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No sin mi H2O

Se acerca el verano. Y con el buen tiempo, el aumento del consumo de agua.

Es un componente de nuestra naturaleza que ha estado presente en la Tierra desde hace más de 3.000 millones de años, ocupando tres cuartas partes de la superficie del planeta. Su naturaleza se compone de tres átomos, dos de oxígeno que unidos entre si forman una molécula de agua -el H2O-, la unidad mínima en que ésta se puede encontrar.

El 70% del Planeta está cubierto por agua, pero sólo un 1% puede ser aprovechado por el ser humano.

Eso si lo sabemos aprovechar, claro.

Estos días, el Museu Marítim de Barcelona, acoge una exposición itinerante que ofrece el rostro de las víctimas del mal del uso del agua.

‘Agua, ríos y pueblos’ es el título elegido de esta retrospectiva donde se muestran cómo la avaricia, los intereses empresariales y las negativas políticas medioambientales de ciertos gobiernos intentan cambiar la geografía, el paisaje y la forma de vida de todos aquellos que sufren las consecuencia. Y a los que, por cierto, nadie les pidió su opinión para destruir cerros, hacer presas y pantanos.

Creando así un negocio privado de un bien público.

Contaminando de manera total y negando el futuro a otras generaciones.

A través de fotografías y testimonios directos, los afectados dejan de ser una fría estadística para comunicarnos en directo sus angustias, razones y esperanzas.

Según las Naciones Unidas, 1.100 millones de personas no tienen garantizado el acceso al agua potable; y como consecuencia de ello, unas 20.000 mueren cada día, en su mayoría niños.

Es cierto que gran parte del agua existente no es utilizable directamente por los seres humanos (por ser salada o estar en forma de hielo o vapor). Por otro lado, la diversidad climática hace que haya lugares áridos e incluso desérticos. Sin embargo, todos los pueblos se han asentado cerca de ríos, lagos, fuentes o en territorios donde las aguas subterráneas son accesibles a través de pozos.

Estas imágenes representan la cara amarga de un desarrollo mal entendido; son la estampa de los perdedores de una planificación hidráulica impuesta o inexistente. Recogen las voces hasta ahora silenciadas de quienes se han empobrecido mientras se contaminan sus ríos, sus lagos y sus mares.

La extracción abusiva de caudales, la desecación de humedales, la tala de bosques y manglares, junto a la fragmentación del hábitat fluvial por grandes presas han quebrado la vida de los ríos, haciendo desaparecer la pesca: la proteína de los pobres. En el Mar de Aral, el Lago Chad, la Amazonía, el Mekong, el Río Amarillo, el Paraná o en los manglares de América, Asia y África, la destrucción de pesquerías conlleva malnutrición y hambre para las comunidades ribereñas.

Hemos transformado el agua, elemento clave para la vida, en el agente más letal jamás conocido.

Entre 40 y 80 millones de ciudadanos han sido desalojados en el último siglo por la construcción de grandes presas, que en muchas ocasiones no tuvieron en cuenta los impactos ecológicos y humanos. Muchos de estos desalojados fueron expulsados violentamente de sus casas; desplazados a zonas no fértiles, sin historia o sin servicios.

Sólo en el siglo XX, se contruyeron 45.000 presas.

Nuestro país es el 1º del mundo con más embalses por habitante (30 por millón de españoles).

Luego está la agricultura intensiva, que es la principal consumidora de agua dulce a nivel mundial. Y la principal responsable de la disminución de las aguas subterráneas.

En España, se consume el 75% de los recursos hídricos y, sin embargo, se sigue regando de forma ineficiente en muchos lugares. El abuso de fertilizantes y plaguicidas causa la contaminación de los ríos y acuíferos con estas sustancias, lo que repercute -lógicamente- en la salubridad del agua.

Para que nos hagamos una idea, para producir un kilo de patatas, hacen falta 160 litros de agua; 1.500 litros para hacer crecer un kilo de maíz; y la cifra nada menos ezpeluznante de 15.000 litros para llegar a generar un kilo de carne vacuno.

Todo un despropósito, que nos tiene que hacer pensar sobre la consumición a veces excesiva de proteínas animales en nuestra dieta.

El turismo no ayuda tampoco. La oferta de “sol y playa” trae a las playas españolas millones de turistas cada año. Aumentando así de forma descontrolada la urbanización costera y, por ende, increscendo la demanda de agua. Y precisamente este incremento temporal de la población coincide con los meses y la época más seca.

Aparte, según datos de 2005, 6 de cada 10 municipios españoles no depuraban correctamente sus aguas.

De media, el turista consume el doble o incluso el triple de agua: de 440 a 880 litros por día y persona.

España tiene además el dudoso honor de encabezar la lista de los países más áridos de la UE. Un tercio de nuestro territorio sufre una elevada tasa de desertificación, y un 6% se ha degradado irreversiblemente.

265 litros de agua por cada español se consumen cada día.

Estamos en suma ante un verdadero holocausto hidrológico, en el que las víctimas son invisibles, lejanas y sin rostro; prescindibles en nuestra conciencia.

Con la exposición Agua, Ríos y Pueblos se propone dar la palabra a esas personas, a la vez víctimas y luchadores por un mundo más justo, digno y sostenible. Se trata de proyectar el perfil humano de los conflictos del agua en el mundo, dando posibilidad de expresarse a quienes más sufren y luchan. Tal vez no tengan la solución a los problemas; pero lo que no cabe duda es que los sufren en primera línea, y por ello merecen ser escuchados y tenidos en cuenta.

Expo hasta el 30 de mayo en Barcelona. Luego, se desplazará a Tarragona (julio y agosto de 2010), Tortosa (septiembre), Zaragoza (octubre), Vitoria-Gasteiz (noviembre), San Sebastián-Donostia (diciembre y enero de 2011) y Bilbao (febrero-marzo).

Soy de los que piensan que hay que ver el futuro en positivo, a pesar de los pesares.

Miremos la botella medio llena en lugar de medio vacía.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán


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Cine del bueno: Metropolis

Estados Unidos siempre se ha llevado la palma respecto a la producción cinematográfica. Pero la UE tampoco se ha quedado atrás. Muchas han sido las cintas europeas a las que no se les pondrá ni una mota de polvo en los estantes, por lo magníficas que han sido y que seguirán siendo.

Y “Metrópolis” es una de ellas. La primera película reconocida como patrimonio documental del mundo por la UNESCO. Un clásico.

Aprovechando el Día de Europa este fin de semana, el País Vasco ha querido aportar su granito de arena. Y lo ha hecho en Vitoria-Gasteiz, proyectando por primera vez a nivel nacional la versión completa y remasterizada de la película de Fritz Lang (estrenada en 1927).

La Semana del Cine Europeo de Euskadi se suma así al reconocimiento del cine hecho en casa. Entre hoy y el 15 de mayo, acercará a varios cines de las tres capitales vascas veinte títulos del mejor cine europeo.

Cuarenta y dos años después de que los hermanos Lumière estrenaran “Workers leaving the lumière factory” (1885), Lang dirigiría Metropolis, una de las grandes películas del expresionismo alemán. Una historia basada en la novela homónima de su esposa hasta que se afilió al partido nazi y se divorcio de ella en 1933, Thea von Harbou.

El pasado 12 de febrero se estrenó la nueva versión restaurada en el Festival de Berlín. Y esto ha sido posible gracias a que hace tan sólo dos años se descubrió en Buenos Aires un negativo que incluía media hora de imágenes inéditas hasta la fecha.

En un hipotético futuro los humanos se dividen entre pensadores (cerebro) y trabajadores (manos). Los primeros sobreviven en la superficie, mientras los segundos malviven alienados en el subsuelo y hacen funcionar las máquinas que convierten en idílica la superficie.

María -una joven/robot visionaria- augura la llegada de un mediador, el corazón, que consolide la armonía entre el cerebro y las manos. Y el emisario llega, Freder. Aunque su misión no será sencilla, pues su poderoso padre, Joh Fredersen -temeroso de una revolución- iniciará un plan que pondrá en peligro el inestable equilibrio en el que se encuentran cerebro y manos.

La película es un clásico, no sólo del cine mudo y en blanco y negro, sino también de la ciencia ficción. Son incontables las veces que ha sido referenciada de forma más o menos sutil en alguna película: “Blade runner” (1982), “Sky captain and the world of tomorrow” (2004) y “Buñuel y la mesa del rey salomón” (2001).

Desgraciadamente, la película de Fritz Lang no goza del beneplácito de gran parte del público. Espectadores que, por cierto, seguramente no la han visto, bien porque es en blanco y negro, bien porque es muda. Lo cierto es que, probablemente, ellos no se pierden nada. Sí se lo pierden aquellos que saben enfrentarse al cine independientemente de sus ingredientes exclusivamente temporales.

Fritz Lang, más que dirigir, orquesta una obra en la que desde la música de Gottfried Huppertz, modernizada y omnipresente, quizás demasiado -hasta la coreografía de los casi cuarenta mil extras (15.000 de ellos, calvos)- están cuidados hasta el más mínimo detalle. Incluso los escenarios de cartón piedra lucen de forma diferente. Se nos propone un futuro en el que la superficie está dominada por infinitos rascacielos, trenes elevados, avionetas; en el que los habitantes de la superficie se entretienen en jardines que poco tienen que envidiar al del Edén; en el que la inteligencia artificial es una realidad. Asímismo, se nos propone un subsuelo en el que las condiciones laborales al servicio de las máquinas que alimentan la superficie son precarias y los turnos de diez horas; en el que los habitantes del subsuelo, inducidos por María, confían ciegamente en la llegada de un emisario que los acerque a la superficie.

Al final, las casi dos horas que dura -y eso que un cuarto del metraje original se perdió para siempre- es su punto más débil. Eso y un guión que a pesar de su brillantez recurre en demasiadas ocasiones al pasaba por allí en el momento oportuno. Tanto que a pesar de la magnificencia de alguno de los planos de la ciudad, uno acaba pensando que no es más grande que el pueblo de cualquier punto geográfico de nuestro país.

¿Los personajes? Mencionar simplemente que no huyen de lo que es común en el cine mudo, la sobreactuación. Y que ninguno de ellos es Charlie Chaplin. Los hay buenos y malos.

Como anécdotas. El videoclip de Madonna, “Express yourself” está inspirado en el film, recreando una historia de amor entre un obrero y una mujer de las clases altas. Pero quizá en el video “Sugar“, de la banda System Of A Down -donde se muestra una parte de la escena donde los trabajadores marchan hacia el trabajo-, es lo que mejor se ha adaptado al estilo de Lang.

Mientras tanto, a falta de un remake lo que han hecho es poner a la venta un DVD que traslada Metropolis a la era digital.

¡Cómo ha cambiado la visión del futuro! Pero cómo sabemos dentro de nosotros, y sabremos siempre, que el mediador entre la cabeza y las manos ha de ser el corazón.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Historia del País Vasco (1)

ORIGEN DE LOS VASCOS

La lengua vasca –euskeraes para algunos autores el hilo conductor que permite investigar sus orígenes y que confirma, por sus modificaciones e influencias, las relaciones de los vascos con los pueblos que han atravesado sus tierras a lo largo de la historia.

Se cree que los Vascos son el único pueblo que ha sobrevivido culturalmente la llegada de los indoeuropeos. Algunas hipótesis apuntan a que ya se encontraban en la zona que ocupan actualmente desde el Neolítico.

Son varias las hipótesis más fundadas:

1ª- ¿Aparecieron los vascos con la llegada a Europa de los Cro-Magnon? Varios estudios antropológicos consideran que los vascos son el grupo étnico más antiguo de Europa, y el único superviviente a la llegada de los indoeuropeos. Se supone que ocupaban una zona que se correspondería a una zona similar a lo que se conoce como Euskal Herria.

2ª- ¿Están los vascos emparentados con los íberos? El primero en apuntar esta posibilidad es Estrabón que, en el siglo I a.C. (es decir, cuando todavía se hablaba ibero en la Península), afirmaba que los íberos y los aquitanos eran similares físicamente y que hablaban lenguas parecidas.

3ª- ¿Llegaron los vascos con los indoeuropeos? Una de las teorías sobre el origen de los vascos es que llegaron a Aquitania con los indoeuropeos hace 7.000 años, no llegando a la península ibérica hasta el siglo I a.C.

4ª- ¿Ocuparon los vascones el actual País Vasco en la Antigüedad Tardía o en la Alta Edad Media? Estudiosos como Arnaud Oihenart y José Antonio Vaca de Osma consideran que los vascones ocuparon las tierras del actual País Vasco en tiempos de los visigodos.

LA ANTIGÜEDAD

Si la hipótesis válida fuese que los vascos llegaron a Europa con los Cro-Magnon, en tiempos prehistóricos estarían establecidas en toda Europa una serie de tribus que hablaban lenguas de una misma familia lingüística (lo que se ha dado en llamar el protovasco) y tenían relación cultural entre sí.

El historiador Ptolomeo distribuiría las tribus de la siguiente manera:

  • Cántabros, daba este nombre a los pueblos que habitaban entre el río Sella y el río Asón.
  • Autrigones, establecidos entre el río Asón y el río Nervión.
  • Caristios, establecidos entre el río Nervión y el río Deva en la actual Guipúzcoa.
  • Várdulos, que ocupaban la actual Guipúzcoa a excepción del valle del Deva y del Bidasoa.
  • Vascones, que ocupaban lo que hoy es Navarra, noroeste de Aragón y noreste de La Rioja.
  • Aquitanos, que estaban entre el río Garona y los Pirineos.
  • Berones, ocupaban el territorio de la actual Rioja Alta, parte de la Rioja Alavesa y algunos enclaves en Burgos, oeste de Navarra y norte de Soria.

El territorio vascón se vio profundamente implicado en las Guerras Sertorianas. De hecho, en el invierno del año 75 a.C., Cneo Pompeyo -enviado por Roma- fundaría la ciudad de Pompaelo (actual Pamplona).

EDAD MEDIA

Se tiene constancia de la presencia de vascones en el ejército romano al menos desde el siglo I a. C.

El hecho es que de ser un área aislada dentro de un gran imperio, los vascones pasan a encontrarse en la zona fronteriza entre dos belicosos vecinos. Los reinos francosvisigodos. Esta zona se convierte en un territorio de alto valor estratégico deseado por ambos contendientes. El accidentado territorio vasco es ideal para el bandidaje y la guerrilla, por lo que es posible que los vascos sobrevivieran a pesar de sus opresivos vecinos. Simplemente se fueron a las montañas y esperaron ahí hasta que la amenaza desapareciese.

Lo cierto es que la caída del Imperio romano dio paso a los asentamientos y posteriores reinos visigodosfrancos, así como a la implantación en Francia del Ducado de Vasconia. En la península, el rey godo Leovigildo funda Victoriacum, la actual Vitoria-Gasteiz en el año 581.

En el siglo VIII, la invasión musulmana proveniente del sur concentró a la población cristiana en la cornisa norte, la cual, debido a su difícil orografía, siempre ha sido muy impermeable a cualquier influencia exterior. Los musulmanes llegaron a lo que hoy es Navarra casi de inmediato a la entrada en la península, en el 714.

Después de que los francos de Carlomagno invadiesen el Norte de España, volvieron a Francia saqueando el País Vasco, quemando Pamplona. En respuesta, los vascos interceptan al ejército Franco cuando pasaba por el puerto de montaña de Roncesvalles. Pese al pobre armamento y al reducido número de combatientes, los vascos destruyeron gran parte de las fuerzas francas. A éstas luchas se le conoció como Batalla de Roncesvalles.

Al iniciarse la reconquista, los territorios peninsulares occidentales quedan pronto incorporados al Reino de Asturias, mientras que los peninsulares orientales y los continentales quedan pronto englobados en el Imperio carolingio.

Las tierras fronterizas de Álava fueron ocupadas. En el siglo IX surge el reino de Pamplona bajo la influencia del reino franco, los cuales crearon la Marca Hispánica desde la actual Navarra hasta el Mediterráneo como tapón frente a los musulmanes. Con Sancho III el Mayor (1004-1035) el reino de Nájera-Pamplona alcanza su mayor extensión territorial, haciendo realidad el primer Imperio Hispánico.

Antes de morir (1035) Sancho III divide sus territorios entre sus cuatro hijos: su primogénito, García, reina en Pamplona y hereda algunas tierras en Aragón y Castilla; Fernando, obtiene gran parte del condado de Castilla; Ramiro recibe tierras en Aragón y en Navarra, y Gonzalo se hace con otros puntos distantes de Aragón. De este reparto surge la nueva estructura política del siglo XII con los reinos de Navarra, Aragón y Castilla.

En el año 1200, bajo el reinado de Sancho el Fuerte (1194-1234), el Reino de Navarra pierde Álava, Guipúzcoa y el Duranguesado, que es conquistada por el monarca castellano Alfonso VIII, ayudado por gran parte de la baja nobleza alavesa. Navarra, separada ya de los otros territorios peninsulares vascos, se ve obligada a orientar su política de expansión hacia el norte y este, territorios franceses de Ultrapuertos y la franja fronteriza con Aragón.

Doce años más tarde, en 1212 Alfonso VIII de Castilla cederá el Duranguesado al Señor de Vizcaya, Diego López II de Haro, como recompensa por los servicios prestados en la Batalla de Las Navas de Tolosa. Para entonces, los territorios vascos franceses ya habían pasado a depender de la Corona de Inglaterra el año 1152.

Tres siglos más tarde, en 1513, las Cortes de Navarra nombran a Fernando rey de Navarra. En 1515, las Cortes castellanas anexan Navarra a la Corona de Castilla por el Tratado de Burgos, con un régimen foral especial.

RENACIMIENTO

Los vascos de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava, que ya estaban integrados en la Corona de Castilla, siguen con un amplio grado de autogobierno: los fueros daban a cada región vasca leyes locales, impuestos y tribunales independientes. Pero tales privilegios no duran mucho. Y es que, con la Revolución francesa se abolen todos y cada uno de los fueros locales. Algunos vascos se verían forzados a tomar posturas contrarrevolucionarias, mientras que otros -como Garat- participaron activamente en la Revolución.

Más adelante, cuando los ejércitos de Napoleón invadieron España y el Reino de Navarra, encontraron casi desde el principio fuerte resistencia. Las primeras tropas cruzaron el Bidasoa en otoño de 1807. Al cabo de un par de meses los franceses comenzaron a ocupar todo el territorio vasco, con la toma a traición de la ciudadela de Pamplona. Fue entonces cuando se empezarían acciones de guerrilla a pequeña escala contra los franceses; surgiendo guerrilleros como Gaspar de Jáuregui y el joven Zumalacárregui. En los que se llamó la Guerra de la Independencia.

La última parte de España en la que se mantuvieron los franceses fueron las provincias vascongadas con la Batalla de Vitoria. La invasión acabaría el 31 de agosto de 1813 con la expulsión de los franceses de San Sebastian por parte del ejército aliado anglo-luso.

Así llegamos a las Guerras carlistas, quienes reclamaban la corona de España para Carlos, el cual había prometido defender el sistema foral vasco y navarro. Fruto de la influencia de la Iglesia Católica, los vascos españoles de las zonas rurales se unieron masivamente al ejército tradicionalista.

Tras las dos guerras carlistas, las Provincias Vascongadas perderían casi toda su capacidad de autogobierno, aunque mantuvieron el control de la política fiscal y de las recaudaciones. En Navarra, sin embargo, desde 1840 – debido al desarrollo de la élites urbanas de una mentalidad política llamada fuerismo liberal – se permitió un pacto del que derivaría la Ley Paccionada conservando parte de los fueros. Esta situación perduró hasta el siglo XIX, cuando fueron suprimidos por Cánovas del Castillo después de la derrota carlista, aun pactando un autonomía fiscal.

SIGLO XIX- La Historia Moderna

Finales del siglo XIX,  los hermanos Koldobika y Sabino Arana desarrollan -al abrigo de la ola del “romanticismo” que recorría Europa- el nacionalismo vasco, que se basa en buena parte en la tradición conservadora carlista. Fundan el Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), basado en ideas cristiano demócratas.

Este partido pide la independencia o, al menos, la autonomía de las provincias consideradas vascas y la creación de una confederación entre los diferentes territorios que hoy se encuentran en el País Vasco, Navarra y el País Vasco francés. En el marco de esta ideología y en confrontación con la del movimiento obrero que se extiende por las zonas industriales del país, se crean una serie de instrumentos (como el sindicato ELA).

Pero he aquí que España se convierte en 1931 en República (la primera población en proclamarla fue la de Éibar, en Guipúzcoa). Sin embargo, los vascos tendrían que esperar hasta el inicio de la Guerra Civil Española para ver realizado su primer Estatuto, con José Antonio Aguirre como primer lehendakari.

Tras el alzamiento en 1936 de parte del ejército apoyado por los partidos del espectro político de la derecha y del centro, se inicia la guerra civil y los territorios vascos y navarros quedaron divididos entre los dos bandos: Álava y Navarra permanecen adscritas a los insurgentes mientras que Guipúzcoa y Vizcaya se mantienen fieles a la legalidad republicana.

Los alzados esperaban que el PNV, por su talante conservador y cristiano, se uniera a ellos, cosa que no sucedió. De esta manera, en Vizcaya y Guipúzcoa, el PNV se declara partidario de la República.

El 26 de abril de 1937 Gernika sufre un bombardeo aún más brutal que Durango (31 marzo), bombardeo -realizado por la aviación alemana que ayudaba a Franco- que saltó a la fama por los reportajes de un periodista inglés y el famoso cuadro que Pablo Picasso realizó por encargo del gobierno republicano para La Exposición Internacional de París.

La destrucción de la ciudad total, salvo el árbol, símbolo de la libertad foral que quedó a salvo de las bombas y a cuya sombra le hicieron guardia los requetés navarros que luchaban con los insurrectos.

El 19 de junio cae Bilbao, lo que aprocecha Franco para abolir los fueros de Vizcaya y Guipúzcoa al considerarlas «provincias traidoras» por no haberse sumado al alzamiento. Por su parte, Álava y Navarra conservarían sus privilegios y siguieron teniendo sus pequeñas policías autonómicas y cierta autonomía fiscal.

Los exiliados y los miembros del Ejército Vasco, que tras huir o salir del cerco de la Batalla de Santander habían sido trasladados por mar a la zona republicana, atraviesan la frontera después de la caída de Cataluña y son recluídos por el Gobierno francés en campos de concentración en vísperas del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Aquí comienza la era del Franquismo. Bajo el lema de España, Una, Grande y Libre el régimen de Franco prohibe toda manifestación cultural fuera de la que la dictadura consideraba “oficial”, quedando prohibido el uso público de las lenguas diferentes al castellano y reduciéndose la cultura a meros hechos folclóricos. El euskera fue perseguido, prohibiéndose su uso público y su enseñanza. Los líderes del nacionalismo vasco, así comos los dereto de las agrupaciones que resultados vencidas en la guerra se dirigieron al exilio, inicialmente a Francia y posteriormente a Sudamérica.

El País Vasco volvió a ser una de las zonas más desarrolladas de España y atrajo mucha emigración del resto del país.

La lucha contra la dictadura, junto con la represión cultural que se sufría y las atrocidades de la posguerra, a finales de los años 50, favorecieron la radicalización de una parte del nacionalismo vasco que se mezcló con ideología izquierdista, y el nacimiento de Euskadi Ta Askatasuna ETA (Euskadi y Libertad) en 1959. Organización terrorista que busca la independencia de Euskal Herria y el establecimiento de un estado vasco socialista mediante la lucha armada (terrorismo).

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Objetivo: EUSKADI

El escudo de Euskadi.

Un escudo, un símbolo de país, al fin y al cabo, como lo puede ser la bandera. Simbolismos que, sin embargo, puede acarrear diferencias notables. Esta semana ha sido noticia. Y lo ha sido por lo que se puede traducir como el primer desencuentro entre el PP del País Vasco y el PSE desde que ambas formaciones firmaran el Pacto de Estabilidad en 2009, y lo que conllevó a que los socialistas llegaran al Gobierno de Euskadi tras unas elecciones polémicas el 1 de Marzo. Un apoyo que ofrecieron los populares al PSE, sumando mayoría suficiente y desbancar, de paso, a los nacionalistas del poder después de más de un cuarto de siglo en el poder.

El quid de la cuestión radica en un asunto -a mi entender baladí- acerca de prescindir del cuarto cuadrante en rojo que, hasta 1984, ocupaba el escudo de Navarra. Una Comunidad Autónoma que para los nacionalistas vascos es parte intrínseca de la realidad socio-política y que agruparía a dicho Territorio Histórico como al País Vasco-Francés. En todo caso, desde entonces, y mediante una sentencia que fue presentada por la Comunidad Foral de Navarra, el Tribunal Constitucional ordenó la retirada del escudo de las cadenas. Ha sido hasta hoy, y así seguirá.

No sabemos a cuento de qué, ahora, los populares han sacado a colación una proposición para modificar la conformación del actual escudo a tres cuadrantes.Una nueva composición que no responde en nada a la demanda social. En todo caso, no olvidemos que la reclamación salió de las listas de UPyD, cuya cabeza pensante es Rosa Díez, antigua militante de los socialistas. En fin, que es como querer marear la perdiz.

Tal pretensión no se ha llevado a cabo. Tanto los socialistas, como el PNV, EB, EA y Aralar votaron el pasado jueves en contra. Estas formaciones no tienen intención de “entrar al debate de símbolos” ni a “generar polémicas donde no existen”. Consideran, además, que “no es una medida urgente ni una necesidad social”, sino que, además, se trata de una cuestión «anacrónica».

Desde las filas del Partido Popular, el parlamentario Leopoldo Barreda recordó que el acuerdo de estabilidad sellado entre el PSE y su partido recogía la necesidad de establecer una nueva relación con las comunidades autónomas vecinas y afirmó que la modificación del escudo ayudaría a mejorar el trato con Navarra. ¿Qué mejoras? No sé cuáles… Como si, en la actualidad, no haría falta más confrontamientos innecesarios, que vayan por estos derroteros inútiles. No hubo contestación desde las filas socialistas.

A mi entender, de lo que aquí se trata es de llegar a acuerdos que aporten. Dejémonos de cambios en simbolismos, cuando lo que realmente interesa es llegar a puntos de encuentro que sumen y no que resten. Ya sabemos los vascos lo que somos, lo que sentimos, y lo que queremos. A la sociedad no le interesa si hay un cuadrante de más en un escudo que lleva así desde hace 25 años, sino que se resuelvan los problemas terroristas que -por desgracia- todavía son una realidad, y en encarar el futuro laboral y de calidad de vida de los ciudadanos vascos. Los sueldos de los políticos, a fin de cuentas, tienen que ser justificados, ¿o no?. Y no hacer el paripé, aunque en Madrid se claven estacas. Seamos consecuentes.

Aprovechemos que Euskadi ha sido la última Comunidad Autónoma en entrar en la actual crisis económica del Estado, y la primera en salir de ella. Preocupémonos, por ejemplo, de que en Vitoria-Gasteiz se firme el próximo 5 de Marzo el tan buscado acuerdo inter-institucional para que el soterramiento del ferrocarril sea una realidad después de tantos años de desencuentros, y dejémonos de circos, mesedez…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán