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Alemania dice, el resto calla

La Unión Europea no consigue calmar a los mercados que renovaron ayer su presión sobre el euro y los bonos de las naciones periféricas de la eurozona.

En el centro de la crisis se encuentran no sólo estas naciones, sino el país más poderoso de la UE: Alemania.

Su canciller Angela Merkel frustró la petición del Fondo Monetario Internacional (FMI) de ampliar en 750.000 millones de euros el capital del fondo de apoyo al euro.

Un plan concebido como un parachoques contra los ataques de la especulación o el colapso económico de uno de los socios de la moneda única.

En un nuevo tira y afloja entre la canciller casi en solitario y el resto de los países del Eurogrupo, Alemania también descartó la emisión de eurobonos de deuda para apuntalar el fondo a partir de 2013.

Una inyección de capital que iría destinada a fortalecer los recursos para apoyar a los Gobiernos cuya deuda pública se vea nuevamente atacada.

“No veo la necesidad de aumentar el fondo”, zanjó el miércoles la canciller.

Por su parte, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, considera que la oposición de Alemania a la emisión de eurobonos es una actitud antieuropea.

La tensión pues crece en el seno de la UE entre rescates de países miembros.

Así es Merkel.

Primero reticente al rescate de Grecia y después a la creación del actual sistema de apoyo, recordó que sólo se ha usado “un porcentaje muy pequeño” en ayudas a Irlanda.

De los 440.000 millones de euros que avalan los socios del euro, Irlanda sólo recibirá 17.700. Mientras que el resto provendrá de una partida de los presupuestos de la UE, el FMI y las contribuciones de Reino Unido, Suecia y Dinamarca.

La capacidad de maniobra en la gestión de la crisis se encuentra seriamente limitada.

Los mercados financieros detectan esta torpeza y responden con una acusada volatilidad y con un castigo a los diferenciales de los bonos públicos de las economías tenidas por periféricas.

Así las cosas, el Banco Central Europeo (BCE) tendrá que seguir ocupando el centro del ring en el encarnizado combate entre la eurozona y los mercados financieros.

Por lo que acaba de comprar 2.000 millones de euros en bonos soberanos.

AL RESCATE

La debacle griega a principios de año, puntapié inicial de la crisis del euro, se profundizó por las vacilaciones de Alemania que solo aceptó intervenir cuando el contagio a otros países de la eurozona amenazaba con convertirse en epidemia.

En octubre Alemania, convertida en parangón de rectitud fiscal europea, acordó con Francia un nuevo mecanismo para que los acreedores asumieran pérdidas en los pagos cuando una deuda no estaba en condiciones de ser pagada.

Dicho mecanismo estaba planeado para 2013 cuando expirase el actual Fondo de Rescate de la UE, pero los mercados financieros no entraron en sutilezas y -asustados- empezaron a desprenderse de los bonos de algunos países, encareciendo los préstamos para los llamados PIIGS: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.

En el caso del Tesoro español, los intereses de la deuda son un 76% superiores a los que paga Alemania.

Los inversores exigen más rentabilidad a los bonos españoles porque creen que, dadas las circunstancias económicas, el Tesoro puede tener problemas de liquidez que -llevados a un caso extremo- podrían llegar a convertirse en dificultades de solvencia.

El mercado teme que España pase problemas.

La penaliza por ello.

Y así, eleva el coste de la deuda hasta niveles difícilmente soportables y esta situación termina generando efectivamente problemas de liquidez para el país.

Curiosamente, en los años en los que Alemania apenas crecía, el Banco Central Europeo le garantizó una política de tipos de interés extremadamente bajos -política que, por otra parte, contribuyó a alimentar las burbujas en los países que estaban siendo fiscalmente disciplinados-.

Pero cuando el resto de Europa necesitó de una política fiscal más expansiva en aquellos países que como Alemania se la podían permitir, esta fue bloqueada por una poderosa coalición formada por el Gobierno alemán, su banco central, su tribunal constitucional, y una opinión pública cada vez más beligerante contra los supuestamente manirrotos europeos del Mediterráneo.

Ahora, España está atrapado en un círculo y necesita romperlo. En esa línea van acciones de austeridad y privatizaciones como las aprobadas la semana pasada por Zapatero, que han “impresionado” al Eurogrupo, en palabras del propio Juncker.

Pero puede no ser suficiente, porque el mercado ya ha probado sobradamente, primero con Grecia y después con Irlanda, su capacidad para crear corrientes de tendencia difícil de revertir.

EURO: HUNDIMIENTO O SALVACIÓN

Merkel choca con dos obstáculos internos: uno político, otro institucional.

