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10 años del 11S

UN ANTES

8:46:30

El vuelo 11 de American Airlines choca frontalmente contra la torre norte

50.000 personas trabajan en las Torres Gemelas

9:02.59

Un avión de United, con vuelo 175, se estrella contra la torre sur

Para entonces, todas las cadenas internacionales retransmiten en directo

Las torres cuentan con una altura de 417 y 415 metros de altura respectivamente; en total, 11o plantas

9:07:00

Avisan al presidente de que se trata de un ataque terrorista.

George W. Bush tarda 24 minutos en dar la cara.

400 bomberos mueren en el rescate

9:37:46

El impacto de un tercer avión, con vuelo 77 de American, en el Pentágono en Washington deja 125 fallecidos.

Se sabe que los terroristas intentaron utilizar 10 aviones

09:59:30

Se derrumba la torre S (tarda 11 segundos)

10:28:00

La torre N no aguanta, y cae también al suelo en tan sólo 9 segundos

La cantidad de escombros removida se eleva a más de un millón y medio de toneladas.

8 meses se tardó en desescombrar lo que corresponden a unos diez campos de fútbol.

2.973 víctimas in situ, 6.000 heridos

A día de hoy, 422.000 neoyorkinos sufren estrés postraumático.

Se estima que Estados Unidos ha gastado entre 3,2 y 4 billones de dólares en las guerras de Irak, Afganistán y Pakistán.

Incluyendo la pérdida de empleos, la disminución de ingresos por impuestos, los daños a la infraestructura y el costo de la limpieza, la ciudad de Nueva York perdió unos 95 mil millones de US$.

Aunque la mayoría de los musulmanes de EE.UU. dice que desde el 11-S es más dificil practicar su religión, el 48% y el 32% respectivamente piensa que los estadounidenses son “generalmente amistosos” o “neutrales” hacia ellos, mientras que el 16% piensa lo contrario.

¿ESTÁ EL MUNDO MÁS SEGURO?

Probablemente no.

De hecho -y todo a pesar del espectacular operativo de la CIA que acabó con la vida de Osama Bin Laden y de atentados frustrados o malogrados-, diez años después ni el terrorismo ni la “guerra” en su contra han terminado.

Es más, se han registrado más actos terroristas desde el 11 de septiembre de 2001 de los que se catalogaron en un período de unos 20 años anterior a esta fecha.

TEORÍAS CONSPIRATIVAS

El fenómeno de las teorías de la conspiración no es nuevo.

A los estadounidenses es algo que les gusta, desde Pearl Harbor al certificado de nacimiento de Obama, pasando por el asesinato de John F. Kennedy o la muerte de Marilyn Monroe.

Se autodenominan 9-11 truthers. Buscadores de la verdad que han ido preguntándose, entre otros asuntos:

¿Por qué la fuerza aérea de Estados Unidos, que es la más poderosa del mundo, no pudo interceptar los cuatro aviones que fueron secuestrados?

La teoría conspirativa: El entonces vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, ordenó a los militares no interceptar las aeronaves.

La versión oficial: Se trató de un inusual caso de piratería aérea y el transpondedor, que emite señales para determinar la ubicación exacta del avión, fue apagado o modificado.

Además, ese día se llevó a cabo un ejercicio rutinario de entrenamiento militar en el comando de defensa aérea de Estados Unidos.

¿Por qué colapsaron tan rápidamente las Torres Gemelas, cuando los incendios sólo se presentaron en algunos pisos y duraron una o dos horas?

La teoría conspirativa: Los aviones no ocasionaron la caída de las Torres Gemelas. Fue una demolición controlada. Para probar este argumento, algunas teorías resaltan el rápido colapso de los edificios (unos diez segundos), los incendios de corta duración (el de la segunda torre duró 56 minutos y el de la primera, 102) y sonidos de explosiones que se registraron antes del colapso.

La versión oficial: Una extensa investigación del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, en Estados Unidos, concluyó que las aeronaves dañaron las columnas de soporte de los edificios y causaron que se desprendieran los aislamientos encargados de evitar la propagación del fuego.

Unos 10.000 gallones de gasolina para avión se regaron en varios pisos y generaron los incendios, temperaturas de hasta 1.000 grados centígrados hundieron los pisos y doblaron algunas columnas, generando en el proceso los sonidos de “explosiones”.

Hace una década, hubo quien dijo –y quedó escrito– que aquello era la IV (¡sí, la cuarta!) Guerra Mundial, siendo la Guerra Fría la tercera de la serie.

Lo grave no es la exageración, lo grave fue que esto lo dijo gente que entonces tenía un enorme poder de decisión en, por ejemplo, el Gobierno de EEUU. De ahí los pretextos para, por ejemplo, Irak, Guantánamo y lo que cada cual quiera añadir.

Pero en el otro extremo, todavía hace muy pocos días, un importante intelectual –con mucho predicamento entre amplios sectores del 15-M– afirmaba textualmente que el 11-S “fue un autoatentado del Gobierno de EEUU, necesitado de un nuevo enemigo después de la desaparición de la Unión Soviética”.

El balance es quizás más complejo.

Hoy ya no estamos tan asustados por el terrorismo internacional, entre otras cosas porque han llegado otros miedos a ocupar su lugar: los miedos económicos.

Pero la trampa es la misma. Como desde el crack de 2008 vivimos aterrorizados, aceptamos de nuestros salvadores todo aquello que, de no estar acogotados, no habríamos tragado: recortes y reformas antisociales, dinero público para salvar bancos, mordiscos irreparables al Estado de Bienestar, reformas constitucionales.

Protestamos, sí, pero cabe pensar que nuestra protesta no está a la altura del ataque sufrido, y es por eso. Porque igual que antes veíamos con resignación que nos controlasen las comunicaciones, nos humillasen en los aeropuertos o nos pudiesen detener sin motivo -para protegernos de la amenaza terrorista-, hoy también vemos con fatalismo cómo desmontan los últimos restos de todo aquello que costó décadas levantar.

Vídeo de investigación/ documental sobre el 11S, dirigido por Franco Fracassi y Francesco Trento en 2008.

Los más importantes desajustes del mundo actual (2011) tienen poco o nada que ver con Bin Laden y Al Qaeda, desde el colapso de la burbuja financiera de 2008 a la sostenida voracidad de los “mercados”. Y todo ello, pasando por la especulación mundial sobre las materias primas alimentarias (trigo y arroz, por ejemplo), que anuncia otra catástrofe por venir.

Al Qaeda está embarrancada, pero el mundo no es más seguro por muchas otras razones.

Timelapse de la reconstrucción de la zona 0


UN DESPUÉS

© Iñigo Ortiz de Guzmán

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Return ticket

A pesar de los pesares, de ese triste terremoto acontecido en Christchurch (Nueva Zelanda) el pasado 22 de febrero, dejo aquí constancia de mi paso por ese increíble país hasta mediados de mes.

Todo mi mayor pesar a los familiares de las decenas de víctimas del seísmo, pero especialmente siempre estará en nuestro recuerdo -el de Robin y el mío- la gran persona de Elsa (profesora del King’s College), de momento desaparecida.

Pinchar aquí para ver las fotos y vídeos.

Y, además, fotos y vídeos de Los Angeles y Londres,

© Iñigo Ortiz de Guzman

I’m here

Definición de ESTAR: existir; permanecer cierto tiempo en un lugar; encontrarse, sentirse, hallarse de una determinada manera; relacionarse con alguien; estar de acuerdo con alguien o con una doctrina; etc.

Para Spike Jonze la felicidad perfecta consistía en tener una tienda de galletas solo para chicas skater. Pero un buen día asumió que esa era una utopía y se dedicó a animar la vida a través del vídeo.

Se convirtió entonces en un cronista de la urbe moderna. Su misión fue registrar la intensidad de lo rutinario, captar la irrupción de lo insólito, de lo que pasa desapercibido y es ignorado por los demás. En cada uno de sus proyectos esbozó la bandera de la libertad creativa e hizo hincapié en la (in)capacidad del lenguaje para aprehender la realidad.

I’m Here, su último cortometraje disponible online, es un ejemplo destacado de cómo los efectos especiales y los avances tecnológicos deben estar al servicio del relato, potenciando el discurso y colaborando con la narración, no estando supeditada ésta a la parafernalia 3D de los avatares sin alma que se proyectan en la actualidad.

La cinta de Jonze nos presenta a Francesca y Sheldon, una pareja de robots y el descubrimiento del amor por parte de ambos.

I’m Here es un cortometraje de amor y música, o de amor hecho música.

Una entrañable historia que obliga a resetear nuestro corazón y formatear nuestro cerebro.

Que no cae en el simplismo o las buenas intenciones.

Jonze no se ampara en los clichés visuales o en lo autoreferencial.

El director de la genial ” target=”_blank”>Where the Wild Things Are constantemente renueva su visión en esa búsqueda incesante por hallar el enfoque inédito que rescata el pulso vital.

Artesano meticuloso que filtra una realidad en proceso de descomposición y que la reconfigura a través de sus imágenes.

Definitivamente, el mejor cine independiente americano es posible.

De hecho, el corto de 31 minutos se pudo ver este año en la última edición del Sundance Film Festival -que se caracteriza por la calidad de las cintas proyectadas-.

Más tarde fue presentada en la Berlinale.

En I’m Here dos seres maravillosos se encuentran y abrazan sus diferencias, se pierden en el otro dejando atrás las paranoias modernas.

Viven su amor sin miedo, de cara al sol, revelando en ese preciso momento la que debería ser la esencia de la humanidad.

Aska Matsumiya es la voz que acompaña el trailer de I’m Here. La canción elegida “There are many of us” fue escrita por la artista japonesa -afincada en Los Angeles-, y originalmente grabada con L.A. Ladies Choir.

Spike Jonze co-dirigió su vídeo musical, en “Hold On (25)”:

Entren y vean…

A true love story…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Loca

Nuevo videoclip de Shakira, grabado en las calles de Barcelona el pasado 20 de agosto.

Un rodaje que supuso que el ayuntamiento de la ciudad condal abriera una multa sancionadora contra la artista por pasearse, entre otras cosas, sin casco montada en una una moto Harley Davidson.

La cantante de Barranquilla explicó que la elección de la ciudad de Barcelona para grabar el video del que será el primer sencillo de su nuevo disco Sale el sol (a la venta el próximo 2 de noviembre), viene movida porque esta ciudad le hace conectar con la parte catalana de su segundo apellido Ripoll.

El 24 de noviembre volverá para actuar en el Palau Sant Jordi, una de las tres paradas españolas de su Tour de las Delicias.

Otra artista, la australiana Kylie Minogue, presentó hace un mes su último video “Get outta my way”.

Las dos están locas por la música…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

New York en 6 días (1)

Dedicado a mi madre Begoña, a Norma y Becky

Nueva York 15-21 Marzo 2010

Fueron sólo seis días, pero bien intensos. Llegada al aeropuerto JFK, y un Lincon negro ya nos estaba esperando a mi madre y a mí para llevarnos a la ciudad de los rascacielos. Una urbe que debe su nombre a los holandeses, cuando arribaron tierra en el siglo XVI, y que la hicieron llamar Nueva Ámsterdam. Cien años después, los ingleses -con el rey Carlos II a la cabeza- rebautizarían la colonia con el nombre de su hermano, el Duque de York.

Es tan grande Nueva York que, lógicamente, hay que hacerse un planning; y ¡eso es lo que hicimos! Tras desempacar las maletas en casa de Norma -quien nos recibió con los brazos abiertos en su casa en pleno MANHATTAN– y a última hora de la tarde-noche, mi ama y yo fuimos a cenar y a dar una vuelta por los alrededores, desde donde divisábamos el estado de Nueva Jersey (al otro lado del río Hudson) y la estatuta de la Libertad. Y poco más, que estábamos cansados del vuelo, y pensando en coger energías para lo que se nos avecinaba.

