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Declaraciones machistas

Ahora que los paleontólogos han descubierto que incluso en Atapuerca el homo anteccesor cuidaba y respetaba a las mujeres, cabe preguntarse de qué cueva ha salido el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva.

Gruñe el edil conservador: “La Leire Pajín, una chica preparadísima, hábil, discreta, que va a repartir condones a diestro y siniestro por donde quiera que vaya y que va a ser la alegría de la huerta.Tengo que decir que cada vez que le veo la cara y esos morritos pienso lo mismo, pero no lo voy a contar aquí”.

Unas horas después, el León bocazas se disculpó y fue aún peor. Dice el alcalde que Leire Pajín (la actual ministra de Sanidad) le recuerda “a un personaje de los dibujos animados y que por eso tuvo un “exceso verbal”, por “decir en voz alta lo que piensa”. Entonces… León de la Riva no es que sea machista, es que le han dibujado así.

Estas declaraciones no pueden tener cabida en un Estado de derecho. Son zafias, sucias, machistas… incompatibles con un cargo de representación como el de alcalde de una capital de provincia.

Uno de esos machotes que después, cuando le llaman machista, responde que a los progres y a las feministas les falta sentido del humor.

Con 24 horas de retraso, la secretaria general del PP, Maria Dolores de Cospedal se ha limitado a señalar hoy que las palabras de Javier León de la Riva “son una declaraciones lamentables y ha añadido que “ha hecho muy bien en pedir perdón”. Faltaría más…

El partido de De la Riva, el Partido Popular, es la misma formación que tiene un responsable de justicia -qué ironía- que lanzó un euro a una periodista que le hizo una pregunta incómoda (Federico Trillo).

El mismo partido que nombró presidente de honor al señor que incrustó un bolígrafo en el escote de otra informadora en lugar de responder a sus preguntas (José María Aznar).

Las mismas siglas que tienen como presidente fundador a un hombre que comparó a los indecisos a la hora de votar con “las mujeres que no saben con cuántos se acuestan” (Manuel Fraga).

Pero es también el mismo partido que tiene recurrida ante el Constitucional la ley que da derecho a las mujeres a decidir sobre su maternidad, una norma que persigue que la educación sexual en las escuelas reduzca el drama de los más 100.000 abortos anuales que se registran en España.

El mismo que llevó ante el mismo tribunal la Ley de Igualdad.

El que no pierde ocasión de criticar la aplicación de la ley contra la violencia de género y dar pábulo a quienes extienden la especie de que abundan las denuncias falsas por maltrato.

El problema es que el Ministerio de Igualdad a pasado a mejor vida.

¿Qué serán de esas 57 mujeres que han fallecido como consecuencia de las agresiones de sus parejas o ex parejas en toda España en lo que vamos de año?

El simple hecho de que De la Riva demuestre que es un sexista y pueda continuar ejerciendo un cargo público sin que pase nada ya justificaría la existencia del ministerio.

Como sostienen todas las organizaciones sociales que luchan por la igualdad real, ese departamento (cuyo presupuesto en 2010 es el más barato de todo el Ejecutivo) ha conseguido en dos años hacer mucho más visible la evidencia del machismo que sigue imperando en este país.

Rebajar el ministerio a secretaría de Estado ahorrará unos cuantos miles de euros, pero a costa de lanzar el peligroso mensaje de que su existencia es una especie de lujo prescindible en tiempos de crisis.

(Por cierto, el “alcalde morritos” de Valladolid gana unos 20.000 euros más al año que cualquier ministro).

Su última declaración desacertada no ha sido la única, han sido varias.

Por poner un ejemplo de tantos, todavía resuena la rotundidad con la que se manifestó sobre los matrimonios homosexuales en pleno debate sobre la legalización de las uniones de personas del mismo sexo: “Yo, hoy por hoy estoy dispuesto a no ejercer el derecho y a no delegar en nadie salvo que la ley me obligue, en cuyo caso ejerceré el derecho de objeción de conciencia”. El aluvión de críticas que recibió (como esta vez) le obligó a retractarse al día siguiente: “No me voy a colocar fuera de la ley y, si me obligan a celebrar estas bodas, en el Ayuntamiento de Valladolid las hará algún concejal si está dispuesto”. Y así ha sido en los últimos cinco años.

Dimitir es poco. Necesita rehabilitación.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Violencia de género

Semana fatídica de crímenes machistas.

Cinco mujeres han muerto en España en los siete primeros días de julio, presuntamente a manos de sus parejas. Así con todo, la cifra de víctimas mortales alcanza ya 38 desde que se inició el año. De seguir esta proporción, el número de mujeres asesinadas a finales de 2010 será muy superior a las 55 del año 2009, y similar a las 76 de 2008.

Estadísticamente, durante este mes y agosto siempre se produce una mayor incidencia; sea por el calor, o porque el agresor pasa más tiempo con su pareja debido a las vacaciones estivales.

La última víctima, Andrea Zambrano, ecuatoriana de 28 años y embarazada, había denunciado a su pareja en dos ocasiones. Y hoy hará una semana que murió estrangulada supuestamente por él, Marcelo Iván C. E., de 33, en la habitación que compartían en el barrio barcelonés de Sants.

Pero no siempre las mujeres, víctimas de abusos, denuncian ante la Justicia. De hecho, de tal fatídico número, sólo 8 se habían querellado ante su agresor, mientras que sólo una retiraría a posteriori su declaración .

En ocasiones, aguantan los desprecios, los insultos, las palizas…hasta ocho años. El tiempo medio que aguanta una víctima de malos tratos antes de decidirse a denunciar.

“Era el hombre de mi vida, estaba enamorada, él lo era todo para mí son las frases más frecuentes entre las mujeres que consiguen escapar a esta lacra social.

Una violencia de género que en 2010 ha vuelto con fuerza. Y es que se produce un crimen machista cada cinco días, mientras que el año pasado, la media era uno por semana.

Amor y pánico se entremezclan en la vida de las mujeres víctimas de violencia doméstica. La ambivalencia de sentimientos se hace fuerte en ellas y terminan estableciendo una extraña relación de dependencia con su agresor. Es el ‘Síndrome de dependencia afectiva’ -una especie de síndrome de Estocolmo-, que les lleva a perdonarles una y otra vez, a minimizar y negar sus agresiones.

Poco a poco se van sintiendo incapaces de hacer nada por sí mismas. Me tenía anulada, reconoce una víctima. Se vuelven pasivas e inseguras mientras su autoestima se degrada en cada episodio de violencia. Por ejemplo, cuando se quedaba el dinero que ella ganaba porque le decía que no sabía comprar y ella pensaba pues tiene razón, es que no sé comprar; o cuando tuvo que dejar su trabajo porque él la convenció de que su jefe quería algo con ella; o cuando se obsesionaba por colocar los vasos de la cocina en el orden que a él le gustaba….

La mayoría de estas mujeres se aislan socialmente para no enfadar a sus parejas, que suelen ser muy celosas. El resultado es una situación de soledad en la que “terminas viendo lo que ellos ven, viviendo su vida y su mundo”.

La educación, los valores y los estereotipos aprendidos socialmente tienen mucha influencia en la personalidad de estas mujeres: muchas ven con normalidad las relaciones asimétricas con el otro sexo.

A pesar del pánico que las invade, algunas consiguen romper con todo y empezar una nueva vida. No es fácil, pero tampoco imposible.

Socialmente no hay un prototipo de maltratador; puede ser de clase alta o baja, con estudios o sin ellos, joven o viejo.

Para Miguel Lorente, delegado del Gobierno español para la Violencia de Género, asegura que “no existe un perfil establecido de víctima y de agresor” y que “es ese vacío conceptual el que desvirtúa el verdadero significado del maltrato“.

En su libro ‘El rompecabezas. Anatomía del maltratador’ (Editorial Ares y Mares), Lorente explica que el primer paso que sigue el maltratador es el de ir destruyendo, poco a poco, todas las fuentes de apoyo externo -trabajo, amistades y familia- que tiene la mujer, para dejarla aislada únicamente en la relación de pareja.

Ver fragmento de la entrevista aquí

Según Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco y pionero en nuestro país en la aplicación de terapias a hombres maltratadores, “el 20% de ellos sí presenta un trastorno mental –alcoholismo, esquizofrenia paranoide, trastorno delirante…-. Pero el 80% son ‘normales’; no existe un trastorno grave, aunque sí presentan alteraciones de la personalidad y cognitivas, como un machismo extremo o la justificación del uso de la violencia para resolver problemas”.

Los últimos datos recogidos en un estudio por la Universidad Complutense y el Ministerio de Igualdad (prevención de la violencia de género en la adolescencia y juventud) nos hace qué pensar: El 13% de los chicos reconoce haber ejercido maltrato a su novia. Y 1 de cada 10 chicas se confiesa víctima de malos tratos.

Este grupo de edad considera, además, que no es maltrato… decirle que no vale nada (30,7%) y hacerle sentir miedo (22,8%).

Preocupante…

A nivel global, cada 18 segundos una mujer es maltratada en algún lugar del mundo.

Consejos últiles:

Teléfono contra el maltrato: 016

La violencia es el miedo a los ideales de los demás (Mahatma Gandhi. 1869-1948. Político y pensador indio)

La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve (Martin Luther King. 1929-1968. Religioso estadounidense)

Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia (Jean Paul Sartre. 1905-1980. Filósofo y escritor francés)

Por Iñigo Ortiz de Guzmán