Posts Tagged ‘pacto de estabilidad’

La Constitución y la moral

En el Congreso de los Diputados ya no se habla de establecer la igualdad de hombre y mujer en el acceso a la Corona o de reformar el Senado, sino de la “estabilidad presupuestaria” -que queda fijada por mandato constitucional-.

Se nos dice que la intención es calmar a los mercados, al Banco Central Europeo y al eje franco-alemán con el objetivo de salvar a nuestro país de una intervención.

Cuando, en definitiva, no es más que un corsé permanente al gasto público en España.

La idea es que para 2020 todas las Administraciones -central, autonómica y local- tendrían prohibido por la Constitución gastar más de lo que ingresan.

Lo curioso es que lo que había resultado imposible durante siete años -poner de acuerdo a PSOE y PP en una reforma constitucional- se ventilara el pasado 22 de agosto.

Por sorpresa y en diez minutos (los que tardó el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en ofrecerla y Mariano Rajoy, líder del PP, en aceptarla).

La realidad es que la reforma se ha encontrado con la hostilidad de un sector de la opinión.

Se habla de “golpe de Estado financiero”, de “golpe a la democracia”, de “ruptura del consenso constitucional”, etc. Términos que coinciden con el resurgimiento del 15-M después del paréntesis papal.

Guste o no, lo cierto es que la iniciativa por acuerdo del PSOE y el PP es perfectamente legal. Si es o no democrática dependerá del concepto de democracia que se tenga. Pero legal, es.

Nada puede obligar a convocar un referéndum como no sea el voto favorable de 35 diputados o 26 senadores.

Pero bien es cierto también que , aunque el referéndum no sea legalmente obligatorio, lo es moralmente dada la trascendencia de lo que se reforma.

Pero -afirma Ramón Cotarelo, catedrático de Ciencias Políticas- «aquí aparecen discrepancias. Para unos, el tope del déficit es enterrar el Estado del bienestar; para otros, es una garantía del Estado del bienestar. Si no hay acuerdo mayoritario, la obligación moral se debilita.»

Socialistas y populares argumentan que se “requería tal medida a fin de salvar el Estado del bienestar”.

Lo que no deben de saber es que España es el país de la UE-15 que tiene el gasto público social por habitante más bajo.

Por lo que se hace difícil de entender cómo mayores recortes de tal gasto van a corregir el enorme déficit de gasto público social.

Una respuesta a esta contradicción podría ser la aportada por dirigentes conservadores de persuasión neoliberal, como dirigentes del Partido Popular, que han subrayado que el descenso del gasto público (incluyendo el social) estimulará la economía.

Pero como bien han señalado economistas de la talla de Joseph Stiglitz, Paul Krugman o Dean Baker, las políticas de recortes de gasto público (incluyendo gasto público social) en este momento de recesión son contraproducentes. Entienden que reducirían todavía más la demanda de bienes y servicios (estancada como resultado de que la población está enormemente endeudada).

Grecia, Irlanda y Portugal están mostrando que la reducción del gasto público les está abocando a una continua recesión.

Mejor ejemplo de lo que no se debe hacer, imposible.

Con todo, la medida permitirá un déficit tope de un 0,4% del PIB. Un porcentaje excesivamente bajo.

En realidad, en los últimos 20 años, tal como subraya David Lizoain, ni la zona euro, ni la OCDE en su conjunto tuvieron un déficit estructural inferior al 0,4% ni un sólo año.

Alemania lo consiguió sólo un año; EEUU, tres años, y el Reino Unido, cuatro.

El politólogo Vicenç Navarro afirma que es poco probable que las fuerzas que están pactando el déficit del 0,4% favorezcan un incremento sustancial de los impuestos y de su progresividad (los ricos en España tributan sólo el 20% de lo que tributan los ricos en Suecia).

En realidad, durante estos últimos 15 años, ambos partidos han estado reduciendo los impuestos, debilitando su progresividad.

El tipo efectivo del IRPF que abonan las rentas más altas se ha reducido en 18 puntos, la gran empresa tributa un 10% menos por sus beneficios y la banca se ha beneficiado de la enorme tolerancia, cuando no complicidad, de las autoridades públicas hacia el fraude fiscal.

En realidad, lo que estamos viendo ahora es la repetición de lo que ocurrió en el periodo 1993-2008.

La reducción del déficit público -requerido por el criterio de Maastricht-, se consiguió a costa, no de aumentar los impuestos (que en realidad bajaron, sobre todo en las rentas superiores, reduciéndose un 37% para las rentas de más de 300.000 euros), sino de disminuir el gasto público y sobre todo el gasto público social.

En España, los déficits públicos siempre se han reducido a costa de su Estado del bienestar.

Creerse que ahora va a ser diferente es ignorar el temor del Estado español (tanto central, como autonómico) a enfrentarse con aquellos colectivos de mayores ingresos (que obtienen sus ingresos de las rentas del capital) y que no aportan al Estado lo que aportan sus homólogos en la UE-15. Así de claro.

Y lo más tremendo de todo es que, a los mercados, la dichosa reforma constitucional muy probablemente les importa un bledo.

 

Zapatero hizo mal al no consultar al partido, ¿no hace mal el partido al no consultar a los ciudadanos?

Y ¿qué ocurriría si se incumple esa norma constitucional? Pues puede que nada. De hecho, el Pacto de Estabilidad, contenido en el Tratado de la Unión desde 1997, limita al 3% del PIB el déficit máximo de los Estados y ha sido incumplido por la práctica totalidad de los países sin ninguna consecuencia práctica.

Esto es política de Estado, sí señor.

+ info en Actuable

© Iñigo Ortiz de Guzmán

ZP+PNV+CC=Presupuestos

Por fin el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero respira tranquilo en su escaño.

Llevaba toda la legislatura sin tener un día relajado.

Se había acostumbrado al sobresalto, al suspense y a jugarse la vida en cada votación.

Primer día sin geometría variable.

Para eso ha tenido que mudar la piel.

Y pasar de estar solo a conciencia -para marcar distancias de los demás- a tener un pacto de estabilidad suscrito con PNV y Coalición Canaria.

Ya cambió la piel para dejar a un lado su proyecto político inicial y lanzarse a la política de las reformas, del “me cueste lo que me cueste”.

Zapatero ya no está solo y mira tranquilo a la ministra de economía, Elena Salgado desde el escaño.

LA SUMA DE 1+2 ES IGUAL A 3

El pasado 15 de octubre el Gobierno y el Partido Nacionalista Vasco llegaban al tan ansiado acuerdo (el 3º que los nacionalistas dan a Zapatero; el 6º en la historia de la democracia) que dan via libre a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2011, y que se debatirán entre hoy y mañana.

Un acuerdo histórico por lo que de desarrollo estatutario recibe Euskadi.

Se cierra así un camino iniciado hace ahora 31 años. Los jeltzales han logrado arrancar un paquete de 20 transferencias de ejecución inmediata, y el compromiso de estudiar la fórmula de aplicación de otras siete. Un compromiso que supone un cambio de rumbo en la actitud que históricamente ha mantenido el Estado.

El mejor ejemplo de ello: que es la primera vez que un Gobierno español reconoce que hay materia que transferir en la gestión del régimen económico de la Seguridad Social.

El punto de inflexión hacia el cumplimiento pleno del Estatuto de Gernika.

El acuerdo suscrito por el PSOE y el PNV recoge otros tres proyectos estratégicos: el tren de alta velocidad-TAV; la Fuente de Neutrones por Espalación y el plan de la Bahía de Pasaia; además de 112 millones para inversiones directas y la presencia de Euskadi en el Ecofin -el órgano que decide en la Unión Europea los asuntos económicos y financieros-.

Zapatero, en sus horas más bajas -cuando su margen de maniobra es más estrecho- consigue así lo que no tuvo desde que empezó su segunda legislatura: la estabilidad que da contar con un aliado fijo, el PNV, que tampoco atravesaba su mejor momento tras ser desplazado de Ajuria Enea.

De esas dos debilidades ha salido una alianza entre los dos partidos más antiguos de España, con el riesgo de afectar a la estabilidad del Gobierno del lehendakari Patxi López, convidado de piedra en las negociaciones.

A los nacionalistas vascos les convenía este pacto para mostrar su centralidad en la política vasca y empezar a maniobrar para intentar recuperar la Lehendakaritza. No hay muchos precedentes de competencias que arranca en una negociación un partido de la oposición en la comunidad que los va a gestionar.

Pero al PNV le viene de perlas vender en Euskadi que es el partido que, incluso sin gobernar, arranca transferencias y cuestiones tan simbólicas como el nombre oficial de las provincias en euskera.

Con todo, la ecuación matemática no le ha salido tan mal al PNV, que se sabía imprescindible para sacar a cabo -con su apoyo- las cuentas del Estado, después de que el resto de las formaciones de la oposición presentara las enmiendas de devolución de dichos Presupuestos.

A cambio, los nacionalistas vascos han tenido que tragarse sapos como apoyar en los Presupuestos la congelación de pensiones que rechazó media docena de veces en el Pleno del Congreso. Su objetivo está en el País Vasco, en las diputaciones, los ayuntamientos y en el Gobierno autonómico.

El presidente del partido jeltzale, Iñigo Urkullu, horas después de conocerse el acuerdo: “Tengo que decir con satisfacción que lo conseguido es un paso determinante, definitivo, para encarar el cierre del Estatuto.

Pero el pacto alcanza su mayor dimensión en los referido al autogobierno. Es ahí donde reside su carácter histórico, como recordó Urkullu.

Veinte transferencias inmediatas (las tres acordadas en septiembre): las políticas activas de empleo, en la Formación Profesional ocupacional y continua, y el Instituto Social de la Marina se harán efectivas el 1 de enero de 2011.

Nueve más en el primer semestre del año que viene y otras ocho en el segundo semestre. Y siete más entre ellas la del régimen económico de la Seguridad Social sujetas al compromiso de estudiar cómo se ejecutarán.

El compromiso, sin embargo, no toca el referente a prisiones, y excluye asimismo la transferencia relativa al régimen económico de la Seguridad Social. Esta competencia ha sido motivo de desacuerdo permanente dado que, por una parte, la Constitución la considera exclusiva del Estado y, por otra, el Estatuto vasco la atribuye a Euskadi.

Hay, pues, un conflicto de competencias, más que una competencia no reconocida.

Sucesivos Gobiernos utilizaron como argumento para no tocar el asunto la fuerte oposición de los sindicatos, que siempre han denunciado que su traspaso rompería el criterio de unidad de caja que garantiza las mismas prestaciones en todo el territorio.

Según acaba de explicar Salgado en el Congreso, habrá contención del gasto público; y el referido al social aumentará hasta el 58%. En total, más de dos puntos porcentuales del PIB en gastos para el próximo año, y que se dividen en los siguientes apartados:

Una incógnita que se abre ahora es el papel del pacto PSE-PP en Euskadi en estas nuevas condiciones.

Si ese acuerdo tan anómalo se produjo fue por dos razones: por la aplicación de una política de tolerancia cero y deslegitimación del terrorismo, así como por la deriva soberanista del PNV en la década precedente.

Con todo, si el primer factor entra en fase de solución, vislumbrándose el fin de ETA y la reconversión de la izquierda abertzale; si el PNV aparece comprometido en ella junto a PSOE y PP, y si los peneuvistas dejan además de lado las exigencias rupturistas y autodeterministas y regresan al Estatuto de Gernika, ¿cuál es la función que le queda por cumplir al pacto vasco cuando socialistas y populares difieren tanto en sus principios económicos, fiscales o educativos?

Lo sabremos dentro de poco.

Lo que sí acabamos de saber es que el PP amenaza con romper el pacto de gobierno que tiene en Canarias. Lo dirán esta tarde sus representantes populares en esa región. Y es que el Coalición Canaria llegara en el día de ayer a salvar también las cuentas públicas (con un compromiso de inversión en las islas de 280 millones de €), puede costarle al partido nacionalista el control del Gobierno del archipiélago.

Mientras tanto, otros partidos -en especial los catalanes- están descolocados ante la nueva situación de pactos. Se prevé pues que CiU haga previsiblemente un discurso muy crítico mirando a las elecciones catalanas. Aunque el Gobierno no descarta que después de esa cita con las urnas pueda unirse al bloque de estabilidad.

Y la izquierda seguirá marcando distancias con la política de reformas costosas de Zapatero.

Para el primer día de debate de Presupuestos sólo queda escuchar a Mariano Rajoy.

¿Hará propuestas concretas? ¿Hasta dónde llegará su nivel de crítica a los pactos con PNV y CC? ¿Ha entendido que 1+2=3?

Hasta ahora, no ha adelantado mucho…

Clamará contra el acuerdo con la idea de que Zapatero vende España a cambio de mantenerse en el poder. Pero como ministro de Administraciones Públicas se hartó de firmar traspasos a Cataluña y País Vasco para que Aznar fuera presidente. Y dijo entonces en el Congreso que utilizaría siempre que pudiera el artículo 150 de la Constitución que permite delegar competencias para pagar los pactos con CiU y PNV de 1996.

Sabe que si gana sin mayoría absoluta en 2012, él tendrá que hacer lo mismo y pactar con los partidos nacionalistas.

Mientras tanto, aquí todos han jugado sus cartas.

El presidente del Gobierno está a punto de blindarse para terminar la legislatura gracias al PNV.

No sólo está en juego el Presupuesto para 2011, sino agotar el mandato y tener una cierta tranquilidad en asuntos económicos.

El pacto tiene más trascendencia de la que se le da. Porque presupone -eso dicen- dar más confianza a los mercados financieros; un hecho del que algunos difieren. Los mismos que opinan que los socialistas -con las encuestas bajo mínimos- tienen los días contados; se habla de poszapaterismo. Aunque ZP ya lo ha dicho: “Un año y medio en política, es mucho”.

Pero, sobre todo, el acuerdo simboliza la superación por el PNV de la deriva anti-autonomista y su compromiso con la gobernabilidad de España.

A tod@s: Quien les ha visto y quien les ve…Son lobos con piel de cordero. Así es la política.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán