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Libertad de pensamiento

Al final va a resultar que Democracia Real Ya iba a tener razón…

Al final, los dos partidos mayoritarios en nuestro país se reparten más del 80% de la representación parlamentaria. Y eso no es normal. Lo es si aplicamos la Ley D’Hondt, pero peca de injusta por no ser igualitaria.

Mientras tanto, el Gobierno tiene las horas contadas. La de ayer fue la despedida de José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso de los Diputados. Su último Estado de la Nación ante el más que previsible adelanto de las elecciones a octubre/noviembre. ¿Para qué alargar más la agonía a mayo de 2012? ¿Es que quedan más recortes por llevar a cabo? En Cataluña ya han empezado con los sanitarios…

Mientras tanto, el partido de la oposición no adelanta nada en caso de -como dicen todas las encuestas- gane las elecciones; si no por mayoría absoluta, por una gran diferencia respecto a los socialistas. Sólo hemos sabido últimamente que Mariano Rajoy ha mandado a la FAES (presidida por Aznar) una consulta -entiendo que no objetiva que digamos- de si resultaría viable o no el llevar a cabo el copago sanitario.

Es decir, más de lo mismo. Otra triquiñuela más a tantas otras para hacer ver que se dice algo sin querer decir nada. Más y más recortes, y todo porque España ha hecho del ladrillo su máxima. Eso sí, a costa de unos pocos, y en algunos casos de manera corruptela para llenarse los bolsillos.

Allá cada uno con su conciencia.

Lo preocupante es que, mientras tanto, el otro partido nacional importante -aunque minoritario- se enzarza en Extremadura en una lucha interna (tan característica de esta nuestra izquierda nuestra) para perpetuar o perpetuarse con alguna Consejería el poder de otros y el suyo propio. Nadie les dice que no tienen derecho a hacerlo (como lo hace su hermana Ezker Batua en Euskadi), pero los votantes de IU extremeños no creo que salten de alegría al ver que el PP se hará con la presidencia en esa comunidad porque el PSOE parece haberle ninguneado durante tantos años.

Mientras tanto, estamos en lo mismo. Con casi 5 millones de parados.

Mientras tanto, la corrupción -y sus imputados- acampan a sus anchas. Los ciudadanos no tenemos acceso a los gastos de los cargos públicos, ni incluso conocemos qué hace la Corona con dinero público.

Mientras tanto, las empresas se aprovechan de los impuestos nacionales para formalizar EREs sin que les cueste un euro.

¿Cómo se siguen permitiendo los paraísos fiscales?, me pregunto.

Lo dice el que tiene una mente inquieta, inteligente, que se ha caracterizado por prever los movimientos cíclicos en política y económica. Ese es el escritor y economista, José Luis Sampedro. Ese también humanista quien cree que el mundo está en la era del desconcierto y que va hacia otro modelo. Con una única salida: la de la educación y el pensamiento.

Para quien algo se está moviendo desde el 15M, por el descontento, el desencanto.

Hace 22 años las cajas de ahorros no podían abrir sucursales fuera de su región.

Hace 21, a las entidades financieras españolas se les permitió retener solo dos de cada cien euros de los depósitos de sus clientes y prestar el resto.

Hace 18 años se abrieron las fronteras de la Unión Europea para que el dinero circulase libremente.

Hace 15, el Gobierno de Aznar empezó atransformar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas(IRPF) en un sistema menos progresivo, con menos tramos y tipos más bajos.

Hace 13, desaparecía el Banco Exterior, como el resto de los bancos públicos, al ser convertido en Argentaria, hoy reducida a la A de BBVA.

Hace 12, cuando Europa aún no tenía moneda común, EEUU revocaba la Ley Glass-Steagall, permitiendo utilizar de nuevo los depósitos de los clientes para inversiones de riesgo.

Y llegó la crisis.

Hace dos años, despedir era más complicado y caro en España. Hace un año, la edad de jubilación estaba fijada en los 65 años.

De los indignados se ha dicho que son sediciosos, que son agresivos, que son pulgosos y lujuriosos, que son ilegales, que sonperroflautas, que son violentos, que son delincuentes, que son unos golpistas como Tejero, que son totalitarios, que sonantisistema, que tienen entrenamiento en kale borroka de ETA, que son una guerrilla urbana, que son cuatro gatos malcontados, que son niñatos enrabietados, que son batasunos, que son cachorros de Rubalcaba, que son ratas, que soninsalubres, que son delirantes…

Cuesta encontrar un colectivo más insultado en menos tiempo.

Cuando el Movimiento 15-M solicita, ante todo, reformas políticas, lo que está mandando es un mensaje más o menos articulado de denuncia ante la ineficacia del Estado.

Hay que reforzar el Estado, nos están diciendo -y sus instituciones-, para que pueda cumplir su promesa de que protegerá a los ciudadanos. Y reforzar al Estado pasa necesariamente por ponerlo a punto desde una perspectiva política. Fundamentalmente, porque si un Estado no es suficientemente representativo, transparente y abierto, jamás podrá ser eficaz. Y si no es eficaz, carecerá de la necesaria legitimación social.

Para Antonio Estella (catedrático en la Universidad Carlos III de Madrid) la manera de volver a crear una alianza entre la gente y el Estado, sus instituciones y los políticos, es tomando en serio las reivindicaciones de aquellos que piden que se acometa una segunda transición política en nuestro país. Sin ella no se contará con el respaldo de la gente. Y sin el respaldo de la gente, el Estado -nuestro Estado y todos los demás-, jamás tendrán el empuje necesario como para poner en orden nuestra maltrecha economía.

Con todo, la perspectiva política es clara: Mariano Rajoy ganará las próximas elecciones con una mayoría holgada. Lo que sí ha hecho es perder otra oportunidad para explicar lo más básico: qué hará cuando gobierne.

El programa económico del PP se resume en tres puntos. El primero: váyase, señor Zapatero. El segundo, redundante con el anterior: España necesita un nuevo Gobierno que transmita “confianza” a los mercados. El tercero: hacen falta “reformas de verdad”. ¿Cuáles?

Zapatero ha intentado reconstruir su discurso enlazando tres puntos difíciles de anudar. Uno: sus promesas de que la crisis no la pagarían los más débiles. Dos: el 20% de personas en paro. Y tres: ese recorte social de hace un año, tan difícil de tragar. Tuvo un guiño con las protestas del 15-M al anunciar esa nueva protección para las familias que no pueden pagar su hipoteca. Pero llega demasiado tarde.

«Entre los economistas hay dos tipos: los que se dedican a hacer más ricos a los ricos y los que pretendemos hacer menos pobres a los pobres» (José Luis Sampedro)

«Si me muriera mañana, creo que lo dejaría todo en regla. Tendría la sensación de haber venido a la Tierra para hacer algo valioso» (Jean-Pierre Barou, autor de ¡Indignaos!

Los indignados no son grandes gracias a la prensa sino a pesar de cierta prensa.

+ info de ¡Indignaos! (lectura completa)

+ info en Adiós, Mr. Zapatero

© Iñigo Ortiz de Guzmán

Algo pasa con Berlusconi

Hace dos días fuimos testigos de lo que cada vez es más un mal común en Europa.

Se llama transfugismo político.

Lo cierto es que el miércoles, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, salía airoso de la Cámara de Diputados tras la moción de censura presentada a finales de noviembre por Italia de los Valores (IdV) y el Partido Democrático (PD).

Pero el cómo lo hizo, por tres votos de diferencia, entrará en los libros de historia junto a cinco nombres propios.

Los de los diputados tránsfugas, Domenico Scilipoti, Massimo Calearo y Bruno Cesario, que abandonaron sus respectivos partidos montando un movimiento denominado ‘grupo de la responsabilidad’.

Y también los de dos diputadas de Futuro y Libertad (Fli) arrepentidas, Maria Grazia Siliquini y Catia Polidori. Quienes a última hora decidieron mostrar su fidelidad a Il Cavaliere, desobedeciendo las órdenes de su partido y dejando en ridículo a su líder, el también derechista Gianfranco Fini.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN ITALIA?

Lo que pasa es que mientras en la Cámara Baja los políticos se enzarzaban en discusiones -llegando incluso a las manos-, en la calle miles de manifestantes protagonizaban una batalla campal.

El pueblo italiano está tan contento que ha puesto Roma como a Nerón le habría gustado verla: fuego, caos, intercambio de huevazos y gases lacrimógenos entre protestantes y policía… En fin, que si el Coliseo no estuviera roto ya, se lo cargaban otra vez.

El periódico liberal La Stampa interpretaba el estallido de violencia así: “La política cerrada en el Palacio [del Gobierno] salda las cuentas consigo misma (…). Fuera arde la ciudad. Se les echa el cerrojo a las puertas del Palacio para separar dos mundos que parecen vivir en galaxias a años luz. Las columnas de humo (…) nos hacen pensar en los años 70 (…). Mejor mirar a Londres, (…) a la Grecia de los incendios en las calles, a todos los jóvenes fuera de control que ya no tienen ningún punto de referencia en los partidos ni en sus mediaciones, (…) convencidos de tener el derecho de desfogar en las calles la rabia por una vida que se perfila precaria. (…) Es cierto que los jóvenes que juegan a la guerra con el casco, la gasolina, el pasamontañas y los palos no representan a los italianos, pero la política debería poder mirar más allá de los incendios para ver una mayoría silenciosa y agotada que ni siquiera es capaz de hacerse ilusiones.”

Lo que pasa es que en Italia se tiene mucho dinero y poder, y nada de escrúpulos (el ‘todo vale y todo es posible’).

Se puede “comprar” a sectores del poder judicial para sacar leyes a medida y así evitar la acción de la justicia. Por lo que también se puede comprar a diputados para prostituir a estos, y burlarse así de la voluntad y el voto soberano de los electores.

Lo que se sabe ya es que el premier se ha salvado, pero el país naufraga.

Así es la “Italia de Berlusconi”.

Lo que ocurre es que Berlusconi ha vuelto a demostrar que es un gran artista en supervivencia política, como el Caesar en sus mejores tiempos.

Lo que pasa es que en el mes que se ha tardado en dar el voto de confianza, Berlusconi ha tenido tiempo de hacer cambiar de chaqueta a unos cuantos diputados que le iban a votar en contra.

Y ahora, renovada la confianza de Senado y Congreso -con holgada mayoría en la cámara alta y más apretada en la baja-, el primer ministro sale del escollo más fuerte que nunca.

Lo que pasa es que no hay una izquierda visible, de oposición. Tienen ideas viejas y políticos viejos. En su día desaparecieron del Parlamento, pero no son el Parlamento en Italia.

Los partidos más sociales son, en muchos casos, contradictorios. Como contradictorio es el secretario del Partido Democrático (PD), Nicola Landolfi, quien se considera comunista, gay, y católico a la vez.

Pero así es “la Italia de Berlusconi”.

Desde el atril, desde donde siempre se ha sentido cómodo, se ha jactado -como sólo él sabe hacerlo- de la siguiente manera: “Soy el mejor primer ministro de Italia en 150 años“.

Y aunque bromee con el primer ministro ruso Putin sobre que ambos gobernarán hasta cumplir los 120 años, el secreto de su longevidad no radica en una fórmula casera cualquiera.

Lo que sucede es que Italia no tiene a nadie que se pueda medir con él o enfrentarse a él.

Lo que pasa también es que Berlusconi sabe hacer mejor que nadie la campaña electoral. No solamente porque le gusta estar de campaña, sino porque tiene los medios -especialmente de comunicación- y sabe cómo utilizarlos. En particular, la televisión.

Que lo tengo dicho, que así es “la Italia de Berlusconi”.

No hay que darle más vueltas a lo acontecido en los últimos días, del show mediático, político y social.

No quisiera repetirlo, pero bueno…así es “la Italia de Berlusconi”.

Pensamos que conocemos a los italianos, pero ni de lejos.

La historia de la nación italiana es de hace bien poco. Pero su complejo, extenso y fascinante pasado nos sobrepasa, y mucho.

Si su victoria ha sido pírrica, poco importa.

Ayer, en la presentación del libro de su amigo el periodista Bruno Vespa, Berlusconi descartó de un plumazo convocar a los italianos a las urnas: “Italia no necesita elecciones”.

Pero algo se mueve en la oposición.

No la de izquierdas, que sigue perdida en la crisis, clamando improbables dimisiones del jefe del Ejecutivo y la formación de un nuevo Gabinete de gran coalición.

Sino la de centro y de derechas. Es decir, la de los partidos católicos, autonomistas y Futuro y Libertad (FLI), liderado por Fini, ex pareja política de Il Cavaliere (quienes, por cierto, nunca se llevaron bien).

A las pocas horas de la votación en el hemiciclo italiano, cinco partidos fundaron el Polo de la Nación. Una nueva coalición -típica de este país-, que se coloca en el medio de la arena política. Una alternativa moderada a la alianza derechista entre Berlusconi y la Liga Norte y, por supuesto, a la izquierda deshilachada.

Ahora, nadie quiere elecciones inmediatas. Pero Berlusconi, sí.

Para ello, es de suponer que el primer ministro va a utilizar la prórroga que le acaba de conceder el Parlamento para intentar fortificar su apoyo en las Cámaras, con una asidua y obstinada ofensiva, combatida puerta a puerta, hombre a hombre, diputado a diputado.

Parece más que improbable que un Gabinete tan cojo (en minoría) pueda aguantar hasta 2013.

Por lo que sólo se entiende una salida: quitar hojas, una por una, a los opositores -colectando y acogiendo tanto a los ex compañeros decepcionados por la actuación de Fini como a los católicos que desean ganarse un buen puesto en el Ejecutivo- y, de este modo hacerse un hueco para llevar a cabo elecciones anticipadas.

Con este panorama, el próximo eslogan de campaña en Italia para las próximas elecciones podría ser este: “Usted vote a quien quiera, el ‘Cavaliere’ ya se encargará de comprar el voto a su diputado para gobernar el”.

Tristemente esto es Italia, donde se cree o nos quieren hacer creer que la mafia está en unos puntos determinados del país.

Pero como se puede comprobar salpica a todo el territorio y desde el miércoles con una mayor sospecha de los vínculos que le pueden relacionar a Silvio Berlusconi con ésta.

Nosotros tampoco nos quedamos atrás en corrupción de carácter “doméstico”.

Pero en vista de cómo están otros, tampoco estamos tan mal.

Como dice el dicho… “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.

Ningún gobernante español -que yo me acuerde- ha escupido tan grotescamente a la democracia.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Ser gitano en Europa

El 80% de los gitanos del mundo residen en Europa.

Con 12 millones de personas, la población gitana constituye la principal minoría de la Unión Europea. Y también la que más discriminación padece.

Es un hecho constatado por el Centro de Control Europeo del Racismo y la Xenofobia.

En su informe anual, este organismo afirma que los romaníes -también conocidos como gitanos- se enfrentan con la discriminación en el empleo, la vivienda y educación, además de ser víctimas habituales de violencia racial.

A primeros de agosto, París inició su vasta campaña de desmantelamientos de campamentos gitanos. Y el 19 de agosto fletó los primeros vuelos de expulsión a Rumanía (el país con más gitanos de la UE, con 2,4 millones) y Bulgaria.

¿Su idea? Repatriar a 700 gitanos de Francia a sus países de origen: 41 ciudadanos búlgaros; y el resto, rumanos.

La publicidad y las libertades de tono del Gobierno francés han suscitado duras condenas del Consejo de Europa, de la UE y de la Iglesia, además de las protestas de las ONG.

La ONU avisó: “los romaníes son expulsados de forma colectiva” y no en base a procesos individuales, y alertó de que en Francia se da un “aumento de la violencia de carácter racista” al calor de “discursos políticos de naturaleza discriminatoria“.

Francia sostiene que no está expulsando en masa a los gitanos, sino que se trata de repatriaciones caso a caso de ciudadanos en situación irregular y esgrime razones de orden público. Y reitera que que no ha violado ninguna ley ni la directiva europea sobre circulación de personas.

Lo cierto es que el Gobierno francés prepara una nueva ley de inmigración que amplía los criterios de expulsión de inmigrantes incluyendo ahora los “actos de robo reiterados”, la “mendicidad agresiva” y el “abuso de las estancias cortas” (las de tres meses a las que tienen derecho todos los europeos -incluidos rumanos y búlgaros- sin necesidad de un permiso de trabajo).

En definitiva, quitándoseles en determinados casos la ciudadanía, como si esta fuera un privilegio otorgado y no un derecho adquirido. Es la vuelta del calcetín de la democracia francesa y el aniquilamiento de algunos de los grandes valores que han hecho de Francia paladín de las libertades y de la acogida a los diferentes.

La deportación de gitanos rumanos y búlgaros, aunque sea formalmente voluntaria, resucita la Francia más oscura. Y sólo porque el presidente Sarkozy busca argumentos populistas que le rescaten de su anorexia en los sondeos; al menos, eso es lo que parece.

De las enseñanzas de Le Pen aprendió Sarkozy, que no por ser bajito es tonto.

Para el periodista Juan Carlos Escudier, el del Eliseo tiene una crisis y unos gitanos rumanos que no visten de Armani, es decir, los elementos suficientes para subir en las encuestas organizando viajes sólo de ida a Bucarest. Habrá ricos que aplaudan las expulsiones, pero es seguro que los partidarios más firmes de los destierros se encuentran entre las clases populares, que son quienes ven sus campamentos sin prismáticos, pugnan con ellos en los semáforos para que no les pasen la bayeta por el parabrisas y son víctimas de sus hurtos. ¿Hurtos? Sí, porque los gitanos rumanos también roban, al menos tanto como los parisinos de pura cepa.

Pero, ¿qué dice a todo esto la Comisión Europea? A pesar de haber dado un trato condescendiente al país galo durante todo el verano, la Comisión cambió de postura cuando se hizo pública la circular francesa en la que se ordena prioridad a la expulsión de los gitanos rumanos.

La comisaria de Justicia, Viviane Reding, a la que el Gobierno francés había explicado los detalles de las expulsiones, sosteniendo que se estudiaban caso por caso, que no eran colectivas ni atendían a razones de raza ni nacionalidad, se sintió engañada y anunció un procedimiento sancionador contra Francia que podría acabar en el Tribunal de Justicia la UE de Luxemburgo.

El ministro de Exteriores rumano, Teodor Baconschi, destacó -por su parte- la necesidad de intensificar la cooperación entre París, Bucarest y la Comisión. Evitando así toda “fiebre electoralista artificial” para resolver los problemas de pobreza, de acceso a la sanidad y a la educación de los romaníes en toda Europa.

Con la oposición del grupo Popular (el mayor de la Eurocámara), el Parlamento Europeo aprobaría el 9 de septiembre una resolución en la que expresaba “profunda preocupación por las medidas adoptadas por las autoridades francesas y por otros Estados miembros con respecto a los gitanos” e “insta a tales autoridades a suspender inmediatamente las expulsiones de gitanos“.

Pero todo se ha quedado en agua de borrajas.

No ha habido rapapolvo a Nicolas Sarkozy. De la reunión de los Veintisiete celebrada ayer, ni mu… En su lugar, los líderes europeos han arremetido contra la comisaria Reding -que hizo el paralelismo con la II Guerra Mundial-.

Sólo José Manuel Durão Barroso -presidente de la Comisión- (quizás, porque puede) ha tenido la voz discordante. Y ha salido en defensa de la institución que dirige, así como la apertura del procedimiento de infracción contra Francia (que posiblemente Bruselas active en dos semanas).

Se calcula que unas 20.000 personas romaníes procedentes de Europa oriental y central residen actualmente en Francia, muchas de ellas en campamentos no autorizados.

ETNIA GITANA EN NUESTRO PAÍS

En España, son 600.000 el número de gitanos residentes.

Entraron a España como peregrinos hacia Santiago de Compostela. Si bien los primeros años fueron bien recibidos, sus primeros problemas llegaron en 1499, cuando los Reyes Católicos dictaron la Pragmática Medina de Campo.

Perseguidos por los nazis y vigilados por el franquismo, el siglo XX tampoco ha sido un camino de rosas para la etnia gitana. Pese a ello, este pueblo ha sido fiel a sus costumbres y prueba de ello ha sido la pervivencia de su lengua traída de la India: el romaní o caló.

ORÍGENES

Hasta donde se ha logrado saber, este misterioso pueblo llegó a Europa desde el Norte de la India, específicamente de la región del Punjab y el Sinth, huyendo de las conquistas musulmanas y las invasiones mongolas.

Al cruzar Persia, los inmigrantes procedentes de distintas tribus se casaron y unieron entre sí, dando origen al pueblo Dom o Rom. A medida que el tiempo pasó, fueron evadiendo las hambrunas, los hunos, las guerras y persiguiendo, al mismo tiempo, el anhelo de encontrar un lugar donde establecerse. Fue el surgimiento de un pueblo nómada, cuya bandera tiene en el centro una rueda roja que simboliza los carros sobre los que solían desplazarse.

Es posible que, en busca de un clima soleado, atravesasen el Bósforo para establecerse en el sur de Grecia o Egipto.

Desde allí, se fueron extendiendo por toda Europa. Al llegar a la Península Ibérica, se identificaron como provenientes del pequeño Egipto. Alfonso V de Aragón les da un salvoconducto para cruzar su reino, y desde entonces se les comienza a conocer como egiptanos, antecedente inmediato de la palabra castellana “gitano”. Ellos a sí mismos se dicen Romà, en su propia lengua, el romanò.

Al principio, fueron bienvenidos en las tierras ibéricas. Incluso en Andalucía, llegaron a integrarse de tal manera que gran parte de su música y su tradición literaria -siempre oral- dio origen a formas castellanas que hoy en día se consideran la quintaesencia de lo Andaluz. Palabras tan castizas como chaval provienen del idioma romanò.

Sin embargo, la generalidad de Europa les comienza a mirar con malos ojos: no les pueden controlar, vagan de un lugar a otro y pronto comienzan a transformarse en el chivo expiatorio de los crímenes que pudiesen cometerse mientras ellos estaban de paso.

Son muchos y, quizás demasiados, los ejemplos de aquellos que se hicieron eco del prejuicio, sin darse la molestia de probar el principio sobre el cual cimentaban su historia. Recurriendo la consabida técnica retórica de “… como ya todos sabemos”, daban por cierto el estereotipo de una manera tan natural y tan segura, que ni el genial Cervantes logró librarse de ello, utilizando en varias oportunidades el recurso dramático de infundir preocupación por puertas inseguras, o ventanas abiertas, ya que había gitanos acampando en las afueras del pueblo.

REALIDAD ACTUAL

El resultado de todas estas historias, repetidas hasta la saciedad a lo largo de casi seiscientos años, es la conformación de una estructura rígida desde la cual se hace muy difícil, por no decir imposible, salir.

Un gitano que busque trabajo o pertenencia en un grupo que no es el suyo, lo tiene muy difícil. Precisamente porque, al ser gitano, se le suponen una serie de atributos: ladrón, charlatán y mentiroso podrían encabezar la lista, seguidos de desordenado, sucio y bueno para armar la fiesta.

El resultado será, por lo general, que la persona en cuestión se quedará sin poder acceder a trabajo o redes sociales más amplias, y muchas veces tendrá que recurrir a la mendicidad para lograr subsistir (o al robo, si la necesidad aprieta).

Basado en estos estereotipos e imágenes socialmente construidas a lo largo de siglos, Hitler los metió en campos de concentración, y los gaseó e incineró junto a judíos y homosexuales.

Por contra, siempre quedarán personas como el poeta Paul Valéry, quien se negó a prestar sus manos al régimen colaboracionista de Vichy en la II Guerra Mundial (que deportó a judíos, gitanos y homosexuales a los campos de concentración del Tercer Reich) y que luchó contra los nazis desde la Resistencia, hasta su muerte en 1945.

Frente a la actual política francesa de expulsión de los gitanos rumanos, se le caería al poeta la cara de vergüenza.

Los gitanos volverán a su Rumania de origen, pero allí no lo tendrán mejor.

Se les tratará, en el mejor de los casos, como ciudadanos de segunda o tercera categoría -siendo, en todo derecho, ciudadanos europeos-. Y serán recluidos en ghettos miserables, verdaderos basureros infestados de ratas. ¿Se les acusará ahora de querer huir de las infecciones y de querer satisfacer esa mala costumbre que consiste en llevarse un pan a la boca todos los días?

Todo esto, frente a la inacción de la Unión Europea a la que -por cierto- Francia y Rumania pertenecen.

No se sabe si al final lo peor será la gravedad del atropello o la simple ineficacia. Algunos expertos auguran que las expulsiones de nada servirán, pues los gitanos volverán a sus campamentos… como ha sucedido durante años.

Jamás se puede dejar de SER lo que uno ES…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Suspiros de Zapatero

…que no de España.


José Luis Rodríguez Zapatero pasó ayer de puntillas por el Congreso de los Diputados. Y suspiró aliviado cuando comprobó que había superado por un sólo punto la que ha sido la votación más comprometida en su mandato.

Era consciente de que en ella se jugaba la credibilidad de España ante la Unión Europea y la propia como político. Y le salió bien a pesar de que no tenía nada que negociar. El impopular decreto o se tomaba o se dejaba, pero no lo podía trocear.

Tuvo suerte, nada más. Porque lo que quedó claro fueron varias cosas como que, por ejemplo, los socialistas salvaron su imagen ante la UE. Segundo: que el centro-derecha de este país jugó de nuevo al electoralismo, dejando casi a España sin ajuste, y lo que ello podía haber supuesto. Por su contra, apareció el líder de CiU como un “ave Fénix”; sin la abstención de su partido, el plan del gobierno se hubiera ido al garete, con Zapatero a la cabeza. En definitiva, el nacionalista Durán i Lleida se confirma como político con mentalidad de Estado, que ataca ferozmente al Gobierno, expide un certificado de defunción del presidente, pero tiene la responsabilidad de impedir la debacle de su país en los mercados internacionales.

Frase popular: Aunque la mona se vista de seda, mona se queda

Como cuarta conclusión: éste es el principio del fin de Zapatero como presidente de España. El gobierno se ha quedado más sólo que la una. A partir de este momento, la situación es así de inestable: una medida vital para el país, aunque sea fea e injusta, no cuenta con el apoyo de nadie.

No obstante, que el Partido Nacionalista Vasco no enviase a su número uno –Josu Erkoreka- a defender el no (al contrario que el PP con Rajoy) hace pensar a Zapatero que los puentes no están rotos con los peneuvistas. Ya puede pedir lo que quiera el PNV, siempre que sea razonable, que le será concedido. La estabilidad política de España depende de sus escaños. Ayer, al dar el susto del voto negativo, los han revalorizado.

La clave estará en septiembre, con los Presupuestos.

Mientras tanto, los ciudadanos no suspiran de alivio, sino todo lo contrario.

Son casi 4 los millones de parados, miles de pensiones las que se van a ver congeladas, la subida de un 2% del IVA a partir de julio, alto déficit, el recorte del gasto público para 2011 en un 7.7%… Toda una carrera de fondo que -ya digo- cada vez está desgastando más al Gobierno, y que ata las muñecas a los consumidores por no disponer de incentivo monetario.

El economista Joseph Stiglitz -Premio Nobel de Economía en 2001- no es tampoco precisamente optimista con la actual situación económica. “No hemos tomado el rumbo adecuado“.

Especialmente en Europa, donde algunos países se enfrentan a una peligrosa crisis fiscal. “Hay riesgo de ataque de los mercados si no se hace nada; pero hay otro riesgo aún mayor de caer en el fetichismo del déficit, que lleve a los Gobiernos a retirar estímulos y a subir impuestos antes de tiempo para evitar esos ataques: eso es muy peligroso porque puede ralentizar la economía y llevarla a una espiral complicada. Los ejemplos más claros son Argentina y los países del sureste asiático que siguieron los consejos del Fondo Monetario Internacional a finales de los noventa; curiosamente, ahora el FMI recomienda lo contrario: mantener los estímulos y dejar las necesarias subidas de impuestos para más adelante“.

España, claro, está en esa tesitura. Stiglitz, una de las mentes maravillosas de la Universidad de Columbia de Nueva York, no ve una solución fácil: “Si el gobierno español no sube impuestos se expone a los ataques, pero es aún peor subirlos cuando la recuperación aún no ha llegado, porque puede provocar que el crecimiento se ralentice durante años, y eso no previene precisamente contra un futuro ataque especulativo“.

Si Grecia es Bear Stearns -el banco de inversión que fue rescatado-, la duda es quién puede ser Lehman Brothers, que quebró meses más tarde. ¿Tal vez España? “Quizá Portugal“, dice Stiglitz.

El economista suele recurrir a la crisis asiática de los noventa como inspiración. Tailandia fue el primer gran país en caer. Los mercados apostaron entonces a que caería Indonesia: Indonesia cayó. Después pusieron en la diana a Corea: ¡bingo!. Hong Kong y Malaisia venían inmediatamente más tarde. “Esos dos países tomaron medidas y atacaron a quienes les atacaban: sufrieron, pero pudieron con los especuladores. Esa es la lección que debe aprender Europa. (…) la de la solidaridad“.

Y, por último, me gustaría destacar de Stiglitz: “La paradoja es que dimos a los bancos un cheque en blanco para salvarlos, y ahora la ayuda se pone a disposición de Grecia a unos costes excesivos: no puedes hacer dinero con tu familia, como parece querer hacer Europa. Si no hubo dilemas morales para salvar a la banca, no veo por qué hay que condenar ahora a miles de personas por los excesos cometidos por el anterior Gobierno griego“.

Como dice un operador de móviles…Verdad, verdadera…


Por Iñigo Ortiz de Guzmán

EUROPA, pasado y presente

CRONOLOGÍA DE LA CREACIÓN DE LA U.E.

El 9 de mayo de 1950, Robert Schuman -Ministro francés de Asuntos Exteriores- presentó su propuesta para la creación de una Europa organizada, requisito indispensable para el mantenimiento de relaciones pacíficas.
Dicha iniciativa, conocida como “Declaración Schuman“, se considera el germen de la creación de lo que actualmente es la Unión Europea.

El 9 de mayo se ha convertido en el símbolo europeo (Día de Europa) que, junto con la bandera, el himno, el lema y la moneda única (el euro) identifican la entidad política de la Unión Europea.

Pero todo comenzó en 1914.

La 1ª Guerra Mundial, y sus nefastas consecuencias, marcarían el inicio del proceso de cooperación.

El conflicto supondría el asentamiento de la voluntad de crear un ambiente en el que no fueran posibles los conflictos bélicos dentro del continente. De esta manera, el Tratado de Locarno firmado por Bélgica, Gran Bretaña, Italia y Alemania en 1925 fijó las fronteras occidentales alemanas.

Tras el final de la 2ª Guerra Mundial, las economías de los países de Europa salieron dañadas de manera crítica, lo que dio fin a la tradicional hegemonía europea en el mundo.

Las dos nuevas superpotencias –Estados Unidos y la Unión Soviética– tenían un poder económico, político y militar superior al del conjunto de los estados europeos. Ante esta situación, numerosas tendencias políticas pretendían reconstruir Europa como una nueva nación unificada, para evitar volver a un enfrentamiento entre los estados europeos.

Así es como tras las declaraciones en 1946 de Winston Churchill para crear los “Estados Unidos de Europa”, en 1949 se estableció el Consejo de Europa como la primera organización paneuropea.

Y esto fue el comienzo de la UE, con la llamada comunidad del carbón y del acero de Europa (los dos elementos necesarios para fabricar armas de guerra). Es el primer paso de una unión económica y política de los países europeos para lograr una paz duradera.

Sus seis fundadores fueron Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos tras firmar el Tratado de París (1951). Lo cual fue dio origen a las primeras instituciones, como la Alta Autoridad (hoy la Comisión Europea) y la Asamblea Común (ahora el Parlamento Europeo).

Para crear contrapeso a la CEE, el Reino Unido y otros seis países formaron la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) en 1960. Pero tras el éxito de la Comunidad Económica Europea, los británicos inician negociaciones para su ingreso en 1961. Una pretensión que chocaría con Charles de Gaulle  que se opondría a su ingreso. Un hecho por el que UK tuvo que esperar a que el presidente de Francia se retirara del gobierno para ver aceptada su candidatura.

En 1962 se estableció la Política agrícola común (PAC) al crearse el mercado único para los productos agrícolas.

Los aranceles entre los países miembros fueron suprimidos en 1968, adoptándose un Arancel Común para los productos procedentes de terceros países. De esta manera entró en vigor la Unión Aduanera.

La unión empieza a tener solicitudes de incorporaciones, pero hasta 1973 no se hace una primera ampliación con IrlandaReino UnidoDinamarca.Posteriormente, en una segunda ampliación se incorpora Grecia en 1981, cuya adhesión es impulsada particularmente por Valéry Giscard d’Estaing que busca frenar las aspiraciones de Turquía (enemiga del país heleno en esa época), que busca su ingreso en la unión.

En 1979 los electores europeos eligen por primera vez sus representantes al Parlamento Europeo, a través del sufragio universal. Ese mismo año entró en vigor el Sistema Monetario Europeo (SME), que supuso el primer paso para la consecución de una unión económica y monetaria.

Durante este periodo, el tema económico estaba centrado en buena medida en la PAC, por lo que el gobierno británico exigió una retribución que pasó a conocerse como “cheque británico”, ya que en este país la industria agrícola ha tenido menos peso que en otros, como Francia.

En enero de 1985, Jacques Delors asume el cargo de Presidente de la Comisión Europea, iniciando con ello la administración de mayor duración que ha conocido el ejecutivo de la Unión.

El resultado fue la aprobación en febrero de 1986 del Acta Única Europea, una vez que se había hecho efectiva la incorporación de España y Portugal. Dicho escrito se refería a la reforma institucional, lo que conformó la política exterior tal como la entendemos hoy. De hecho, supuso un componente importante en la realización del mercado único (en vigor desde el 1 de julio de 1987).

Delors presidiría en 1986 la adopción de la bandera europea. Dos años más tarde, el Muro de Berlín cayó, junto con la cortina de hierro. La Alemania reunificada y la puerta a la ampliación hacia el antiguo bloque del Este se abre.

Con la reunificación de las dos Alemanias (RDA y RFA), se amplía la superficie de la UE, pero no así el número de estados miembros.

El 1 de noviembre de 1993, en virtud de la tercera Comisión Delors, con el Tratado de Maastricht se hizo efectiva la creación de la Unión Europea.

La esfera de influencia de la UE aumenta significativamente con la incorporación de AustriaFinlandiaSuecia. En 1995 se amplía la unión a la Europa de los 15.

1999 es año clave. El euro como moneda se pone en marcha y el Banco Central Europeo fue creado, fijándose su sede en Fráncfort. El 1 de enero de 2002, billetes y monedas son puestos en circulación, que sustituye a las antiguas monedas nacionales por completo.

Sin embargo, la debilidad político-militar de la organización queda plasmada en su incapacidad para evitar las Guerras Yugoslavas. Como tampoco las Naciones Unidas, que no pudieron evitar la masacre de Srebrenica (julio de 1995) en Bosnia y Herzegovina; el asesinato masivo más grande en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Su solución llegó de mano de la OTAN. Pero para entonces ya se había dejado en entredicho la eficacia de la UE en política exterior.

Es ahí cuando el 1 de mayo de 1999 -mediante el Tratado de Ámsterdam– crea la figura del Alto Representante. Una especie de ministro de exteriores, con el español Javier Solana a la cabeza.

El Tratado de Niza, que entró en vigor el 1 de febrero de 2003, hizo los preparativos finales antes de la ampliación de 2004 a diez nuevos miembros: Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia, Malta y Chipre.

En 2007, la quinta ampliación se completó con la adhesión de Rumanía y Bulgaria el 1 de enero. Lo que conforma la actual Europa de los 27.

ACTUALIDAD

Ahora es tiempo de repasar dónde está la UE. Lo cierto es que a pesar de la constante percepción de crisis que se vive dentro de la Unión, su Producto Interno Bruto es el mayor del mundo, según el Fondo Monetario Internacional.

Por otra parte, la influencia político-militar de la UE comienza a tomar fuerza, como ha quedado confirmado con su papel en la crisis que enfrenta desde 2005 a Irán con los cinco miembros permanentes Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. A ello se suma la presencia militar de la UE en Afganistán y su considerable despliegue de fuerzas en la ex Yugoslavia, donde su intervención ha sido determinante en el mantenimiento de la paz.

Pero…en la actual crisis financiera internacional, habría que preguntarse: ¿Puede ser la Unión Europea un agente global con voz propia o está perdiendo posición frente a China?  ¿O es víctima de su propio éxito? ¿Pierde ambición e ilusión su proyecto?  ¿Está Europa, como ha alertado el filósofo francés Edgar Morin, sonámbula y necesita despertar?

Sin duda, la entrada en vigor del Tratado de Lisboa el pasado 1 de diciembre de 2009 se ha visto ensombrecida por varios acontecimientos. A saber:

1- La Cumbre de Copenhague sobre el Cambio Climático (diciembre de 2009), en la que el acuerdo final se fraguó entre EEUU, China, India, Brasil y Suráfrica (algunos de los principales países emergentes), a espaldas de la UE y al margen de la ONU, institución responsable de la Conferencia.

2- La reciente entrada en vigor de la mayor zona de libre comercio mundial en Asia. El pasado 1 de enero de 2010 China, Brunei, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia crean un espacio prácticamente libre de aranceles, y de costos más reducidos de comercio, para 1.900 millones de personas (casi cuatro veces más que la UE).

3- El anuncio de que el presidente de EEUU, por primera vez en la historia, no participará en la próxima Cumbre Anual EEUU-Europa (Madrid, mayo de 2010).

4- La crisis económica mundial ha afectado mucho más a Europa (junto a EEUU) que a otros países (China, India, Brasil, Perú, Australia, Corea, Indonesia, etc.).

Lo que está claro es que algo está cambiando en el mundo, tal y como nos recuerda Parag Khanna. Para el investigador americano, la UE es “el imperio más popular y próspero de la historia porque no domina, sino que disciplina”.

En definitiva, este analista destaca que los incentivos de la europeización -la libre circulación, la adopción del euro como moneda única y las subvenciones- son demasiado buenos para no quererlos. O sea que tal mal no lo estaremos haciendo…

En todo caso, es verdad que aunque la marca “Europa” goza en el mundo de un alto prestigio, la UE necesita un nuevo impulso. Que surja de sí misma.

La Europa de 490 millones de ciudadanos debe transformarse para liderar una economía global basada en la innovación. Si no, nos quedaremos al albor de lo que durante tanto tiempo nos ha costado llegar a ser, a sentir, a pensar, y a compartir entre nuestros vecinos.

¡Es la Europa social! No podemos perder el tiempo, ni la oportunidad de dar ejemplo, siempre -eso sí- siendo convincentes con los ideales que nos han marcado durante décadas.

En diciembre de 2007, el Consejo Europeo encargó a una docena de personalidades un diagnóstico sobre los desafíos de Europa. Se trataba entonces de frenar el declive institucional.

Hoy -después de casi dos años y medio después- el llamado Grupo de Reflexión, presidido por Felipe González, dará a conocer en Bruselas sus conclusiones. De lo que se trata es de refundar y aplicar medidas radicales en la UE para salvar el sueño gestado tras la II Guerra Mundial.

Y es que se vió que el Tratado de Lisboa no ha servido para dinamizar las instituciones, cada vez más relegada en la escena internacional, sacudida por la recesión mundial y amenazada por la crisis griega.

Poco se sabe todavía. Pero entre las soluciones de los ‘Sabios’ parece haber varios puntos en común. Como que Europa no puede prescindir de la energía nuclear, que debe dar entrada a Turquía, renunciar a las jubilaciones anticipadas, cambiar la política migratoria para potenciar la inmigración cualificada, e impulsar de forma decisiva la investigación científica y tecnológica.

Todavia queda mucho por andar…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán