Posts Tagged ‘Derechos humanos’

Estrategia española de seguridad

Así se conoce el documento que será aprobado proximamente por el Gobierno español en su Consejo de Ministros.

(Hoy precisamente se reúnen en Lisboa más de 40 jefes de estado para analizar la seguridad a nivel internacional, bajo el auspicio de la OTAN)

España diseña pues su primer plan de seguridad contra las amenazas globales elaborado por un equipo dirigido por el ex Alto Representante de la Política Exterior de la UE, Javier Solana.

Tal documento no reconoce como peligros sólo aquellos asuntos tradicionalmente delicados como el terrorismo o los conflictos armados, sino que amplía su visión a problemas como las catástrofes medioambientales, las ciberamenazas o la inseguridad económica y financiera.

Pero tal vez lo más llamativo sea este último aspecto: la economía.

EL MERCADO

Es el reconocimiento -atinado- de que, en un mundo cada vez más globalizado, la economía puede convertirse en un inquietante enemigo; como lo están experimentado en sus carnes nuestro país y otros europeos con los ataques especulativos.

De este modo, el equipo interministerial coordinado por Presidencia (y que ha costado elaborar más de un año) insta al Ejecutivo a potenciar la presencia económica internacional española estableciendo un Sistema de Inteligencia Económica (SIE), una especie de Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que “promueva y defienda los intereses económicos nacionales”.

Sin duda, una estrategia que marcará la política española de seguridad de los próximos años.

El ya denominado ‘informe Solana’ plantea la estabilidad económica como “la base de la estabilidad social” y, por ello, asegurará una “correcta supervisión y regulación” de los mercados e intensificará su lucha contra todo tipo de actividades delictivas de índole económico.

En este sentido, se considera “prioritaria” la lucha contra el blanqueo de capitales del crimen organizado.

Por cierto que los servicios de inteligencia de Alemania incluyen desde hace tiempo la economía como potencial amenaza a la seguridad nacional, y tienen una unidad especializada en la materia.

TERRORISMO MUNDIAL

En todo caso, España tendrá en cuenta especialmente la situación en el Sahel, “un terreno fértil para redes delictivas y grupos terroristas yihadistas como Al Qaeda en el Magreb Islámico”, apunta el informe.

La intención del Gobierno es diseñar también sus políticas situando al continente africano y al Magreb, como zonas “esenciales para la seguridad de España y del conjunto de Europa”.

El texto determina que el norte de África “es una zona prioritaria”, no sólo por la ubicación de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, sino “por la proximidad geográfica y los lazos históricos y humanos”.

Y recomienda la colaboración con Marruecos y Argelia para afrontar varios desafíos, entre los que cita, junto al terrorismo o el narcotráfico, “una solución negociada justa y definitiva a la cuestión del Sáhara Occidental”.

En este espinoso y muy actual asunto, el informe no entra en detalles.

Esta es precisamente una de las razones que ha esgrimido el Gobierno de Zapatero para justificar su no condena al brutal ataque marroquí del pasado día 8 contra el campamento de protesta Gdeim Izik de El Aaiún.

+ info en Conflicto en el Sáhara Occidental

La perspectiva es más positiva sobre el grupo vasco ETA.

Los expertos reconocen que la banda terrorista “ha sido una lacra a lo largo de 40 años”, pero apuntan a que “la madurez y unidad de la sociedad española y la eficacia policial y judicial la han puesto en estado terminal“.

Ya se verá, en todo caso, cómo y de qué manera se plasman estas estrategias. Si se termina con todo grupo organizado o gubernamental que mata o chantajea con la excusa de defender aquello que la mayoría de la población no apoya.

Más vale que actuemos más tarde que nunca. Para la justicia y los derechos humanos, siempre hay tiempo.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

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Libertad para Suu Kyi

La líder opositora birmana Aung San Suu Kyi ya es una mujer libre

Esta madrugada -tras siete meses de arresto domiciliario- la recién liberada saludó a sus seguidores frente a su vivienda y dijo: “Debemos trabajar juntos para lograr nuestro cometido”.

Su puesta en libertad se produce días después de que el régimen militar celebrase las primeras elecciones parlamentarias en dos décadas sin contar con la oposición, en el último punto de su “hoja de ruta” hacia una “democracia disciplinada”.

La activista, de 65 años, ha vivido confinada en su antigua casa familiar 15 de los últimos 21 años por pedir de forma pacífica reformas democráticas al régimen militar que gobierna Birmania (Burma, en inglés).

Esperemos que esta sea la definitiva.

Suu Kyi ya había sido liberada en otras ocasiones para luego volver ser puesta bajo la custodia del gobierno militar que gobierna Birmania desde 1962.

En todos estos años, desde su reclusión, la premio Nobel de la Paz de 1991 se ha convertido no sólo en la principal portabandera de la lucha por la democracia en el país asiático, sino en un símbolo internacional de resistencia pacífica frente al poder de facto.

Muchas veces se la ha descrito y valorado por esto y por mucho más.

El entonces presidente del comité a cargo del galardón sueco, Francis Sejested, la describió como “un ejemplo extraordinario del poder de los que no tienen poder”.

Su lucha pacífica le ha valido comparaciones con Nelson Mandela, Gandhi y Martin Luther King.

DOS DÉCADAS DE LUCHA

Suu Kyi es también la principal figura de la ahora ilegalizada Liga Nacional para la Democracia, que con ella a la cabeza ganó unas históricas elecciones celebradas en 1990; las primeras en Birmania desde el golpe de Estado que llevó al poder a los militares hace casi 50 años.


Los resultados, sin embargo, no fueron reconocidos por los generales, que ya habían ordenado el arresto domiciliar la pacifista un año atrás.

La eventual ganadora del Premio Nobel tendría que esperar hasta 1995 para ser puesta en libertad, aunque con condiciones.

Y a ese primer arresto le seguiría un segundo período de detención, entre 2000 y 2002, y una tercera orden de arresto emitida en mayo de 2003 y prolongada en tres oportunidades, cuyo vencimiento ha llegado finalmente hoy.

Suu Kyi ya había declarado, sin embargo, que no estaba dispuesta a aceptar una liberación que no implique la plena restitución de todos sus derechos políticos.

Lo que es cierto es que a la líder opositora no se le permitió participar en los comicios celebrados la semana pasada.

Unas elecciones presentadas por la Junta Militar como un primer paso hacia un gobierno civil capaz de garantizar una “democracia disciplinada”, pero denunciadas por Occidente como una farsa.

SACRIFICIOS PERSONALES

El compromiso de Suu Kyi con Birmania parece venir de familia, pues es hija del general birmano Aung San, un héroe nacionalista asesinado en julio de 1947, seis meses antes de la independencia del país y cuando su hija apenas tenía dos años de edad.

En 1960, la líder opositora viajó a la India con su madre Daw Khin Kyi, quien había sido nombrada embajadora en Nueva Delhi, y cuatro años más tarde se trasladó a Oxford (Reino Unido), donde estudió filosofía, ciencias políticas y economía; y donde más tarde conocería a su futuro marido, el académico británico Michael Aris.

Tras una estancia en Japón y Bután, se radicó en UK para criar a sus dos hijos, Alexander y Kim.

Pero Birmania nunca estuvo lejos de su mente y cuando a su regreso en 1988 encontró al país en medio de un periodo de agitación política -en el que cientos de estudiantes, trabajadores y monjes reclamaban en las calles una reforma democrática-.

Aung San Suu Kyi se situó rápidamente a la cabeza de una revuelta en contra del gobernante de facto Ne Win.

El resto -su victoria en las elecciones, sus arrestos y sus innumerables sacrificios personales, como dejar de visitar a su marido moribundo en el Reino Unido por miedo a no poder regresar a Birmania- ya es historia.

Una historia de lucha que seguramente no concluirá con el anuncio de su cuarta liberación.

‘In The Quiet Land’ by Daw Aung San Suu Kyi

In the Quiet Land, no one can tell
if there’s someone who’s listening
for secrets they can sell.

The informers are paid in the blood of the land
and no one dares speak what the tyrants won’t stand.

In the quiet land of Burma,
no one laughs and no one thinks out loud.
In the quiet land of Burma,
you can hear it in the silence of the crowd

In the Quiet Land, no one can say
when the soldiers are coming
to carry them away.
The Chinese want a road; the French want the oil;
the Thais take the timber; and SLORC takes the spoils…

In the Quiet Land….
In the Quiet Land, no one can hear
what is silenced by murder
and covered up with fear.
But, despite what is forced, freedom’s a sound
that liars can’t fake and no shouting can drown.

La batalla política y humana de la birmana Aung San Suu Kyi no termina en su presunta liberación sino que empieza en la defensa de su derecho a expresarse, moverse y reunirse con sus seguidores, a hablar con la prensa, sea extranjera o no.

Suu Kyi es como Nelson Mandela, un símbolo mundial de la resistencia contra la barbarie de una dictadura, de la honestidad frente a la corrupción de los traidores que empuñan las armas contra su pueblo, de la paciencia como forma de estar en el mundo y de modificarlo.

Afortunadamente no es la única.

OTRAS LUCHADORAS POR LA CAUSA

Shirín Ebadí. Ganadora del Nobel de la Paz en 2003 por su defensa de los derechos humanos, especialmente de mujeres y niños. Fue la primera mujer que llegó a juez en Irán, en 1975. Defendió a familiares de los intelectuales víctimas de “asesinatos en serie” entre 1998 y 1999. Fue detenida en 2000 “por perturbar el orden público”.

Las Damas de Blanco. Son las esposas y las madres de los 75 disidentes cubanos detenidos por el régimen castrista en 2003 durante la Primavera Negra. Desde entonces se han manifestado contra el Gobierno para pedir su liberación. Aún quedan 13 en prisión, a pesar de que ya expiró el plazo dado por La Habana para la liberación de 52 presos políticos que permanecían encarcelados. Las Damas de Blanco recibieron el Premio Sájarov en 2005.

Ludmila Alexéyeva. Ha pasado gran parte de sus 82 años protestando contra la represión política en Rusia. Encabeza el Grupo Helsinki de Moscú, la organización defensora de los derechos humanos más antigua del país. En 2009 recibió el Premio Sájarov como representante de la organización Memorial.

Lubna Ahmed al Husein. Periodista sudanesa y funcionaria de la ONU fue detenida en 2009 por llevar pantalones y condenada a recibir 40 latigazos. La pena fue conmutada por una multa, pero la reportera se negó a pagarla y fue condenada a un mes de prisión.

‘Free Bird Towards a Free Burma’ by Daw Aung San Suu Kyi

My home…
where I was born and raised
used to be warm and lovely
now filled with darkness and horror.

My family…
whom I had grown with
used to be cheerful and lively
now living with fear and terror.

My friends…
whom I shared my life with
used to be pure and merry
now living with wounded heart.

A free bird…
which is just freed
used to be caged
now flying with an olive branch
for the place it loves.

Paciencia. Paciencia es de lo que carece Occidente; siempre deprisa, con líderes políticos, económicos e intelectuales de aeropuerto en aeropuerto, de hotel de lujo en hotel de lujo, de centro de convenciones en centro de convenciones, sin pisar la calle, sin mancharse de polvo los zapatos, sin hablar con nadie que no sea como ellos. Siempre decidiendo el destino de las personas que no conocen, que no escuchan, que no existen y empujados por la prisa que marcan las encuestas de opinión convertidas en guías que desplazan a los valores.

La impaciencia es lo que ha derrotado a Occidente en Afganistán. La paciencia dará la victoria a Suu Kyi, incluso más allá de su vida.

Los pronósticos se han cumplido, pero hay que seguir luchando por los valores y los derechos humanos, sino ¿de qué serviría tanta palabra repetida una y otra vez?

Parece que el discernimiento entre lo bueno y lo malo es más palpable en este mundo de injusticias sociales, políticas, raciales, religiosas y personales.

“La ausencia del miedo puede ser un regalo, pero quizá el regalo más precioso sea el coraje adquirido a través de la persistencia, un coraje que procede de cultivar el hábito de impedir que el miedo dicte nuestras acciones, un coraje que puede ser descrito como gracia bajo la presión, una gracia que es renovada constantemente en el rostro de crueldad”. (por Aung San Suu Kyi, octubre de 1990)

“Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales”. (por Aristóteles, filósofo griego)

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

 

Premios Nobel 2010

Hace 115 años el industrial sueco Alfred Nobel dejó firmado en su testamento que cada año se otorgaran estos Premios a personas que hubiesen realizado investigaciones sobresalientes, que hubieran inventado técnicas o equipamiento revolucionario, o simplemente que hubieran hecho contribuciones notables a la sociedad.

La motivación principal para que lo hiciera no fue otra si no su sentimiento de culpabilidad. Y es que, al final de sus días, parece que se sintió responsable por haberse enriquecido como empresario a través de una industria productora de dinamita; y cuyo principal mercado era la minería, pero también la guerra.

Los diversos campos en los que se conceden premios son en total seis: en Física, en Química, en Medicina, en Economía, así como el dedicado a la Paz y al ámbito de la Literatura. Dos áreas -éstas últimas- que han tenido más trascendencia a nivel internacional, y que se han fallado en las últimas horas.

————————————————————PREMIO NOBEL de LITERATURA

MARIO VARGAS LLOSA

Arequipa (Perú) 28 de marzo de 1936

Político ocasional, escritor y académico de origen peruano (obtendría la nacionalidad española en 1993) es uno de los innovadores de la novela realista. Un hombre de letras que ha cultivado también el periodismo, y la crítica de cine y arte.

Hijo único -de unos padres que se acababan de separar en el momento de su nacimiento- pasó su infancia al lado de la familia materna, lejos del país. Con apenas un año de edad, se trasladó con su madre a Cochabamba (Bolivia), donde su abuelo había sido enviado como cónsul.

Su mala relación con su padre -al que suponía muerto pues su familia le había ocultado la separación matrimonial- le marcó profundamente e influyó en su primera producción literaria.

Fue así como, en 1950 (tras un intento fallido de ingresar en la Escuela Naval) fue inscrito en un Colegio Militar de Lima; centro que adquirió fama mundial al aparecer reflejado en su novela “La ciudad y los perros” (1963). Una obra que provocaría el rechazo de la cúpula militar, y por el que Vargas Llosa llegó a ser tildado de ‘comunista’.

Más adelante trabajó en los diarios “La Crónica” y “La Industria”, estudió literatura en la Universidad de la capital peruana, y coeditó “Cuadernos de Composición”, así como la revista “Literatura”.

No menos trascendente en su vida y en su obra fue su primer matrimonio, en 1955, con su tía Julia Urquidi -diez años mayor que él y de la que se separó en 1964-.  Urquidi, fallecida hace tan solo unos meses a la edad de 84 años, le inspiraría su obra “La tía Julia y el escribidor”.

En 1958 obtuvo una beca de estudios para la Universidad de Madrid, donde preparó su tesis “García Márquez: Historia de un deicidio”, con la que se doctoró en la Universidad Complutense (1971).

En 1959 se trasladó a París. Trabajó en el servicio en español de la Agencia France Presse y, posteriormente, en la Radio TV Francesa.

Su vida, desde entonces, fue un sin parar…

Entre 1965 (año en el que contrajo segundas nupcias con su prima Patricia Llosa, con la que tendría tres hijos) y 1971 formó parte del consejo de redacción de la revista “Casa de las Américas“. Y de 1976 a 1979, presidió el Pen Club Internacional.

A partir de 1966 residió en Londres, donde enseñó Literatura Hispanoamericana en el Queen Mary College británico. Hasta que en 1974 se estableció nuevamente en Lima.

Elegido miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua en 1975, se incorporó a la misma dos años después. Y en los años 80, sin abandonar la narrativa, se introdujo en política y se enfrentó al presidente Alan García por el proyecto de ley de nacionalización de la banca (1987). Impulsó el conservador Frente Democrático (FREDEMO), por el que concurrió sin éxito a la Presidencia nacional en dos ocasiones.

Pero Vargas Llosa no se ha librado de polémicas como el que aconteció al romperse su amistad con otro “peso pesado” de la literatura, Gabriel García Márquez; a quien, supuestamente, propinó un puñetazo en un cine de México, por motivos que ambos nunca han querido desvelar.

Miembro de la Academia Española de La Lengua, ha sido el primer latinoamericano con asiento en la centenaria institución tras ser elegido en 1994 e ingresar con un discurso sobre Azorín en 1996. En Madrid ha participado en diferentes actos culturales como la presentación, en 2002, de la Fundación Internacional para la Libertad, y que preside en la actualidad.

Político de ideología liberal, en 2008, retiró en España su apoyo público al Partido Popular para dárselo a la formación Unión Progreso y Democracia (UPyD), alegando que no se siente representado en “actitudes conservadoras reticentes” respecto al laicismo o la homosexualidad.

No cabe duda que Vargas Llosa es un autor prolífico, ensayista por los cuatro costados. Y que ha sido distinguido con los máximos premios hispanos: como el Príncipe de Asturias de las Letras (1986, compartido con Rafael Lapesa), el Planeta (1993 por “Lituma en los Andes”) y  el Cervantes (1994).

En total 47 obras publicadas, entre novelas, ensayos y adaptaciones teatrales.

Vargas Llosa, escritor -novelista, dramaturgo, ensayista, memorialista y cuentista- ha visto por fin recompensada su trayectoria profesional con este Premio Nobel de Literatura 2010. Y eso que ocupaba un puesto secundario en las quinielas. Por eso, quizá, la sorpresa el jueves cuando se supo que un autor tan lleno de talento se hacía con tal galardón.

Hay que recordar, asimismo, que desde hace 20 años que no se reconocía a un autor en Lengua hispana (el último premiado fue el mexicano Octavio Paz).

Parece pues que, por fin, se hace justicia con un autor enorme, apegado al éxito desde su primera obra, La ciudad y los perros” (1962). Aparte de novelas tan inolvidables como “La casa verde” (1965), “Pantaleón y las visitadoras” (1973), “Lituma en los Andes” o “La Fiesta y el Chivo” no sólo recibirá 10 millones de coronas suecas (un millón de euros) por el premio. Vargas Llosa recibe también el reconocimiento a una de las trayectorias más exitosas, reputadas y consistentes de la literatura de los últimos 50 años.

Su última novela, “El sueño del celta”, se publicará el próximo mes de noviembre. Una obra inspirada en la vida del irlandés Roger Casement, cónsul británico en el Congo a principios del siglo XX. Y en la que denuncia la brutalidad del Gobierno de Leopoldo II de Bélgica durante la colonización de aquel territorio.

 

———————————————————————————PREMIO NOBEL de la PAZ

LIU XIAOBO

Jilin (China) 28 de diciembre de 1955

Si el año pasado la concesión del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama trajo numerosas críticas, esta vez el nuevo galardonado ha recibido un apoyo que -con excepción del Gobierno chino- ha sido unánime.

Intelectual, profesor de literatura y activista en pro de los derechos humanos y las reformas en la República Popular China, fue condenado a 11 años de cárcel en diciembre de 2009.

¿Su delito? Su participación en la firma de la Carta 08 (coincidiendo con el 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos). Un manifiesto que pide reformas políticas, al tiempo que propone una serie de medidas para mejorar las libertades en China: como democracia legislativa, un sistema judicial independiente, libertad de religión, asociación y prensa, y el fin del partido único.

El documento, que hoy acumula 20.000 firmas, estaba inspirado en la Carta 77 que la oposición de la extinta Checoslovaquia redactó ese año, y que contribuyó a la caída del régimen comunista en 1989.

El Comité Nobel en Oslo reconoce los esfuerzos de Liu Xiaobo “por su lucha larga y no violenta a favor de los derechos humanos fundamentales en China”.

La decisión ayer de galardonar a Xiaobo ha irritado al Gobierno chino, que acusó a dicho Comité de violar sus propios principios al honrar a un “criminal” con el Nobel de la Paz. Y advirtió que afectará a las relaciones entre Pekín y Noruega. Sin embargo, el propio Ejecutivo noruego ha recordado que el Comité Nobel es un órgano independiente del Gobierno al que no se le puede presentar críticas.

Tanto EE.UU. como la UE o Rusia han defendido la validez del fallo.

España se ha sumado a última hora a la petición de libertad después de que lo hicieran Francia, Reino Unido y Alemania. La vicepresidenta Fernández de la Vega imponía su criterio a Moratinos. Y es que, en un primer momento, el ministro de Exteriores no quería irritar a Pekín ni hacer perder a nuestro país la condición de “mejor amigo de China en la Unión Europea”, con el que el presidente Rodríguez Zapatero fue recibido en septiembre en Shanghai.

Por su parte, la organización humanitaria Amnistía Internacional también se ha dejado oír. Y ha expresado su confianza en que este galardón sirva para sacar a la luz “la violación de los derechos humanos que padece China”; exigiendo no solamente la puesta en libertad del disidente chino, sino de todos los presos políticos del país asiático.

Mientras, Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha manifestado su “inmensa emoción” por tal concesión a Liu Xiaobo, un premio “histórico” para China. Para la organización defensora de la libertad de prensa el comité de los Nobel ha dado “una lección” a “todos los Gobiernos democráticos que se pliegan demasiado frente a las presiones de Pekín”.

Liu abandonó en 1989 su estadía como profesor visitante en la Universidad de Columbia, en Nueva York, para encabezar la huelga de hambre en protestas estudiantiles de la plaza de Tiananmen (Pekín) que ese verano acabaron en masacre. Aquella madrugada del 4 de junio, él y otros tres veteranos activistas salvaron cientos de vidas al negociar una salida pacífica de la plaza antes de que los carros blindados mataran a los centenares que se negaban a abandonar su protesta.

Tiananmen le valió una primera condena -de dos años-. Y, en 1996, llegó la segunda -de tres- en un “campo de reeducación laboral”, donde se casó con su segunda y actual esposa, la poetisa Liu Xia, cinco años más joven que él y que gracias al certificado podía visitar a su marido a menudo.

Ella cuenta que les une una amistad de décadas y su amor por la literatura, por Dostoievski y Kafka. Él definiría su relación en un mensaje escrito tras la sentencia de 2009: “Tu amor es la luz que atraviesa los muros y las rejas de la prisión, acaricia cada pulgada de mi piel, calienta cada una de mis células, me permite mantener mi calma interior“.

Lo cierto es que Liu Xiaobo no sabrá que ha recibido tal reconocimiento hasta que su mujer se lo comunique en la próxima visita mensual a la cárcel- previsto para hoy-, donde permanece actualmente incomunicado.

Con todo, es la primera vez que un disidente chino es galardonado con el Nobel de la Paz, al margen del Dalai Lama (premiado cuando estaba exiliado en India, en 1989). El líder espiritual tibetano recibió el Nobel pocos meses después de que el Gobierno chino ordenase la sangrienta represión militar contra las manifestaciones en dicha plaza, la de Tiananmen.

Para poder valorar mejor a los demás, es importante primero reflexionar sobre el error de valorarnos a nosotros mismos y en la cualidad de apreciar a otros. Si estimamos a los demás, entonces nosotros y los otros, seremos felices.

(Reflexión del Dalai Lama)

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

 

Hiroshima, en el recuerdo

Hoy se conmemora el 65º aniversario del bombardeo nuclear sobre la ciudad japonesa de Hiroshima.

Y se ha hecho en silencio. Sólo interrumpido por el sonido de una campana, a la hora exacta en la que se soltó la bomba aquel 6 de agosto de 1945.

Eran las 8:15 de la mañana. El bombardero militar estadounidense Enola Gay dejaba caer una bomba de uranio enriquecido de cuatro toneladas de peso, que detonó a 600 metros de altura.

En minutos, una columna de humo color gris-morado con un corazón de fuego (a una temperatura aproximada de 4000º C) se convirtió en un gigantesco “hongo atómico” de poco más de un kilómetro de altura.

Tras recibir la noticia, Harry Truman, el entonces presidente de los Estados Unidos, declaró crudamente: Éste es el suceso más grandioso de la historia.

La mayoría de las víctimas de Hiroshima eran civiles, incluyendo mujeres y niños. Truman hizo mención de la “gran responsabilidad que ha caído sobre nuestros hombros y que gracias a Dios llegó a nosotros y no a nuestros enemigos“. Le pidió a Dios “su guía para usarlo para sus fines“. Fue una plegaria escalofriante y profética.

Tres días después le tocaría a Nagasaki, sobre la que se arrojó una bomba de plutonio. En total, una fuerza explosiva de unas 22 mil toneladas de TNT. Resultó en la muerte inmediata de unas 40 mil personas.

Eran los días finales de la Segunda Guerra Mundial. En el frente occidental ya se había acabado, con la derrota de la Alemania nazi. Y EEUU quería asegurarse de que todo el mundo recibía el mensaje sobre quién emergía como la auténtica potencia política y militar dominante en el mundo de la posguerra.

Los americanos no necesitaban utilizar la atómica para asegurarse la victoria en el Pacífico, pero lo hicieron.

Según los historiadores fueron tres las razones detrás de este gesto: la voluntad de evitar que los coletazos de la guerra se prolongaran demasiado; el deseo de venganza contra Japón después de Pearl Harbor; así como la voluntad de demostrar a Unión Soviética -entonces aliada de EE UU pero próximo rival en el tablero mundial- su poderío atómico.

Se calcula que unas 250.000 personas murieron como consecuencia de estos bombardeos.

100.000 murieron en los segundos posteriores a la explosión.

En Hiroshima se produjo el fenómeno de las sombras muerte: personas que literalmente se volatilizaron como consecuencia del calor abrasador. Quedaron reducidas a polvo y sus sombras se dibujaron sobre las calles y casas.

Según los testimonios de quienes presenciaron la devastación, los sobrevivientes de la explosión parecían fantasmas que deambulaban entre cenizas y humo. Fantasmas sin pelo, pues se les quemó en la explosión, o fantasmas ciegos, que lo último que vieron fue el resplandor nuclear.

Todos los años, los habitantes de la ciudad dibujan de nuevo aquellas sombras, para conmemorar la memoria de los fallecidos. Muchos de los que aparentemente resultaron ilesos comenzaron después a sufrir alteraciones graves de salud como síndrome agudo de radiación, disminución extrema de glóbulos blancos, diarreas o hematomas.

Los supervivientes, que se llaman a sí mismos hibakusha, están en muchos casos afectados por anemia crónica, tumores malignos y trastornos psíquicos.

En este año 2010 la conmemoración tiene un carácter especial. Por primera vez, un alto representante de EEUU (su embajador) –John Roos– asiste a los actos conmemorativos. También acude el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Éste último ya ha dado signos de avanzar en términos de derechos humanos, y ha propuesto fijar 2012 como el año de entrada en vigor del Tratado para la Prohibición de Pruebas Nucleares -suscrito en 1996- pero que sigue a la espera de la ratificación de 44 naciones, entre ellas Estados Unidos y China.

Pero este aniversario debería servir para algo más que para la reconciliación sobre el pasado. Debería ser un recordatorio del peligro, actual y muy real, que suponen las armas nucleares para nuestro planeta y para el futuro de la humanidad.

El proceso que lleva a la fabricación de una bomba nuclear

Una vez extraído, el uranio es transportado a una planta especializada donde es molido hasta convertirlo en un polvo muy fino.

Luego es purificado por medio de un proceso químico y reconstituido en una forma sólida conocida como “torta amarilla”, debido a su color amarillento. Este material contiene uranio en un 60-70% y es radiactivo.

El objetivo principal de los científicos nucleares es aumentar la cantidad de átomos de uranio-235, un proceso conocido como enriquecimiento.

Para hacerlo el uranio debe ser convertido primero en un gas, hexafluoruro de uranio, para ello se lo calienta a unos 64 grados centígrados. Un gas que es corrosivo y reactivo por lo que debe ser manejado con sumo cuidado. Las tuberías y bombas de las plantas de conversión son construidas de una forma especial con aleaciones de aluminio y níquel.

Según el Instituto de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), ocho países con capacidad nuclear cuentan con 22.000 cabezas nucleares, de las cuales más de 7.500 son armas operativas.

Se trata de EEUU, Rusia, Reino Unido, Francia, China (las cinco potencias atómicas reconocidas por el Tratado de No Proliferación-TNP), y de India, Pakistán e Israel. Varios de estos países han anunciado iniciativas para modernizar y diversificar sus arsenales. En Reino Unido, por ejemplo, se debate el reemplazo de los submarinos nucleares Trident. Es decir, que aunque muchos puedan pensar que las armas nucleares son algo de la Guerra Fría, un asunto olvidado y del pasado, nada más lejos de la realidad.

Este año se han producido varias iniciativas relativas al peligro nuclear.

En abril, EEUU y Rusia firmaron en Praga un tratado de reducción de armamento. Ambos países se comprometen a reducir sus arsenales en casi un tercio, en torno a unas 1.550 cabezas cada uno, así como a limitar el número de lanzadores (se trata de armamento desplegado, no del arsenal almacenado).

En mayo tuvo lugar la Conferencia de Revisión del TNP, que concluyó con un documento de consenso entre los casi 190 países participantes. Aunque se trata de un texto débil, hay una referencia importante, ya que se rescata la idea de crear una zona libre de armas de destrucción masiva en Oriente Medio.

El peligro que suponen las armas nucleares requiere ser abordado con mayor decisión y audacia y actuando en varias vías paralelas. Los países más poderosos están haciendo un esfuerzo para evitar que Irán pueda hacerse con un programa atómico y eventualmente con el arma nuclear.

Esto contrasta con su tolerancia con los programas atómicos de India y Pakistán (que son miembros del Tratado y, por tanto, lo han incumplido), o con el de Israel (que ni siquiera ha firmado el Tratado).

A su vez, las cinco potencias nucleares reconocidas deben, en virtud del mismo Tratado, dar pasos decididos hacia el desarme, algo que tampoco están haciendo. Estos dobles raseros minan toda posible credibilidad.

Hoy se habla con insistencia del terrorismo y del peligro que supone para la seguridad internacional. También de la posibilidad de que eventualmente grupos terroristas pudieran obtener (y utilizar) armamento no convencional.

Con un mercado negro de armamento floreciente y en auge a nivel internacional, es aterrador pensar en la posibilidad de que los materiales para fabricar una bomba sucia cayeran en manos de grupos terroristas. Pero también lo es pensar que un accidente, un error humano o un problema en una negociación pudieran dar lugar a la detonación de una bomba.

“Las armas nucleares son uno de los peligros existenciales a los que se enfrenta la humanidad y su eliminación debe ser una prioridad desde ahora mismo y para las generaciones venideras” (Mabel Bustelo, responsable de Desarme de Greenpeace)

No a las bombas, no a HIROSHIMA, tantas guerras, no más GUERNICAS…

“El hombre piensa en el significado de la vida porque sabe con certeza que va a morir algún día” (Haruki Murakami, en el libro: “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”)

Film: “In The Mood for Love” (2000- Wong Kar-Wai)

Y sí a la razón, al amor

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Una CUBA libre

Algo está cambiando en Cuba, y de manera irremediable.

Si el miércoles, el régimen castrista anunciaba la excarcelación inminente de 52 presos políticos o de conciencia, ayer el disidente Guillermo Fariñas hacía publica su intención de abandonar la huelga de hambre y sed que inició hace 136 días (más de cuatro meses).

Todo un paso adelante -insólito si cabe- en un país que se ha negado una y otra vez a dar voz y voto a las mentes pensantes, críticas con el sistema comunista.

Coincidencia o no, con la presencia y mediación del ministro de Asuntos Exteriores –Miguel Ángel Moratinos– y del Arzobispado de La Habana, lo cierto es que en 24 horas se ha conseguido desenredar dos asuntos claves que llevaban dos meses gestándose. Y ver, de paso, avances a nivel político y de derechos humanos hasta hace poco impensables.

En principio ya se conocen los nombres de los cinco presos que España acogerá. Lo que no queda claro es el mecanismo que se empleará para facilitar su viaje y, si como en anteriores procesos de excarcelación, irán directamente desde la cárcel hacia el aeropuerto.

En todo caso, el Gobierno castrista se ha comprometido a no expropiar las viviendas en Cuba de estos opositores.

Todos -los 52 del llamado Grupo de los 75– fueron condenados a largas penas de cárcel en la primavera de 2003 por “atentar contra la soberanía” del Estado socialista y “conspirar” con EE.UU.

Esta decisión del Gobierno de Raúl Castro de liberar, de forma gradual y en un plazo máximo de cuatro meses, choca sin embargo con el plazo de 90 días que la UE -a través de España- ha dado a la isla para presentar nuevas pruebas en desarrollo democrático.

Y no va a ser fácil para que la postura europea cambie de padecer. O sí…

Recordemos que hace ahora 14 años, gracias a la intervención de Aznar, los Quince de entonces acordaron limitar y cortar por lo sano con las relaciones diplomáticas con la isla caribeña. En su día reclamaban, y siguen pidiendo con la denominada “posición común”, el fin de las persecuciones políticas.

El tiempo lo dirá. Aunque el periodista Antonio Navalón (que acaba de publicar el libro Paren el mundo que me quiero enterar– Editorial Planeta) intuye que es el final del régimen.

Con la decisión de Fariñas de abandonar su huelga de hambre, tanto la Iglesia cubana como la diplomacia internacional respira aliviada. Por el momento.

Y es que el disidente -en estado crítico, y que necesitará estar por un mes más en el hospital hasta su completa recuperación física- no ha ocultado su escepticismo ante el acuerdo entre el Gobierno cubano y la Iglesia Católica.

Fariñas, periodista independiente y psicólogo, ha agradecido el apoyo recibido “de todos los hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo, quienes fueron mi escudo protector contra las maniobras represivas“.

Ahora cabe preguntarse: ¿Cuántos presos políticos hay en Cuba?

La última cifra facilitada por Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, es de 167; aunque según Moratinos en esta relación se incluyen algunos acusados de delitos de sangre, actos terroristas y sabotajes, cuya excarcelación está descartada.

Amnistía Internacional, por su parte, tiene censados a 63 prisioneros de conciencia en la isla.

La Cuba del siglo XXI tiene ahora la oportunidade de cambiar. Ya no existe la Unión Soviética, que con su desaparición en 1991, abocaría a la isla hacia su degradación económica; sin un amigo del que echar mano. Y eso que en la actualidad el venezolano Hugo Chávez no deja de hacer populismo a costa de Cuba.

Ahora está por ver por dónde pedalea este país, que desde 2006 dirige Raúl Castro. Un hombre que, a diferencia de su hermano Fidel, parece que ha entendido que una Cuba aislada no tiene nada que hacer. Los 50 años de embargo económico del Ejecutivo norteamericano han demostrado su ineficiencia para ser autosuficiente.

Personalmente, creo en su gente. Y de mi viaje a la isla en 2005 intuí el hartazgo de una sociedad hambrienta de libertades individuales. Personas que, a pesar de todo, son felices; Con un excelente nivel educativo, que muy a su pesar no pueden desarrollar por falta de oportunidades. Y con una única esperanza: poder expresarse, sin miedo a ser ninguneados por un Gobierno cuyo lema ha cantado durante décadas eltodo para el pueblo”.

El más terrible de todos los sentimientos

es el sentimiento de tener la esperanza muerta. (Federico García Lorca)

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Pena de muerte

AMNISTÍA INTERNACIONAL acaba de sacar a la luz su último video de denuncia. Y lo ha hecho con acierto.

Este organismo tuvo noticia de al menos 714 ejecuciones durante el año pasado, produciéndose la inmensa mayoría en Irán, Irak, Arabia Saudí y Estados Unidos.

Se calcula que 2001 personas fueron condenadas a muerte en 56 países. Estas cifras, en todo caso, son estimaciones mínimas; las cifras reales ni se conocen.

Este total no incluye las miles de ejecuciones que presumiblemente se consumaron en China.

Las autoridades chinas, si bien afirman tener como objetivo reducir el uso de la pena capital, continúan utilizando las ejecuciones para demostrar que las actividades consideradas dañinas para la estabilidad social se tratarán con mano dura. En 2009, esto se tradujo en una rápida y enérgica respuesta a los disturbios de la Región Autónoma Uigur del Sin-kiang, la corrupción y el narcotráfico. Además, dos hombres fueron ejecutados en 2009 por participar en los disturbios de la Región Autónoma del Tíbet que se produjeron un año antes.

En Irán, donde fueron ejecutadas como mínimo 388 personas, la pena de muerte siguió aplicándose en casos políticos, en los que la acusación suele ser “enemistad contra Dios”.

En 2009, Arabia Saudí ejecutó a 102 personas y Pakistán a 36. En todos estos casos -ya digo- las cifras son estimaciones mínimas. En Estados Unidos, donde la información sí es pública, se llevaron a cabo 37 ejecuciones en nueve Estados.

También en Sudán la aplicación de la pena de muerte siguió marcada por deficiencias y arbitrariedades judiciales. Y a menudo -según Amnistía- se basó en juicios sin garantías y en pruebas obtenidas bajo tortura, y se utilizó como medio para controlar la oposición política en el país.

Llama la atención, además, que tanto Irán como Arabia Saudí son los dos únicos países en los que se ejecutaron a menores de edad, lo que constituye una flagrante violación del derecho internacional.

Pero no sólo los intereses políticos son óbice para llevar a cabo tales ejecuciones. También la machista sociedad musulmana castiga la homosexualidad en algunos países. Ser gay se considera un delito «grave» en  regímenes represivos como Irán, Arabia Saudita, Yemen, Sudán, Afganistán y Pakistán a los sospechosos se les aplica la pena máxima, bien la muerte en la horca o cadena perpetua.


En países islámicos -relativamente moderados- como Argelia, Túnez, Jordania, o Turquía hay más tolerancia hacia la homosexualidad, pero, igualmente, se castiga con multas o penas de encarcelamiento.

A nivel global, en los 25 países que todavía hoy siguen aplicando estos métodos de ejecución figuran el ahorcamiento, por arma de fuego, la decapitación, la lapidación, la electrocución y la inyección letal.

Film: “Pena de Muerte” (1995)

Hasta hace bien poco, hasta el siglo XVIII, la potestad de la sociedad de aplicar la pena de muerte en determinados casos a uno de sus individuos, no se discutía.

ORÍGENES

La primera referencia documentada contraria a su aplicación se circunscribe a un suceso puntual. En el año 427 a.c., Diodoto, argumentando que esta pena no tenía valor disuasorio, convenció a la Asamblea de Atenas de que revocara su decisión de ejecutar a todos los varones adultos de la ciudad rebelde de Mitilene.

Por su parte, Jayawardene, en “La pena de muerte en Ceilán”, explica que en el primer siglo después de Cristo, Amandagamani, rey budista de Landa (Sri Lanka) abolió la pena de muerte durante su reinado, y que lo mismo hicieron varios de sus sucesores. Al parecer, a principios del siglo IX de nuestra era, el emperador Saga de Japón también suprimió la pena de muerte.

Tomás Moro (1478-1535), víctima él mismo de la pena de muerte (acusado de alta traición por no reconocer la legalidad del divorcio de Enrique VIII y Catalina de Aragón), en su obra “Utopía” se manifestó en contra con estas palabras:

“Dios prohíbe matar. ¿Y vamos a matar nosotros porque alguien ha robado unas monedas? Y no vale decir que dicho mandamiento del Señor haya que entenderlo en el sentido de que nadie puede matar, mientras no lo establezca la ley humana. Por ese camino no hay obstáculos para permitir el estupro, el adulterio y el perjurio. Dios nos ha negado el derecho de disponer de nuestras vidas y de la vida de nuestros semejantes. ¿Podrían, por tanto, los hombres, de mutuo acuerdo, determinar las condiciones que les otorgaran el derecho a matarse?”

Víctor Hugo (1802-1885), un gran pensador, pudo desarrollar una importante labor de divulgación de sus ideas sociales, siempre en defensa de los desfavorecidos. La pena de muerte era una de sus preocupaciones, y fue un firme defensor de su abolición.

“Y creéis que porque una mañana levanten una horca en sólo unos minutos, porque le pongan la soga al cuello a un hombre, porque un alma escape de un cuerpo miserable entre los gritos del condenado, ¡todo se arreglará! ¡Mezquina brevedad de la justicia humana! (…) Nosotros, hombres de este gran siglo, no queremos más suplicios. No los queremos para el inocente ni para el culpable. Lo repito, el crimen se repara con el remordimiento y no por un hachazo o un nudo corredizo. La sangre se lava con lágrimas y no con sangre.”

Sin duda, el impulso mayor de NO A LA PENA DE MUERTE se produjo tras la Segunda Guerra Mundial. A medida que fue creciendo el movimiento en pro de los derechos humanos fue aumentado también la tendencia a favor de la abolición de la pena capital. Primero la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de las Naciones Unidas en 1948.

Y, posteriormente, el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, destinado a abolir la pena de muerte (1989), junto con distintos documentos regionales, fueron consolidando el movimiento abolicionista.

+ info en Amnistía Internacional

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Sudáfrica con Mandela

Nelson Mandela

Se celebran 15 años desde que Sudáfrica ganara en casa el campeonato Mundial de Rugby contra Nueva Zelanda. Todo un hito después de que durante años fueran excluidos de este tipo de competiciones debido al apartheid.

Pues bien, ahora el país africano acoge de nuevo un mundial, ésta vez de Fútbol. Será el próximo 11 de junio cuando de comienzo. Y con él se espera que el nonagenario y ex presidente de la República, Nelson Mandela, vuelva a hacer acto de presencia.

Un símbolo de libertad y de supervivencia.

Un icono a nivel global de la reconciliación y el perdón desde su puesta en libertad el 11 de febrero de 1990.

Clint Eastwood ha sabido plasmar como nadie esta historia en su última película que produce y dirige: “Invictus“. Un film basado en el libro de John Carlin “El factor humano” (Playing the enemy: Nelson Mandela and the Game That Changed the World) y ambientada después de que Nelson Mandela saliera de la cárcel y se convirtiera en presidente de Sudáfrica.

Con el evento deportivo en 1995, el líder sudafricano impulsó y utilizó, con la ayuda de la estrella de rugby Francois Pienaar (Matt Damon), como vía para acabar con el odio y la desconfianza existente durante décadas entre la población blanca y negra del país.

Toda una aportación al mundo cinematográfico que refleja la historia de un hombre de raza negra que -con la perseverancia que le caracteriza- ingresaría en 1944 en el Congreso Nacional Africano (ANC), de inspiración basada en la figura de Gandhi . Un movimiento de lucha contra la opresión de los sudafricanos de color. Y cuya ideología se basó en un socialismo africano: nacionalista, antirracista y antiimperialista.

Este año se cumplen dos décadas desde que Mandela fuera liberado -tras 27 años en prisión- convirtiendo un país de convivencia y de respeto hacia los derechos humanos.

Echemos un vistazo para atrás y comprender por qué.

Corre el año 48. Llega al poder en Sudáfrica el Partido Nacional, que institucionaliza la segregación racial creando el régimen del apartheid (implantado por colonizadores ingleses) como símbolo de una sucesión de discriminación política, económica, social y racial. Fue llamado así porque significa “separación” en Afrikaanses una lengua germánica, criolla del neerlandés.

Este sistema consistía básicamente en la división de los diferentes grupos raciales para promover el “desarrollo”. Todo este movimiento estaba dirigido por la raza blanca, que instauró todo tipo de leyes que cubrían, en general, aspectos sociales. Se hacía una clasificación racial de acuerdo a la apariencia, a la aceptación social o a la ascendencia.

Entre otros aspectos de disfunción racial pasaban porque los negros no podían ocupar posiciones en el gobierno, como tampoco podían habilitar negocios o ejercer prácticas profesionales en las áreas asignadas específicamente para los blancos. Asimismo, el transporte público era totalmente segregado. A los negros no les estaba permitido entrar en zonas asignadas para población blanca, a menos que tuvieran un pase.

En 1959, con el Self Government Act el apartheid alcanzó su plenitud cuando la población negra quedó relegada a pequeños territorios marginales y autónomos y privada de la ciudadanía sudafricana.

Para entonces, Nelson Mandela -que había estado confinado en la cárcel por dirigir un movimento contra el régimen de la época- reaparece en público, promoviendo la aprobación de una Carta de la Libertad. Ahí plasma la aspiración de un Estado multirracial, igualitario y democrático; una reforma agraria; y una política de justicia social en el reparto de la riqueza.

Pero la situación no es fácil. El gobierno responde y crea a finales de los 50 siete reservas (o bantustanes), territorios marginales supuestamente independientes, en los que confinar a la mayoría negra. El ANC responde con manifestaciones y boicoteos, que conducen a la detención de la mayor parte de sus dirigentes. Mandela es acusado de alta traición, juzgado y liberado por falta de pruebas en 1961.

Ese mismo año es elegido secretario honorario del Congreso de Acción Nacional de Toda África, un nuevo movimiento clandestino que adopta el sabotaje como medio de lucha contra el régimen de la recién proclamada República Sudafricana; al tiempo que se encarga de dirigir el brazo armado del ANC (la Lanza de la Nación). Su estrategia se centra en atacar instalaciones de importancia económica o de valor simbólico, excluyendo atentar contra vidas humanas.

En 1962 Mandela viaja por diversos países africanos recaudando fondos, recibiendo instrucción militar y haciendo propaganda de la causa sudafricana. A su regreso es detenido y condenado a cinco años de cárcel. Un juicio posterior contra los dirigentes de la Lanza de la Nación le condena a cadena perpetua en 1964.

Llega así su reclusión durante 27 años en la isla de Robben Island –al estilo de Alcatraz- en penosas condiciones, pero que supuso el principio de una figura legendaria que representaba la falta de libertad de todos los negros sudafricanos.

Mientras tanto, en los años 70, el régimen sudafricano es oficialmente condenado por la comunidad occidental y sometido a un embargo de armas y material militar. Y en 1985, el Consejo de Seguridad de la ONU llama a los estados miembros a adoptar sanciones económicas.

Consciente de su problemática, el gobierno intenta acabar con el tan incómodo mito de Mandela, ofreciéndole la libertad si aceptaba establecerse en uno de los bantustanes a los que el régimen había concedido una ficción de independencia; a lo que el líder negro rechazó el ofrecimiento.

Desde su minúsculo habitáculo en la prisión, Nelson Mandela escribiría el siguiente poema:

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.

En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años me encuentra, y me econtrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

Y llega el fin de la Guerra Fría que precipita, a su vez, el fin del apartheid.

Frederik De Klerk, presidente de la República por el Partido Nacional, tiene que ceder finalmente ante la evidencia de la presión internacional; y abre el camino para desmontar la segregación racial, liberando a Mandela en 1990 y convirtiéndole en su principal interlocutor para negociar el proceso de democratización.

De este modo, paradógicamente los dos protagonistas Mandela y De Klerk se hacen con el Premio Nobel de la Paz en 1993.

En adelante la población negra recupera sus derechos civiles y políticos.

Y Nelson Mandela se pone en 1994 al frente -quizá por lo que siempre soñó- de la presidencia de la República de Sudáfrica.

Una apuesta -la de la igualdad- por la que siempre será recordado junto a la copa del Mundial de Rugby. Probablemente, los dos momentos que al líder sudafricano más le marcaron, y por los que entrevió que nada es imposible si el objetivo es lícito y justo.

Mandela ha logrado que los 47 millones de habitantes de Sudáfrica se hayan puesto de acuerdo en que no valen más segregaciones por ser de uno o de otro color, de pertenecer a una o de otra religión, por pensar de tal o de cual manera…

Ahora, muy frágil a sus 92 años, “Madiba” el nombre con el que lo llaman los miembros de su clan, limita sus apariciones y se expresa sólo mediante grabaciones de video. Pero su perseverancia por los más débiles seguro que nunca será olvidado.

“Sueño un África en paz consigo misma”

Por Iñigo Ortiz de Guzmán