Posts Tagged ‘felicidad’

Happiness

What is it in forty five different ways?

Happiness is:

1. Falling in love.
2. Laughing so hard your face hurts.
3. A hot shower.
4. No lines at the supermarket.
5. A special glance.
6. Getting mail.
7. Taking a drive on a pretty road.
8. Hearing your favourite song on the radio.
9. Lying in bed listening to the rain outside.
10. Hot towels fresh out of the dryer.
11. Chocolate milkshake … (or vanilla … or strawberry!)
12. A bubble bath.
13. Giggling.
14. A good conversation.
15. The beach
16. Finding a 20-pound note in your coat from last winter.
17. Laughing at yourself.
18. Eye contact with a hot member of the opposite sex.
19. Midnight phone calls that last for hours.
20. Running through sprinklers.
21. Laughing for absolutely no reason at all.
22. Having someone tell you that you’re beautiful/good looking.
23. Laughing at an inside joke.
24. Friends.
25. Accidentally overhearing someone say something nice about you.

26. Waking up and realizing you still have a few hours left to sleep.
27. Your first kiss (either the very first or with a new partner).
28. Making new friends or spending time with old ones.
29. Playing with a new puppy.
30. Having someone play with your hair.
31. Sweet dreams.
32. Hot chocolate.
33. Road trips with friends.
34. Swinging on swings.
35. Making eye contact with a cute stranger.
36. Making chocolate chip cookies (and eating them…!).
37. Having your friends send you homemade cookies.
38. Holding hands with someone you care about.
39. Running into an old friend and realizing that some things (good or bad) never change.
40. Watching the expression on someone’s face as they open a much-desired present from you.
41. Watching the sunrise.
42. Getting out of bed every morning and being grateful for another beautiful day.
43. Knowing that somebody misses you.
44. Getting a hug from someone you care about deeply.
45. Knowing you’ve done the right thing, no matter what other people think.

Son pocos, pequeños, pero buenos momentos en la vida.

Piensa en + en YOROKOBU

© Iñigo Ortiz de Guzmán

11.1.11

Continuación de Lo que NO quiero

Desafortunadamente, a 11 de enero de 2011 sigue habiendo más cosas que me disgustan de las que me gustan. Es una realidad cruel, dura, penosa, tristemente actual, difícilmente llevable, asquerosamente injusta. Es una desgracia.

Poca gente trabaja en lo que le gusta. Nos seguimos matando por religión, por comida, por diferencias ideológicas, por la locura creada gracias a las sustancias tóxicas, por el egoísmo de unos muchos, por la poca consciencia del ahora, por la mísera valoración que damos a la vida y a los demás, por lo que no merece la pena, por querer ser más, por tener/poseer más que el otro,… En definitiva, por nada.

Nos seguimos sin querer lo suficiente.

Mientras tanto, esa gran minoría, esos pocos seres humanos -que pasan sin pena y gloria por la vida- se tienen que contentar con sobrevivir a diario; y, en el fondo, lo mejor de todo es que son más felices, más consecuentes, más amables, más sensibles, menos “vendibles”… porque son lo que son, sin medias tintas. Conscientes del yo y del momento -los malos momentos-, de la verdad y lo importante, del ser un “soldado de luz”, de que alguien se acuerde de tí cuando el resto del mundo hace tiempo que se olvidó precisamente de tí, de la soledad.

¿De qué sirve ser tan consciente de lo que te rodea, de lo que eres, de saber más… si con ello lo único que consigues es observar la nimiedad de lo superfluo, la superficialidad de la práctica totalidad de la sociedad?

Al menos, siempre estará la poca -pero buena- gente con la que decides estar, de la que confías: la familia, la pareja cuasi-ideal (si llegas a encontrarla), los amigos que se cuentan con los dedos de una mano.

Y, quizás, con el simple hecho de ver sonreír -aunque sea sólo por un momento- a la persona que más quieres… de viaje en Nueva York, en casa, tras recibir un regalo, a través de una webcam, a través de sus ojos. Por que sólo eso importará si realmente es verdadero. Con eso vale.