PRIMER DÍA

Lo primero de todo fue desayunar unos riquísimos bagels con mermelada y mantequilla, una tradición bastante anglosajona y -por qué no decirlo- demasiado buenos. Mi recomendación es empezar por el sur de la isla e ir subiendo conforme los pies aguanten. Eso sí, mejor andando que no en metro. Primera parada: sacarnos unas fotos con la escultura del toro Charging Bull (de Arturo Di Modica) en el diminuto parque de Bowling Green para después embarcarnos en el ferry que nos llevaría hasta STATEN ISLAND, una de los cinco barrios que componen Nueva York. Las fotos hablan por sí solas, y las vistas de Manhattan desde aquí…impresionantes.

Tras apearnos del ferry -que, por cierto, es gratis- Wall Street fue la siguiente parada. Una calle de 1,5 kilómetros de longitud que debe su nombre al muro que construyeron los holandeses en 1653 para marcar el límite norte de su territorio. La Bolsa de valores más grande del mundo (NYSE) merece la pena visitarlo por lo que ahí se mueve en dólares. Al lado quedan el Federal Hall (donde estuvo el primer ayuntamiento de la ciudad y que alberga una impresionante estatua de George Washington) y el Trinity Church (una parroquia anglicana fundada por el rey Guillermo III).

Una paradita frente al City Hall, sede del Ayuntamiento desde 1812, para tomar un trago de agua. Nos espera el barrio de BROOKLYN, pero antes su Puente. Famoso porque supuso el primero de suspensión construido en acero. Casi 500 metros de longitud, en la que es casi imposible desviarte a un lado porque el carril de los ciclistas está siempre a reventar.

Video de nuestro paso por el Puente de Brooklyn- Pulsar aquí

Brooklyn bien vale visitarlo por unas horas, o incluso para un día. Y es que puede ser tan grande como Manhattan y, a día de hoy, el barrio más efervescente y trendy. En todo caso, nos contentamos con el paseo de Heighs Promenade desde donde se aprecia una de las estampas más increíbles del skyline de NYC. Y, mirando donde comer, dimos con la pizzería mejor consideradas por los neoyorkinos: el Grimaldi`s. Con sus mesas a cuadros rojos, teniendo que hacer cola para hacerse hueco, disfrutamos de una buena comilona, y eso que pedimos la pizza más pequeña -y que no tardó en salir del horno de leña-.

Con el estómago lleno, nos encaminamos por la zona judía de Dumbo, un área donde las calles empedradas son su característica y el Brooklyn Bridge Park una zona de recreo desde donde se avista con todo su esplendor el Manhattan Bridge, por el cual cruzamos para llegar a Chinatown. Aquí llegamos con un calor insoportable de 20 grados lo menos…En este barrio viven más de 150.000 sinoparlantes, la comunidad china más grande fuera de Asia. Es popular por vender -cómo no- copias perfectas de perfumes, bolsos y demás artilugios informáticos. Pero apenas hacemos una parada, salvo para hacernos la manicura en una tienda en la que sus trabajadoras no hacían más que hablar y que al final te decían “pay, pay” (pagar,pagar). Little Italy es más agradable. Aunque el distrito que vio pasar por sus calles a Martin Scorsese o a Frank Sinatra, hoy está más bien diluído y cada vez más atestado de asiáticos.

Corriendo tuvimos que ir, ya de noche, a coger el metro. Que, por cierto, menudo follón. Parece que, debido a la crisis, han quitado personal en el subterráneo y no podíamos sacar billetes. Además, hay no sé cuántas líneas, que unas son express (no paran en todas las estaciones) y otras que no (pero que son más lentas). El hecho es que por fin pudimos llegar a la hora al musical en Broadway de “Come Fly Away“; un show en el que las canciones de Frank Sinatra son su máxima, y unos de los cantantes favoritos de mi madre.

Video de Frank Sinatra “Strangers In The Night“- pinchar aquí

Nos sentíamos “extraños en la noche” neoyorkina (como canta Sinatra), rodeados de tanta gente a las 10 de la noche, cansados de tanto trajín por lo que había dado de sí el primer día…pero felices. Al fin y al cabo, estábamos donde queríamos estar. En medio de la vorágine y contentos de poder disfrutar de cinco días más juntos.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán