Posts Tagged ‘Naturaleza’

60 min. de concienciación

MEDIOAMBIENTAL

 

Es la HORA DEL PLANETA

A las 20:30 GSM+1 de hoy se apagarán las luces de los enclaves más importantes del mundo, en un gesto simbólico de lucha contra el cambio climático.

Son casi 4.000 ciudades y 130 países de todo el mundo los que se quedarán esta noche a oscuras.
A ellos se suman los monumentos y edificios más representativos del planeta y decenas de personalidades de todos los ámbitos que unen sus voces de apoyo.

En España se alcanza ya el centenar de ciudades.

Es más que una hora…es un proyecto de vida, de conciencia humana.

© Iñigo Ortiz de Guzmán

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Tsunami en Japón

«Vivíamos a cuatro kilómetros de la costa, protegidos por un bosque y unos arrozales. Siempre nos quejábamos de no poder ver el mar. Después del seísmo salimos de casa y en lugar del jardín estaba el Pacífico»

(palabras de Aoki Sekimura, un ciudadano de Sendai– capital de la prefectura de Miyagi)


Uno de los terremotos (9.0 en la escala Richter) más feroces de la historia de Japón ha desencadenado esta madrugada un tsunami que se extiende por el Pacífico.

El mayor que se recuerda desde que se empezaron a contabilizar y medir los movimientos sísmicos en el mundo.


¿Qué es un tsunami?

Se trata de una ola gigante o una serie de olas que llegan a la costa cada 15 o 20 minutos, empujadas violentamente por una fuerza que las desplaza en vertical.

La primera ola no suele ser la más alta, sino que es muy parecida a las normales; después se produce un impresionante descenso del nivel del mar seguido por la primera ola gigantesca, y a continuación por varias más.

El término es de origen japonés -compuesto de tsu que significa puerto y de nami que significa ola- y fue adoptado en un congreso de 1963.

¿Porqué se originan?

Los terremotos son la mayor causa de tsunamis, aunque también pueden provocarlos volcanes, meteoritos, derrumbes costeros o subterráneos e incluso explosiones de gran magnitud.

Para que un terremoto origine un tsunami el fondo marino debe ser movido abruptamente en sentido vertical, de modo que el océano es impulsado fuera de su equilibrio normal. Cuando esa inmensa masa de agua trata de recuperar su equilibrio, se generan las olas. En este caso, el movimiento de placas tectónicas que origina el terremoto tiene su origen en las profundidades marinas.

¿Qué determina su tamaño?

La magnitud de la deformación vertical del fondo marino. Existen escalas para describir la energía de los tsunamis, aunque, a diferencia de los terremotos, se basan fundamentalmente en las manifestaciones en la costa.

¿Qué velocidad pueden alcanzar?

Dependerá de la profundidad del océano y de la fuerza con la que se ha proyectado desde el fondo marino. A mayor profundidad, más baja será la ola y viajará con mayor rapidez. Puede alcanzar los 32 kilómetros por hora en mar abierto. Cuando llega a zonas costeras, pierde velocidad pero gana altura.

¿Se pueden predecir?

Aunque no hay mecanismos para predecir terremotos, sí los hay para alertar del tsunami antes de su llegada a la costa, pues su velocidad de propagación es mucho menor que la de las ondas sísmicas del terremoto.

¿Cómo se alerta de un tsunami?

En el Pacífico hay un sistema de alarma que funciona en Japón y Estados Unidos.  Se estableció después de que en 1946 el tsunami que siguió a un terremoto en las islas Aleutianas causara 165 muertos en Hawai y Alaska.

¿Dónde ocurren con mayor frecuencia?

Cualquier océano puede experimentar un tsumani pero es más habitual que ocurran en el Pacífico, cuyas márgenes son asiento de terremotos de magnitudes considerables (especialmente las costas de Chile, Perú y Japón). Sin embargo, también se han dado olas gigantes importantes en el Atlántico e Indico, y en el mar Mediterráneo.

¿Desde cuándo se registran estos fenómenos?

Un gran tsunami acompañó los terremotos de Lisboa en 1755, del Paso de Mona de Puerto Rico en 1918 y de Grand Banks de Canadá en 1929.

El seísmo de Lisboa, el 1 de noviembre 1755, tuvo su epicentro en el mar, al suroeste del Cabo San Vicente, y sus olas de doce metros arrasaron las costas de españolas Huelva y Cádiz causando unos 2.000 muertos.

No sé qué significarán los últimos gran terremotos acontecidos en Nueva Zelanda y Japón. No quiero sonar agorero pero, con estos comportamientos de la naturaleza, el futuro no parece ser nada prometedor.

Una y otra vez -cada vez con más frecuencia- se repiten los desastres ecológicos. Eso significa que, quizá algo estaremos haciendo mal en cuanto a contaminación y sobre-explotación de los recursos naturales.

Palabras de Eiko, una mujer de avanzada edad:

«Vivimos en las laderas de los volcanes y suspendidos sobre el océano en el cruce de cuatro placas tectónicas. Japón tiene que repensarse a sí mismo si quiere tener un futuro»

+ Ver vídeo: HOME

+ info en Centrales nucleares

© Iñigo Ortiz de Guzmán

La migración animal

Se desplazan en millones.

Sobreviven como si fueran uno.

National Geographic Channel presentó el pasado domingo el primer capítulo de la serie ‘Grandes Migraciones’, y que consta de siete partes.

La producción más ambiciosa de la historia del canal, y que incluye imágenes de comportamientos animales nunca antes registrados por una cámara; marcando así un hito al lograr filmar por primera vez los grandes movimientos de masas del reino animal.

Filmada en tierra y desde el aire, en árboles y acantilados, sobre témpanos y bajo el agua, Grandes migraciones narra las formidables historias de muchas de las especies del Planeta y sus desplazamientos, al tiempo que revela nuevos descubrimientos científicos con la impecable claridad de la alta definición.

La primera parte del documental, titulado “Nacidos para migrar”, recorre el mundo revelando cuatro de las migraciones animales más impresionantes: la de la mariposa monarca, que tarda cuatro generaciones en atravesar un continente para completarse.

La del cangrejo rojo, que supera obstáculos tremendos todos los días de su vida (se trasladan en masa formando una increíble marea roja que se mueve al unísono desde el interior del bosque hasta la playa para culminar su rito de reproducción).

La del cachalote, que viaja más de un millón y medio de kilómetros en su vida.

Y la del ñu, que se enfrenta todos los años a las feroces fauces del cocodrilo (viajes que realizan entre Tanzania y Kenia, más de 480 kilómetros).

Todos los días, millones de criaturas nacen a una vida de caminar, de volar, de correr.

Son animales migratorios, viajeros natos.

La belleza de estas historias se acentúa por lo que actualmente conocemos sobre la fragilidad de la existencia de estas especies y su perentoria lucha por la supervivencia en un mundo siempre cambiante.

El docu se ocupa también de las morsas, y la ardua situación que viven actualmente por el descenso de hielo en el Ártico.

Y es que éstas no están preparadas para nadar largas distancias. Comienzan su viaje en las costas de Alaska y, desde siempre, han utilizado los bloques de hielo como santuarios donde descansar y criar durante su viaje de ida y vuelta a Rusia.

Sin embargo, en los últimos años, esas masas de hielo flotantes escasean, son más pequeños y no pueden sostener a la población de morsas, que se pelea por ocupar estas tablas de salvación que resultan insuficientes.

El programa incluye al tiburón ballena, cuya supervivencia depende de la existencia de plancton, y del antílope americano, cuya ruta migratoria del sur de Wyoming hacia el norte se ha convertido en un calvario por culpa de la actividad humana.

El equipo de filmación de National Geographic pasó dos años y medio trabajando, recorriendo 670.000 kilómetros en 120 países -en todos los Continentes- para que se pudiera estrenar esta producción espectacular, única en su tipo, en el otoño boreal de 2010.

Próximo pase: el domingo -día 14 de Noviembre– a las 21.00h.

Nunca dejaré de visionar y de recomendar este otro documental-largometraje: ‘Home’

Dirigido a los amantes de la naturaleza, de la preservación de la especie animal.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Las abejas, en extinción

Albert Einstein ya advirtió de que “sin abejas, la humanidad desaparecería en cinco años”.

Aquella conocida frase del genio de la física es quizá un poco exagerada, pero ponía de manifiesto la importancia de estos insectos para el mantenimiento de los hábitats naturales tal como hoy los conocemos.

En la actualidad, muchos expertos coinciden en que quizás la especie humana no desaparecería en unos pocos años, pero sí asumen que la vida en la Tierra cambiaría de forma drástica.

La importancia de las abejas en la polinización y en la renovación vegetal no tiene comparación con ninguna otra especie. De hecho, el 80% de la polinización de las plantas la realizan las abejas. Hay mariposas, escarabajos y otros insectos que también realizan este proceso pero, si las abejas desaparecen, el mundo vegetal se transformaría por completo.

Si desaparecieran las abejas, la vida sería casi imposible”

Así lo postula el científico George McGavin después de un riguroso debate de la institución Earthwatch celebrado en la Royal Geographic Society de Londres.

Asimismo, en dicha discusión se hablaba de más datos: como que la salud del 60% de la población mundial depende exclusivamente de medicamentos de origen natural; que a nivel global, cada minuto perdemos una superficie de bosque equivalente a unos 20 campos de fútbol, o que 300 especies de plantas importantes para el ser humano dependen del vuelo de los murciélagos.

Revelaciones curiosas y concluyentes, que nos hacen pensar sobre la importancia de la biodiversidad.

El hecho es que cada año la desaparición de abejas sin dejar rastro se cuentan por millones. Los apicultores no saben ya qué hacer. En un principio, afectaba sólo a Estados Unidos, pero ahora es un fenómeno generalizado en casi todo el mundo.

Desde hace una década, en Europa van desapareciendo miles y miles de colmenas.

A falta de conocer sus causas, se barajan varias hipótesis.

Unos piensan que se trata de un parásito intestinal, el nosema ceranae, que provoca una enfermedad conocida como varroasis. Uno de los primeros síntomas es que las abejas parasitadas tienen las alas deformes, lo que les impide volar, y tanto su absomen como su tamaño general se queda reducido a un tercio del normal. La falta de vitalidad hace que vayan muriendo lentamente, hasta que la colmena desaparece por completo.

Hay quienes sostienen que la razón de esta mortandad es debido a la utilización de plaguicidas y pesticidas en el campo, sobre todo los neurotóxicos, que se utilizan bastante en semillas.

Otros científicos, en cambio, aseguran que la culpa es del cambio climático.

Con todo, uno de los aspectos más curiosos de este fenómeno es que no se encuentran los restos mortales de las abejas -ni de las adultas ni de las crías-.

En un primer momento, cuando no se sabía nada de esto -apunta el veterinario navarro, Pérez de Obanos- se especuló con que fueran enfermedades víricas, y de hecho le llamaban el virus de la enjambrazón, porque parecía que toda la colmena había enjambrado, había desaparecido. No quedaban restos de las abejas ni en las colmenas ni en las proximidades. Nosotros estamos viendo que la colmena muerta se queda con abundante miel y polen, pero las abejas no aparecen”.

Científicos españoles del Centro Regional Apícola de Marchamalo (Guadalajara) acaban de resolver el misterio. Apuestan que su desaparición se debe a la actuación del parásito asiático: el ‘nosema ceranae’. La primera de las hipótesis expuestas; Ataca el aparato digestivo de las abejas obreras, de los zánganos y de la abeja reina; destruyendo así las células epiteliales encargadas de la asimilación de los alimentos.

Pero es que, además, han encontrado también una explicación para el hecho de que no se hayan encontrado los cadáveres de las abejas. Al parecer, las abejas infectadas -cuando se sienten débiles- se alejan de la colmena, siguiendo un mecanismo de defensa. Mueren lejos, y los reptiles y otros insectos devoran sus restos.

CURIOSIDADES

Para producir cien gramos de miel, una abeja necesita volar una distancia equivalente a la vuelta a la Tierra (es decir, 40.000 kilómetros y recorrer nada menos que un millón de flores), pero sólo necesitan consumir 25 gramos de miel para producir esa cantidad.

Este trabajo les resulta agotador y, quizás, por ello viven tan poco tiempo. En primavera -cuando hay buenas floraciones- una abeja suele vivir unos 35-40 días. Mientras que en invierno -época en la que no salen a trabajar-viven entre cuatro y cinco meses.

Además de miel, las abejas producen cera, jalea real, polen, propóleos y apitoxina. Pero, ¿qué es la apitoxina? Pues el veneno del aguijón, que se utiliza para combatir artritis, artrosis, reúmas, problemas de cervicales y lumbalgias, entre otros dolores… Además, suele ser empleada sobre todo por la medicina alternativa.

La reina se aparea sólo una vez en su vida, con unos cuantos zánganos, en un vuelo de fecundación que sirve para seleccionar a los más fuertes. Y gracias a que tiene un espermateca en el interior del abdomen, puede mantener el esperma de los distintos zánganos e ir poniendo huevos poco a poco. Es decir, la misma reina va fecundando sus huevos a medida que lo necesita.

Todo un mundo diminuto, pero inteligente, y del cual necesitamos para vivir.

Película de animación: “Bee movie” (2007)

Más allá de lo que dijera Einstein, el que las abejas puedan desaparecer es un tema preocupante.

“Cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento son mutuamente interdependientes” (Erich Fromm– psicólogo social, psicoanalista, filósofo y humanista alemán)

No queda otra más que cuidar de nuestro entorno, con respeto.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Desastres climáticos

Carreteras partidas en dos; Coches que parecen de juguete; Ciudadanos vagando por las calles; Incendios producidos por fugas de gas; Más de 200 fallecidos; Casas hechas trizas.

 

Imágenes dantescas del terremoto que nos ha dejado Chile. Un movimiento sísmico -de magnitud 8,8 en la escala Ritcher- y que ha dejado al país boca arriba. Los heridos se cuentan por centenares, los destrozos materiales por millares, y los chilenos sin hogar ni se cuentan… De lo que se trata ahora es de rescatar a la veintena de personas desaparecidas y de volver a restaurar la normalidad en un país de 18 millones de habitantes.

Un país que, tristemente, ya ha sufrido numerosos terremotos (el último aconteció en 2007). Ha sido entre 50 y 100 veces más intenso que el que asoló Haití el 12 de enero pasado, y en la historia sísmica de la República alpina es el tercero más intenso, según los expertos.

Según el Instituto Geológico de EEUU, el epicentro se produjo en la sureña región de Maule, a 500 kilómetros de Santiago -la capital- y a unos 90 kilómetros al sureste de Concepción (la segunda ciudad más poblada de Chile). Sólo en Bío Bío (cercana a Maule), sin energía eléctrica, sin agua potable y sin gas, se calcula que hay unas 400.000 personas afectadas.

Las consecuencias no se han hecho esperar. Y es que el terremoto ha provocado un tsunami en el Océano Pacífico que se prevé que llegue a Hawai en las próximas horas. De momento, el maremoto ya ha dejado 5 víctimas en la isla de Juan Fernández (Chile).

En toda su Historia sísmica en Chile, destaca el temblor del 28 de octubre de 1562, en el que murieron 2.000 personas en la zona de Concepción. Desde entonces, han sufrido 83 grandes terremotos, que en los últimos 50 años han causado más de 40.000 víctimas mortales.

Chile, región de Sudamérica, se ve ahora abocada a salir del atolladero. Y esperemos que la ayuda internacional no tarde en llegar como no se hizo esperar en la vecina isla de Haití.

Como punto de reflexión, me gustaría añadir que estos desastres naturales sólo pueden ser obra del Hombre. De los países del primer Mundo que, para seguir desarrollándose -en detrimento de los pobres- no reducen, si no que aumentan sus emisiones de CO2 en un Mundo cada vez más castigado por la contaminación y la destrucción de sus especies.

Documental HOME (2009)– Dirigido por Yann Arthus-Bertrand. Un largometraje que muestra la diversidad de la vida en la Tierra y cómo las actividades humanas se han convertido en una amenaza para el equilibrio ecológico del planeta. (Voz en off: Salma Hayek).

Pincha aquí si quieres ver la película.

Todavía estamos a tiempo de cambiar…

“De qué sirve una casa sino se cuenta con un planeta tolerable donde situarla” (de Henry David Thoreau)

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Blog publicado a las 00:55h (GMT) del 28 de Febrero.