De lo que se trata es de saber vivir, de la manera de vivir mejor, con dignidad.

«A veces el bosque intenta amedrentarme por encima de la cabeza, y otras bajo mis pies. Exhala su hálito helado en mi nuca. Me clava mil ojos en la piel. Trata de diversas maneras, de expulsar al intruso. Pero yo he ido aprendiendo a sobrellevar sus amenazas. ¿Acaso no es este bosque, en definitiva, una parte de mí? A partir de cierto punto he empezado a verlo de este modo. Estoy efectuando un recorrido dentro de mí, igual que la sangre a través de las venas. Lo que estoy viendo es mi propio interior, lo que parecen amenazas no son más que ecos del terror que anida en mi corazón. Las telarañas tendidas en mi corazón, los pájaros que gritan sobre mi cabeza son los pájaros que yo he criado. Esta imagen nace dentro de mí y va echando raíces.

Sigo avanzando, empujado por detrás, por el latido de un corazón gigantesco. El camino me conduce a un lugar especial dentro de mi corazón. La fuente luminosa que hila oscuridad, la génesis de los ecos mudos. Quiero ver con mis propios ojos qué hay allí. Soy mi propio emisario, custodio de una importante carta personal, lacrada y sellada, que va dirigida a mí mismo.

Una pregunta.

¿Por qué (…) no me quería?»

(fragmento del libro “Kakfa en la orilla”, de Haruki Murakami)

Blog dedicado a los que me importan, a lo que me motiva, lo que aprecio. Y a la banda de post-rock  Sigur Rós, que acaba de despedirse como conjunto musical después de catorce años en activo, y cuyo documental ‘Heima’ (‘Hogar’ en islandés) me ha ayudado a escribir de una manera aún más personal que de costumbre.

«Pero yo todavía no entiendo el sentido de la vida»

Menos mal que creemos en los demás, y todavía hay esperanza. Y como me dice una muy buena amiga: «sabes querer, sabes respetar a la gente, ves la tristeza de la vida y su belleza; y esto cuenta. Es tu camino»

© Iñigo Ortiz de Guzmán

I’m here

Definición de ESTAR: existir; permanecer cierto tiempo en un lugar; encontrarse, sentirse, hallarse de una determinada manera; relacionarse con alguien; estar de acuerdo con alguien o con una doctrina; etc.

Para Spike Jonze la felicidad perfecta consistía en tener una tienda de galletas solo para chicas skater. Pero un buen día asumió que esa era una utopía y se dedicó a animar la vida a través del vídeo.

Se convirtió entonces en un cronista de la urbe moderna. Su misión fue registrar la intensidad de lo rutinario, captar la irrupción de lo insólito, de lo que pasa desapercibido y es ignorado por los demás. En cada uno de sus proyectos esbozó la bandera de la libertad creativa e hizo hincapié en la (in)capacidad del lenguaje para aprehender la realidad.

I’m Here, su último cortometraje disponible online, es un ejemplo destacado de cómo los efectos especiales y los avances tecnológicos deben estar al servicio del relato, potenciando el discurso y colaborando con la narración, no estando supeditada ésta a la parafernalia 3D de los avatares sin alma que se proyectan en la actualidad.

La cinta de Jonze nos presenta a Francesca y Sheldon, una pareja de robots y el descubrimiento del amor por parte de ambos.

I’m Here es un cortometraje de amor y música, o de amor hecho música.

Una entrañable historia que obliga a resetear nuestro corazón y formatear nuestro cerebro.

Que no cae en el simplismo o las buenas intenciones.

Jonze no se ampara en los clichés visuales o en lo autoreferencial.

El director de la genial ” target=”_blank”>Where the Wild Things Are constantemente renueva su visión en esa búsqueda incesante por hallar el enfoque inédito que rescata el pulso vital.

Artesano meticuloso que filtra una realidad en proceso de descomposición y que la reconfigura a través de sus imágenes.

Definitivamente, el mejor cine independiente americano es posible.

De hecho, el corto de 31 minutos se pudo ver este año en la última edición del Sundance Film Festival -que se caracteriza por la calidad de las cintas proyectadas-.

Más tarde fue presentada en la Berlinale.

En I’m Here dos seres maravillosos se encuentran y abrazan sus diferencias, se pierden en el otro dejando atrás las paranoias modernas.

Viven su amor sin miedo, de cara al sol, revelando en ese preciso momento la que debería ser la esencia de la humanidad.

Aska Matsumiya es la voz que acompaña el trailer de I’m Here. La canción elegida “There are many of us” fue escrita por la artista japonesa -afincada en Los Angeles-, y originalmente grabada con L.A. Ladies Choir.

Spike Jonze co-dirigió su vídeo musical, en “Hold On (25)”:

Entren y vean…

A true love story…

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Derecho a una muerte digna

“Quería reivindicar el derecho que todo ciudadano debería tener a una muerte digna, sin entrar en ningún tipo de polémicas relacionadas con la eutanasia

Son palabras de Javier Recio, director de ‘La dama y la Muerte’.

Película de ocho minutos de duración que fue nominada para los Oscar 2010 como Mejor Corto de Animación (convirtiéndose así en la primera producción de dibujos española en conseguirlo), aunque finalmente no se llevaría tal galardón.

Lo que sí logró fue el Premio Goya en esa categoría en 2009.

Trata del derecho a la muerte digna.

Una anciana, que vive sola en una zona rural y cuyo marido ha fallecido, está esperando que llegue la muerte para reunirse nuevamente con él. Cuando llega, por fin, y está a punto de entrar en el más allá para reencontrarse con su amado, se ve arrancada de las manos de la muerte por un médico petulante.

Se establece una feroz lucha entre médico y Muerte, a la que la anciana asiste atónita, que se salda con la victoria de la medicina. La muerte se retira, pero la anciana no está dispuesta a postergar más la reunión con su marido.

Una muy buena manera de presentar las contradicciones entre muerte-vida, moralidad-picaresca, deseo-displicencia.

REFLEXIÓN PERSONAL

No tengo miedo a la muerte, siempre lo he dicho. Si no al sufrimiento mío, y el de los que me rodean; el de los que me aprecian y me quieren.

Me aterra la sola idea de verme postrado en la cama de un hospital o verme reflejado en un espejo mientras el dolor invade cada centímetro de mi cuerpo.

Que los allegados sientan pena por mí. Nunca me gustó la compasión.

De llegar ese momento, a buen seguro que ya tendría bien aliviada el alma y solo restaría concentrar mis esfuerzos en firmar las autorizaciones pertinentes -si no lo hubiese hecho de antemano- para que un profesional de la medicina me administrase la dosis necesaria de sedante que ayudase a mi cuerpo a transitar dignamente su paso hacia la expiración.

Y este hecho, que es considerado incluso por la mayoría de religiones como un acto de humanidad con el fin de aliviar el padecimiento de los enfermos, es malinterpretado en ocasiones como una carta blanca con que afrentar la voluntad de Dios.

Otras veces es mal visto por aquellos que abogan porque se les reconozca el derecho a practicarse la eutanasia, como una aberrante e innecesaria prolongación del trance.

Como todo en la vida, en el término medio debemos encontrar la solución.

Hay que asumirlo cuando el desenlace se produzca de manera inexorable, cuando el avance de la enfermedad sea incompatible con la vida.

Nada podremos hacer al respecto, al menos, la ciencia no ha avanzado tanto como para convertirnos en inmortales.

No obstante, y aunque ya exista un protocolo médico ante situaciones de esta índole, la sociedad debe proteger al enfermo y aliviar su sufrimiento. No podemos abandonarlos a la buena de Dios como pretenden unos, ni apropiarse de su mano como anhelan los otros.

Lo cierto es que llegados a este punto, nos encontramos con una disyuntiva moral de difícil resolución, y que solo una ley puede regular para salvaguardar los intereses médicos y beneficiar a los pacientes.

Está plenamente constatado que la sedación terminal acorta la vida, y esta aseveración es utilizada por un sector de la sociedad para arremeter contra este proceder en cuidados paliativos, llegando incluso a tachar a los profesionales sanitarios de practicar deliberadamente la eutanasia.

Por otro lado, nos encontramos con que los protocolos estandarizados de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, y que son aceptados con carácter general por todos los estamentos, solo ofrece recomendaciones a los responsables facultativos y pueden dar lugar a enfrentamientos éticos entre las partes por una interesada interpretación de las mismas.

Sea como fuere, haría bien el gobierno sin que le ardan las prisas- pero tampoco le quemen las pausas- en promulgar una ley que regule la ortotanasia (del griego orthos: ‘recto y ajustado a la razón’; y thanatos: ‘muerte’) en todos y cada uno de sus procesos.

Legislando de manera clara conceptos tan confusos y controvertidos en la actualidad como puede ser el consentimiento.

A falta del expreso deseo del paciente, el médico puede encontrarse con la negativa familiar a la administración de sedación terminal.

Y el recurso último de proceder a efectuarla por recomendación implícita, no parece el más adecuado porque deja al sanitario en absoluta indefensión. De ahí la necesidad de una normativa regulatoria que garantice los derechos del paciente, familiares y profesionales de la medicina.

Yo y sólo yo, preferiría recibir a la muerte en estado de profunda inconsciencia que padecer el sufrimiento inmoral de la enfermedad.

“NO CONOCES A JACK”

‘No conoces a Jack’, es un telefilme de la cadena americana HBO, que pronto se ha convertido por derecho propio en un clásico de la militancia por la libertad de elección y conciencia en bioética.

“A pesar de ser tan famoso y fascinante, no sabemos quién es Jack Kervokian y, con suerte, en la película tampoco lo vas a terminar de conocer”, sostiene un críptico Al Pacino, el actor protagonista que encarna al popular “Dr. Muerte”.

La historia está basada en el caso real del Dr. Kevorkian, un médico anátomo-patólogo, de ascendencia Armenia.

Logró popularidad nacional e internacional, como defensor del “suicidio asistido médico”. La eutanasia (literalmente: el bien morir), es el tópico que se instala en la pantalla. Asistiendo a más de 130 de estas conductas de bioética aplicada, se transformó en un adalid de los derechos a morir con dignidad, en pacientes terminales.

Tal y como escribió en su diario la artista Frida Kahlo, antes de morir postrada en su cama: “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”.

((hacer click sobre la foto para ver el vídeo))

De lo que se trata es de vivir con plenitud, amando y dejándose amar mientras puedas.

Luego, uno ya sabrá lo que hacer.

Un buen lema sería vive y deja morir, con dignidad.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Pippi Calzaslargas, ¡felicidades!

¿Quién no se acuerda del mítico personaje de las series infantiles de la década de los 70?

Pues bien, hoy hace una semana que Pippi Långstrump (conocida como Pippi Calzaslargas en España, o Pippi Mediaslargas en Hispanoamérica), el personaje literario creado por la escritora sueca Astrid Lindgren, cumplió 65 años.

Pippi Calzaslargas no era una niña convencional.

Era rebelde, luchadora y su objetivo en la vida, ser feliz.

El personaje con calcetines por encima de la rodilla, encajó perfectamente con los ideales de jóvenes y adultos sumergidos en la revolución cultural del 68.

Y conquistó al mundo.

Primero a través de los libros, luego con las películas y finalmente con una serie que haría de Pippi un fenómeno universal.

CREACIÓN DEL PERSONAJE

Astrid Lindgren comenzó la historia de Pippi en el invierno de 1941, cuando su hija de siete años se encontraba en la cama enferma de los pulmones, y le pidió que le contara un cuento.

Lindgren se inventó así una historia muy fantasiosa, que posteriormente no sólo escucharía su hija, sino también los amigos de ésta.

Dos años después, cuando la escritora se fracturó una pierna, comenzaría a escribir el cuento, cuyo manuscrito le obsequió a su hija como regalo por su décimo aniversario.

Lindgren envió el manuscrito a la editorial Bonniers, pero ésta lo rechazó. En 1945 decidió participar con su historia en el concurso literario convocado por la editorial Rabén & Sjögren, donde obtuvo el primer lugar.

A partir de entonces el libro alcanza gran éxito y llegaría a ser traducido a 70 idiomas.

Más tarde, en 1968 se rodó la serie sueco-alemana que narraba las aventuras de la pelirroja.

Ya se había hecho una película dos décadas antes (en 1949) pero a Astrid Lindgren -la creadora del personaje- no le gustó por lo que se comprometió con el nuevo proyecto y junto con el director Olle Hellbom seleccionarían a Inger Nilsson para el papel de su vida.

La naturalidad y la seguridad de la pequeña Inger que nació el 4 de mayo de 1959 en Suecia, convenció a los creadores que la eligieron inmediatamente.

La serie duró hasta 1970; se grabaron 13 episodios.

Historias que se adaptaron a las aventuras de Pippi, narradas en los primeros ocho libros de la saga de la valiente pelirroja.

Pippi es huérfana de madre, y su padre es un pirata rey de los congoleses, además vive en su casa llamada Villa Kunterbunt, acompañada únicamente de sus mascotas.

Es característico su cabello rojo, peinado en dos trenzas levantadas hacia arriba por espíritu de contradicción. Es una niña imaginativa y rebelde ante todo convencionalismo: suele cocinar crepes sobre el suelo, caminar hacia atrás, o dormir con sus pies sobre la almohada; lleva un vestido cosido a retazos, unos zapatos que le vienen grandes, y calza unas medias por encima de las rodillas, de donde le viene su nombre.

Aunque tiene sólo nueve años, es la niña más fuerte del mundo, incluso más que cualquier hombre, ya que puede levantar a su caballo con una sola mano. También puede hacer la limpieza con gran velocidad.

Tiene dos amigos, Tommy y Annika, que le acompañan en sus aventuras.

Reflejo, además, del extraordinario amor de la autora Astrid Lindgren por los animales, posee un caballo a lunares llamado “Pequeño tío” (Lille gubbe, o sea, “Muchachito”) y un mono tití llamado “Señor Nilsson“.

Después de la serie, tres películas y en 1973 terminarían las aventuras televisivas para Pippi, pero no para Inger que todavía aprovecharía el tirón para grabar un disco en 1978.

INGER NILSSON

Inevitablemente el personaje de Pippi se asociaba a la joven actriz, y no le resultó fácil encontrar otros trabajos que no fueran el de interpretar a la rebelde forzuda.

Como ella misma cuenta, su época adolescente se hizo muy complicada porque todo el mundo la trataba como si fuera Pippi y esperaban que se comportara como su alter ego televisivo. No soportó la presión y se retiró.

Decidió hacerse funcionaria y trabajar como secretaria en Estocolmo pero la fuerza de los escenarios la llamó de nuevo.

Sin abandonar su nuevo trabajo y rozando los treinta, a partir de 1987 Nilsson comenzó a colaborar con una pequeña compañía de teatro sueca y a buscar pequeños papeles en películas y series.

Del teatro saltó de nuevo a la televisión, pero sus papeles en la pequeña pantalla no han podido despegarse de la alocada heroína a la que dio vida.

En los años 2000 y 2006 consiguió interpretar a un par de personajes en sendas series pero no fue hasta el 2007 cuando adquirió una cierta notoriedad al participar en la serie alemana ‘El Comisario y el Mar’.

Sin ninguna duda la sombra de Pippi ha eclipsado la vida de Inger Nilsson.

Ella no se arrepiente de haber interpretado a la contestataria niña de las trenzas levantadas que se enfrentaba a toda autoridad porque sabe que, con tan solo 9 años -y con ese papel-, marcaría un referente cultural que ha llegado hasta nuestros días.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

YOROKOBU

ESTAR FELIZ (en japonés)

Jean Paul Sartre: “Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”

Estoy ilusionado/feliz de presentar mi nueva propuesta de diseño audiovisual, a la que he llamado YOROKOBU.

Una manera más eficaz y rápida de presentar mi blog periodístico –Retazos del Mundo-, así como fotografías, vídeos y tendencias musicales.

En definitiva: Un todo en uno…

Compromiso: actualización diaria.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Le hérisson

Un elogio de la cultura, la inquietud y la reflexión.

Esa es la esencia de la película Le Hérisson’ (2009), de Mona Achache.

Como la autora del best-seller –Muriel Barbery-, vive en Japón. La veinteañera actriz, guionista y directora francesa Mona Achache sintió una libertad inaudita al adaptar la novela francesa ‘La elegancia del erizo’; convirtiendo en su primer largometraje sin sentir en el cogote la respiración de la autora.

Un hecho extraño en los tiempos que corren, de intervensionismo salvaje, que permitió a la cineasta amoldar a su gusto el insólito encuentro en un edificio burgués de uno de los barrios más burgueses de la capital mundial de la burguesía, París.

El film cuenta en su reparto con Josiane Balasko, Garance le Guillermic y Togo Igawa, entre otros.

Quienes interpretan a Renée, una portera de 54 años, viuda, carente de autoestima y gran amante de la lectura y la cultura.

Paloma, una niña de once años prematuramente madura, con vocación suicida y oprimida en el seno de una familia rica en la que su inteligencia se considera problemática; y a Kakuro Ozu, un elegante hombre japonés que se instala en el edificio en el que ellas viven.

Cine dramático, pero del bueno; pequeñito y sin pirotecnia, que habla de sentimientos sin sentimentalismo.

En concreto el inmueble, ubicado en el número 7 de la calle Grenelle parisiense, se convierte en el “cuarto protagonista”, según reconoce su directora: “por ser la guarida del erizo, ese lugar en el que se encuentra a salvo y que le protege de los posibles peligros que acechan en la calle”.

Las difíciles relaciones de Paloma con sus padres -él político, y ella carne del psicoanálisis y los antidepresivos- y su hermana.

A quienes graba constantemente con una cámara como prueba del destino humano, que a su juicio desemboca en una pecera, y la anodina vida de Renée, que cuenta con un escondite secreto lleno de libros que le dan toda la vida que no tiene fuera del edificio y de la portería, cambian en el momento en que Kakuru se muda al inmueble.

Un primer intercambio de palabras con Paloma, que habla japonés, y de libros con Renée, marcan el inicio del establecimiento de un triángulo en perfecta armonía que permitirá a la joven encontrar un escondite secreto en la portería de la protagonista, a quien le gustaría emular de mayor.

Y a Kakuru ver más allá de la apariencia de la portera, en quien pronto descubre una compañera de la que disfrutar de la cultura y de la vida, y a Renee mirarse por primera vez al espejo, abrir su corazón y sus secretos y recuperar la autoestima perdida.

Paloma, que cuenta los días que le quedan para conocer el alivio de la muerte -esperando alcanzar con una sobredosis de los antidepresivos de su madre-, consigue finalmente descubrir la verdadera cara la muerte.

Un leif motiv que se presenta lejana a la sensación de alivio con el que ella soñaba y próxima a la crudeza que siempre la acompaña.

Tanto el edificio como el pez rojo de la hermana de Paloma o el gato de Renée, según Achache, se hacen también protagonistas. Una película en la que la feminidad, que recae en Paloma -de la que resalta su “visión cínica”- y Renée, “no sale a la luz por no existir la necesidad y en la que el amor no se asoma a lo sexual para ahondar en lo intelectual y cerebral.

Las voces de Renée y Paloma tejen, con un lenguaje melodioso, un cautivador himno a la vida.

‘El erizo’ (Premio del Público en la edición 2009 de la Seminci de Valladolid) es pues un pequeño tesoro que nos revelará cómo alcanzar la felicidad gracias a la amistad, el amor, el arte y -por qué no- también el humor.

Frases de la película para pararse a pensar:

“Psicoanálisis y religión rivalizan en su amor por el dolor duradero”

“Lo que importa no es morir, sino lo que se hace en el momento de morir” (…) “Estar dispuesto a amar”

Por Iñigo Ortiz de Guzmán