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El ‘gigante’ Ken Follett

Como si regresara de principios del siglo XX a través de un viaje en el tiempo en un tren de vapor, construído en Bilbao en 1928.

Así se presentó la semana pasada el escritor Ken Follett (Cardiff, Gales, 1949) en la antigua estación de Delicias de Madrid, hoy convertida en el Museo del Ferrocarril.

Dentro del viejo vagón, cientos de ejemplares de la última obra de Follett aguardaban -confundidos entre maletas antiguas- a ser leídos por los seguidores con los que el escritor cuenta en todo el mundo, como atestiguan los 100 millones de libros de sus obras vendidas.

Enfundado en un traje gris, con su abundante pelo canoso, se plantó ante una nube de fotógrafos dispuestos a inmortalizar al escritor que más libros ha vendido en nuestro país en los últimos diez años.

‘La Caída de los Gigantes’ es su nueva novela, el primer volumen de una trilogía titulada The century.

En este primer tomo, ambientado entre 1911 y 1924, el escritor presenta a las cinco familias que canalizarán los tres libros: los aristócratas ingleses que defienden sus privilegios, los mineros galeses que luchan por sus derechos, los diplomáticos alemanes que preservan la imagen de su país, dos hermanos rusos influidos por el discurso revolucionario, y finalmente los estadounidenses que miran a la Europa que se desmorona.

Cuenta “la historia de mis abuelos y también la mía, porque yo he vivido la segunda mitad del siglo XX”, aunque ha precisado que no es un libro de historia, sino una novela con un trasfondo histórico.

Entre sus pretensiones con su última obra ha citado: “que quienes lo lean entiendan un poco más’ cómo ocurrió la Primera Guerra Mundial, la lucha de la mujer por lograr el derecho al sufragio o por qué la Revolución Rusa fue una llama de falsa esperanza”.

Para documentarla, el escritor galés pasó más de un año leyendo Historia.

En su opinión, la diferencia entre su última novela (‘Un Mundo sin fin’) -ambientada en el siglo XX- y las anteriores situadas en la Edad Media estriba en que en ésta ha tenido que ser “mucho más cauteloso”, ya que en otras como ‘Los pilares de la Tierra’, se podía “inventar cosas alegremente” al tratarse de una época más desconocida.

Ésta es la primera vez que una novela cuenta la historia de la civilización occidental de todo un siglo”, entiende Follett, quien considera además que a sus 61 años es “el momento” para llevar a cabo un reto “tan ambicioso”.

Las cifras son incontestables.

De momento, este novelón de mil páginas La Caída de los Gigantes (editorial Plaza & Janés) ha vendido en el mundo hispanohablante 100.000 ejemplares en sólo dos semanas.

La vida de los personajes de Follet se mueven motivados por bajas pasiones.

De ahí uno se pregunta si el hombre es malo o el poder corrompe… A lo que Follett contesta: “No creo que el hombre sea malo, el poder corrompe a los malos, todos tienen un potencial de actuar, pero las circunstancias influyen. No habría dilema moral de no afrontar estas situaciones, los libros tratan de las personas que intentan descubrir lo que tienen que hacer“.

Además del relato de algunos de los grandes sucesos como la toma del Palacio de Invierno o la batalla de Somme, el énfasis de su último título alude al fin de los grandes imperios; y a la defensa de las ideas progresistas que comenzaron a brotar en aquella época, como el sufragio universal y los derechos de los trabajadores.

El escritor, que en los años setenta participó en las actividades del Partido Laborista -donde conoció a su mujer, la diputada Barbara Follett– señala, sin embargo, que la novela no tiene un único punto de vista político: Uno no puede escribir una buena novela si esta tiene la ideología del escritor. Por tanto, mi ideología no afecta a lo que escribo, aunque los valores que yo defiendo sí están de manera subyacente”.

La salida de ‘La caída de los gigantes’ se ha producido al mismo tiempo en 19 países, de Alemania a Sudáfrica y de Noruega a Australia. El lanzamiento alcanza un total de 2,5 millones de ejemplares, el 24% destinado a España, un porcentaje muy elevado en términos relativos que indica el aprecio de los lectores españoles por la obra de Follett.

El autor ya lleva escritas 200 páginas de la segunda parte de la trilogía, ‘El Invierno del Mundo’, que saldrá en 2012 y que se centra en la Segunda Guerra Mundial.

En ella, narra la lucha contra el fascismo, por lo que la Guerra Civil española, “muy simbólica para todo el mundo, no sólo en España”, será una parte importante.

Y la tercera versará sobre la Guerra Fría, y cuya fecha de lanzamiento se espera para 2014.

LOS PILARES DE LA TIERRA / UN MUNDO SIN FIN

‘Los Pilares de la Tierra’ ha sido quizá la novela histórica más influyente de Follett.

Ambientada en Inglaterra en la Edad Media -en concreto en el siglo XII- durante un periodo de guerra civil conocido como la Anarquía inglesa, entre el hundimiento del White Ship y el asesinato del arzobispo Thomas Becket.

Sin embargo, también se recrea un viaje de peregrinación a Santiago de Compostela a través de Francia y España.

La novela describe el desarrollo de la arquitectura gótica a partir de su precursora, la arquitectura románica y las vicisitudes del priorato de Kingsbridge.

El autor sorprendió con esta novela no sólo a sus lectores, ávidos de thrillers, sino también a sus editores con su contenido y longitud (más de 1300 páginas). Fue publicada en 1989, y se convirtió sin duda en el mayor best seller de Follett.

Y tuvo tanto éxito que los hermanos TonyRidley Scott desarrollaron una miniserie, y que ha roto las audiencias.

Fue presentada a nivel internacional en Vitoria-Gasteiz el pasado 5 de septiembre (dentro del Festival de Radio y Televisión FesTVal), y emitida por Cuatro.

De una o de otra manera, la construcción de las catedrales ha marcado la forma de narrar de Follett.

La de Santa María de Vitoria-Gasteiz -en obras desde hace más de una década- sirvió de fuente de inspiración al escritor. En la que supuso la segunda parte de Los Pilares de la Tierra: ‘Un Mundo sin fin’.

En esta ocasión, la novela tiene lugar en la misma ciudad, Kingsbridge, pero 200 años después.

Los personajes son los descendientes de los de la primera novela. El libro se centra en la peste negra y los amores, odios, pasiones, orgullos y venganzas del mundo medieval visto por el autor.

KEN FOLLETT (autor de 26 novelas) lleva 32 años escribiendo.

De si el éxito le ha cambiado o no…comenta: “Me estoy acostumbrando. Ahora puedo beber champán una vez al día y antes lo hacía una vez al año

Y reconoce que lo principal es ser “feliz” haciendo lo que le gusta, y en lo que es “realmente bueno”.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

La octogenaria Thatcher

Margaret Thatcher– Grantham (Inglaterra, 1925)

Conocida también con el sobrenombre de «La Dama de Hierro», la que fuera Primera Ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990, acaba de cumplir 85 años.

Fue, además, la primera mujer en liderar el Partido Conservador desde mediados de los años 70 hasta 1990.

En la actualidad, ostenta el título de Baronesa Thatcher de Kesteven, Lincolnshire, que le otorga el derecho vitalicio y no hereditario a ser miembro de la Camara de los Lores.

SUS COMIENZOS

El hogar y los primeros años de vida en Grantham de Margaret Thatcher jugaron un papel importante en la formación de sus convicciones políticas. Sus padres, Alfred y Beatrice Roberts, eran metodistas.

La vida social de la familia tenía lugar en la unida comunidad de la congregación local, que se mantenía unida por fuertes tradiciones de auto-ayuda, trabajos de caridad y confianza personal.

La familia Roberts regentaba una carnicería mientras sacaban adelante sus dos hijas en un piso encima de la tienda.

Margaret Roberts asistía a un colegio público local y desde allí se ganó una plaza en Oxford, donde estudió química en el Somerville College (1943-47). Su tutora fue Dorothy Hodgkin, una pionera en la cristalografía por rayos X que ganó el Premio Nobel en 1964. Pero la química fue relegada a un segundo puesto detrás de la política.

Siendo una veinteañera, se presentó como candidata conservadora para el bastión laborista del escaño de Dartford en las elecciones generales de 1950 y 1951, con lo que se ganó la fama nacional de ser la mujer candidata más joven del país.

Perdió las dos veces, pero redujo mucho la mayoría laborista y disfrutó sobremanera de la experiencia de hacer campaña. Allí conocería a su marido, Denis Thatcher. Un empresario local que dirigía su empresa familiar antes de convertirse en ejecutivo en la industria petrolera.

Se casaron en 1951. La pareja tuvo gemelos, Mark y Carol, dos años más tarde.

En la década de los cincuenta, Margaret Thatcher estudió derecho, especializándose en tributario.

Cuando los conservadores volvieron al poder en 1970, bajo el mandato de Edward Heath, consiguió el cargo de Secretaria de Educación, entrando así en el gabinete del Primer Ministro. En esta etapa pasó momentos duros.

Los protestantes interrumpían sus discursos, la prensa de la oposición la vilipendiaba, y la propia política educativa parecía estar en curso fijo hacía la izquierda, lo que ella y muchos conservadores consideraban incómodo. Pero hizo su trabajo y aprendió de la experiencia.

El propio gobierno Heath decepcionó a muchos.

Habiendo sido elegido con promesas de recuperación económica mediante el apaciguamiento de los sindicatos y la introducción de políticas de libre mercado, ejecutó una serie de cambios de política; conocidos como “giros en U”) que le convirtieron en uno de los gobiernos más intervensionistas de la historia británica.

Consecuencia política:

Derrotamiento en las elecciones generales de febrero de 1974, dejando un legado de inflación y conflicto industrial.

Muchos conservadores estaban listos para un nuevo enfoque después del gobierno Heath y cuando el partido perdió unas segundas elecciones generales en octubre de 1974, Margaret Thatcher se presentó contra Heath para dirigir el partido. Para la sorpresa general (incluida la suya propia), en febrero de 1975 ella le derrotó a él en la primera vuelta y venció en la segunda a pesar de enfrentarse a media docena de colegas veteranos.

El gobierno laborista de 1974-79 fue uno de los más dados a las crisis en la historia británica, llevando el país a un estado de bancarrota virtual en 1976 cuando un colapso en el valor de la divisa obligó al gobierno a negociar un préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La opinión pública se volvió contra el laborismo, y los conservadores ganaron una mayoría parlamentaria de 43 en las elecciones generales de mayo del 1979.

PRIMERA MINISTRA

Margaret Thatcher pasó a ocupar el 10 de Downing Street, convencida de la necesidad de revertir lo que ella consideraba como una situación de declive nacional.

Su filosofía política y las medidas económicas adoptadas durante su mandato se dirigieron hacia la desregularización, principalmente del sector financiero, a flexibilizar el mercado laboral, y a la privatización o cierre de empresas públicas y la retirada de subsidios al resto.

La popularidad de Thatcher cayó en los primeros años de su mandato, debido a la recesión económica y a la alta tasa de desempleo. Pero la posterior recuperación economica y la guerra de las Malvinas en 1982 (volvieron a quedar bajo control británico) llevaron a su reelección en las elecciones generales de 1983.

A finales de la primera administración de Margaret Thatcher, el desempleo en el Reino Unido superaba los tres millones; y sólo empezó a caer después de 1986.

En todo caso, en aquella época se convertiría en una de los fundadores -junto con Ronald Reagan– de una escuela de la política de las convicciones conservadoras, que ha tenido un impacto poderoso y duradero en la política británica y norteamericana; y que le ha dado a ella una distinción internacional que no había conseguido ningún político británico desde Winston Churchill.

Llevó a cabo una línea dura con los sindicatos, sobrevivió al atentado con bomba atribuido al IRA en el Grand Hotel de Brighton, y se opuso a la política de la Unión Sovietica.

La economía siguió mejorando durante 1983-87 y la política de liberalización económica fue ampliada. El gobierno empezó a seguir una política de vender activos del Estado, que en conjunto habían representado más del 20 por ciento de la economía cuando los conservadores llegaron al poder en 1979. Las privatizaciones británicas de los ochenta fueron las primeras de su tipo y resultaron ser influyentes en todo el mundo.

En enero de 1986, la divisiones entre izquierda y derecha en el gabinete Thatcher quedaron expuestas al público con la repentina dimisión del Ministro de Defensa, Michael Heseltine, tras una disputa sobre los problemas empresariales del productor británico de helicópteros, Westland. El ‘Asunto Westland‘ la salpicó de tal manera que se puso en duda su liderato.

Recibió duras críticas desde su propio partido por la decisión de permitir a los aviones de guerra americanos despegar desde bases británicas para atacar objetivos en Libia en abril de 1986.

Pero, con la economía ahora muy fuerte, las expectativas eran buenas de cara a las elecciones y el gobierno volvió con una mayoría parlamentaria de 101 escaños en junio de 1987; lo que fue su tercer mandato.

Estos últimos años serían los mas difíciles, debido a la implantación del Poll Tax (impuesto a la comunidad), ampliamente rechazado por la sociedad.

Este nuevo sistema fiscal municipal se convirtió en un serio problema político cuando los ayuntamientos aprovecharon esta nueva legislación para aumentar los impuestos echándole la culpa del aumento al gobierno Thatcher. (El sistema fue abandonado por el sucesor de Margaret Thatcher, John Major, en 1991.) En cambio, las reformas educativas y sanitarias permanecieron.

La economía fue boyante en 1987 1988, pero también empezó a recalentarse. Los tipos de interés tuvieron que doblarse en 1988. Estalló una polémica en el seno del gobierno sobre el manejo de la divisa, Margaret Thatcher se opuso decididamente a la política propuesta por el Ministro de Finanzas y otros de atar la libra esterlina al marco alemán mediante el Mecanismo de Tipos de Cambio Europeo.

Detrás de esta disputa había un profundo desacuerdo en el gobierno sobre la política hacía la propia Comunidad Europea.

La Primera Ministra se encontró cada vez más enfrentada con su Secretario de Asuntos Exteriores, Sir Geoffrey Howe, en todos los asuntos relacionados con la integración europea. Su discurso en Brujas en septiembre de 1988 empezó el proceso por el que el Partido Conservador, antaño mayoritariamente ‘pro-europeo’, se hizo predominantemente ‘euro-escéptico‘.

Los soviéticos la habían apodado la ‘Dama de Hierro’, un apodo que le encantaba, por la línea dura que adoptó contra ellos en los discursos poco después de convertirse en líder conservadora en 1975.

Pero cuando Mijail Gorbachov emergió como potencial líder de la Unión Soviética, ella le invitó al Reino Unido en diciembre de 1984 y dijo que era un hombre con el que ella podía tratar.
Ella, sin embargo, no suavizó sus críticas hacía el sistema soviético, haciendo uso de nuevas oportunidades para dirigirse a audiencias televisivas en el este para presentar su caso contra el comunismo. De todas formas, jugó un papel constructivo en la diplomacia que suavizó el resquebrajamiento del Imperio Soviético y de la propia Unión Soviética en los años 1989-91.
A finales de 1990, la Guerra Fría se había acabado. Ese hecho disparó la siguiente etapa en la integración europea, cuando Francia rescató el proyecto de la moneda única europea, esperando mantener a raya el poder de la Alemania reunificada.

Para entonces, muchos colegas de su gabinete -que no simpatizaban con ella sobre Europa y dudaban que ella pudiese ganar por cuarta vez unas elecciones generales- abruptamente la abandonaron y no le dejaron otra salida que abandonar.

Así, dimitió como Primera Ministra el 28 de noviembre de 1990. John Major la sucedió y sirvió hasta las elecciones de mayo de 1997, que Tony Blair venció.

MOMENTO ACTUAL

A sus 85 años, y retirada de la vida pública casi por completo, Margaret Thatcher sigue siendo una figura inmensamente polémica en el Reino Unido.

Los críticos dicen que sus políticas económicas fueron divisivas socialmente, que ella fue dura o que sus políticas ‘insensibles’ y hostil a las instituciones del Estado de bienestar británico.

Sus defensores destacan la transformación en la actuación económica del Reino Unido a lo largo de los gobiernos Thatcher y su sucesor. Las reformas sindicales, privatizaciones, desregulaciones y fuertes medidas anti-inflación, y un control del gasto público han creado mejores expectativas económicas para el Reino Unido de lo que habría parecido posible cuando ella se convirtió en Primera Ministra en 1979.

Sea como fuere, tanto los críticos como los admiradores reconocen que el liderazgo de Thatcher fue un periodo de importancia fundamental para la historia británica.

Gustara o no, se ganó un gran prestigio a lo largo de la década de los ochenta y a menudo se ganó el respeto de sus más decididos críticos. De hecho, su efecto sobre los términos del debate político ha sido profundo.

Tanto si se convirtieron al ‘Thatcherismo‘, como si simplemente se vieron obligados a encaramelar a su electorado, la dirección del Partido Laborista quedó transformada durante el mandato de ella y la política del ‘Nuevo Laborismo’ de Tony Blair no habría existido sin ella.

Su última aparición fue en junio de este año, cuando el actual primer ministro británico -y laborista- David Cameron, la invitó a la que fuera su casa durante los 11 años de su mandato de hierro.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán