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La no vuelta atrás- ETA

ETA ha sido derrotada.

Los terroristas se rinden, a su manera, porque están policialmente acorralados. Porque la última negociación y la voladura de la T-4 les dejó sin argumentos incluso entre los suyos. Porque ni siquiera ese porcentaje de la sociedad vasca que les apoya toleraría un muerto más.

ETA se va sin conseguir ni una sola de sus reivindicaciones históricas y hasta sus propios presos son conscientes de su fracaso: “El Estado ha derrotado a ETA policialmente, la ha aplastado, así de claro”, decía uno de ellos según una conversación interceptada por la Policía.

ETA está en su funeral.

Y la conferencia de paz de San Sebastián no es más que el intento de su brazo político por vestir el cadáver. Ha perdido por goleada, salvo en dos caricaturas.

Una la pinta la izquierda abertzale, convirtiendo esa derrota en la respuesta generosa de la banda ante sus peticiones de paz. La otra –que será igual de rentable el 20-N para las nuevas siglas de Batasuna– la está dibujando un sector de la derecha española y su enorme coro mediático. Y todo con el silencio cómplice de Rajoy.

“Si ETA no mata es porque está ganando”, dice tan ancho Jaime Mayor Oreja, con esa lógica cainita que define este país. Así es España.

Por fin terminamos con la última banda terrorista que aún quedaba en Europa.

Por fin logramos que ese mundo abandone para siempre la violencia y apueste por la política.

Y, en vez de celebrarlo, hay quien prefiere cambiar esa victoria por otra piedra con la que lapidar a quienes han hecho mucho por el fin de ETA; o sea, a la sociedad.

Ya está bien…

+ info en El principio del fin de ETA

© Iñigo Ortiz de Guzmán

El principio del fin de ETA

12 mediodía- 10 Enero 2011

Como ya se venía anunciando, ETA parece querer poner fin a 51 años de existencia. O bien por obligación, por presión o por simple interés.

Otra vez, ha vuelto a haber comunicado (el décimo en 5 años).

La organización terrorista ha anunciado el cese de la violencia en el periódico abertzale GARA, aunque no se sabe todavía si indefinidamente.

De hecho, no especifican si abandonan de una vez por todas el uso de las armas; como tampoco han comentado nada sobre si dejarán de extorsionar económicamente a empresarios vascos.

Ver vídeo aquí

Eusko Ta Askatasuna (Vasco y Libre) decreta un alto el fuego permanente, general y verificable, como “compromiso firme” con un proceso de solución definitivo y el final de la confrontación armada.

Este comunicado tiene fecha a día 8 de enero, justamente hoy dos días después de una de las mayores manifestaciones a favor de los derechos de los presos de la banda, celebrada este fin de semana.

Y cuatro meses después de haber anunciado a través de un vídeo enviado a la BBC, un alto el fuego para “poner en marcha un proceso democrático”.

ETA despeja pues dudas sobre el alcance y estabilidad del alto el fuego, al calificarlo de “general”, y llega más allá de lo solicitado por la Declaración de Bruselas (mediadores internacionales) y el Acuerdo de Gernika (fuerzas y agentes sociales de izquierdas y abertzales), pues utiliza la expresión “compromiso firme” en lugar de la de “muestra de voluntad” que se le demandaba respecto al final del camino emprendido.

+ info en Historia del País Vasco (1 y 2)

 

Ojalá esta vez sea la definitiva, el pre-anuncio del fin de la violencia.

Lo que está claro es que ETA lleva tiempo “asfixiada” tanto policial como judicialmente.

Ahora falta ver que son hechos realmente verificables, y no sólo declaraciones de intención de cara a las elecciones municipales y forales del 22 de mayo.

© Iñigo Ortiz de Guzmán

ETA: “Lo dejo, no lo dejo…”

Durante poco más de medio siglo, la organización terrorista ha logrado convulsionar con violencia la vida política española.

Ahora, ETA recorre en estos momentos el tramo final de su historia.

En eso coinciden las Fuerzas de Seguridad del Estado que han dedicado todo este tiempo a combatirla y aquellos que han justificado sus atentados antes y después de la llegada de la democracia.

Pero ninguno de ellos se atreve a poner fecha a ese final.

Sólo el pasado alberga certezas y una de ellas dice que un día como hoy, hace 37 años, el grupo cometió su atentado más influyente en la historia de España: el asesinato del penúltimo presidente del Gobierno del franquismo, el almirante Luis Carrero Blanco.

Lo que está claro es que algo se mueve en el entorno de ETA.

El portavoz del PNV, Joseba Egibar, ha manifestado en la últimas horas que esta ocasión “es la buena, en relación al posible fin de la violencia de ETA y la incorporación de Batasuna a las vías exclusivamente políticas.

Y ha añadido más: “Hay una sensación de irreversibilidad, de que un ciclo de combinación de la estrategia política-militar, como ellos lo denominan, se acaba, y de que no hay vuelta atrás“.

Sobre la difusión de un próximo comunicado de ETA, Egibar ha destacado que “por deseado y esperado, será importante”, aunque ha matizado que habrá que esperar a conocer el contenido y si incluye “la voluntad de cese definitivo de la violencia”.

BATASUNA

Lo cierto es que la izquierda abertzale anunció la semana pasada que presentará en enero su nueva formación con unos estatutos que se ajusten “a rajatabla” y sin “trampa” a la Ley de Partidos para concurrir en mayo a las elecciones municipales y forales del País Vasco y Navarra.

Pero lo interesante de todo, es que la antigua Batasuna y Eusko Alkartasuna prevén presentarse con la misma marca.

Según un anexo del documento Lortu Arte (Hasta Conseguirlo) -firmado el pasado 20 de junio en Bilbao-, las dos formaciones llevarían de manera conjunta su compromiso de defender la “soberanía nacional” de Euskal Herria frente a España y Francia.

Eso en cuanto a las elecciones para diputaciones y capitales; porque a nivel municipal, tanto uno como otro pretenden presentarse de manera separada e independiente.

Lo que toca, a partir de ahora, es tomar decisiones.

El Gobierno (y probablemente el Tribunal Supremo) deberá decidir entonces si acepta su inscripción en el Registro de Partidos, o si la rechaza al entender que es un sucesor de la ilegalizada Batasuna.

En anteriores procesos de ilegalización, policías, fiscales y jueces concedieron gran relevancia a encontrar vínculos de los dirigentes o promotores de la formación investigada con el mundo de Batasuna.

En esta ocasión, es la propia izquierda abertzale quien se presenta como impulsora del nuevo partido, pero al mismo tiempo alega que ello no puede ser motivo de ilegalización porque Batasuna ya es “otra”.

Una metamorfosis que tendría su máxima expresión en el rechazo a la violencia.

La clave, por tanto, será saber si Batasuna es verdaderamente “otra”, o es “la misma” de siempre con nuevos ropajes.

Y habrá dos elementos determinantes: que el nuevo partido condene con claridad la actividad de ETA.

Y, segundo, que se compruebe que su metamorfosis es sincera. O, dicho de otra forma, que las fuerzas policiales no puedan demostrar que Batasuna sigue actuando a las órdenes de la banda.

Si la nueva formación supera ambas pruebas, deberá ser legalizada, ya que la jurisprudencia del Supremo jamás ha exigido la desaparición de la banda terrorista como condición para que un partido independentista vasco sea legal.

Prueba de ello es Aralar.

A día de hoy, hay un aparente pulso entre ETA y Batasuna por dirimir quién manda en ese mundo. Eso es así.

La banda no acaba de declarar el alto el fuego verificable que le pide Batasuna, pero tampoco niega que vaya a hacerlo.

El hecho de que lo esté consultando entre veteranos en el retiro podría indicar que su cúpula está dividida.

Ese retraso condiciona a su vez la estrategia de Batasuna, forzada a multiplicar las iniciativas tendentes a acreditar su desvinculación de la banda, a fin de poder participar en las elecciones de mayo.

Pero, en todo caso, son iniciativas cautelosas para evitar una ruptura formal con ETA y el pasado compartido con ella.

El Gobierno es claro en este asunto: o consiguen que ETA lo deje, o ellos dejan a ETA.

No le vale a Zapatero que sólo hablen de “rechazo de la violencia y la amenaza de usarla”, de ahí su escepticismo.

CÁRCELES

Mientras tanto, en las prisiones hay que algo que está cambiando también.

Hay presos ‘políticos’ que ya no quieren ni ver, ni escuchar, ni hablar de lo que se presupone que no deberían hacer: criticar las acciones violentas pasadas de la banda.

Así, el colectivo de presos disidentes de ETA camina lenta pero implacable.

El Ministerio del Interior, consciente de ello (del arrepentimiento de ciertos capos) ha extendido el proceso de reinserción con la concesión de permisos en Navidad a dos reclusos y la formación en el exterior, de lunes a viernes, a un tercero.

Algo que no es nuevo; de hecho, los primeros permisos se remontan a la pasada Navidad, pero ahora se hacen públicos por primera vez los autos del juez de vigilancia penitenciaria que las autorizan.

Ya son cuatro los reclusos de Nanclares de Oca (Álava) que después de abandonar el colectivo de presos de ETA, haber perdido perdón a sus víctimas por escrito y tener cumplida la mitad de la condena, han sido clasificados con el artículo 100.2 del Régimen Penitenciario. Lo que les permite salir entre semana, regresando para dormir.

En ese colectivo (integrado por Joseba Urrosolo Sistiaga, Kepa Pikabea, Carmen Gisasola, Jurgi Oteiza, Andoni Alza, Rafa Caride Simón, Ibon Etxezarreta y Josu García Corporales) -autodenominado ‘Presos comprometidos con el Irreversible Proceso de Paz‘-, manifiesta su convicción de que tanto en Batasuna como en las cárceles “se están dando pasos para cerrar el ciclo de la lucha armada, que tiene que “terminar” porque está fuera de lugar.

Asimismo, añaden que “sirve de poco hablar de tregua permanente y verificable si no se ha decidido dejarlo definitivamente”.

Pero, no todos los presos piensan de la misma manera.

Y es que muchos de los que reniegan de la banda en privado y no acatan las consignas de ETA, renuncian sin embargo a acogerse al proceso de reinserción, con la esperanza puesta en una solución colectiva pactada entre el Gobierno y la organización terrorista.

Y más ahora, ante la expectación que ha levantado el posible y más que esperado comunicado de ETA que se espere amplíe a “verificable, permanente y unilateral” los términos de su alto el fuego.

Lo que sería absurdo sería negar los cambios en marcha en ese mundo abertzale.

Aunque también lo sería ignorar que ha sido la firmeza y exigencia de los partidos democráticos lo que ha hecho que digan hoy cosas que habrían sido impensables hace un año.

Se trata por tanto de encontrar un equilibrio entre esa firmeza, de nuevo avalada por el Tribunal de Estrasburgo (que volvió a avalar la ley de partidos al ratificar la anulación de listas con las que Batasuna trataba de participar en las elecciones de 2007), y la conveniencia de mantener el principio de que la prohibición es una medida excepcional que puede decaer si hay garantías de ruptura real con la banda, con lo que pueda hacer y con lo que ha hecho con la complacencia de su brazo político: 829 asesinatos.


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Por Iñigo Ortiz de Guzmán