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ETA, alto el fuego

La cadena de tv británica BBC y el periódico jeltzale GARA, lo acaban de anunciar: el alto el fuego por parte de la banda terrorista ETA (creada en Euskadi/País Vasco en 1959, al albor de la dictadura franquista en España).

Ver video aquí

La emisora pública británica ha tenido acceso a un vídeo en el que asegura que la organización terrorista, a la que como casi siempre califica como “grupo separatista armado vasco“, tomó la decisión “hace meses” para “poner en marcha un proceso democrático“.

Según la declaración recibida a la redacción del periódico vasco -afín a la ideología independentista- ETA se reafirma en el compromiso con una solución democrática para que, a través del diálogo y la negociación, los ciudadanos vascos podamos decidir nuestro futuro de forma libre (…) Si el Gobierno de España tiene voluntad, ETA está dispuesta, hoy igual que ayer, para emprender el proceso democrático.

Y añaden (…) “Queremos hacer un llamamiento al conjunto de los ciudadanos vascos para que se impliquen y continúen la lucha. Cada cual en su propio ámbito, ofrecido cada uno su nivel de compromiso, para que con la riada compuesta por las gotas de todos podamos derruir el muro de la negación y dar pasos irreversibles en el camino de la libertad”.

De ser cierto, sería -sin duda- la noticia del año. En todo caso, todavía se desconoce si es temporal o definitivo ese alto el fuego. Ni presupone tal documento si habrá entrega de armas.

HISTORIA DE ETA: La dictadura del terror

31 de julio de 1959– Un grupo de estudiantes radicales disidentes del colectivo EKIN –nacido en 1952 para reaccionar contra la pasividad y el acomodo que en su opinión padecía el PNV- funda Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad). Es el nacimiento de ETA, una alternativa ideológica a los postulados del Partido Nacionalista Vasco con cuatro pilares básicos: la defensa del euskara, el etnicismo (como fase superadora del racismo), el antiespañolismo y la independencia de los territorios que, según reivindican, pertenecen a Euskadi: Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra (en España), Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa (en Francia).

Su primera acción violenta se produce el 18 de julio de 1961: el intento fallido de descarrilamiento de un tren ocupado por voluntarios franquistas que se dirigían a San Sebastián para celebrar el Alzamiento.

En estos primeros años, la policía persigue a sus miembros, que se dedican a colocar pequeños artefactos sin apenas consecuencias, hacer pintadas de «Gora Euskadi» (Viva Euskadi) y colocar ikurriñas. Las bases de la organización se consolidan en mayo de 1962, en la celebración de su I Asamblea en el monasterio de Belloc (Bayona, Francia), donde se presenta como «Movimiento Revolucionario Vasco de Liberación Nacional».

El grupo rechaza cualquier colaboración con partidos o asociaciones no nacionalistas vascas y apuesta por una fuerte campaña proselitista. Es aquí cuando se autodefinen como una «organización clandestina revolucionaria» que defiende la lucha armada como el medio de conseguir la independencia de Euskadi.

Hasta 1968 la banda no da el paso de asesinar. El 7 de junio, ETA mata a tiros al guardia civil José Pardines Arcay y, posteriormente, asesina al policía franquista Melitón Manzanas, jefe de la brigada político-social de Gipuzkoa.

La banda terrorista logra su mayor golpe de efecto con el asesinato del almirante Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973, en un espectacular atentado en la calle Claudio Coello de Madrid.

El primer atentado masivo se produjo al año siguiente: el 13 de septiembre de 1974, 12 civiles morían y otros 80 resultaban heridos en la explosión de un artefacto en la cafetería Rolando, en la calle Correo de Madrid, situada junto a la Dirección General de Seguridad.

El debate interno sobre este atentado masivo provoca la primera escisión importante en la organización: los «milis» de ETA militar, partidarios de la insurrección popular, se desmarcan de los «polimilis» de ETA político militar, que apuestan por la violencia selectiva.

En total, en cinco décadas de terrorismo: 817 víctimas mortales (de las cuales 478 eran miembros de cuerpos policiales y 339 civiles) y 84 secuestros. Ninguno en el último año. Todo por un fin: la independencia de un Pueblo. Pensar diferente ha sido siempre un peligro, una excusa para empuñar la pistola, y matar por matar.

La actividad terrorista no cesa con la muerte de Franco.

En la década de los 80, ETA recrudece su ofensiva para forzar las negociaciones con el Gobierno y los atentados masivos e indiscriminados azotan a la sociedad española como no lo había hecho hasta entonces.

El 18 de junio de 1987, otro coche bomba sembraba el terror en el parking del centro Hipercor de Barcelona, provocando 21 muertos y 45 heridos.

Antes, había desaparecido ETA político-militar (en 1982) y comenzado la«guerra sucia» de los GAL. El 23 de septiembre de 1984, Francia concede, por primera vez, la extradición de tres presuntos miembros de ETA a España, sentando precedente para futuras colaboraciones. Los partidos políticos también mueven pieza en su terreno. Se firman el Pacto de Madrid (1987), el Pacto de Ajuria Enea (1988) y el Pacto de Navarra (1988).

En esta década se produce uno de los episodios más destacados de las disidencias internas en el seno de la banda terrorista: Dolores González Cataraín ‘Yoyes’, que abandonó la organización en 1980 por su desacuerdo con la línea dura, fue asesinada el 10 de septiembre de 1986 mientras paseaba con su hijo.

En 1989, ETA y el Gobierno intentan dialogar y acercar sus posturas en las conversaciones de Argel. Ttres meses de contactos que estuvieron acompañados de una tregua de la banda terrorista, que retomó las armas tras la ruptura del diálogo.

En toda su Historia, ETA ha declarado una decena de treguas. La última, anunciada el 22 de marzo de 2006, se prolongó durante nueve meses. El 30 de diciembre de ese mismo año, la banda terrorista rompía el alto el fuego con un atentado en el aeropuerto de Barajas.

La tregua que comenzó el 18 de septiembre de 1998 -y que duró 439 días- ha sido la más extensa. Pero siempre ha habido ‘algo’ o ‘alguien’, español o no, ETA o no, que ha terminado por dinamitar cualquier solución al conflicto vasco.

En julio de 2009, ETA sobrepasó la barrera del medio siglo. 50 años de miedo y asesinatos.

La organización terrorista atraviesa el momento más débil de su historia, con un aparato militar que ha sido desarticulado en cinco ocasiones desde noviembre de 2008.

Desde entonces, la banda terrorista ha visto seriamente amenazada su estructura interna con las sucesivas detenciones de sus principales jefes militares por manos de las fuerzas de seguridad españolas y francesas, a las que se han sumado comandos desarticulados y decenas legales (no fichados) y liberados (a sueldo) capturados a ambos lados de los Pirineos.

Quizá por eso, o bien por la presión de las bases militantes, o por el entorno político de Batasuna, lo cierto es que ahora ETA está más contra la pared.

La izquierda abertzale parece haber entendido lo que está obligada a hacer si quiere recuperar la legalidad. Y qué mejor que los llamados “principios Mitchell“. Se trata de seis puntos que debían asumir los partidos irlandeses que contaban con brazo armado para ser admitidos en las conversaciones de paz. El primero de esos puntos era el compromiso con los medios exclusivamente políticos, y el segundo el desarme total de las organizaciones paramilitares.

Seamos, en todo caso, positivos ante el hoy anunciado alto el fuego, aunque cautos. Eso sí, que no sigan con el juego de los pétalos… Y veremos a partir de ahora qué piden a cambio: la exigencia de derogación de la Ley de Partidos, el traslado de los presos a cárceles vascas, el fin de los procesos judiciales contra la izquierda abertzale, etcétera.

Tiempo al tiempo.

Se puede decir más alto, pero no más claro: FIN del TERRORISMO- NO a ETA.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

 

 

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Conflicto árabe-israelí

Ha sido la más reciente, pero me temo que no será la última cruzada que librará el ejército israelí en el futuro.

El pasado 31 de mayo este barco de bandera turca -el Mavi Marmara- (junto a otras cinco embarcaciones) no se imaginaba ni por asomo las consecuencias que iba a acarrear su periplo por aguas internacionales. Su único propósito: llevar ayuda humanitaria a la franja de Gaza. Un estrecho territorio situado al suroeste de Israel y al noreste de la península del Sinaí de Egipto, y que junto con Cisjordania forma los llamados Territorios Palestinos.

Pues bien. A 70 millas (poco mas de 100 kilómetros) de la costa de esta franja, el ejército israelí intercepta al denominado flotilla de la libertad. El pequeño convoy humanitario que pretendía contribuir a aliviar la mísera y desesperada situación de 1.500.000 de palestinos acorralados por Israel en Gaza.

Resultado: 9 muertos turcos -un fotógrafo entre ellos-; 50 heridos; cámaras, objetos personales, y unas 10.000 toneladas en ayuda humanitaria tiradas por la borda; miles de voces acalladas; 800 personas en prisión por 48 horas sin permitírseles tener contacto con el exterior; y, finalmente, deportaciones forzosas de ciudadanos de 40 nacionalidades diferentes a sus países de origen.

Del mismo modo que el general Franco juzgaba por delito de rebelión a los militaes fieles a la República, Israel lleva varios días intentando hacer creer al mundo que los que actuaron en defensa propia fueron los asaltantes de la flotilla que intentaba romper el cerco de Gaza, y no los asaltados.

Israel sigue enarbolando su bandera. Sigue yendo de víctima cuando la realidad es que pocos años después de que el muro de Berlín desapareciese en 1989, el Estado israelí lo ha reemplazado por el aún más deshonroso Muro de Gaza (de cientos de kilometros de extension y 8 metros de alto, con sus puestos de control y ataque militar, sus soldados armados y sus alambrados de púa). En definitiva, un gran campo de concentración de civiles que hoy languidecen sin agua, sin cloacas, sin electricidad, sin trabajo, sin energía eléctrica, sin medicamentos, y a la merced de sus violentos captores sionistas. Se comprueba que la dirigencia israelí ha aprendido mucho de Auschwitz y del ghetto de Varsovia… Las víctimas se han transformado en victimarios.

La regla de oro es la intransigencia.

En su libro “De Beirut a Jerusalén”, Thomas Friedman lo explicaba con la fábula del pavo: Un viejo beduino tenía un pavo (creía que su carne le devolvería el vigor sexual) y una noche se lo robaron. El beduino llamó a sus hijos: “Chicos, corremos un peligro terrible, me han robado el pavo”. Los hijos no le dieron importancia al asunto. Semanas después alguien les robó el camello. Los hijos se alarmaron y el padre les dijo: “Olvidaros del camello, encontrad el pavo”. También el caballo fue robado, y lo mismo: “Lo que hay que encontrar es el pavo”. Luego fue violada la hija. El padre explicó: “Todo ha ocurrido a causa del pavo. Cuando vieron que podían robarnos un pavo impunemente, lo perdimos todo”.

Quien manda no puede permitir el más leve desafío a su poder, y debe castigarlo con la máxima rotundidad posible.

Los israelíes, los recién llegados a la región, han construido una narración sobre su propia historia. Durante siglos los judíos fueron perseguidos, marginados, expulsados. Desde finales del siglo XIX fueron víctimas de matanzas que culminaron en la Shoah, el exterminio organizado por los nazis con el beneplácito de una gran parte de la sociedad europea. Según el relato israelí, todo eso ocurrió porque los judíos eran mansos, crédulos y transigentes. La cultura fundacional de Israel se basa en impedir que esos desastres se repitan, lo que impone, entre otras cosas, un cambio profundo en cada judío: debe ser fuerte, intransigente y, si hace falta, más violento que nadie.

Es tarde para jugar a quién fue primero, si el huevo o la gallina.

Hay que volver a lo básico: Israel ocupa una parte sustancial de Palestina más allá de la línea verde, la frontera del armisticio militar con Jordania de 1948, a ambos lados de la cual el Estado sionista se extiende por el 77%-78% del antiguo mandato británico, y los árabes retienen menos del 23%. Todo parte de ahí.

Y, cómo no, la religión ha hecho de este conflicto un modus operandi.

Las diferentes historias contempladas en los libros considerados sagrados, son reivindicadas por varios líderes israelíes que defienden la idea de un territorio “prometido por Dios” para que el pueblo judío pueda establecerse de manera definitiva en lo que después es interpretado como un Estado independiente. Por otra parte, Palestina exige sus derechos a ser considerado un Estado soberano con autodeterminación territorial desde 1967 (cuando el 20 de noviembre de aquel año, las Naciones Unidas establecieron la “partición de Palestina” en dos Estados, uno árabe y otro judío; finalizando así la colonización británica de aquel entonces). Aunque también los palestinos dan explicaciones de carácter histórico que se enmarcan dentro de reivindicaciones religiosas, junto a un destino de fe para identificarse con el mundo árabe-musulmán.

Todo un compendio de intereses de ambos mundos que comparten una sola entelequia: hacerse con el que cada uno entiende como su territorio.

Desgraciadamente, a Palestina no se le ha permitido estructurar un Estado normal, por lo que a su población no le queda otra opción que apoyar una fuerza armada irregular como Hamas para contrarrestar la brutalidad israelí.

Otro tanto ocurre con el Líbano, que no les quedó otra opción de defensa que el apoyo popular a las milicias irregulares de Hezbollah pra hacer frente a la milicia israelí en 2006.

E Israel da lecciones. Estos días hemos aprendido que los ejércitos tienen perfecto derecho de abordar con fuerzas de élite los buques desarmados de otros países, en aguas internacionales, para impedir que lleven ayuda humanitaria a una población sitiada. Además, si los tripulantes y pasajeros se resisten, es irreprochable matar a tiros a un buen número de ellos, herir gravemente a otros tantos y detener violentamente a todos los demás.

También sabemos ahora que es lícito bombardear masivamente ciudades densamente pobladas por civiles –matando a un millar de ellos, incluidos cientos de niños–, siempre que nos consideremos atacados por algún grupo del lugar.

Pero es que, además, hemos descubierto que es democrático aquel país que somete a ocupación militar a todo un pueblo, haciendo caso omiso durante más de 40 años a decenas de resoluciones y condenas de la ONU; que desoye todas las peticiones internacionales de respeto de los derechos humanos; que desprecia todos los informes independientes sobre sus crímenes de guerra, y que impone una colonización implacable en los territorios ocupados

Así que Israel está dando grandes lecciones al resto del mundo. Lo ha dicho el presidente Shimon Peres: el mundo entero está en contra de Israel. Y el primer ministro, Binyamin Netanyahu, ha soltado que el mundo es “hipócrita”.

No es difícil constatar que el mundo cambia e Israel no cambia. Trata de disimular la férrea ocupación de los territorios palestinos con un discurso que pone por delante a Irán, como si este país amenazara el presente y el futuro del planeta. Ciertamente Irán no es una democracia, más bien es una teocracia, pero tampoco representa el descomunal peligro que Israel le atribuye. Si sigue por este camino Israel se sentirá cada vez más aislado, aunque esto no parece preocuparle mucho a Netanyahu y Peres, al menos mientras Estados Unidos esté ahí para sacarles las castañas del fuego cada vez que sea necesario.

¿Acaso no es el Estado de Israel la única potencia en Medio Oriente que cuenta con Armas de Destrucción Masiva, gracias a las alrededor de 400 bombas atómicas que EE.UU. le ha cedido?

Tal vez el aislamiento autista que tanto aprecian los israelíes, y sus dirigentes especialmente, sea lo que permite la continuidad del proyecto sionista. De esta manera, ve en el área que le rodea un gran peligro para su existencia. Aunque el sionismo va más lejos de cualquier otro nacionalismo: el peligro es el mundo entero, todo el mundo, no sólo los vecinos.

Por si no ha quedado claro. Israelí es una nacionalidad, judaísmo es una religión, sionismo es una ideología política, semita es quien hable algunos de los siguientes idiomas: árabe, hebreo, arameo (Iraq) o amaico (Etiopía). Todas son cosas distintas. Se puede ser judío y no sionista, o no ser judío y ser sionista. Los israelíes, los palestinos y los iraquíes son semitas.

Vana esperanza, tras la matanza de civiles llevada a cabo por las “fuerzas de Defensa” israelíes en su asalto a la llamada flotilla de la libertad. A partir de esta barbaridad, hay dos opciones. O bien la tan cacareada comunidad internacional (la UE incluida) continúa como de costumbre sin hacer nada eficaz y permite que Israel siga violando el derecho internacional; o bien reacciona e impone una paz justa, que implica el fin de la ocupación israelí y el establecimiento de un Estado palestino viable.

Sin embargo, Israel ha demostrado que solo quiere una paz con sumisión, injusta, una contradictio in natura que lleva a la guerra. Y, por supuesto, ha dado pruebas más que suficientes de que no quiere un Estado palestino viable, ni tan siquiera en el 22% del territorio de la Palestina histórica, que es a lo que ha quedado reducida la reivindicación palestina.

No solo el imperativo de hacer justicia al pueblo palestino, sino también la necesidad de lograr la paz y estabilidad en Oriente Próximo y evitar una nueva convulsión de imprevisibles consecuencias, obligan a imponer la paz. Y eso solo puede hacerlo el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, a no ser que se les quiera tachar de “iOUNtiles”. Es imprescindible la cooperación de Washington, que, tradicionalmente, ha impedido con su veto el progreso hacia una paz genuina.

Por de pronto, el Gobierno israelí está nervioso porque la ONU acaba de pedir un Oriente Próximo libre de armas nucleares (que Israel no reconoce poseer) y ha exigido inspecciones internacionales de sus instalaciones nucleares. Como mundial se exige la investigación que debería llevarse a cabo en las siguientes semanas para depurar la responsabilidad por la muerte de diez ciudadanos en aguas de todos.

EEUU se niega a descartar que sea el propio Israel quien dirija la investigación, pese a los múltiples precedentes de investigaciones internas en las que el Ejército queda siempre exculpado de actuaciones similares en Gaza o Cisjordania.

Lo cierto es que Binyamin Netanyahu, que ya saboteó los acuerdos de Oslo en su anterior mandato, está ganando la partida. Al menos gana tiempo, que para Israel siempre ha sido una victoria, la de los hechos consumados.


Pero, como digo, Tel Aviv se ha quedado descolgado. Turquía ahora más que nunca (que reconoció a Israel desde su fundación en 1948 y ha sido desde entonces su único “amigo” musulmán) ha comprendido por fin la fábula del pavo.

Y más cuando se acaban de conocer los informes de los forenses que revelan que cinco de las víctimas del ataque a la flotilla recibieron disparos en la cabeza. El número dos del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ya lo ha dicho: las relaciones bilaterales van a quedar “bajo mínimos”.

No sigamos pisoteando lo que no nos pertenece.

Y hagamos un inciso para recordar una significativa frase de un israelí sensible y prudente, el literato David Grossman: “Tenemos docenas de bombas atómicas, tanques y aviones. Nos enfrentamos a gentes que no poseen ninguna de estas armas. Y, sin embargo, en nuestras mentes, continuamos siendo víctimas. Esta incapacidad de percibirnos a nosotros mismos en relación a otros constituye nuestra principal debilidad”.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán




Historia del País Vasco (1)

ORIGEN DE LOS VASCOS

La lengua vasca –euskeraes para algunos autores el hilo conductor que permite investigar sus orígenes y que confirma, por sus modificaciones e influencias, las relaciones de los vascos con los pueblos que han atravesado sus tierras a lo largo de la historia.

Se cree que los Vascos son el único pueblo que ha sobrevivido culturalmente la llegada de los indoeuropeos. Algunas hipótesis apuntan a que ya se encontraban en la zona que ocupan actualmente desde el Neolítico.

Son varias las hipótesis más fundadas:

1ª- ¿Aparecieron los vascos con la llegada a Europa de los Cro-Magnon? Varios estudios antropológicos consideran que los vascos son el grupo étnico más antiguo de Europa, y el único superviviente a la llegada de los indoeuropeos. Se supone que ocupaban una zona que se correspondería a una zona similar a lo que se conoce como Euskal Herria.

2ª- ¿Están los vascos emparentados con los íberos? El primero en apuntar esta posibilidad es Estrabón que, en el siglo I a.C. (es decir, cuando todavía se hablaba ibero en la Península), afirmaba que los íberos y los aquitanos eran similares físicamente y que hablaban lenguas parecidas.

3ª- ¿Llegaron los vascos con los indoeuropeos? Una de las teorías sobre el origen de los vascos es que llegaron a Aquitania con los indoeuropeos hace 7.000 años, no llegando a la península ibérica hasta el siglo I a.C.

4ª- ¿Ocuparon los vascones el actual País Vasco en la Antigüedad Tardía o en la Alta Edad Media? Estudiosos como Arnaud Oihenart y José Antonio Vaca de Osma consideran que los vascones ocuparon las tierras del actual País Vasco en tiempos de los visigodos.

LA ANTIGÜEDAD

Si la hipótesis válida fuese que los vascos llegaron a Europa con los Cro-Magnon, en tiempos prehistóricos estarían establecidas en toda Europa una serie de tribus que hablaban lenguas de una misma familia lingüística (lo que se ha dado en llamar el protovasco) y tenían relación cultural entre sí.

El historiador Ptolomeo distribuiría las tribus de la siguiente manera:

  • Cántabros, daba este nombre a los pueblos que habitaban entre el río Sella y el río Asón.
  • Autrigones, establecidos entre el río Asón y el río Nervión.
  • Caristios, establecidos entre el río Nervión y el río Deva en la actual Guipúzcoa.
  • Várdulos, que ocupaban la actual Guipúzcoa a excepción del valle del Deva y del Bidasoa.
  • Vascones, que ocupaban lo que hoy es Navarra, noroeste de Aragón y noreste de La Rioja.
  • Aquitanos, que estaban entre el río Garona y los Pirineos.
  • Berones, ocupaban el territorio de la actual Rioja Alta, parte de la Rioja Alavesa y algunos enclaves en Burgos, oeste de Navarra y norte de Soria.

El territorio vascón se vio profundamente implicado en las Guerras Sertorianas. De hecho, en el invierno del año 75 a.C., Cneo Pompeyo -enviado por Roma- fundaría la ciudad de Pompaelo (actual Pamplona).

EDAD MEDIA

Se tiene constancia de la presencia de vascones en el ejército romano al menos desde el siglo I a. C.

El hecho es que de ser un área aislada dentro de un gran imperio, los vascones pasan a encontrarse en la zona fronteriza entre dos belicosos vecinos. Los reinos francosvisigodos. Esta zona se convierte en un territorio de alto valor estratégico deseado por ambos contendientes. El accidentado territorio vasco es ideal para el bandidaje y la guerrilla, por lo que es posible que los vascos sobrevivieran a pesar de sus opresivos vecinos. Simplemente se fueron a las montañas y esperaron ahí hasta que la amenaza desapareciese.

Lo cierto es que la caída del Imperio romano dio paso a los asentamientos y posteriores reinos visigodosfrancos, así como a la implantación en Francia del Ducado de Vasconia. En la península, el rey godo Leovigildo funda Victoriacum, la actual Vitoria-Gasteiz en el año 581.

En el siglo VIII, la invasión musulmana proveniente del sur concentró a la población cristiana en la cornisa norte, la cual, debido a su difícil orografía, siempre ha sido muy impermeable a cualquier influencia exterior. Los musulmanes llegaron a lo que hoy es Navarra casi de inmediato a la entrada en la península, en el 714.

Después de que los francos de Carlomagno invadiesen el Norte de España, volvieron a Francia saqueando el País Vasco, quemando Pamplona. En respuesta, los vascos interceptan al ejército Franco cuando pasaba por el puerto de montaña de Roncesvalles. Pese al pobre armamento y al reducido número de combatientes, los vascos destruyeron gran parte de las fuerzas francas. A éstas luchas se le conoció como Batalla de Roncesvalles.

Al iniciarse la reconquista, los territorios peninsulares occidentales quedan pronto incorporados al Reino de Asturias, mientras que los peninsulares orientales y los continentales quedan pronto englobados en el Imperio carolingio.

Las tierras fronterizas de Álava fueron ocupadas. En el siglo IX surge el reino de Pamplona bajo la influencia del reino franco, los cuales crearon la Marca Hispánica desde la actual Navarra hasta el Mediterráneo como tapón frente a los musulmanes. Con Sancho III el Mayor (1004-1035) el reino de Nájera-Pamplona alcanza su mayor extensión territorial, haciendo realidad el primer Imperio Hispánico.

Antes de morir (1035) Sancho III divide sus territorios entre sus cuatro hijos: su primogénito, García, reina en Pamplona y hereda algunas tierras en Aragón y Castilla; Fernando, obtiene gran parte del condado de Castilla; Ramiro recibe tierras en Aragón y en Navarra, y Gonzalo se hace con otros puntos distantes de Aragón. De este reparto surge la nueva estructura política del siglo XII con los reinos de Navarra, Aragón y Castilla.

En el año 1200, bajo el reinado de Sancho el Fuerte (1194-1234), el Reino de Navarra pierde Álava, Guipúzcoa y el Duranguesado, que es conquistada por el monarca castellano Alfonso VIII, ayudado por gran parte de la baja nobleza alavesa. Navarra, separada ya de los otros territorios peninsulares vascos, se ve obligada a orientar su política de expansión hacia el norte y este, territorios franceses de Ultrapuertos y la franja fronteriza con Aragón.

Doce años más tarde, en 1212 Alfonso VIII de Castilla cederá el Duranguesado al Señor de Vizcaya, Diego López II de Haro, como recompensa por los servicios prestados en la Batalla de Las Navas de Tolosa. Para entonces, los territorios vascos franceses ya habían pasado a depender de la Corona de Inglaterra el año 1152.

Tres siglos más tarde, en 1513, las Cortes de Navarra nombran a Fernando rey de Navarra. En 1515, las Cortes castellanas anexan Navarra a la Corona de Castilla por el Tratado de Burgos, con un régimen foral especial.

RENACIMIENTO

Los vascos de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava, que ya estaban integrados en la Corona de Castilla, siguen con un amplio grado de autogobierno: los fueros daban a cada región vasca leyes locales, impuestos y tribunales independientes. Pero tales privilegios no duran mucho. Y es que, con la Revolución francesa se abolen todos y cada uno de los fueros locales. Algunos vascos se verían forzados a tomar posturas contrarrevolucionarias, mientras que otros -como Garat- participaron activamente en la Revolución.

Más adelante, cuando los ejércitos de Napoleón invadieron España y el Reino de Navarra, encontraron casi desde el principio fuerte resistencia. Las primeras tropas cruzaron el Bidasoa en otoño de 1807. Al cabo de un par de meses los franceses comenzaron a ocupar todo el territorio vasco, con la toma a traición de la ciudadela de Pamplona. Fue entonces cuando se empezarían acciones de guerrilla a pequeña escala contra los franceses; surgiendo guerrilleros como Gaspar de Jáuregui y el joven Zumalacárregui. En los que se llamó la Guerra de la Independencia.

La última parte de España en la que se mantuvieron los franceses fueron las provincias vascongadas con la Batalla de Vitoria. La invasión acabaría el 31 de agosto de 1813 con la expulsión de los franceses de San Sebastian por parte del ejército aliado anglo-luso.

Así llegamos a las Guerras carlistas, quienes reclamaban la corona de España para Carlos, el cual había prometido defender el sistema foral vasco y navarro. Fruto de la influencia de la Iglesia Católica, los vascos españoles de las zonas rurales se unieron masivamente al ejército tradicionalista.

Tras las dos guerras carlistas, las Provincias Vascongadas perderían casi toda su capacidad de autogobierno, aunque mantuvieron el control de la política fiscal y de las recaudaciones. En Navarra, sin embargo, desde 1840 – debido al desarrollo de la élites urbanas de una mentalidad política llamada fuerismo liberal – se permitió un pacto del que derivaría la Ley Paccionada conservando parte de los fueros. Esta situación perduró hasta el siglo XIX, cuando fueron suprimidos por Cánovas del Castillo después de la derrota carlista, aun pactando un autonomía fiscal.

SIGLO XIX- La Historia Moderna

Finales del siglo XIX,  los hermanos Koldobika y Sabino Arana desarrollan -al abrigo de la ola del “romanticismo” que recorría Europa- el nacionalismo vasco, que se basa en buena parte en la tradición conservadora carlista. Fundan el Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), basado en ideas cristiano demócratas.

Este partido pide la independencia o, al menos, la autonomía de las provincias consideradas vascas y la creación de una confederación entre los diferentes territorios que hoy se encuentran en el País Vasco, Navarra y el País Vasco francés. En el marco de esta ideología y en confrontación con la del movimiento obrero que se extiende por las zonas industriales del país, se crean una serie de instrumentos (como el sindicato ELA).

Pero he aquí que España se convierte en 1931 en República (la primera población en proclamarla fue la de Éibar, en Guipúzcoa). Sin embargo, los vascos tendrían que esperar hasta el inicio de la Guerra Civil Española para ver realizado su primer Estatuto, con José Antonio Aguirre como primer lehendakari.

Tras el alzamiento en 1936 de parte del ejército apoyado por los partidos del espectro político de la derecha y del centro, se inicia la guerra civil y los territorios vascos y navarros quedaron divididos entre los dos bandos: Álava y Navarra permanecen adscritas a los insurgentes mientras que Guipúzcoa y Vizcaya se mantienen fieles a la legalidad republicana.

Los alzados esperaban que el PNV, por su talante conservador y cristiano, se uniera a ellos, cosa que no sucedió. De esta manera, en Vizcaya y Guipúzcoa, el PNV se declara partidario de la República.

El 26 de abril de 1937 Gernika sufre un bombardeo aún más brutal que Durango (31 marzo), bombardeo -realizado por la aviación alemana que ayudaba a Franco- que saltó a la fama por los reportajes de un periodista inglés y el famoso cuadro que Pablo Picasso realizó por encargo del gobierno republicano para La Exposición Internacional de París.

La destrucción de la ciudad total, salvo el árbol, símbolo de la libertad foral que quedó a salvo de las bombas y a cuya sombra le hicieron guardia los requetés navarros que luchaban con los insurrectos.

El 19 de junio cae Bilbao, lo que aprocecha Franco para abolir los fueros de Vizcaya y Guipúzcoa al considerarlas «provincias traidoras» por no haberse sumado al alzamiento. Por su parte, Álava y Navarra conservarían sus privilegios y siguieron teniendo sus pequeñas policías autonómicas y cierta autonomía fiscal.

Los exiliados y los miembros del Ejército Vasco, que tras huir o salir del cerco de la Batalla de Santander habían sido trasladados por mar a la zona republicana, atraviesan la frontera después de la caída de Cataluña y son recluídos por el Gobierno francés en campos de concentración en vísperas del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Aquí comienza la era del Franquismo. Bajo el lema de España, Una, Grande y Libre el régimen de Franco prohibe toda manifestación cultural fuera de la que la dictadura consideraba “oficial”, quedando prohibido el uso público de las lenguas diferentes al castellano y reduciéndose la cultura a meros hechos folclóricos. El euskera fue perseguido, prohibiéndose su uso público y su enseñanza. Los líderes del nacionalismo vasco, así comos los dereto de las agrupaciones que resultados vencidas en la guerra se dirigieron al exilio, inicialmente a Francia y posteriormente a Sudamérica.

El País Vasco volvió a ser una de las zonas más desarrolladas de España y atrajo mucha emigración del resto del país.

La lucha contra la dictadura, junto con la represión cultural que se sufría y las atrocidades de la posguerra, a finales de los años 50, favorecieron la radicalización de una parte del nacionalismo vasco que se mezcló con ideología izquierdista, y el nacimiento de Euskadi Ta Askatasuna ETA (Euskadi y Libertad) en 1959. Organización terrorista que busca la independencia de Euskal Herria y el establecimiento de un estado vasco socialista mediante la lucha armada (terrorismo).

Por Iñigo Ortiz de Guzmán