A nivel político las encuestas y los diarios populares dejan en claro diariamente que hay escasa simpatía por los rescates a países que son vistos como ineficientes o corruptos.

El rey de los tabloides sensacionalistas alemanes -el Bild lo resume así:

“¿Vamos a tener que rescatar a toda Europa?”

A nivel institucional, el problema pasa por la Corte Constitucional alemana.

La eurozona se rige legalmente por el tratado de Maastricht (firmado en 1992 ) que incluía entre sus cláusulas un pacto fiscal con un tope del 3% para el déficit fiscal, así como la prohibición de que un miembro fuera rescatado por otros en caso de incumplirlo.

La Corte Constitucional está examinando si el rescate aprobado en mayo para Grecia por la Unión Europea y el FMI no viola el tratado.

Si a pesar de todo Merkel defiende al euro es porque un derrumbe de la moneda única europea sería tan costoso para Alemania como para el resto de la eurozona.

Antes -el pasado 3 de diciembre- Merkel advertiría por primera vez que su país podría abandonar el euro para establecer un nuevo régimen de la moneda única.

Según José Fernández Albertos -científico titular del CSIC (Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas) en el Instituto de Políticas y Bienes Públicos se pueden hacer dos interpretaciones del comportamiento del país germano: La primera admite que Alemania no está dispuesta a dejar fracasar el euro. Si la política hoy dominante -que la carga del ajuste caiga en los países periféricos- acaba siendo inviable, a Alemania no le quedará más remedio que volverse europeísta y arrimar el hombro. Pero solo lo hará cuando el euro esté en situación crítica, porque solo entonces Merkel podrá convencer a la sociedad alemana de las impopulares decisiones que habrán de tomarse, como la europeización de la deuda pública, la creación de un Fondo Monetario Europeo o el cambio de las reglas de gobernanza macroeconómica en la eurozona. Cuanto más se pueda retrasar ese momento endureciendo las políticas fiscales de la periferia, mejor. (…)

La otra interpretación, añade Fernandez Albertos, es: Sencillamente, lo que hemos presenciado es una muestra de que Alemania no está dispuesta a sacrificar los principios orientadores de su política económica nacional para salvar la unión monetaria. Si así fuera, el futuro del euro quedará en manos de la capacidad de sacrificio de las economías y sociedades de los países de la periferia en términos de desempleo, recortes en Estado de bienestar y estancamiento económico. Y como bien saben quienes están especulando en los mercados de deuda de estos países, la capacidad de aguante de las sociedades democráticas no es infinita.

EL MILAGRO ALEMÁN

La economía puede ser la salida de este laberinto.

La recesión mundial de 2009 golpeó duramente a la economía germana, segundo exportador global, que sufrió una caída de casi un 5%.

Este año se calcula un crecimiento del 4%.

Más importante aún, hay señales de algo que solía faltar en el engranaje alemán: un mayor consumo.

A la sombra de la hiperinflación de los años 20, los alemanes generaron una cultura ahorrativa y cautelosa. Pero la actual recuperación económica y cambios generacionales están generando una explosión de consumo que, según el consejo económicio asesor alemán, debería aumentar un 1,6% el año próximo.

Ese es, quizá, el quid de la cuestión: una Alemania consumidora podría tener una de las llaves para la recuperación de una eurozona cuyo mayor problema no es la deuda, el déficit o los mercados sino la falta de crecimiento.

EL TAMAÑO DE ESPAÑA IMPORTA

Al igual que el rescate de Grecia en mayo, el de Irlanda fue anunciado con bombos y platillos como la vacuna que evitaría el contagio a otros países de la eurozona.

En términos epidémicos la duda era si no se llegaba tarde para Portugal, pero se calculaba que los 85.000 millones de euros para Dublín serían una muralla que protegería el área peligrosa de la eurozona: España.

La economía española representa el 9% de la Unión Europea más que Portugal (1,4%), Irlanda (1,4%) y Grecia (2%) juntos.

La deuda española en relación al PIB no es fuerte (53,2%), pero su déficit fiscal sí (11,1%)

En el caso de Italia (12,9% del PIB europeo) el problema es el inverso: su deuda es un 116% del PIB mientras que su déficit fiscal es un 5%.

En todo caso…

Un rescate de España desbordaría los fondos de la Facilidad de Estabilidad Financiera Europea, un fondo de 600.000 millones de dólares constituida tras la crisis griega para calmar a los mercados con un mensaje de solvencia en la eurozona.

A finales de abril se vencen 15.500 millones de euros en bonos estatales, y unos 35 mil millones de deuda de los bancos españoles.

Por lo que no sorprende que los inversores y la Union Europea estén un poco inquietos.

La pregunta es: ¿no se acordaron un poco tarde?

