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Generación 5.0

Hördur Torfason se acercó una mañana de octubre de 2008 hasta el que los islandeses llaman Althing, el Parlamento situado en la capital de Islandia, Reikiavik.

Para entonces, el mayor banco del país -el Kaupthing- ya había hecho crack y el sistema financiero islandés estaba patas arriba.

Torfason, junto a su guitarra, cogió un micrófono y abrió el canal para que los ciudadanos que quisieran expresar su malestar ante el revolcón que estaba sufriendo el país dijeran lo que pensaban. El sábado siguiente, su iniciativa reunió a decenas de personas en el mismo punto.

Los sábados de aquel otoño, ligados por el movimiento Voces del Pueblo, llevaron al anuncio de disolución del Parlamento y convocatoria electoral el 23 de enero de 2009.

Esta vez ha ocurrido en España, en un país en el que normalmente no nos quejamos de nada, o de casi nada. Por eso sorprende, no se esperaba.

Miles de manifestantes se reunieron en varias ciudades españolas el pasado 15 de mayo para clamar contra la pasividad política de este país, por l0s abusos de poder y la corrupción:

« (…) Este domingo hemos tomado las calles de todo el Estado miles de personas dispuestas a hacer escuchar nuestra indignación ante la situación actual. Mientras unos pocos son los claros ganadores de la crisis, una gran mayoría vemos cómo nuestros derechos son recortados y se nos niega el futuro.

No hemos visto a los banqueros que fueron rescatados con 70.000 millones de todos, vemos a familias a las que asfixian las hipotecas y que son desahuciadas. Tampoco busquéis a los constructores que se enriquecieron especulando con la vivienda, buscad a jóvenes que no pueden pagarse el alquiler.

(…) A los poderes económicos se les escucha cada día, a nosotros solo nos van oir si salimos a las calles. Las respuestas colectivas funcionan, lo vemos en Islandia, donde van a juzgar a sus banqueros. Nuestra democracia está secuestrada, empecemos a liberarla.»

La organización que aglutina las movilizaciones –Democracia Real Ya, cuenta entre sus propuestas con unos 40 puntos que van desde el control del absentismo parlamentario a la reducción del gasto militar, pasando por la abolición de la ley Sinde.

Y entre las adhesiones que ha arrancado este movimiento aparecen ya unas 500 organizaciones de toda índole.

Pero ningún partido. Tampoco sindicatos.

Y todo esto ha ocurrido a velocidad de crucero, a través de una Red que ha multiplicado el eco del descontento, a través de Twitter.

En definitiva, la #SpanishRevolution.

Revoluciones que han crecido y madurado mientras que los jóvenes franceses, italianos, ingleses y griegos se lanzaban a las calles para vetar los planes de recortes sociales con los que Europa ha reaccionado a la fuerte recesión económica.

Le tocaba a España.

Arrancó primero Nolesvotes, una iniciativa que insta a evitar llenar las urnas de papeletas de PP, PSOE y CiU acusándoles de aprovecharse de la ley electoral para perpetuarse en el Parlamento.

Le siguieron llamamientos en el Congreso de movimientos como Avaaz o Actuable por unas listas electorales limpias de políticos imputados.

Y continuaron los cerca de 2.000 jóvenes que secundaron las marchas de Juventud sin Futuro el pasado 7 de abril, un primer ensayo modesto de lo que el 15M reventó en un clamor popular en varias ciudades españolas.

Para Iñaki Gabilondo, son jóvenes desengañados que se sienten abandonados por un sistema político bipartidista en el que no confían y por una estructura económica que amenaza con mantenerlos en la marginación sine die.

Uno de los primeros intentos de convocatoria a la tunecina -por Internet, por twitter y demás redes sociales-. Una modalidad de campaña electoral sin líderes reconocibles, que está sobrepasando por la izquierda a los partidos que conforman los pilares clásicos de la sociedad democrática.

Demasiado vértigo para un sistema que busca desesperadamente el voto indeciso de los electores llamados moderados.

‘Centrados en ti’, dicen desde el PP.

‘El presidente de la gente común’, reza el lema de campaña del socialista Tomás Gómez, para la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Indignarse, cabrearse, enfadarse y mostrar esa rabia es un necesario primer paso para algo más.

Democracia real YA demuestra que no hace falta ser un sindicato, una ONG o un colectivo estructurado para organizar una protesta con éxito.

Este movimiento ciudadano está retomando prácticas basadas en la espontaneidad, que dan frescura a una izquierda que a veces pierde demasiadas energías en interminables reuniones para decidir que no pueden decidir nada conjuntamente.

El entusiasmo, la alegría y la creatividad de las revueltas de internet son un soplo de aire fresco en una izquierda obsesionada por mostrar su logo, bandera o siglas, resultado de la lógica electoralista a la que nos arrastra la democracia irreal que tenemos.

Pero votar el próximo domingo es algo también importante. Aunque no hay que dejar de hacer política sin los partidos, o al margen de los mismos, es importante participar.

Quien no vote, está en su derecho y puede hacer un gran trabajo político desde otros espacios. Pero, si no conseguimos sacar del reducido espacio de poder democrático que hemos conseguido con mucho sacrificio en este país, a acaudalados y corruptos políticos, herederos de una dictadura con la que todavía no hemos roto, llegará un momento en que no habrá vuelta atrás.

Decía Michel Rocard -ex primer ministro socialista francés-, que la democracia es un sistema pensado para tiempos de tranquilidad, menos sólido de lo que suele creerse y muy capaz de irse al garete con poca cosa.

Si la globalización ya lo había dejado bastante claro, con la crisis económica se ha confirmado que las grandes decisiones que determinan nuestras vidas se toman al margen de las instituciones elegidas por los ciudadanos, simples marionetas.

Quienes se han echado estos días a la calle piden una democracia real en la que todos los votos valgan lo mismo y no sean simples cheques en blanco.

No basta con escucharles, como sugiere Zapatero, que es de esos oyentes que mueven la cabeza en señal de aprobación y luego si te he visto no me acuerdo.

En algún momento y por nuestro bien, habrá que hacerles caso.

Se llame generación Y– la última en todo- o Why -por su carácter crítico-, más bien parece la del 5.o: la de la tecnología, pero también la de los 5 millones de parados en España. Y, por tanto, con derecho a quejarse.

Con todo, los islandeses fueron más allá.

Sacudieron los cimientos del Gobierno, persiguieron a los banqueros que les llevaron a la bancarrota y dijeron ‘no’ en referéndum a la devolución a Reino Unido y Holanda de una deuda de 4.000 millones de euros.

Y aún más -quizá lo que realmente gusta entre los que pisotean las calles, sobre todo, desde el 15M-: formaron una asamblea de 25 ciudadanos elegidos para llevar a cabo una reforma constitucional.

Toda una revolución que el ingobernable canal de las redes sociales se encargó de rescatar allí.

Y, seguramente, ahora aquí.

© Iñigo Ortiz de Guzmán

El principio del fin de ETA

12 mediodía- 10 Enero 2011

Como ya se venía anunciando, ETA parece querer poner fin a 51 años de existencia. O bien por obligación, por presión o por simple interés.

Otra vez, ha vuelto a haber comunicado (el décimo en 5 años).

La organización terrorista ha anunciado el cese de la violencia en el periódico abertzale GARA, aunque no se sabe todavía si indefinidamente.

De hecho, no especifican si abandonan de una vez por todas el uso de las armas; como tampoco han comentado nada sobre si dejarán de extorsionar económicamente a empresarios vascos.

Ver vídeo aquí

Eusko Ta Askatasuna (Vasco y Libre) decreta un alto el fuego permanente, general y verificable, como “compromiso firme” con un proceso de solución definitivo y el final de la confrontación armada.

Este comunicado tiene fecha a día 8 de enero, justamente hoy dos días después de una de las mayores manifestaciones a favor de los derechos de los presos de la banda, celebrada este fin de semana.

Y cuatro meses después de haber anunciado a través de un vídeo enviado a la BBC, un alto el fuego para “poner en marcha un proceso democrático”.

ETA despeja pues dudas sobre el alcance y estabilidad del alto el fuego, al calificarlo de “general”, y llega más allá de lo solicitado por la Declaración de Bruselas (mediadores internacionales) y el Acuerdo de Gernika (fuerzas y agentes sociales de izquierdas y abertzales), pues utiliza la expresión “compromiso firme” en lugar de la de “muestra de voluntad” que se le demandaba respecto al final del camino emprendido.

+ info en Historia del País Vasco (1 y 2)

 

Ojalá esta vez sea la definitiva, el pre-anuncio del fin de la violencia.

Lo que está claro es que ETA lleva tiempo “asfixiada” tanto policial como judicialmente.

Ahora falta ver que son hechos realmente verificables, y no sólo declaraciones de intención de cara a las elecciones municipales y forales del 22 de mayo.

© Iñigo Ortiz de Guzmán

Algo pasa con Berlusconi

Hace dos días fuimos testigos de lo que cada vez es más un mal común en Europa.

Se llama transfugismo político.

Lo cierto es que el miércoles, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, salía airoso de la Cámara de Diputados tras la moción de censura presentada a finales de noviembre por Italia de los Valores (IdV) y el Partido Democrático (PD).

Pero el cómo lo hizo, por tres votos de diferencia, entrará en los libros de historia junto a cinco nombres propios.

Los de los diputados tránsfugas, Domenico Scilipoti, Massimo Calearo y Bruno Cesario, que abandonaron sus respectivos partidos montando un movimiento denominado ‘grupo de la responsabilidad’.

Y también los de dos diputadas de Futuro y Libertad (Fli) arrepentidas, Maria Grazia Siliquini y Catia Polidori. Quienes a última hora decidieron mostrar su fidelidad a Il Cavaliere, desobedeciendo las órdenes de su partido y dejando en ridículo a su líder, el también derechista Gianfranco Fini.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN ITALIA?

Lo que pasa es que mientras en la Cámara Baja los políticos se enzarzaban en discusiones -llegando incluso a las manos-, en la calle miles de manifestantes protagonizaban una batalla campal.

El pueblo italiano está tan contento que ha puesto Roma como a Nerón le habría gustado verla: fuego, caos, intercambio de huevazos y gases lacrimógenos entre protestantes y policía… En fin, que si el Coliseo no estuviera roto ya, se lo cargaban otra vez.

El periódico liberal La Stampa interpretaba el estallido de violencia así: “La política cerrada en el Palacio [del Gobierno] salda las cuentas consigo misma (…). Fuera arde la ciudad. Se les echa el cerrojo a las puertas del Palacio para separar dos mundos que parecen vivir en galaxias a años luz. Las columnas de humo (…) nos hacen pensar en los años 70 (…). Mejor mirar a Londres, (…) a la Grecia de los incendios en las calles, a todos los jóvenes fuera de control que ya no tienen ningún punto de referencia en los partidos ni en sus mediaciones, (…) convencidos de tener el derecho de desfogar en las calles la rabia por una vida que se perfila precaria. (…) Es cierto que los jóvenes que juegan a la guerra con el casco, la gasolina, el pasamontañas y los palos no representan a los italianos, pero la política debería poder mirar más allá de los incendios para ver una mayoría silenciosa y agotada que ni siquiera es capaz de hacerse ilusiones.”

Lo que pasa es que en Italia se tiene mucho dinero y poder, y nada de escrúpulos (el ‘todo vale y todo es posible’).

Se puede “comprar” a sectores del poder judicial para sacar leyes a medida y así evitar la acción de la justicia. Por lo que también se puede comprar a diputados para prostituir a estos, y burlarse así de la voluntad y el voto soberano de los electores.

Lo que se sabe ya es que el premier se ha salvado, pero el país naufraga.

Así es la “Italia de Berlusconi”.

Lo que ocurre es que Berlusconi ha vuelto a demostrar que es un gran artista en supervivencia política, como el Caesar en sus mejores tiempos.

Lo que pasa es que en el mes que se ha tardado en dar el voto de confianza, Berlusconi ha tenido tiempo de hacer cambiar de chaqueta a unos cuantos diputados que le iban a votar en contra.

Y ahora, renovada la confianza de Senado y Congreso -con holgada mayoría en la cámara alta y más apretada en la baja-, el primer ministro sale del escollo más fuerte que nunca.

Lo que pasa es que no hay una izquierda visible, de oposición. Tienen ideas viejas y políticos viejos. En su día desaparecieron del Parlamento, pero no son el Parlamento en Italia.

Los partidos más sociales son, en muchos casos, contradictorios. Como contradictorio es el secretario del Partido Democrático (PD), Nicola Landolfi, quien se considera comunista, gay, y católico a la vez.

Pero así es “la Italia de Berlusconi”.

Desde el atril, desde donde siempre se ha sentido cómodo, se ha jactado -como sólo él sabe hacerlo- de la siguiente manera: “Soy el mejor primer ministro de Italia en 150 años“.

Y aunque bromee con el primer ministro ruso Putin sobre que ambos gobernarán hasta cumplir los 120 años, el secreto de su longevidad no radica en una fórmula casera cualquiera.

Lo que sucede es que Italia no tiene a nadie que se pueda medir con él o enfrentarse a él.

Lo que pasa también es que Berlusconi sabe hacer mejor que nadie la campaña electoral. No solamente porque le gusta estar de campaña, sino porque tiene los medios -especialmente de comunicación- y sabe cómo utilizarlos. En particular, la televisión.

Que lo tengo dicho, que así es “la Italia de Berlusconi”.

No hay que darle más vueltas a lo acontecido en los últimos días, del show mediático, político y social.

No quisiera repetirlo, pero bueno…así es “la Italia de Berlusconi”.

Pensamos que conocemos a los italianos, pero ni de lejos.

La historia de la nación italiana es de hace bien poco. Pero su complejo, extenso y fascinante pasado nos sobrepasa, y mucho.

Si su victoria ha sido pírrica, poco importa.

Ayer, en la presentación del libro de su amigo el periodista Bruno Vespa, Berlusconi descartó de un plumazo convocar a los italianos a las urnas: “Italia no necesita elecciones”.

Pero algo se mueve en la oposición.

No la de izquierdas, que sigue perdida en la crisis, clamando improbables dimisiones del jefe del Ejecutivo y la formación de un nuevo Gabinete de gran coalición.

Sino la de centro y de derechas. Es decir, la de los partidos católicos, autonomistas y Futuro y Libertad (FLI), liderado por Fini, ex pareja política de Il Cavaliere (quienes, por cierto, nunca se llevaron bien).

A las pocas horas de la votación en el hemiciclo italiano, cinco partidos fundaron el Polo de la Nación. Una nueva coalición -típica de este país-, que se coloca en el medio de la arena política. Una alternativa moderada a la alianza derechista entre Berlusconi y la Liga Norte y, por supuesto, a la izquierda deshilachada.

Ahora, nadie quiere elecciones inmediatas. Pero Berlusconi, sí.

Para ello, es de suponer que el primer ministro va a utilizar la prórroga que le acaba de conceder el Parlamento para intentar fortificar su apoyo en las Cámaras, con una asidua y obstinada ofensiva, combatida puerta a puerta, hombre a hombre, diputado a diputado.

Parece más que improbable que un Gabinete tan cojo (en minoría) pueda aguantar hasta 2013.

Por lo que sólo se entiende una salida: quitar hojas, una por una, a los opositores -colectando y acogiendo tanto a los ex compañeros decepcionados por la actuación de Fini como a los católicos que desean ganarse un buen puesto en el Ejecutivo- y, de este modo hacerse un hueco para llevar a cabo elecciones anticipadas.

Con este panorama, el próximo eslogan de campaña en Italia para las próximas elecciones podría ser este: “Usted vote a quien quiera, el ‘Cavaliere’ ya se encargará de comprar el voto a su diputado para gobernar el”.

Tristemente esto es Italia, donde se cree o nos quieren hacer creer que la mafia está en unos puntos determinados del país.

Pero como se puede comprobar salpica a todo el territorio y desde el miércoles con una mayor sospecha de los vínculos que le pueden relacionar a Silvio Berlusconi con ésta.

Nosotros tampoco nos quedamos atrás en corrupción de carácter “doméstico”.

Pero en vista de cómo están otros, tampoco estamos tan mal.

Como dice el dicho… “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.

Ningún gobernante español -que yo me acuerde- ha escupido tan grotescamente a la democracia.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán