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Assange: el honor de la duda

Los abogados del fundador de Wikileaks, Julian Assange, insisten en que las acusaciones de violación por la que está detenido no se sostienen jurídicamente.

Más aún. Afirman que detrás hay un complot político.

La controversia sigue rodeando a la acusación contra Assange.

Una de las denunciantes es Anna Ardin, periodista y militante feminista. Aunque también hay quien la vincula con la CIA.

Durante meses ha guardado silencio.

Sin embargo, ayer a la tarde lo rompía por medio de su cuenta de Twitter (@annaardin).

Molesta por los rumores en torno a su persona, Ardin formulaba una pregunta retórica:

¿Agente de la CIA, ávida feminista, amante de los musulmanes, fundamentalista cristiana o perdidamente enamorada de un hombre? ¿Puede una serlo todo al mismo tiempo?”.

La frase se hizo eco inmediatamente de los bulos que circulan estos días por Internet.

En su blog, -además de describirse como politóloga, comunicadora, empresaria y escritora con un interés especial en asuntos de igualdad, feminismo, fe y política y América Latina-, la acusadora escribe siete pasos para vengarse de un hombre legalmente.

Algunos la retratan como una marioneta de los servicios secretos estadounidenses esgrimiendo como prueba su estancia en Cuba y su tesis sobre la oposición al régimen castrista. Otros la dibujan como una mujer que actúa por despecho al enterarse del doble juego del fundador de Wikileaks.

Por ahora, lo único que se sabe a ciencia cierta es que Ardin era, en verano, la responsable de prensa del Movimiento de Hermandad ‘Brotherhood’: la organización de centro izquierda que organizó el seminario en el que conoció a Julian Assange.

En el vídeo (a la derecha) se la ve en la conferencia que impartió Assange el 14 de agosto.

Durante el seminario, ella le ofreció su casa para alojarse, donde le preparó una fiesta al editor jefe de Wikileaks.

En Twitter dijo que… era muy simpático; Según su acusación después… la violó.

Él reconoce que mantuvieron relaciones sexuales, pero dice que fueron consentidas.

Dos días después, la historia se repitiría con Assange. ¿Su nombre? Sofía Wilen, quien también le acusa de abusos.

Según la representante de la Fiscalía sueca, el fundador de Wikileaks la penetró sin condón mientras dormía.

Pero, casualidades de la vida, las dos -Anna y Sofía- son amigas…

Y, juntas, decidien poner la denuncia.

El que Assange no haya podido salir de la cárcel británica se debe a que el delito de violación no permite fianza. Aunque, en todo caso, sea supuesto.

Él insiste en que todo es un montaje contra Wikileaks por todo lo que ha sido destapado.

Sus abogados, por su parte, parecen estar confiados en que las autoridades suecas no podrán producir pruebas contundentes para provocar su extradición, pero lo que sí les preocupa es qué se estaría cocinando en su contra durante el período que permanezca en prisión.

Estados Unidos considera que la filtración de los cables es un delito que atenta contra la seguridad del Estado.

Varios altos funcionarios estadounidenses han expresado públicamente su deseo de enjuiciarlo en ese país.

El próximo 14 de diciembre, en el tribunal de Londres, se escucharán los argumentos sobre la extradición (más fácil entre países europeos a partir de una ley de 2003).

Aunque no se espera que sea una completa audiencia; en cuyo caso el proceso se extendería 21 días más.

Los expertos consideran que -siendo un caso de tan alto perfil-, podría durar unos cuantos meses más, durante los cuales Assange puede seguir apelando su libertad condicional.

Yo considero que no se le puede hacer injusticia por el simple hecho de su trascendencia mediática.

En todo caso, Assange sigue muy confiado de su posición legal y no cree que en EE.UU. se le pueda imputar de algo a no ser que cambien la ley y la hagan retroactiva.

Que lo envíen directamente a Estados Unidos no es tan fácil.

Tampoco hay que olvidar que la Administración americana ha hecho declaraciones muy explícitas en contra de Assange permitiendo a la defensa lanzar el argumento de que no obtendría un juicio imparcial.

Interesante post (en inglés) en Why Wikileaks is Good For America

La difamación se convierte ahora en el último cartucho que han hecho estallar los poderosos para acabar con el mito de esta nueva versión informática del bosque de Sherwood.

Para muchos, la irrupción de este peculiar personaje deviene necesariamente en atentado terrorista, y su fulminante detención -o su asesinato- se dan por descontados.

Y todo, por despertar al ‘ciudadano sonámbulo‘ de los muelles que rige el establishment político.

Lo que causa estupor es que, por decir la verdad -o su verdad-, Assange haya sido preso.

Esto no es inusual en el mundo del periodismo.

Lo que resulta inaceptable es que nadie en el mundo de las instituciones, asociaciones y organismos representativos de la profesión periodística internacional haya alzado aún su voz en defensa de este hombre, gracias al cual la maltratada profesión de informador vuelve a recuperar parte de su dignidad perdida…

¿Se quedará solo ante el peligro?

Movilización por Assange en www.freewikileaks.eu

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

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El mítico Walkman

Se cumplen 31 años desde que el primer Walkman de Sony llegó al mercado, revolucionando la forma de escuchar canciones y creando el concepto de música en movilidad.

Aunque es una fecha significativa, la firma japonesa no está este año para celebraciones, tras los últimos resultados en los que ha anunciado pérdidas millonarias

El fabricante, que también produce los ordenadores Vaio y cámaras Cyber-shot, entre otros productos, lleva varios años sin lograr sacar al mercado un producto tan revolucionario y puntero como el reproductor portátil de casettes.

De hecho, aprovechó su experiencia en el segmento de la música en movilidad tras el popular Walkman, y su posterior versión para CD (el Discman), en la dirección equivocada.

Tras el lanzamiento de estos productos la compañía se enredó en el desarrollo de los reproductores Minidisc, dejando que Apple se hiciera con este mercado con sus atractivos reproductores MP3, los iPod.

Así, la compañía nipona ha logrado vender 400 millones reproductores Walkman en más de tres décadas, mientras que la firma americana (Apple) ha superado la cifra de 210 millones de iPod en nueve años.

“Podemos crear una nueva emoción a la gente con el Walkman”, expresaba Akio Morita, cofundador de Sony en un vídeo de 1989 que celebra los diez años de este dispositivo.

“Tenemos que hacer más y más productos como el Walkman”, aseguraba orgulloso. En aquellos años el walkman se encontraba en la cumbre de su popularidad, cuando todavía era imposible imaginar en lo que se ha convertido hoy en día: en un objeto retro y un bonito recuerdo para los nostálgicos, pero enormemente incómodo y anticuado a la hora de utilizarlo.

EL ‘WALKMAN’ MUERE EN EL PAÍS QUE LO VIÓ NACER

Lanzado al mercado en 1979, el magnetófono con auriculares de tamaño reducido apto para llevar a cualquier parte causó furor inmediatamente en todo el mundo y ha sido un icono ineludible de la década de los 80 y los 90.

Apenas había echado a andar el siglo XXI cuando eclosionó la música sin soporte físico en formatos como mp3 o AAC y sus respectivos mini reproductores digitales.

Y, a partir de entonces, el portacasetes -con su compleja ingeniería-envejeció a marchas forzadas y rápidamente empezó a ser visto por las nuevas generaciones como un aparato engorroso y desfasado.

Hoy en día resulta una tarea realmente difícil encontrar un walkman en el escaparate de alguna tienda de España.

Pero la estocada final la dio Sony el pasado viernes al anunciar que cesaba su producción en el país que lo vio nacer, Japón.

Ha decidido pulsar el ‘stop’.

Esto no significa que muera definitivamente: los reproductores portátiles de CD, que aún tienen recorrido en el mercado, así como los de mp3 e incluso los teléfonos móviles de Sony mantienen la denominación walkman.

Y tampoco es el adiós definitivo del simpático reproductor de casetes.

Y es que la firma japonesa mantendrá su producción y venta en China (otorgando la licencia), para poder seguir distribuyéndolo en Oriente Medio, Europa y América.

Pero la invención de un aparato móvil que permitiera escuchar música no es de Sony.

El invento de un cinturón estéreo corresponde al alemán Andreas Pavel y Sony no lo reconoció hasta 2004.

Pavel patentó su idea en 1977 en Italia. En 1980, Pavel inició negociaciones amistosas con Sony. La compañía aceptó el pago de royalties, pero se negó a reconocer que Pavel fuera el inventor del concepto. En 1989, Pavel inició un pleito en Reino Unido para que Sony lo reconociera como tal. Tras siete años de proceso, la justicia no respaldó las pretensiones de Pavel que se arruinó por culpa de los costes procesales a los que tuvo que hacer frente.

EL CASETTE HA MUERTO

¿Quién no se acuerda de los que rebobinábamos los casettes con un lápiz para ahorrar pilas. Inolvidable el Play/Rec para grabar esa canción que nos gustaba, y las calenturas con la radio que metía “Exclusivo de FM X” y nos arruinaba el tema?

Según datos de Promusicae (la asociación de Productores Musicales de España), en 2008 todavía se seguían comprando casetes; aunque eso sí, apenas se llegaba a las 1.000 unidades frente a otros formatos también ‘retro’ como el vinilo, del que se vendieron 40.000.

Ya en 2009 las ventas de casetes cayeron un 100%, dejando practicamente de venderse de forma absoluta.

Otras tecnologías se han quedado desfasadas: como la fotografía analógica, las cintas de vídeo doméstico (el Betamax o el VHS), los buscadores de internet (Altavista o GeoCities), los radiocasetes de los coches, o los ‘buscapersonas’ (dispositivos de comunicación en un solo sentido).

REPRODUCTORES MODERNOS

Los tiempos cambian. Y la marca californiana Apple, ha sabido como nadie transformar la manera de escuchar y reproducir la música.

Hoy en día, es la primera en ventas -con sus iPods-, y no parece que vaya a menos.

Este y las muy variadas ofertas de lectores de MP3 han acelerado el final del artilugio de Sony, que se ha ganado un lugar en el museo de los restos tecnológicos.

Lo echaremos de menos…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán