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1Q84

¿No te asusta pensar que nunca llegues a unirte con la única persona que amas en este mundo?

POR FAVOR, VUELVE

− Aunque nos preocupemos por elegir menú, hombre o lo que sea, quizá no estemos eligiendo en realidad. Tal vez todo esté determinado desde un principio y sólo aparentemos estar eligiendo. A veces pienso que el libre albedrío es sólo una impresión subjetiva -dijo Aomame.

− En ese caso, la vida sería bastante triste.

− Supongo

− Pero si pudiéramos amar a alguien con toda el alma, por horrible que fuera ese alguien, aunque no estuviera enamorado de nosotras, por lo menos la vida no sería un infierno. Incluso aunque resultara un tanto triste.

− Es cierto.

− Sin embargo, Aomame -dijo Ayumi-, creo que este mundo es absurdo y que le falta buena voluntad.

− Quizás -admitió Aomame-. Pero a estas alturas ya no se puede cambiar.

− El plazo válido de devolución ha caducado -dijo Ayumi.

− Y además han tirado la factura.

− ¡Y que lo digas!

− Pero ¡qué bien! El mundo se va a acabar en cuanto menos lo pensemos -dijo Aomame.

− Lo estoy deseando.

− Entonces vendrá el Reino de los Cielos.

− Me muero de impaciencia.

IMPARABLE

Las utopías no existen en este mundo. Igual que no existen la alquimia o el movimiento permanente.

(…) Es el mismo mundo que el George Orwell describió en su novela. Pero como ya sabrás, no son pocos los que buscan por propia voluntad ese estado de muerte cerebral, ya que no hay duda de que así es más cómodo.

¿No te asusta pensar que nunca llegues a unirte con la única persona que amas en este mundo?

− Realidad no hay más que una -repitió el conductor despacio, como si subrayara un fragmento importante de un libro.

− Por supuesto -dijo Aomame-. Efectivamente. No puede haber más que una cosa, en un tiempo y en un lugar. Einstein lo demostró. La realidad es serenidad persistente, soledad persistente.

− Te la enseño, ¿y luego? -dijo el hombre preocupado.

− Me la enseñas, ¿y luego? -Aomame contuvo el aliento y frunció el ceño con bastante osadía-. Pues obviamente echaremos un polvo. ¿O qué demonios vamos a hacer? ¿Ir ex profeso hasta tu habitación, que me enseñes el pito, que yo te diga «muchas gracias, siento la molestia, fue fantástico, buenas noches» e irme a casa? ¿A tí no te faltará algún tornillo?

− En este mundo no existe la bondad absoluta ni la maldad absoluta -dijo el hombre-. El bien y el mal no son algo estático e inamovible, sino algo que siempre está cambiando de lugar y situación. La bondad puede convertirse al instante en maldad y viceversa. Lo mismo ocurre en el mundo que Dostoievski describe en Los Hermanos Karamázov. Lo importante es preservar el equilibrio entre ese bien y ese mal en constante movimiento. Inclinándose demasiado por unos de los dos, resulta difícil mantener la moral de la vida real. Sí, el equilibrio en sí mismo es el bien. Es en ese sentido cuando digo que debo morir para mantener el equilibrio.

− Ahora mismo no siento la necesidad de matarlo -afirmó Aomame.

¿No te asusta pensar que nunca llegues a unirte con la única persona que amas en este mundo?

A medida que pasan los años, la vida no es más que un constante proceso de pérdida. Todo aquello que le importa en la vida va cayendo de sus manos como los pétalos de una flor. Y lo único que obtiene a cambio son imitaciones sin valor.

(…) Aomame ha estado en el centro de mis pensamientos durante mucho tiempo. Ha sido como un valioso pisapapeles en mi vida.

ESTARÉ EN EL ESPACIO

− Quiero que me responda con sinceridad -dijo la señora-. ¿Tiene usted miedo a morir?

La respuesta se demoró. Aomame negó con la cabeza.

− Comparado con el miedo que tengo a vivir siendo yo misma, no.

«Si no entiendes sin que te lo explique, quiere decir que no lo entenderás por más que te lo explique»

Fragmentos/ frases recogidas en el libro 1Q84, del japonés Haruki Murakami

+ info en milyunapáginas

© Iñigo Ortiz de Guzmán

Igualdad entre H/M

8-M DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER


Mucho ha llovido desde que la mujer adquiriera consciencia sobre la necesidad de luchar por alcanzar sus derechos.

Pese a la reivindicación continua desde hace más de diez décadas, aún es necesario reservar un día en el calendario para recordar lo mucho que queda por hacer en materia de igualdad entre hombres y mujeres.

En Europa es uno de los principios fundamentales del Derecho comunitario, pero en el plano normativo.

Porque aunque proliferan las iniciativas programas y fondos para promover la igualdad, ejemplos en muy distintos ámbitos son ilustrativos de una realidad diferente: sólo 1 de cada cuatro parlamentarios es mujer.

En los consejos de administración de las empresas europeas, solo el 12% de los puestos está ocupado por féminas.

Este año, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad ha querido reconocer la figura de las personas mayores de 65 años. Un colectivo que representa a casi el 10% de la población y que reclama una mayor visibilidad.

En la actualidad, tres de cada diez abuelas españolas dedican la mayor parte de su tiempo a cuidar de sus nietos. Ello ha permitido a sus hijas seguir trabajando.

Según reconoce Igualdad en un informe, el valor económico de este trabajo supone un 0,8% del PIB y el 12% del gasto en pensiones de jubilación y viudedad.

Además, se estima que alrededor del 93% de los cuidadores familiares que reciben una paga de la Ley de Dependencia son mujeres.

Pese a todo, la sociedad sigue sin reconocer la labor de estas mujeres.

Es el anclaje a la familia lo que hace que las mayores prefieran vivir acompañadas.

Son ellas quienes más acusan la soledad, y de hecho el porcentaje de mujeres que viven solas es superior al de hombres.

Es significativo que el 35% de las mujeres de 80 a 85 años vivan solas, frente al 17,75% de los varones.

“Viven más, pero no tienen mejores condiciones de vida: tienen mayor probabilidad de vivir una situación de dependencia, con menos ingresos”, destaca la secretaria de Estado de Igualdad, Bibiana Aído.

Como alerta el estudio de Igualdad, las mujeres mayores lidian con la doble barrera del género y la edad.

Otra alerta a tener en cuenta: una gran mayoría de las mayores (92,8%) utiliza su tiempo libre en ocuparse de las tareas domésticas y cuidar a la familia.

La organización británica We Are Equals ha presentado precisamente este vídeo, en el que aparece el actor Daniel Craig vestido de mujer. Así -como aclaran sus organizadores- se quiere poner de relieve las claras diferencias que sufren las mujeres en relación con los hombres.

En definitiva: los millones de niñas sin escolarizar en el tercer mundo, las diferencias salariales dentro de una misma empresa, las mujeres que son víctimas de la violencia machista…

Los malos datos en violencia de género siguen ahí. En nuestro país son ya catorce las mujeres muertas a manos de sus parejas en lo que vamos de año.

Me temo que nos queda todavía mucho camino por recorrer.

YES, WOMEN CAN

© Iñigo Ortiz de Guzmán

Murakami: 1Q84

Haruki Murakami nació en 1949, el mismo año en que George Orwell publicaba su novela 1984. El escritor y periodista británico que entre otras cosas ha pasado a la posteridad por adelantarse a conceptos propios de la sociedad actual, como la paranoia al Gran Hermano que-todo-lo-vigila, la confusión entre información y propaganda propia de los estados totalitarios, la manipulación de las palabras,…

Jugando con los números y las fechas, Orwell, que escribió la mayor parte de la novela en 1948, le dio una vuelta a los dos últimos dígitos para dar con el año en que se desarrollaba su distopía, resumible en citas como esta: “Lo más característico de la vida moderna no era su crueldad ni su inseguridad, sino sencillamente su vaciedad, su absoluta falta de contenido”.

En otro baile de caracteres, Murakami ha titulado su última novela ‘1Q84‘ (Ichi-kyū-hachi-yon), jugando en este caso con los sonidos.

En japonés, la letra q y el número 9 son homófonos; es decir, se pronuncian de la misma manera con kyū.

Esa variación en la grafía refleja la sutil alteración del mundo en que habitan los personajes de esta novela que es, también sin serlo, el Japón de 1984.

En ese mundo en apariencia normal y reconocible se mueven Aomame, una mujer independiente, instructora en un gimnasio, y Tengo, un profesor de matemáticas. Ambos rondan los treinta años, ambos llevan vidas solitarias y ambos perciben a su modo leves desajustes en su entorno, que los conducirán de manera inexorable a un destino común.

Y ambos son más de lo que parecen: la bella Aomame es una asesina; el anodino Tengo, un aspirante a novelista al que su editor ha encargado un trabajo relacionado con “La crisálida del aire”, una enigmática obra dictada por una esquiva adolescente.

Como telón de fondo de la historia, el universo de las sectas religiosas, el maltrato y la corrupción. Un país -el nipón- cuyas viviendas han orientado sus balcones a las autopistas, en el que los informativos dan cuenta de “la guerra sangrienta” entre Irán e Irak mientras EEUU y la URSS colaboran en una base de observación en la Luna y donde los procesadores de texto son lo último en tecnología.

Lo novedoso es la narración a través de los ojos de una tercera persona, algo inédito en las obras de Murakami.

Y todo con una coartada estética: 1Q84 está dividida en dos partes de veinticuatro capítulos cada uno (la primera abarca de abril a junio; la segunda de julio a septiembre), siguiendo ‘El clave bien temperado de Bach.

“Imagino que el teclado del ordenador es como un piano e improviso sobre él; escribo mis novelas como si interpretara un instrumento. Supongo que la buena escritura se asemeja a la buena música: ambas han de generar placer, entretener y actuar como un bálsamo que eleve el espíritu, dice el autor.

“Orwell escribió su novela 1984 en 1949, y en ella imaginó el futuro. Ahora 1984 es el pasado. Por eso, en 1Q84 yo recreo el pasado y me imagino cómo podría haber sido nuestra Historia”.

LITERATURA NIPONA

Se tiende a pensar que la literatura fantástica japonesa está plagada de biombos, emperadores y espectros.

Lo que no hay que olvidar es, sin embargo, la distinción entre lo fantástico y lo maravilloso según la cual sólo aquellas culturas que le han impuesto a la naturaleza un orden objetivo y racional dan origen a una literatura fantástica, que busca violentar dicha regularidad.

De este modo, la cerrada atmósfera de horarios y números de un Japón altamente industrializado era terreno abonado para el surgimiento de una literatura fantástica que nada tuviese que envidiar al terror metafísico de Chesterton, a las inacabadas e inacabables aporías de Kafka, a los laberintos filosóficos de Borges o a las desautomatizaciones de Cortázar.

Así, al menos, lo piensa el filósofo catalán Bernat Castany, para quien los relatos de Haruki Murakami son un buen ejemplo de cómo el hombre acorralado busca contagiar el claustrofóbico devenir cotidiano con esa incertidumbre que sabe condición necesaria de libertad.

Murakami no se conforma con cavar túneles para que podamos escapar unos minutos hasta que la realidad vuelva a capturarnos en cuanto cerremos el libro; sino que busca volar la prisión entera, destruir unos muros hechos de premisas, presuposiciones, prejuicios y preconceptos para arrojarnos al mundo y obligarnos a ser libres.

REALIDAD A y REALIDAD B

Recientemente, Murakami escribió un interesante artículo en The New York Times Syndicate en el que desgrana el nivel de la realidad en un mundo -para él- cada vez más caótico.

¿Cuáles fueron los acontecimientos que distinguieron el espíritu del siglo XXI del espíritu del siglo XX? Desde una perspectiva global fueron, en primer lugar, la destrucción del muro de Berlín y el subsiguiente final rápido del orden de la guerra fría y, segundo, la destrucción de los edificios del World Trade Center el 11 de septiembre del 2001.

El primer acto de destrucción estuvo lleno de brillantes esperanzas, mientras que el siguiente fue una tragedia abrumadora. La convicción generalizada, en el primer caso, de que “el mundo será mejor que nunca” fue totalmente despedazada por el desastre del 11/S. Estos dos actos de destrucción, que se desarrollaron en cada lado del punto de inflexión milenario con una inercia tan ampliamente distinta, parecen haberse combinado como una sola dualidad que causó una gran transformación en nuestra mentalidad.

Durante los últimos 30 años he escrito ficción en varias formas, desde cuentos cortos hasta novelas completas. Las historias siempre han sido uno de los conceptos humanos más fundamentales. Aunque cada una es única, funcionan principalmente como algo que puede compartirse o intercambiarse con otras. Esa es una de las cosas que les dan su significado. Las historias cambian de forma libre conforme inhalan el aire de cada nueva era. Siendo en principio un medio de transmisión cultural, son altamente variables en lo que respecta al modo de presentación que emplean. Como diestros diseñadores de moda, los novelistas arropamos las historias, conforme cambian de forma de un día a otro, con palabras adecuadas a sus perfiles.

(…) Las historias en mi interior cambian de forma constante conforme inhalan la nueva atmósfera. Claramente puedo sentir el movimiento dentro de mi cuerpo. Puedo ver que al mismo tiempo también sucede un cambio sustancial en la forma en que los lectores reciben la ficción que escribo.

Ha habido un cambio que vale la pena resaltar, especialmente, en la posturade los lectores europeos y estadounidenses. Hasta ahora, mis novelas podían considerarse en términos del siglo XX. Esto es, podían entrar en sus mentes a través de pórticos como posmodernismo o realismo mágico u orientalismo; pero prácticamente desde que la gente acogió el nuevo siglo gradualmente empezó a despojarse del marco de estos ismos y a aceptar los mundos de mis historias con mayor tendencia al como es.

Percibía intensamente este cambio cada vez que visitaba Europa y Estados Unidos. Me parecía que la gente aceptaba mis historias totalmente –historias muchas veces caóticas, otras tantas carentes de lógica, y donde la composición de realidad ha sido reconfigurada–. En lugar de analizar el caos dentro de mis historias, parecen haber comenzado a concebir un nuevo interés por la propia tarea de encontrar la mejor forma de aceptarlas.

En cambio, los lectores medios de los países asiáticos nunca necesitaron el pórtico de la teoría literaria para leer mi ficción. La mayoría de los asiáticos que se propusieron leer mis obras aceptaron al parecer desde el principio las historias que escribí como relativamente naturales. Primero llegó la aceptación, y luego (de ser necesario) el análisis. En la mayoría de los casos, en Occidente, sin embargo, con cierta variación, el análisis lógico vino antes de la aceptación. Estas diferencias entre Oriente y Occidente parecen desvanecerse con el paso de los años al influirse recíprocamente.

Si tuviera que etiquetar el proceso que ha experimentado el mundo durante los últimos años sería realineación.

Una importante realineación política y económica empezó después del final de la guerra fría. No hay mucho que decir acerca de la realineación en el área de la tecnología de la información, con un impactante desmantelamiento y establecimiento de sistemas a escala mundial. En el turbulento punto medio de estos procesos, obviamente, sería imposible que la literatura fuera la única que no se realineara y evitara el cambio sistémico.

Una importante dificultad ocasionada por este proceso de realineación es la pérdida –aunque sólo temporal– de los ejes coordinados para formar estándares de evaluación.

(…) Ahora nos despertamos y hallamos la desaparición no sólo del jefe de la familia, sino de la misma mesa. Por todos lados, parecería, las cosas han sido –o están siendo– tragadas por el caos.

A menudo nos preguntamos cómo hubiera sido si nunca hubiera sucedido el 11-S o al menos si ese plan nunca hubiera sido tan exitoso de forma tan perfecta. El mundo habría sido muy distinto de lo que es ahora. Estados Unidos pudo haber tenido otro presidente (importante posibilidad) y las guerras en Iraq y Afganistán tal vez nunca habrían ocurrido (posibilidad aún mayor).

Llamemos Realidad A al mundo que tenemos actualmente, y Realidad B al mundo que pudimos haber tenido en ausencia del 11-S. No podremos dejar de observar que el mundo de Realidad B parece ser más real y racional que el mundo de Realidad A. Para decirlo en otros términos, vivimos en un mundo que tiene un nivel de realidad aún menor que el mundo irreal.

¿De qué otra forma podemos llamarlo sino caos?

¿Qué tipo de significado puede tener la ficción en una era como esta? ¿A qué tipo de propósito puede servir? En una era donde la realidad es insuficientemente real, ¿cuánta realidad pueden tener las historias ficticias? Sin lugar a dudas, este el problema al que hacemos frente ahora los novelistas, las preguntas que se nos han planteado. En el momento en que nuestras mentes cruzaron el umbral del nuevo siglo, también cruzamos el umbral de la realidad de una vez por todas. No tuvimos otra opción más que cruzarlo, finalmente, y, al hacerlo, nuestras historias se ven forzadas acambiar de estructura. Las novelas e historias que escribimos indudablemente serán cada vez más distintas en carácter y sensaciones que las que han aparecido antes, de la misma forma que la ficción del sigloXX se diferencia drástica y claramente de la ficción del siglo XIX.

El objetivo propio de una historia no es juzgar lo que está bien y lo que está mal, lo bueno y lo malo. Lo más importante es que determinemos si, en nuestro interior, los elementos variables y tradicionales avanzan armónicamente, determinar si las historias individuales y comunes se suman en la raíz en nuestro interior.

En otras palabras, el papel de una historia es mantener la solidez del puente espiritual construido entre el pasado y el futuro. Nuevas morales y orientaciones emergen con bastante naturalidad de tal empresa. Para que ello suceda, primero debemos respirar profundamente el aire de la realidad, el aire de las cosas como son, y debemos encarar pródigamente y sin prejuicios la forma en que las historias están cambiando dentro de nosotros. Debemos acuñar nuevas palabras a tono con el ritmo de ese cambio.

(…)

En mi última novela, 1Q84, no muestro el futuro cercano de George Orwell, sino lo contrario –el pasado cercano– de 1984. ¿Qué hubiera pasado en el caso de un distinto 1984, no el original que conocemos sino otro 1984 transformado? ¿Y qué pasaría si repentinamente nos lanzaran a ese mundo?

(…)

Fragmento de 1Q84- Pinchar aquí para leer más

Haruki Murakami:

«Soy incapaz de sentir interés en novelas que no causen desconcierto a los lectores»


© Iñigo Ortiz de Guzmán

11.1.11

Continuación de Lo que NO quiero

Desafortunadamente, a 11 de enero de 2011 sigue habiendo más cosas que me disgustan de las que me gustan. Es una realidad cruel, dura, penosa, tristemente actual, difícilmente llevable, asquerosamente injusta. Es una desgracia.

Poca gente trabaja en lo que le gusta. Nos seguimos matando por religión, por comida, por diferencias ideológicas, por la locura creada gracias a las sustancias tóxicas, por el egoísmo de unos muchos, por la poca consciencia del ahora, por la mísera valoración que damos a la vida y a los demás, por lo que no merece la pena, por querer ser más, por tener/poseer más que el otro,… En definitiva, por nada.

Nos seguimos sin querer lo suficiente.

Mientras tanto, esa gran minoría, esos pocos seres humanos -que pasan sin pena y gloria por la vida- se tienen que contentar con sobrevivir a diario; y, en el fondo, lo mejor de todo es que son más felices, más consecuentes, más amables, más sensibles, menos “vendibles”… porque son lo que son, sin medias tintas. Conscientes del yo y del momento -los malos momentos-, de la verdad y lo importante, del ser un “soldado de luz”, de que alguien se acuerde de tí cuando el resto del mundo hace tiempo que se olvidó precisamente de tí, de la soledad.

¿De qué sirve ser tan consciente de lo que te rodea, de lo que eres, de saber más… si con ello lo único que consigues es observar la nimiedad de lo superfluo, la superficialidad de la práctica totalidad de la sociedad?

Al menos, siempre estará la poca -pero buena- gente con la que decides estar, de la que confías: la familia, la pareja cuasi-ideal (si llegas a encontrarla), los amigos que se cuentan con los dedos de una mano.

Y, quizás, con el simple hecho de ver sonreír -aunque sea sólo por un momento- a la persona que más quieres… de viaje en Nueva York, en casa, tras recibir un regalo, a través de una webcam, a través de sus ojos. Por que sólo eso importará si realmente es verdadero. Con eso vale.

De lo que se trata es de saber vivir, de la manera de vivir mejor, con dignidad.

«A veces el bosque intenta amedrentarme por encima de la cabeza, y otras bajo mis pies. Exhala su hálito helado en mi nuca. Me clava mil ojos en la piel. Trata de diversas maneras, de expulsar al intruso. Pero yo he ido aprendiendo a sobrellevar sus amenazas. ¿Acaso no es este bosque, en definitiva, una parte de mí? A partir de cierto punto he empezado a verlo de este modo. Estoy efectuando un recorrido dentro de mí, igual que la sangre a través de las venas. Lo que estoy viendo es mi propio interior, lo que parecen amenazas no son más que ecos del terror que anida en mi corazón. Las telarañas tendidas en mi corazón, los pájaros que gritan sobre mi cabeza son los pájaros que yo he criado. Esta imagen nace dentro de mí y va echando raíces.

Sigo avanzando, empujado por detrás, por el latido de un corazón gigantesco. El camino me conduce a un lugar especial dentro de mi corazón. La fuente luminosa que hila oscuridad, la génesis de los ecos mudos. Quiero ver con mis propios ojos qué hay allí. Soy mi propio emisario, custodio de una importante carta personal, lacrada y sellada, que va dirigida a mí mismo.

Una pregunta.

¿Por qué (…) no me quería?»

(fragmento del libro “Kakfa en la orilla”, de Haruki Murakami)

Blog dedicado a los que me importan, a lo que me motiva, lo que aprecio. Y a la banda de post-rock  Sigur Rós, que acaba de despedirse como conjunto musical después de catorce años en activo, y cuyo documental ‘Heima’ (‘Hogar’ en islandés) me ha ayudado a escribir de una manera aún más personal que de costumbre.

«Pero yo todavía no entiendo el sentido de la vida»

Menos mal que creemos en los demás, y todavía hay esperanza. Y como me dice una muy buena amiga: «sabes querer, sabes respetar a la gente, ves la tristeza de la vida y su belleza; y esto cuenta. Es tu camino»

© Iñigo Ortiz de Guzmán

Autismo (2): Temple Grandin

El autista es ser diferente, pero no es ser menos.

Temple Grandin es autista, quizás la más famosa del mundo.

Piensa, siente y experimenta el mundo de una forma que es incomprensible para la mayoría.

Le molestaban los colores chillones, el que todo el mundo hablara a la vez, que la tocaran, tenía miedo a pasar las puertas,… pero aprendió a superar tales trabas, gracias al esfuerzo de su entorno familiar.

Grandin se convirtió en una de las científicas más brillantes de su tiempo.

A día de hoy, es doctora en zoología, profesora en la Colorado State University, lleva su propio negocio, y es la autora de dos libros: “Thinking in Pictures” e “Interpretar a los animales”.

En definitiva, es un claro ejemplo de que, a veces, el autismo es una incapacidad neurológica que puede superarse si se reciben las ayudas adecuadas en la infancia.

Tal ha sido su trayectoria personal y profesional, que se ha rodado una película sobre Grandin, gran defensora del bienestar de los animales.

Temple nació en 1947 en Boston (Massachusetts, EE.UU.), una época en la que se sabía muy poco del autismo.

El nacimiento fue normal, pero a los seis meses su madre empezó a notar que rechazaba los abrazos. Poco más tarde, se hizo evidente que la pequeña Temple no soportaba que la tocaran.

Su sistema nervioso era tan sensible que se sobreestimulaba no sólo al sentir la cercanía de alguien, sino al oír cualquier sonido. Al ring de un teléfono o de un coche, reaccionaba con fuertes berrinches o golpeando cuanto estaba a su alcance. “Cuando era niña, los sonidos fuertes como la campana de la escuela herían mis oídos como el taladro de un dentista pegándole a un nervio”, cuenta Temple.

A los tres años, los médicos dijeron que tenía daño cerebral y sus padres contrataron a una institutriz con la que la niña realizaba ejercicios físicos y juegos repetitivos.

Cuando llegó al instituto, había aprendido a controlar un poco la ansiedad y el miedo constantes. Lo lograba encerrándose en sí misma y soñando despierta, pero a los otros niños les parecía fría y distante, y la daban de lado. Temple experimentó la soledad, el aislamiento y las burlas de sus compañeros.

A los 16 años, su madre insistió en que fuese a pasar unos días a la granja de ganado de su tío, en Arizona. Allí cambió su vida.

Además de sentir una fuerte empatía hacia aquellos animales, se fijó en una máquina que se usaba para tranquilizar al ganado cuando venía el veterinario a explorarlos.

Consistía en dos placas metálicas que comprimían a la res por los lados. La presión suave parecía relajarlos.

Temple visualizó un artilugio semejante para ella: una máquina de dar abrazos.

Pensó que le proporcionaría el estímulo táctil que tanto necesitaba, pero que no podía obtener porque no soportaba el contacto físico humano.

A la vuelta de aquellos días en la granja, entró en una escuela especial para niños dotados con problemas emocionales y sus profesores la animaron a que construyera la máquina. Por esa época, ya la habían diagnosticado con autismo y se sabía que Temple tenía memoria fotográfica.

Aprendió ingeniería mecánica y matemáticas, y salió adelante con su proyecto. La máquina permitiría a la persona que la usara controlar la duración y la intensidad del “abrazo” mecánico.

Con este artilugio, Temple realizó experimentos que la animaron a ir a por un diploma a la Universidad. También se convirtió en parte de su propia terapia. La ayudaba a relajarse y le sirvió para empezar a sentir cierta empatía hacia los demás.

Temple Grandin tiene ahora 63 años y es una líder tanto en bienestar animal como entre la comunidad autista.

Su empatía con los animales, en especial las vacas, han hecho que la multimillonaria industria ganadera de Estados Unidos confíe en ella para rediseñar la maquinaria de manejo del ganado en los mataderos.

Temple dice que sabe cómo se sienten esos animales antes de morir, que sabe cómo piensan o lo que les da miedo.

Por eso se dedica a hacer el último momento de su vida lo más agradable posible.

Hasta entonces, tanto médicos como familiares de autistas habían pensado que dentro de un autista no había nada.

La autobiografía de Temple, publicada en 1986, asombró al mundo.

Después de un duro día de trabajo en una inspeción en los mataderos, o a la vuelta de uno de sus múltiples viajes o conferencias, Temple se retira a su casa en Fort Collins (Colorado), y va directa a su máquina de dar abrazos: “Después de usar la máquina, tengo sueños más agradables”, dijo en una entrevista para la American Radio Works, “Tengo esa bonita sensación de que te están abrazando“.

Grandin sigue sin aguantar que la toquen.

“Daría un salto”, dice. “Sería como tocar a un animal salvaje. (…) Cuando tocas a un animal salvaje, haces que salte. Si alguien me tocara, me apartaría. Mi sistema nervioso reacciona cuando tengo miedo de la misma forma en la que lo hace el sistema nervioso de las vacas o de los caballos que sienten miedo”.

Así con todo, el caso de Grandin demuestra que con una buena terapia, y grandes dosis de cariño, las personas autistas pueden dar más de sí si se les estimula.

Ser autista es simplemente un nombre que se le da a un tipo de comportamiento que dura toda la vida.

+ info en Autismo: “María y yo”

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Assange: el honor de la duda

Los abogados del fundador de Wikileaks, Julian Assange, insisten en que las acusaciones de violación por la que está detenido no se sostienen jurídicamente.

Más aún. Afirman que detrás hay un complot político.

La controversia sigue rodeando a la acusación contra Assange.

Una de las denunciantes es Anna Ardin, periodista y militante feminista. Aunque también hay quien la vincula con la CIA.

Durante meses ha guardado silencio.

Sin embargo, ayer a la tarde lo rompía por medio de su cuenta de Twitter (@annaardin).

Molesta por los rumores en torno a su persona, Ardin formulaba una pregunta retórica:

¿Agente de la CIA, ávida feminista, amante de los musulmanes, fundamentalista cristiana o perdidamente enamorada de un hombre? ¿Puede una serlo todo al mismo tiempo?”.

La frase se hizo eco inmediatamente de los bulos que circulan estos días por Internet.

En su blog, -además de describirse como politóloga, comunicadora, empresaria y escritora con un interés especial en asuntos de igualdad, feminismo, fe y política y América Latina-, la acusadora escribe siete pasos para vengarse de un hombre legalmente.

Algunos la retratan como una marioneta de los servicios secretos estadounidenses esgrimiendo como prueba su estancia en Cuba y su tesis sobre la oposición al régimen castrista. Otros la dibujan como una mujer que actúa por despecho al enterarse del doble juego del fundador de Wikileaks.

Por ahora, lo único que se sabe a ciencia cierta es que Ardin era, en verano, la responsable de prensa del Movimiento de Hermandad ‘Brotherhood’: la organización de centro izquierda que organizó el seminario en el que conoció a Julian Assange.

En el vídeo (a la derecha) se la ve en la conferencia que impartió Assange el 14 de agosto.

Durante el seminario, ella le ofreció su casa para alojarse, donde le preparó una fiesta al editor jefe de Wikileaks.

En Twitter dijo que… era muy simpático; Según su acusación después… la violó.

Él reconoce que mantuvieron relaciones sexuales, pero dice que fueron consentidas.

Dos días después, la historia se repitiría con Assange. ¿Su nombre? Sofía Wilen, quien también le acusa de abusos.

Según la representante de la Fiscalía sueca, el fundador de Wikileaks la penetró sin condón mientras dormía.

Pero, casualidades de la vida, las dos -Anna y Sofía- son amigas…

Y, juntas, decidien poner la denuncia.

El que Assange no haya podido salir de la cárcel británica se debe a que el delito de violación no permite fianza. Aunque, en todo caso, sea supuesto.

Él insiste en que todo es un montaje contra Wikileaks por todo lo que ha sido destapado.

Sus abogados, por su parte, parecen estar confiados en que las autoridades suecas no podrán producir pruebas contundentes para provocar su extradición, pero lo que sí les preocupa es qué se estaría cocinando en su contra durante el período que permanezca en prisión.

Estados Unidos considera que la filtración de los cables es un delito que atenta contra la seguridad del Estado.

Varios altos funcionarios estadounidenses han expresado públicamente su deseo de enjuiciarlo en ese país.

El próximo 14 de diciembre, en el tribunal de Londres, se escucharán los argumentos sobre la extradición (más fácil entre países europeos a partir de una ley de 2003).

Aunque no se espera que sea una completa audiencia; en cuyo caso el proceso se extendería 21 días más.

Los expertos consideran que -siendo un caso de tan alto perfil-, podría durar unos cuantos meses más, durante los cuales Assange puede seguir apelando su libertad condicional.

Yo considero que no se le puede hacer injusticia por el simple hecho de su trascendencia mediática.

En todo caso, Assange sigue muy confiado de su posición legal y no cree que en EE.UU. se le pueda imputar de algo a no ser que cambien la ley y la hagan retroactiva.

Que lo envíen directamente a Estados Unidos no es tan fácil.

Tampoco hay que olvidar que la Administración americana ha hecho declaraciones muy explícitas en contra de Assange permitiendo a la defensa lanzar el argumento de que no obtendría un juicio imparcial.

Interesante post (en inglés) en Why Wikileaks is Good For America

La difamación se convierte ahora en el último cartucho que han hecho estallar los poderosos para acabar con el mito de esta nueva versión informática del bosque de Sherwood.

Para muchos, la irrupción de este peculiar personaje deviene necesariamente en atentado terrorista, y su fulminante detención -o su asesinato- se dan por descontados.

Y todo, por despertar al ‘ciudadano sonámbulo‘ de los muelles que rige el establishment político.

Lo que causa estupor es que, por decir la verdad -o su verdad-, Assange haya sido preso.

Esto no es inusual en el mundo del periodismo.

Lo que resulta inaceptable es que nadie en el mundo de las instituciones, asociaciones y organismos representativos de la profesión periodística internacional haya alzado aún su voz en defensa de este hombre, gracias al cual la maltratada profesión de informador vuelve a recuperar parte de su dignidad perdida…

¿Se quedará solo ante el peligro?

Movilización por Assange en www.freewikileaks.eu

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

Antony & the Johnsons

Si no fuera por sus gestos amanerados y su delicadísimo, casi imperceptible tono de voz, Antony Hegarty podría pasar por un luchador de sumo.

Este gigante con cara de muñeca de porcelana -que en 2011 cumplirá 40 años- estrena disco con su grupo neoyorkino Antony & the Johnsons. El 4º album de su carrera profesional, con ‘Swanlights‘ (2010).

((hacer click en las fotos para obtener más info))

“La idea de Swanlights es que cuando alguien muere, como el oso de la portada, el espíritu salta del cuerpo y puedes verlo. Por un segundo, lo invisible se hace visible. Vida y muerte conviven“.

Amigo de la también compositora y cantante Björk, Antony siempre -como ella- ha defendido en sus letras el medio ambiente, las injusticias sociales, y ha criticado sobre muchos aspectos. Mucho y contra todo.

No tiene “pelos en la lengua” al hablar de las religiones“Los cultos masculinos como el cristianismo, el islam o el budismo son represores. El capitalismo: “Las fuerzas económicas acumulan el poder. Más que los Gobiernos, ellos son los que legislan”. La política: “Odio a esos retrógrados del Tea Party” (el ala radical del partido republicano en EE.UU.). Incluso las clases medias: “En América votan contra sus propios intereses. Ellos impiden que haya escuelas o bibliotecas. Tienen miedo al comunismo. ¿Los hospitales públicos son comunistas?”.


Todos los males tienen, según él, una sola causa: “Vivimos en un mundo dominado por hombres, basado en la dominación, la destrucción de recursos y la violencia”. Y no es cosa del ser humano como especie sino del macho como género. “¿Cómo podemos saber que las mujeres son iguales si nunca las hemos dejado gobernar? Ellas apoyan el sistema porque no conocen ninguno mejor”.

Resulta curioso este discurso viniendo de un artista cuyas señas de identidad son canciones de una belleza catártica.

Heredero de voces intensas y confesionales (Nina Simone, Billie Holiday, Marc Almond o Jeff Buckley), busca sublimar los sentimientos. “Mi arte no está separado de la realidad. No tiene sentido hacer como si vivieras en un jardín paradisíaco. Cualquier día los soldados van a llamar a tu puerta. Has de conectar tu oasis interior con el exterior”. “Mi lucha personal se refleja en mi arte. Soy un artista pop, canto de una forma folk, no tengo una educación académica, no soy particularmente inteligente. Hablo desde el sentido común. Soy lo que soy. Una persona que intenta cantar en el estilo de los artistas pop que amo”.

Y su lucha personal empezó con la asunción de su naturaleza transexual. “La perspectiva del mundo de un transexual es distinta. En mi imaginación, un transexual es casi como un animal salvaje. Ha nacido en una familia desafiando los roles que le han sido impuestos por su madre y su padre. Está tan cerca de la naturaleza que le es obligado manifestar su diferencia. Es su papel desafiar lo establecido. Así que, de una forma poética, me gusta pensar que soy parte de la naturaleza”.

Todo comenzó hace cuatro años, cuando Antony & The Johnsons publicaron ‘I am a bird now’ (2005).

Un disco colosal, esa clase de trabajo que parece no proceder de ningún lugar físico, ni haber sido registrado en un tiempo que puedas determinar con la referencia de año, mes y día. En su interior, una voz que sin rubor calificamos de celestial, desgranaba versos sangrantes como este: “Algún día creceré / y seré una mujer bella / algún día creceré / y seré una chica bonita / pero por ahora soy un niño / por ahora soy un chico”.

Capaz de cantar eso y así, de reconocer de una manera tan cruda el horror del presente mientras parece cegado por la luz de la esperanza, de convertir una realidad dramática en una saltarina canción de niña.

Antony dice cosas como estas cuando habla de su música: “Se trata de expresar emociones y sentimientos. Realmente, en este mundo es difícil encontrar lugares donde poder hablar a corazón abierto. No existen canales para ese tipo de comunicación, ni en la escuela, ni siquiera en la familia. No nos damos cuenta de lo que nos falta, del potencial que no empleamos. Y la comunicación es cada vez más difícil”.

A muchos les sorprendió que I am bird now ganara hace cinco años el Mercury Music Prize. El prestigioso galardón que premia al mejor disco británico del año, ya que Antony había hecho su carrera en Nueva York.

Pocos sabían que sus orígenes estaban en Chichester, una localidad de poco más de 20.000 habitantes en el condado de Sussex, al sur de Inglaterra. En esta ciudad, famosa por su bella catedral, Antony recibió una educación católica que chocaba frontalmente con su conflicto interior: ser chico, sentirse chica.

BREVE PERO INTENSA DISCOGRAFÍA

El pequeño Antony tenía un olfato especial para la cultura underground. Su familia vivió en distintas ciudades de Europa y pasaba largas tardes viendo programas de televisión con su canguro. Una de esas tardes sufrió un auténtico shock al ver a Boy George en Top of the Pops. “Aquello fue el triunfo de una vulnerabilidad invencible. Me di cuenta de que la música es lo suficientemente poderosa como para cambiar la vida de alguien, recuerda.

A principios de los noventa, tras ser rechazado en el Royal College of Art de Londres, Antony ingresó en la Universidad de Nueva York.

Su hogar, sin embargo, lo estableció en los clubs Pyramid y Limelight, donde actuaba a menudo.

Tras un intento frustrado de crear un grupo de teatro, en el año 2000 logró publicar su primer disco Antony & the Johnson, que había grabado en 1997. Este primer trabajo casi no tuvo repercusión, pero a partir de 2003 empezó a recoger los frutos de los años de trabajo. Lou Reed le llamó para hacer coros en su disco de homenaje a Edgar Allan PoeThe Raven, y el cabecilla de la escena neofolk, Devendra Banhart.

Al año siguiente, un pequeño sello independiente americano –Secretly Canadian– fichó al cantante con cuerpo de gigante, voz de ángel y alma de mujer. “Intento manejarme con cautela en el negocio de la música. Sigo en mi compañía porque es pequeña y confío en la gente que la dirige”. El balance de cuentas de Secretly Canadian en 2005 fue de susto: I am bird now despachó medio millón de discos en todo el mundo.

Todos estos ingredientes elevaron las expectativas del público ante su nuevo álbum, The Crying Light’ (2008).

Lo grabó durante los últimos dos años en su estudio de Nueva York, donde Antony lleva una vida muy conservadora según dice él mismo, pintando, cantando y haciendo vídeos.

Él mismo desveló algunas claves del álbum: la relación con la naturaleza y los elementos. También sobre la crisis climática, el daño que el ser humano puede hacerle a algo básico y elemental como la naturaleza: “Trato de encontrar mi reflejo en el mundo que me rodea, sentirme menos solo, más conectado con los otros”.

En la actualidad, está de lleno centrado en la composición musical de La vida y la muerte de Marina Abramovic. Una ópera sobre la artista serbia a la que -casualidades de la vida- la pude ver el pasado mes de marzo con otra performance en el MoMA de Nueva York.

Estos días han estado ensayando en Madrid Antony, Abramovic y Willem Dafoe (su protagonista), bajo la dirección de Bob Wilson; y la producción de Gerard Mortier y el Teatro Real. El estreno mundial está previsto para 2011 en el Festival Internacional de Manchester.

I need another place
Will there be peace?
I need another world
This one’s nearly gone

Still have too many dreams
Never seen the light
I need another world
A place where I can go

I’m gonna miss the sea
I’m gonna miss the snow
I’m gonna miss the bees
I’ll miss the things that grow
I’m gonna miss the trees
I’m gonna miss the sound
I’ll miss the animals
I’m gonna miss you all

I need another place
Will there be peace?
I need another world
This one’s nearly gone

I’m gonna miss the birds
Singing all this songs
Been kissing this so long

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