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Tres tristes trajes

Va a haber que empezar a tomar en serio a Martiano Rajoy, que comienza a revelarse como un killer a cámara lenta, al estilo de Bruce Lee en esas patadas mortales que duraban diez minutos de película.

Igual que se hizo responsable al gallego de la continuidad de Francisco Camps, es de justicia atribuirle el mérito de su renuncia.

Por cierto, una renuncia tan insospechada que todo el mundo daba por descontado que el señor de la sonrisa sardónica aceptaría la condena por cohecho impropio para mantenerse en la presidencia valenciana.

Su dimisión el día 20 ha sido un verdadero golpe de efecto, ahora que se interpretaba que el pretendido afán del PP por la higiene de la vida pública se reducía a una simple recomendación a sus militantes de ducharse regularmente.

Los únicos que habrán sentido su marcha son esos miles de presos a los que el PP había trasladado el mensaje de que podían aspirar a todo, ya que si aceptar sobornos no impedía dirigir una comunidad autónoma quizás fueran necesarios historiales delictivos más extensos para optar a la presidencia del Gobierno.

Convencer a Camps de que debía hacer mutis no ha tenido que ser sencillo.

Rajoy encomendó el trabajito a Trillo. ¿Que si le habrá ofrecido ser ministro a cambio de lo que el propio Camps definió como un “sacrificio personal” para que “Rajoy llegue a los 46 millones de españoles”? Pues no es descartable.

Es indudable que a Camps le ha podido su locuacidad desatada, su blablablá.

Tantas veces repitió -y con tanta afectación- que era inocente, que todo se aclararía, que estaba a sólo “uno o dos escaloncitos” de que la verdad triunfase, que tanto si reconocía su culpa y pagaba la multa, como si acababa condenado por el tribunal, no podría seguir ni un minuto más en la presidencia.

Porque no sólo sería presuntamente un presidente delincuente y sobornable, sino sobre todo un presidente reiteradamente mentiroso, cansinamente mentiroso, pomposamente mentiroso; preso de sus propias palabras, todas grabadas.

Por la boca ha muerto Camps.

Ahora queda el contra-ataque.

Y es que apenas un minuto después de que Camps dejara el cargo, toda la derecha afinó sus trompetas contra el candidato socialista para pedir con una sola voz su dimisión.

Equiparan la Gürtel con el Faisán y olvidan tres cosas básicas:

1. Que Rubalcaba no está imputado por delito alguno y Camps sí: está a punto de sentarse en un banquillo ante un jurado popular.

2. Que incluso si Rubalcaba fuese imputado mañana, tendría que esperar dos años largos para dimitir, si damos por ejemplar el comportamiento de Camps, que lleva casi 900 días deslizándose por la pendiente judicial.

y 3. Que el único dirigente político procesado en el caso Faisán -Víctor García Hidalgo, exdirector general de la Policía-fue destituido (por Rubalcaba) en el año 2006, mientras que las Cortes Valencianas siguen llenas de imputados del PP. Incluido Camps, que no ha renunciado a su escaño.

MÁS QUE REGALOS

Todo apunta a que los regalos que la trama Gürtel hizo presuntamente a Francisco Camps son sólo la punta del iceberg de una fluída relación entre los empresarios (liderados por Francisco Correa) y la Administración autonómica.

En el mismo periodo en el que Camps fue supuestamente agasajado con trajes, los mismos empresarios que abonaban la cuenta en la tienda de ropa resultaban adjudicatarios de grandes contratos en la Administración que Camps dirigía hasta ahora.

Orange Market -la filial de la trama en Valencia -se hizo con el contrato de montaje del stand del País Valencià en la feria Fitur a lo largo de cinco ediciones, desde 2005 hasta 2009.

Pero hubo más. Dicha filial resultó adjudicataria de contratos en relación a otras ferias, como Feria TVC, Expovacaciones, SITC e Intur. Gracias a los trabajos realizados en estos certámenes, la empresa se embolsó 6.917.380 euros desde 2005 a mayo de 2009. Y todo, según afirma el auto que ha emitido esta semana el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV).

Pero es que, además, hicieron caja con la visita papal a Valencia en 2006. Así, la trama corrupta obtuvo casi tres millones de euros en comisiones procedentes de las arcas de la televisión valenciana, gracias a su labor de intermediación entre el ente público y una de sus contratas, Teconsa. El contrato por esta visita sumó los 6,4 millones, por lo que la cifra global que se adjudicó la red ronda los 14 millones.

CONCLUSIÓN JUSTICIABLE

Una banda de mangantes, que tiene como representante en Valencia a un tipo conocido como el Bigotes, recibe casi siete millones de euros del erario de la Generalitat a través de la empresa Orange Market. Los chorizos le regalan trajes, zapatos y otras prendas de vestir al president Francisco Camps y a otros tres altos cargos “para ganarse, mediante el agasajo, el afecto o el favor de las personas así obsequiadas”.

Total, son sólo unos cuantos trajes.

QUÉ PASA EN VALENCIA

Valencia no sólo es la primera comunidad autónoma de la historia cuyo presidente será juzgado ante un jurado popular, acusado de aceptar sobornos.

También es la autonomía más endeudada: debe el 17,2% de su PIB, 17.600 millones de euros.

O la región europea con la entidad financiera que peor nota ha sacado en los test de estrés de la banca, sólo por detrás de Grecia. No es otra que la Caja de Ahorros del Mediterráneo que acaba de ser intervenida por el Banco de España.

A la hora de buscar culpables de la delicada situación de la CAM, conviene recordar que esta caja -que tanto depende del poder político regional- no sólo ha comprado parte de los bonos que emite la comunidad para financiar su deuda, sino que también ha pagado faraónicos proyectos de la Generalitat Valenciana, como la Ciudad de las Artes y las Ciencias o el ruinoso parque Terra Mítica.

Aunque el mayor agujero de la CAM está en el ladrillo feroz. En 2009, el Parlamento Europeo aprobó una dura resolución, el informe Auken, que describía el urbanismo valenciano como una “forma endémica de corrupción” que ha creado un modelo de desarrollo movido por la avaricia y la conducta especulativa de algunas autoridades locales y miembros del sector de la construcción”.

Cuando la burbuja estalló, las dos cajas valencianas, CAM y Bancaja, pagaron gran parte de los platos rotos en Seseña, en Martinsa Fadesa, en Polaris World o en Astroc. Entre los exdirectivos de Astroc, hay un nombre que resalta rutilante sobre los demás: Estrella Camps, hermana de Francisco Camps.

Una quiebra que nos va a costar a los españoles 2.800 millones de euros del fondo de rescate. Es el doble de lo que se ahorró al congelar las pensiones.

Tres o cuatro trajes, nada más.

© Iñigo Ortiz de Guzmán

Libertad de pensamiento

Al final va a resultar que Democracia Real Ya iba a tener razón…

Al final, los dos partidos mayoritarios en nuestro país se reparten más del 80% de la representación parlamentaria. Y eso no es normal. Lo es si aplicamos la Ley D’Hondt, pero peca de injusta por no ser igualitaria.

Mientras tanto, el Gobierno tiene las horas contadas. La de ayer fue la despedida de José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso de los Diputados. Su último Estado de la Nación ante el más que previsible adelanto de las elecciones a octubre/noviembre. ¿Para qué alargar más la agonía a mayo de 2012? ¿Es que quedan más recortes por llevar a cabo? En Cataluña ya han empezado con los sanitarios…

Mientras tanto, el partido de la oposición no adelanta nada en caso de -como dicen todas las encuestas- gane las elecciones; si no por mayoría absoluta, por una gran diferencia respecto a los socialistas. Sólo hemos sabido últimamente que Mariano Rajoy ha mandado a la FAES (presidida por Aznar) una consulta -entiendo que no objetiva que digamos- de si resultaría viable o no el llevar a cabo el copago sanitario.

Es decir, más de lo mismo. Otra triquiñuela más a tantas otras para hacer ver que se dice algo sin querer decir nada. Más y más recortes, y todo porque España ha hecho del ladrillo su máxima. Eso sí, a costa de unos pocos, y en algunos casos de manera corruptela para llenarse los bolsillos.

Allá cada uno con su conciencia.

Lo preocupante es que, mientras tanto, el otro partido nacional importante -aunque minoritario- se enzarza en Extremadura en una lucha interna (tan característica de esta nuestra izquierda nuestra) para perpetuar o perpetuarse con alguna Consejería el poder de otros y el suyo propio. Nadie les dice que no tienen derecho a hacerlo (como lo hace su hermana Ezker Batua en Euskadi), pero los votantes de IU extremeños no creo que salten de alegría al ver que el PP se hará con la presidencia en esa comunidad porque el PSOE parece haberle ninguneado durante tantos años.

Mientras tanto, estamos en lo mismo. Con casi 5 millones de parados.

Mientras tanto, la corrupción -y sus imputados- acampan a sus anchas. Los ciudadanos no tenemos acceso a los gastos de los cargos públicos, ni incluso conocemos qué hace la Corona con dinero público.

Mientras tanto, las empresas se aprovechan de los impuestos nacionales para formalizar EREs sin que les cueste un euro.

¿Cómo se siguen permitiendo los paraísos fiscales?, me pregunto.

Lo dice el que tiene una mente inquieta, inteligente, que se ha caracterizado por prever los movimientos cíclicos en política y económica. Ese es el escritor y economista, José Luis Sampedro. Ese también humanista quien cree que el mundo está en la era del desconcierto y que va hacia otro modelo. Con una única salida: la de la educación y el pensamiento.

Para quien algo se está moviendo desde el 15M, por el descontento, el desencanto.

Hace 22 años las cajas de ahorros no podían abrir sucursales fuera de su región.

Hace 21, a las entidades financieras españolas se les permitió retener solo dos de cada cien euros de los depósitos de sus clientes y prestar el resto.

Hace 18 años se abrieron las fronteras de la Unión Europea para que el dinero circulase libremente.

Hace 15, el Gobierno de Aznar empezó atransformar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas(IRPF) en un sistema menos progresivo, con menos tramos y tipos más bajos.

Hace 13, desaparecía el Banco Exterior, como el resto de los bancos públicos, al ser convertido en Argentaria, hoy reducida a la A de BBVA.

Hace 12, cuando Europa aún no tenía moneda común, EEUU revocaba la Ley Glass-Steagall, permitiendo utilizar de nuevo los depósitos de los clientes para inversiones de riesgo.

Y llegó la crisis.

Hace dos años, despedir era más complicado y caro en España. Hace un año, la edad de jubilación estaba fijada en los 65 años.

De los indignados se ha dicho que son sediciosos, que son agresivos, que son pulgosos y lujuriosos, que son ilegales, que sonperroflautas, que son violentos, que son delincuentes, que son unos golpistas como Tejero, que son totalitarios, que sonantisistema, que tienen entrenamiento en kale borroka de ETA, que son una guerrilla urbana, que son cuatro gatos malcontados, que son niñatos enrabietados, que son batasunos, que son cachorros de Rubalcaba, que son ratas, que soninsalubres, que son delirantes…

Cuesta encontrar un colectivo más insultado en menos tiempo.

Cuando el Movimiento 15-M solicita, ante todo, reformas políticas, lo que está mandando es un mensaje más o menos articulado de denuncia ante la ineficacia del Estado.

Hay que reforzar el Estado, nos están diciendo -y sus instituciones-, para que pueda cumplir su promesa de que protegerá a los ciudadanos. Y reforzar al Estado pasa necesariamente por ponerlo a punto desde una perspectiva política. Fundamentalmente, porque si un Estado no es suficientemente representativo, transparente y abierto, jamás podrá ser eficaz. Y si no es eficaz, carecerá de la necesaria legitimación social.

Para Antonio Estella (catedrático en la Universidad Carlos III de Madrid) la manera de volver a crear una alianza entre la gente y el Estado, sus instituciones y los políticos, es tomando en serio las reivindicaciones de aquellos que piden que se acometa una segunda transición política en nuestro país. Sin ella no se contará con el respaldo de la gente. Y sin el respaldo de la gente, el Estado -nuestro Estado y todos los demás-, jamás tendrán el empuje necesario como para poner en orden nuestra maltrecha economía.

Con todo, la perspectiva política es clara: Mariano Rajoy ganará las próximas elecciones con una mayoría holgada. Lo que sí ha hecho es perder otra oportunidad para explicar lo más básico: qué hará cuando gobierne.

El programa económico del PP se resume en tres puntos. El primero: váyase, señor Zapatero. El segundo, redundante con el anterior: España necesita un nuevo Gobierno que transmita “confianza” a los mercados. El tercero: hacen falta “reformas de verdad”. ¿Cuáles?

Zapatero ha intentado reconstruir su discurso enlazando tres puntos difíciles de anudar. Uno: sus promesas de que la crisis no la pagarían los más débiles. Dos: el 20% de personas en paro. Y tres: ese recorte social de hace un año, tan difícil de tragar. Tuvo un guiño con las protestas del 15-M al anunciar esa nueva protección para las familias que no pueden pagar su hipoteca. Pero llega demasiado tarde.

«Entre los economistas hay dos tipos: los que se dedican a hacer más ricos a los ricos y los que pretendemos hacer menos pobres a los pobres» (José Luis Sampedro)

«Si me muriera mañana, creo que lo dejaría todo en regla. Tendría la sensación de haber venido a la Tierra para hacer algo valioso» (Jean-Pierre Barou, autor de ¡Indignaos!

Los indignados no son grandes gracias a la prensa sino a pesar de cierta prensa.

+ info de ¡Indignaos! (lectura completa)

+ info en Adiós, Mr. Zapatero

© Iñigo Ortiz de Guzmán

Generación 5.0

Hördur Torfason se acercó una mañana de octubre de 2008 hasta el que los islandeses llaman Althing, el Parlamento situado en la capital de Islandia, Reikiavik.

Para entonces, el mayor banco del país -el Kaupthing- ya había hecho crack y el sistema financiero islandés estaba patas arriba.

Torfason, junto a su guitarra, cogió un micrófono y abrió el canal para que los ciudadanos que quisieran expresar su malestar ante el revolcón que estaba sufriendo el país dijeran lo que pensaban. El sábado siguiente, su iniciativa reunió a decenas de personas en el mismo punto.

Los sábados de aquel otoño, ligados por el movimiento Voces del Pueblo, llevaron al anuncio de disolución del Parlamento y convocatoria electoral el 23 de enero de 2009.

Esta vez ha ocurrido en España, en un país en el que normalmente no nos quejamos de nada, o de casi nada. Por eso sorprende, no se esperaba.

Miles de manifestantes se reunieron en varias ciudades españolas el pasado 15 de mayo para clamar contra la pasividad política de este país, por l0s abusos de poder y la corrupción:

« (…) Este domingo hemos tomado las calles de todo el Estado miles de personas dispuestas a hacer escuchar nuestra indignación ante la situación actual. Mientras unos pocos son los claros ganadores de la crisis, una gran mayoría vemos cómo nuestros derechos son recortados y se nos niega el futuro.

No hemos visto a los banqueros que fueron rescatados con 70.000 millones de todos, vemos a familias a las que asfixian las hipotecas y que son desahuciadas. Tampoco busquéis a los constructores que se enriquecieron especulando con la vivienda, buscad a jóvenes que no pueden pagarse el alquiler.

(…) A los poderes económicos se les escucha cada día, a nosotros solo nos van oir si salimos a las calles. Las respuestas colectivas funcionan, lo vemos en Islandia, donde van a juzgar a sus banqueros. Nuestra democracia está secuestrada, empecemos a liberarla.»

La organización que aglutina las movilizaciones –Democracia Real Ya, cuenta entre sus propuestas con unos 40 puntos que van desde el control del absentismo parlamentario a la reducción del gasto militar, pasando por la abolición de la ley Sinde.

Y entre las adhesiones que ha arrancado este movimiento aparecen ya unas 500 organizaciones de toda índole.

Pero ningún partido. Tampoco sindicatos.

Y todo esto ha ocurrido a velocidad de crucero, a través de una Red que ha multiplicado el eco del descontento, a través de Twitter.

En definitiva, la #SpanishRevolution.

Revoluciones que han crecido y madurado mientras que los jóvenes franceses, italianos, ingleses y griegos se lanzaban a las calles para vetar los planes de recortes sociales con los que Europa ha reaccionado a la fuerte recesión económica.

Le tocaba a España.

Arrancó primero Nolesvotes, una iniciativa que insta a evitar llenar las urnas de papeletas de PP, PSOE y CiU acusándoles de aprovecharse de la ley electoral para perpetuarse en el Parlamento.

Le siguieron llamamientos en el Congreso de movimientos como Avaaz o Actuable por unas listas electorales limpias de políticos imputados.

Y continuaron los cerca de 2.000 jóvenes que secundaron las marchas de Juventud sin Futuro el pasado 7 de abril, un primer ensayo modesto de lo que el 15M reventó en un clamor popular en varias ciudades españolas.

Para Iñaki Gabilondo, son jóvenes desengañados que se sienten abandonados por un sistema político bipartidista en el que no confían y por una estructura económica que amenaza con mantenerlos en la marginación sine die.

Uno de los primeros intentos de convocatoria a la tunecina -por Internet, por twitter y demás redes sociales-. Una modalidad de campaña electoral sin líderes reconocibles, que está sobrepasando por la izquierda a los partidos que conforman los pilares clásicos de la sociedad democrática.

Demasiado vértigo para un sistema que busca desesperadamente el voto indeciso de los electores llamados moderados.

‘Centrados en ti’, dicen desde el PP.

‘El presidente de la gente común’, reza el lema de campaña del socialista Tomás Gómez, para la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Indignarse, cabrearse, enfadarse y mostrar esa rabia es un necesario primer paso para algo más.

Democracia real YA demuestra que no hace falta ser un sindicato, una ONG o un colectivo estructurado para organizar una protesta con éxito.

Este movimiento ciudadano está retomando prácticas basadas en la espontaneidad, que dan frescura a una izquierda que a veces pierde demasiadas energías en interminables reuniones para decidir que no pueden decidir nada conjuntamente.

El entusiasmo, la alegría y la creatividad de las revueltas de internet son un soplo de aire fresco en una izquierda obsesionada por mostrar su logo, bandera o siglas, resultado de la lógica electoralista a la que nos arrastra la democracia irreal que tenemos.

Pero votar el próximo domingo es algo también importante. Aunque no hay que dejar de hacer política sin los partidos, o al margen de los mismos, es importante participar.

Quien no vote, está en su derecho y puede hacer un gran trabajo político desde otros espacios. Pero, si no conseguimos sacar del reducido espacio de poder democrático que hemos conseguido con mucho sacrificio en este país, a acaudalados y corruptos políticos, herederos de una dictadura con la que todavía no hemos roto, llegará un momento en que no habrá vuelta atrás.

Decía Michel Rocard -ex primer ministro socialista francés-, que la democracia es un sistema pensado para tiempos de tranquilidad, menos sólido de lo que suele creerse y muy capaz de irse al garete con poca cosa.

Si la globalización ya lo había dejado bastante claro, con la crisis económica se ha confirmado que las grandes decisiones que determinan nuestras vidas se toman al margen de las instituciones elegidas por los ciudadanos, simples marionetas.

Quienes se han echado estos días a la calle piden una democracia real en la que todos los votos valgan lo mismo y no sean simples cheques en blanco.

No basta con escucharles, como sugiere Zapatero, que es de esos oyentes que mueven la cabeza en señal de aprobación y luego si te he visto no me acuerdo.

En algún momento y por nuestro bien, habrá que hacerles caso.

Se llame generación Y– la última en todo- o Why -por su carácter crítico-, más bien parece la del 5.o: la de la tecnología, pero también la de los 5 millones de parados en España. Y, por tanto, con derecho a quejarse.

Con todo, los islandeses fueron más allá.

Sacudieron los cimientos del Gobierno, persiguieron a los banqueros que les llevaron a la bancarrota y dijeron ‘no’ en referéndum a la devolución a Reino Unido y Holanda de una deuda de 4.000 millones de euros.

Y aún más -quizá lo que realmente gusta entre los que pisotean las calles, sobre todo, desde el 15M-: formaron una asamblea de 25 ciudadanos elegidos para llevar a cabo una reforma constitucional.

Toda una revolución que el ingobernable canal de las redes sociales se encargó de rescatar allí.

Y, seguramente, ahora aquí.

© Iñigo Ortiz de Guzmán

Algo pasa con Berlusconi

Hace dos días fuimos testigos de lo que cada vez es más un mal común en Europa.

Se llama transfugismo político.

Lo cierto es que el miércoles, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, salía airoso de la Cámara de Diputados tras la moción de censura presentada a finales de noviembre por Italia de los Valores (IdV) y el Partido Democrático (PD).

Pero el cómo lo hizo, por tres votos de diferencia, entrará en los libros de historia junto a cinco nombres propios.

Los de los diputados tránsfugas, Domenico Scilipoti, Massimo Calearo y Bruno Cesario, que abandonaron sus respectivos partidos montando un movimiento denominado ‘grupo de la responsabilidad’.

Y también los de dos diputadas de Futuro y Libertad (Fli) arrepentidas, Maria Grazia Siliquini y Catia Polidori. Quienes a última hora decidieron mostrar su fidelidad a Il Cavaliere, desobedeciendo las órdenes de su partido y dejando en ridículo a su líder, el también derechista Gianfranco Fini.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN ITALIA?

Lo que pasa es que mientras en la Cámara Baja los políticos se enzarzaban en discusiones -llegando incluso a las manos-, en la calle miles de manifestantes protagonizaban una batalla campal.

El pueblo italiano está tan contento que ha puesto Roma como a Nerón le habría gustado verla: fuego, caos, intercambio de huevazos y gases lacrimógenos entre protestantes y policía… En fin, que si el Coliseo no estuviera roto ya, se lo cargaban otra vez.

El periódico liberal La Stampa interpretaba el estallido de violencia así: “La política cerrada en el Palacio [del Gobierno] salda las cuentas consigo misma (…). Fuera arde la ciudad. Se les echa el cerrojo a las puertas del Palacio para separar dos mundos que parecen vivir en galaxias a años luz. Las columnas de humo (…) nos hacen pensar en los años 70 (…). Mejor mirar a Londres, (…) a la Grecia de los incendios en las calles, a todos los jóvenes fuera de control que ya no tienen ningún punto de referencia en los partidos ni en sus mediaciones, (…) convencidos de tener el derecho de desfogar en las calles la rabia por una vida que se perfila precaria. (…) Es cierto que los jóvenes que juegan a la guerra con el casco, la gasolina, el pasamontañas y los palos no representan a los italianos, pero la política debería poder mirar más allá de los incendios para ver una mayoría silenciosa y agotada que ni siquiera es capaz de hacerse ilusiones.”

Lo que pasa es que en Italia se tiene mucho dinero y poder, y nada de escrúpulos (el ‘todo vale y todo es posible’).

Se puede “comprar” a sectores del poder judicial para sacar leyes a medida y así evitar la acción de la justicia. Por lo que también se puede comprar a diputados para prostituir a estos, y burlarse así de la voluntad y el voto soberano de los electores.

Lo que se sabe ya es que el premier se ha salvado, pero el país naufraga.

Así es la “Italia de Berlusconi”.

Lo que ocurre es que Berlusconi ha vuelto a demostrar que es un gran artista en supervivencia política, como el Caesar en sus mejores tiempos.

Lo que pasa es que en el mes que se ha tardado en dar el voto de confianza, Berlusconi ha tenido tiempo de hacer cambiar de chaqueta a unos cuantos diputados que le iban a votar en contra.

Y ahora, renovada la confianza de Senado y Congreso -con holgada mayoría en la cámara alta y más apretada en la baja-, el primer ministro sale del escollo más fuerte que nunca.

Lo que pasa es que no hay una izquierda visible, de oposición. Tienen ideas viejas y políticos viejos. En su día desaparecieron del Parlamento, pero no son el Parlamento en Italia.

Los partidos más sociales son, en muchos casos, contradictorios. Como contradictorio es el secretario del Partido Democrático (PD), Nicola Landolfi, quien se considera comunista, gay, y católico a la vez.

Pero así es “la Italia de Berlusconi”.

Desde el atril, desde donde siempre se ha sentido cómodo, se ha jactado -como sólo él sabe hacerlo- de la siguiente manera: “Soy el mejor primer ministro de Italia en 150 años“.

Y aunque bromee con el primer ministro ruso Putin sobre que ambos gobernarán hasta cumplir los 120 años, el secreto de su longevidad no radica en una fórmula casera cualquiera.

Lo que sucede es que Italia no tiene a nadie que se pueda medir con él o enfrentarse a él.

Lo que pasa también es que Berlusconi sabe hacer mejor que nadie la campaña electoral. No solamente porque le gusta estar de campaña, sino porque tiene los medios -especialmente de comunicación- y sabe cómo utilizarlos. En particular, la televisión.

Que lo tengo dicho, que así es “la Italia de Berlusconi”.

No hay que darle más vueltas a lo acontecido en los últimos días, del show mediático, político y social.

No quisiera repetirlo, pero bueno…así es “la Italia de Berlusconi”.

Pensamos que conocemos a los italianos, pero ni de lejos.

La historia de la nación italiana es de hace bien poco. Pero su complejo, extenso y fascinante pasado nos sobrepasa, y mucho.

Si su victoria ha sido pírrica, poco importa.

Ayer, en la presentación del libro de su amigo el periodista Bruno Vespa, Berlusconi descartó de un plumazo convocar a los italianos a las urnas: “Italia no necesita elecciones”.

Pero algo se mueve en la oposición.

No la de izquierdas, que sigue perdida en la crisis, clamando improbables dimisiones del jefe del Ejecutivo y la formación de un nuevo Gabinete de gran coalición.

Sino la de centro y de derechas. Es decir, la de los partidos católicos, autonomistas y Futuro y Libertad (FLI), liderado por Fini, ex pareja política de Il Cavaliere (quienes, por cierto, nunca se llevaron bien).

A las pocas horas de la votación en el hemiciclo italiano, cinco partidos fundaron el Polo de la Nación. Una nueva coalición -típica de este país-, que se coloca en el medio de la arena política. Una alternativa moderada a la alianza derechista entre Berlusconi y la Liga Norte y, por supuesto, a la izquierda deshilachada.

Ahora, nadie quiere elecciones inmediatas. Pero Berlusconi, sí.

Para ello, es de suponer que el primer ministro va a utilizar la prórroga que le acaba de conceder el Parlamento para intentar fortificar su apoyo en las Cámaras, con una asidua y obstinada ofensiva, combatida puerta a puerta, hombre a hombre, diputado a diputado.

Parece más que improbable que un Gabinete tan cojo (en minoría) pueda aguantar hasta 2013.

Por lo que sólo se entiende una salida: quitar hojas, una por una, a los opositores -colectando y acogiendo tanto a los ex compañeros decepcionados por la actuación de Fini como a los católicos que desean ganarse un buen puesto en el Ejecutivo- y, de este modo hacerse un hueco para llevar a cabo elecciones anticipadas.

Con este panorama, el próximo eslogan de campaña en Italia para las próximas elecciones podría ser este: “Usted vote a quien quiera, el ‘Cavaliere’ ya se encargará de comprar el voto a su diputado para gobernar el”.

Tristemente esto es Italia, donde se cree o nos quieren hacer creer que la mafia está en unos puntos determinados del país.

Pero como se puede comprobar salpica a todo el territorio y desde el miércoles con una mayor sospecha de los vínculos que le pueden relacionar a Silvio Berlusconi con ésta.

Nosotros tampoco nos quedamos atrás en corrupción de carácter “doméstico”.

Pero en vista de cómo están otros, tampoco estamos tan mal.

Como dice el dicho… “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.

Ningún gobernante español -que yo me acuerde- ha escupido tan grotescamente a la democracia.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Schsss…Periodismo

RELATO DE UNA MORDAZA CONTRA LA INFORMACIÓN

El viernes pasado, el periódico italiano -de tendencia izquierdista- La Repubblica aparecía de esta guisa.

En blanco y con una nota tipo “post-it” en la que se leía La ley mordaza negará a los ciudadanos el derecho a estar informados. Una declaración de intenciones por parte de la prensa contra la denominada ley mordaza. Un proyecto normativo que el Senado romano -donde el partido gubernamental del Pueblo de la Libertad (PDL) tiene mayoría absoluta- aprobaría un día antes. ¿Su finalidad? Limitar las escuchas telefónicas en las investigaciones judiciales y policiales, al tiempo que castiga incluso con penas de cárcel a los periodistas que publiquen su contenido.

Un despropósito a la libertad de expresión, en toda regla.

BERLUSCONI no es un ángel

Que el primer ministro italiano no es Santo de devoción de mucha gente, no es novedad.

Según Ezio Mauro, de La Repubblica, la ley “es una nube de chantajes bajo la cual todos nos arriesgamos no ya a dejar de interceptar sino a dejar de informar”. Y es criticada no sólo por la mayoría de los medios, sino también por magistrados que dicen que dificultará su lucha contra la corrupción y el crimen organizado.

Corriere della Sera habló de “un día negro” para la justicia. Y L’Unita, el diario del mayor partido de la oposición, utilizó para titular una tipografía que se usaba cuando el dictador fascista Benito Mussolini gobernaba Italia con puño de hierro y controlaba los medios.

Berlusconi aduce que la nueva norma es necesaria para proteger la privacidad. La oposición responde, y acusa al Gobierno de maniobrar para encubrir la corrupción con otra ley hecha a medida, tras aprobar otras normas para evitar su procesamiento mientras esté en el cargo.

Sea como fuere, ésta es la trigésimo cuarta ocasión en la que el Ejecutivo de Roma recurre desde el inicio de su legislatura en 2008 a la llamada “cuestión de confianza“; una estrategia muy utilizada por los gobiernos de ese país para acelerar las aprobaciones de las leyes, ya que permite saltar el debate de enmiendas y el parlamentario.

Así con todo, la nueva norma prevé -entre otros asuntos- condenas de hasta 30 días de cárcel o sanciones de hasta 10.000 euros para los periodistas que publican las escuchas durante las investigaciones o de las actas bajo secreto; mientras que fija multas de entre 300.000 y 450.000 euros para los editores que lo hagan.

De momento, el sindicato de periodistas ha tomado cartas en el asunto, y ha convocado una huelga para el 9 de julio.

Berlusconi, considerada la persona más adinerada de Italia (con una fortuna de 6.500 millones de dólares) -según la revista Forbes-, tiene varios tentáculos en el mundo audiovisual. Posee las cadenas televisivas Italia1, Rete 4 (duopolio televisivo Rai-Fininvest); las francesas Chain y Cinéma 5; además de poseer la mayor participación de la cadena española Tele 5.

Su imperio se extiende también al terreno de la prensa escrita. En 1976 compró participaciones de Il Giornale. Al final de su carrera como empresario mediático, en 1990, obtuvo la presidencia del grupo Mondadori, editor del periódico La Repubblica y de los semanarios L’Espresso, Epoca, y Panorama.

Más tarde, adquiriría la cadena de tiendas de vídeo Blockbuster, portales de acceso a Internet y una participación en Olivetti. En definitiva, todo un conglomerado que se conoce bajo la marca Mediaset y que aúna televisión, prensa, edición, internet y publicidad.

En fin, que parece que a Silvio Berlusconi no le basta con controlar tres de los cuatro principales canales de televisión privados de Italia e influir decisivamente sobre otros dos estatales. Y todo en un país con baja lectura de periódicos.

La nueva mordaza berlusconiana podría tener algún sentido en un país donde el jefe del Gobierno y los altos cargos públicos estuvieran absolutamente exentos de cualquier sospecha de colisión con la justicia. No es el caso. En Italia hoy las escuchas son medio imprescindibles para investigar a la mafia y sus conexiones con políticos y empresarios.

CHÁVEZ por decreto

Otro tanto ocurre en Venezuela, donde su presidente Hugo Chávez le gusta actuar por decreto. Ya dicen que las comparaciones son odiosas, pero no tengo por qué actuar de buena fe, y comparo.

Otro ejemplo de nepotismo considerable.

Al amparo de la Ley Especial de Delitos Mediáticos, el sábado tuvieron lugar dos nuevas acciones policiales y judiciales contra personajes de la industria periodística, críticos con su presidente. Por una parte,contra Guillermo Zuloaga -propietario del canal de noticias Globovisión-, y por otra el periodista, Francisco Pérez.

¿Su delito? Ser dos cabezas visibles contra el gobierno venezolano.

La suerte o la perspicacia ha hecho que Zuloaga no se encontrara en casa (en paradero desnococido). Una mente pensante a quien desde hace tres meses le sigue un proceso judicial por “vilipendiar” al presidente Chávez a través de unas opiniones emitidas durante la reunión semestral de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

El responsable de este organismo, Alejandro Aguirre, ha puesto el grito en el cielo: “Una vez más se está demostrando en Venezuela que no hay independencia de poderes, un valor esencial de la democracia, ya que la Justicia pareciera que actúa cada vez que el Presidente habla o lo ordena”. Y añade que “no es la primera vez que pasa, pero nos preocupa que esto suceda cada vez con mayor frecuencia, lo que representa una afrenta directa al carácter democrático del ciudadano venezolano”.

Pero Francisco Pérez no tuvo tanta dicha.

El viernes un tribunal le sentenciaba a cumplir una condena de tres años y nueve meses de prisión por los delitos de “ofensa a funcionario público e injuria contra persona encargada de servicio público”. Con 40 años ejerciendo su profesión, Pérez fue demandado por el alcalde de la ciudad de Valencia -Edgardo Parra- después de haber escrito en su columna de opinión del diario El Carabobeño que familiares de Parra ocupaban altos cargos dentro de la alcaldía.

Carlos Boyero, ya lo dice en EL PAÍS:

Cuentan que el poder de Hearst, dueño de gran parte del periodismo norteamericano, poseía capacidad para que su país declarara una guerra. Pero es probable que el electorado se mosqueara si el rey de la opinión impresa hubiera pretendido gobernar desde la Casa Blanca. Por la importancia de guardar las apariencias, de no hacer ostentación de la desvergüenza.

Berlusconi no tiene esos problemas de imagen y además la mayoría de sus paisanos le ríen la gracia de compaginar la jefatura del país con la posesión de la mayoría de las televisiones privadas y el control de la pública. También la imposición de esa “ley mordaza” para evitar que sus incontables chanchullos puedan ser constatados por la opinión pública a través de las aviesas informaciones de los despreciables disidentes. En nombre de la inviolable privacidad.

Esas mordazas no son privilegio exclusivo del golferío facha. Chávez, ese aspirante a Stalin, ese grotesco izquierdista al que también legitiman los votos, ha declarado en búsqueda y captura por el delito de conspiración al dueño de Globovisión, la cadena de televisión empeñada en criticar su revolucionaria política y su sagrada personalidad. Qué raro que vean la luz las imágenes del ejército judío disparando desde las lanchas a los tripulantes del Mavi Mármara. Otra calumniosa invención de la conjura antisemita, certificará Yahvé.

Seguimos estando EN EL AIRE

Por Iñigo Ortiz de Guzmán


Ultimo capítulo: Baltasar Garzón

13:30h. El Consejo General del Poder Judicial de España suspende cautelarmente a Garzón como juez en la Audiencia Nacional por investigar los crímenes del franquismo.

Unanimidad pues del alto órgano judicial que echa por los suelos 22 años de su carrera como magistrado el Juzgado Central de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional.

En saco roto quedaron ayer los intentos de una parte de los miembros del sector progresista del Poder Judicial de forzar, antes de las once de la mañana de hoy, la celebración de una comisión permanente urgente que autorizase la petición de Garzón de irse en comisión de servicio como asesor de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional de La Haya.

El tema de si optará o no a su nuevo cargo lo abordará esta tarde (a las 6pm) la Comisión Permanente del CGPJ, que comprobará si entra dentro de los previstos para declarar a un juez en situación de servicios especiales. Un hecho que parece improbable que se produzca.

En todo caso, uno se pregunta si se ha querido cortocircuitar la solución que evita la suspensión.

En uso de la cordura se debería haber ido por orden:

1º) Resolver la petición de traslado a La Haya; 2º) Dar tiempo a la sala para que decidiese la trascendental cuestión de la validez o no de la acusación; 3º) Caso de poder abrirse juicio oral y estar Garzón ya fuera de su Juzgado, declarar la improcedencia de la suspensión por carecer la misma de objeto.

Invertir este orden solo ha podido obedecer a una razón: abortar el viaje a La Haya y obtener la suspensión a toda costa.

Nunca fue un personaje discreto, nunca escurrió el bulto y siempre se las ingenió (o se las ingeniaron otros) para que los temas candentes alcanzaran su despacho. La biografía de Baltasar Garzón es tan extensa que apenas hay asuntos de calado que no hayan pasado por sus manos. Desde los primeros golpes a un narcotráfico que trataba de convertir a algunas regiones de España en una forma de nueva Sicilia, al terrorismo puro y duro, pasando por el denominado terrorismo de Estado y sus derivados: el uso de fondos reservados. Por supuesto, no podía dejar de lado la corrupción urbanística en todas sus formas.

Garzón llegó a exportar su prestigio fuera de las fronteras nacionales con otros casos no menos llamativos, léase por supuesto el de Pinochet, un intento de procesar a Berlusconi, y algún ramalazo de tono islamista pidiendo la detención del propio Bin Laden.

Sin duda, la Justicia española acaba de sufrir el mayor descrédito de su historia.

Nuestros tribunales, desde los juzgados de instrucción al Supremo y al Constitucional, tienen una merecida mala fama entre la sociedad española. Y tampoco gozan de buena imagen histórica en el mundo. Aunque la democracia haya lavado su siniestra trayectoria de arbitrariedades durante la dictadura, ha vuelto a ensuciarla el que prosperen las denuncias contra Garzón de grupos fascistas, opuestos a la investigación de los crímenes del franquismo.

Y son dos los casos por los que sigue acusado. Uno, por intervenir en las escuchas ilegales de los imputados del Caso Gürtel; y dos, por los supuestos cobros ilegales que recibiría por parte del Banco Santander (que Botín niega) en su paso por Nueva York.

Dado su palmarés, podría deducirse que a Garzón le faltaba un personaje en su currículo, un cromo para terminar la colección: Franco.

Había saldado cuentas con mucha gente, pero nunca había tocado el territorio del Dictador autóctono. A cuenta de la ley de la Memoria Histórica, de sus imperfecciones y de las demandas desatendidas de los familiares de las víctimas de miles de fusilamientos, Garzón quiso abrirle un sumario al franquismo. Y le ha salido el tiro por la culata.

Esta vez, se ha visto a demasiada gente convencida de que se acercaba el final.

Son demasiados quienes piensan que Garzón ya está amortizado. Que ya no es necesario. No al menos para el poder político. Todos han experimentado su inclemencia. De los escritos de Garzón en su libro se deduce que es un hombre convencido de que ha venido al mundo a interpretar un papel y acepta el sacrificio que ello exige.

El problema es si está preparado para vivir un final que no tenía previsto.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán