece haber entendido lo que está obligada a hacer si quiere recuperar la legalidad. Y qué mejor que los llamados “principios Mitchell“. Se trata de seis puntos que debían asumir los partidos irlandeses que contaban con brazo armado para ser admitidos en las conversaciones de paz. El primero de esos puntos era el compromiso con los medios exclusivamente políticos, y el segundo el desarme total de las organizaciones paramilitares.

Seamos, en todo caso, positivos ante el hoy anunciado alto el fuego, aunque cautos. Eso sí, que no sigan con el juego de los pétalos… Y veremos a partir de ahora qué piden a cambio: la exigencia de derogación de la Ley de Partidos, el traslado de los presos a cárceles vascas, el fin de los procesos judiciales contra la izquierda abertzale, etcétera.

Tiempo al tiempo.

Se puede decir más alto, pero no más claro: FIN del TERRORISMO- NO a ETA.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

 

 

La pasión de Luz

Luz Casal

Rockera en sus comienzos, ahora más pausada, impetuosa, con voz desgarradora,…Así definiría a grandes rasgos a la compositora y cantante Luz Casal. Una mujer que subió a los escenarios en 1982 con su look pop-rockero y transgresora en la época de la transición en nuestro país.

En total, 12 álbumes. Más de 5 millones de ejemplares vendidos en casi dos décadas. Una de las solistas más valoradas de la música popular española. Recién distinguida con la Medalla de las Artes y las Letras de Francia. Un país -éste- que siempre la ha idolatrado, pero principalmente en 1991 tras la inclusión de dos de sus temas en la película “Tacones lejanos”, de Pedro Almodóvar. Se trataba de un tema de Agustín LaraPiensa en mí, y la adaptación de una canción de MinaUn año de amor, que supusieron un punto de inflexión en la carrera de Luz.

Aquí hizo una pausa de varios años hasta que publicó Como la flor prometida.Una canción que sirvió a la artista de bálsamo ante la muerte de su padre. Y el disco más exitoso de la cantante.

Cuando en 2007 un cáncer de mama interrumpió la gira de Sencilla alegría, Luz, empujada por la fuerza que la caracteriza, combinó el tratamiento con la preparación de un nuevo disco. Comenzó a componer, a escribir, a reunirse con los músicos y el productor, un viejo conocido, Paco Trinidad. Apenas nueve meses después reaparecía con Vida tóxica, quizá el disco más poético de su trayectoria. Un trabajo con canciones enérgicas que recuerdan a la mejor Luz de los 80 y la mejor respuesta para todos aquellos que se preguntaban cómo se encontraba después de la enfermedad, “Sé feliz”, en cuyos primeros versos canta:

“Si la soledad te enferma el alma,
si el invierno llega a tu ventana,
no te abandones a la calma
con la herida abierta;
mejor olvidas y comienzas una vida nueva”

Decidida a no ir nada más que hasta el fondo, la actitud musical de Luz siempre se ha caracterizado por la búsqueda constante, una búsqueda imprecisa y seguramente perpetua que le ha llevado a aventurarse en proyectos de una diversidad tan amplia como su capacidad interpretativa. Por eso, y saldando una deuda de casi veinte años tras la grabación de Piensa en mí, Luz publica en 2009 su último y más dedicado al mundo del bolero con La pasión.

No resulta descabellado equiparar este viaje al pasado con un trabajo de arqueología; donde muchos sólo amontonan, ella cava.

Su discografía avisa de que no se ha dormido en los laureles del éxito, que no vive de recuerdos y que está viva y en pleno proceso creativo. Puede que desdeluego sea una de las mejores intérpretes de la historia de la música española. Porque la voz de Luz -como en el poema de la argentina Alejandra Pizarnik- “corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso“.

Próximo concierto de Luz Casal en Barcelona: miércoles, 28 de Abril (Palau de la Música)

Por Iñigo Ortiz de Guzmán