+ info en Europa, pasado y presente

Grecia. Tiempo de cambios

La caída de Irlanda

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Los “héroes” mineros de Chile

Publicado a las 5.25am en España

Tras 70 días de angustia, las 12.11am hora local (5.11am hora española). Florencio Ávalos es el primero -de los mineros atrapados en un pozo del desierto chileno de Akatama- en salir a la superficie. Aplausos, abrazos a sus familiares, y paso por el hospital provisional para hacerle un chequeo…

La agonía se ha acabado. Ahora faltan 32 mineros más en ser rescatados, y bastantes horas (se habla de hasta día y medio) para que la totalidad de los supervivientes estén a salvo. Pero el sueño de muchos -la supervivencia, el encuentro con los suyos- se ha cumplido, o está por cumplirse.

Mil millones de personas en ese momento han visto las primeras imágenes. 170 medios de comunicación acreditados en un hecho sin precedentes en el mundo de la minería.

HISTORIA DE UN RESCATE ANUNCIADO

5 de agosto. Mina San José (norte de Chile). A medio millar de metros de profundidad, varias de las chimeneas y de las rampas que unen la entrada y el taller de trabajo se derrumban. 33 mineros quedan atrapados sanos y salvos. Deciden reunirse y permanecer en el refugio.

Nadie conoce su situación, ni las circunstancias del accidente. Ellos, sí.

 

Los accesos para rescatarles -con o sin vida- están inutilizados. Y es que la rampa principal queda bloqueada por una pared de piedra a 2km. de la bocamina. Momentos de nerviosismo, horas de angustia para los familiares que -tras tres semanas sin noticias- dan por muertos a los trabajadores.

Y el milagro llega. El domingo 22 de agosto, y tras varios intentos, una sonda consigue alcanzar el refugio y confirmar que los mineros siguen vivos.

El país entero se llena de bocinazos, bailes, gritos y banderas. En las calles de Copiapó, en los cerros de Montevideo, en el metro de Santiago, en las gasolineras, desde la primera a la decimoquinta región de Chile, todo es una fiesta. La admiración por ellos crece cuando se sabe que habían sobrevivido con apenas dos cucharadas de atún durante 48 horas, un día tras otro durante 17 jornadas.

El ministro chileno de Salud, Jaime Mañalich, declaró que algunos de ellos –sólo algunos- ingerían “cantidades importantes de alcohol” antes de quedar sepultados y que estaban siendo tratados con un complejo vitamínico llamado ácido fólico. Pero a los dos días, tal vez cuando se percató de que en vez de 33 mineros el país ya los empezaba a mirar como 33 héroes, el propio ministro se apresuró a declarar que ninguno sufría síndrome de abstinencia. Y para la celebración del bicentenario del 18 de septiembre se les envía hasta una copita de vino. Con vino o sin él, estos hombres ya empezaban a hacer historia.

Nunca en ninguna mina había permanecido nadie tanto tiempo atrapado. Setecientos metros por encima de ellos trabaja día y noche un equipo de rescate que ha sido felicitado por la NASA. Los expertos de la agencia espacial estadounidense afirman que en Chile se está gestando el manual de supervivencia sobre cómo rescatar a personas que viven en condiciones de aislamiento extremo.

Se idean tres procesos de trabajo. El plan A comienza el 30 de agosto, con las primeras perforaciones. Una máquina hidráulica (la Raisebore) gira la broca a la vez que ejerce presión con la ayuda de un motor hidráulico, creando así un agujero de 37 centímetros de diámetro.

La velocidad de perforación ronda los 20 centímetros diarios.

Los ánimos no decaen. De hecho, el progreso en la mejora física y mental del grupo salta a la vista. En el primer vídeo que grabaron los 33 bajo tierra se mostraban famélicos, semidesnudos, algunos medio llorando. En el segundo, ya suena música latina, se les ve afeitados y uno de ellos pide entre risas que les manden muñecas hinchables.

Y los trabajos continúan. Una vez que la broca llega hasta la galería donde se encuentran los mineros, se sustituye por otra de 66 cm. de diámetro que amplía el tiro lo suficiente como para poder extraer a los mineros.

Tienen que retirar una media de dos toneladas de escombros diarios desprendidos de la perforación para evitar su obstrucción.

Es entonces cuando se lleva a cabo el Plan B.

El 9 de septiembre la perforadora T-130 (a la que los familiares denominaron La Liebre por su velocidad de avance) finalmente rompe el fondo en la galería del yacimiento San José.

Los operarios, ingenieros y técnicos comienzan a abrazarse y felicitarse. Algunos se echan a correr hacia el bautizado como Campamento Esperanza, donde están las viviendas improvisadas de las familias de los atrapados.

“Soy una mujer sencilla y no me voy a hacer grandes arreglos, sólo quiero esperarlo con algo en el pelo”, dijo entre sollozos Lilianet Ramírez, esposa del minero Mario Gómez, al enterarse de que el Día D del rescate final se acerca. Lilianet fue la primera habitante del campamento y fue quien recibió la primera carta que salió desde las profundidades de la tierra el día que se supo que los mineros se encontraban con vida.

Como ella, varias cartas son escritas a mano como la del minero Edison Fernando Peña -de 34 años- a su novia Angelica.

El mayor, a sus 63 años, es hijo, nieto y hermano de mineros y lleva desde los 12 en las minas; el menor tiene 19 y, como algunos de sus compañeros, nunca había pisado un yacimiento; uno se destapa como un excelente periodista presentador del resto de sus compañeros; otro ejerce de enfermero; hay un guía espiritual que les lee la Biblia evangélica; un inmigrante boliviano sin padres; un minero que va escribiendo todo lo que les aconteció desde aquel 5 de agosto en que el cerro de la mina San José se les vino encima; otro que fue jugador de primera división.

Hace dos meses nadie les conocía.

La mitad de ellos vivían de la zona donde se encuentra la mina y otros tenían que viajar más de 12 horas en los días de descanso para reencontrarse con sus familias.

33 VIDAS BAJO TIERRA

Ahora se preparan libros sobre sus vidas, se filman películas y documentales acerca de la tragedia que les ha tocado vivir.

El mismo Chile que un día engendró a personajes como Salvador Allende o Pablo Neruda, se ha visto hoy reflejado en una gente sencilla, que cada día que pasaba se volvían más grandes. Desde el refugio húmedo y caluroso en el que se encontraban atrapados, algunos prometieron a sus parejas que se casarán en cuanto salieran. Otros, que no veían a sus madres desde hace años, les pidieron por carta que siguieran allí arriba esperándoles.

Muchos pernoctaban en pensiones de la ciudad de Copiapó, a una hora en autobús de la mina. Trabajaban en turnos de 12 horas durante siete días y descansaban otros siete. Solían aceptar las horas extras en los días de descanso porque les pagaban el doble que en una jornada normal. Si no, tomaban el autobús hacia sus regiones. Algunos viajaban hasta 15 horas en dirección al sur.

En todos estos días, sin embargo, ha habido un líder: Luis Urzúa Iribarre, jefe de turno, quien ha sabido lidiar con los problemas cotidianos a 700 metros bajo tierra. “El tipo debe tener algo especial”, comentaba acerca de Luís el psicólogo Alberto Iturra, quien ha dialogado con frecuencia con los sepultados. “No debe haber sido fácil mantener el orden ahí abajo”.

Transcurridas tres semanas desde que los mineros contactaron con la superficie, varios de ellos intentaron tomar el control en el flujo de comunicaciones (abrirse camino por su cuenta y riesgo) y contenidos de objetos que les enviaban. “Era lo previsible”, comentó el psicólogo. “Al ir tomando fuerza se comportaban como adolescentes que se rebelan contra todo”.

En esa situación, desde arriba optaron por reforzar la posición de Urzúa como líder. Los expertos de la NASA habían insistido mucho en que en situaciones de aislamiento prolongado, la existencia de una cabeza pensante y tranquilizadora es vital.

Urzúa estudió topografía y llevaba sólo dos meses trabajando en mina San José, pero 31 años como minero. Fue el primero en establecer contacto con el exterior cuando el presidente se les puso al habla. Un dato curioso: su familia ha sido la única que se ha mantenido al margen de la prensa.

Con todo, la perforadora RIGG 442 -dentro del denominado Plan C– hizo el resto.

De esta manera, los héroes mineros han podido salir finalmente a la superficie a través de una “jaula” transportadora con la que se ha subido a cada hombre de uno en uno. Un viaje de ascenso que ha durado 30 minutos.

Con unos arneses, y con los ojos vendados a fin de evitar que la luz solar les cegara tras tanto tiempo de penumbra.

Al menos 12 horas antes de la evacuación los mineros se han tenido que someterse a ayuno de sólidos.

Objetivo cumplido en tiempo récord.

Si hubiesen muerto, tal vez todo seguiría igual. La noticia apenas habría llamado la atención, como no la llamaron las otras muertes de mineros chilenos en años recientes. Serían una cifra más que sumar a las anteriores.

Ahora, han cobrado estatura humana.

La esperanza es el sueño del hombre despierto (Aristóteles– pensador griego)

El mundo acaba de apreciar lo que vale cada una de esas 33 vidas.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán